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Me extraña, con lo concienzudo que eres, que nunca antes hayas reparado en tu apego a la tierra que te vio nacer, y si nuestra madre es importante en nuestras vidas, cómo no lo va a ser nuestra otra madre, la madre tierra.
Además, y en eso nosotros jugamos con muchísima ventaja, Dios quiso que viéramos la luz en la mejor tierra del mundo; esa Sierra Nevada inconmensurable, con sus encantadores pueblecitos bordeándola, y esa Alpujarra fundida con las más altas cumbres de la península, orgullo de propios y envidia de foráneos, esa Granada sin igual, con esa Alhambra exquisitamente bella y reclamo a nivel mundial, y quien sabe si hasta interestelar.
En fin, que nosotros no tenemos la culpa de que Dios nos hiciera ver la luz en la mejor tierra del mundo, de ahí que no sean de extrañar tus sentimientos filopátricos, ni los míos, ni los de aquel, ni los de…
Un abrazo.