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Querido amigo Juan Carlos:
Me conoces muy bien y sabes de mi amor por esa España vaciada, que aunque he disfrutado a lo largo y ancho de mi vida por esas tierras tan maravillosas de nuestra España, siempre he acabado por el especial apego que le tengo en La Alpujarra de mi alma.
Allí, como en la mayoría de sitios rurales, las cosas han cambiado mucho desde que fui la primera vez hace 42 años, y pasa casi como en todo en la vida, que algunas cosas cambiaron para mejor y otras para peor.
Aun así, cada vez que puedo me pierdo por aquellas tierras y disfruto como un crío pequeño con su mejor juguete.
Es verdad que este bicho que se nos ha presentado, ha cambiado la forma de ver el mundo rural de muchas personas, y esperemos que se traduzca de verdad en que nuestros mandamases ayuden de todas las maneras posibles a fomentar e impulsar las bondades de estas bellas tierras, y por ende, de sus gentes.
Me parece que Dios o la Madre Naturaleza o ambos a la vez, nos han dado un toque de atención con esta situación, y que deberíamos plantearnos y mucho ser bastante más respetuosos con nuestro entorno.
Ojalá así sea.
Un abrazo como yo de grande.