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Creo que ha sido providencial, Juan Carlos...
Esta mañana recibí un correo de tu estudio (GR de tu tierra y tus apellidos) con un enlace para descargar un documento que no había conseguido localizar en internet y te había pedido hace unos días. Le dije a Kika que te lo agradeciera de mi parte, por la amabilidad en hacerlo (da gusto encontrar esa magnífica relación entre compañeros) y por la presteza en facilitármelo. Pero mi sorpresa ha sido, al pulsar en el vínculo de La Ciudad Comprometida (ese, en concreto) y descubrir directamente este último hilo de tu blog.
Porque la mía también es una familia numerosa de las de entonces y me he identificado mucho con tu relato. Soy el mayor de ocho hermanos (4+4) nacidos en Ceuta, que también hemos mamado los sentimientos que reflejas en tus palabras sencillas. Mis padres, con 97 y 96 años disfrutan ahora mismo de la paz y la plenitud que les proporciona nuestra casa de Capileira y la compañía de varios de sus hijos y nietos. Esa casa –mi primer proyecto– que ya se quedó pequeña hace tiempo para una familia tan grande y queremos ampliarla porque, desde hace casi 40 años, es nuestro punto de reunión, en los veranos y las navidades (y otras fiestas de guardar), para un familión disperso por media geografía española y parte del extranjero.
Nos conocimos en los noventa cuando fui a consultarte en tu estudio (mi buen amigo Eduardo Ortiz me lo aconsejó) el polémico asunto de los huertos urbanos privados que privaba de una posible ampliación a nuestra finca del bancal de Macabe en el inicio de la larga tramitación de las Normas Subsidiarias del Barranco del Poqueira. Me dijiste que si hubiera ido antes a verte se hubiera arreglado el problema desde el principio. Pero se solucionó con las alegaciones que presenté más tarde e informaste favorablemente, siendo admitidas y plasmadas en el plano final de calificación del suelo de Capileira.
Pues sí, Juan Carlos, tus cosicas me han llegado al alma, como le llegan a quien respira los mismos sentimientos de una familia numerosa de las de entonces y tan bien avenida como la tuya. Y quería compartirlo contigo... en tu propio blog.
Un abrazo para ti y para los tuyos.