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Buena reflexion, hermano. Hasta de los desastres hay que aprender. Y una de las enseñanzas, está aqui plasmada.
Tu ya sabes, que mas pronto que tarde, nos volveremos a ver, en ese mundo rural y encantador que conocemos. Ahora, solo toca tener paciencia.... como en todas las cosas buenas de la vida. Abrazote pa ti.