“ Querido amigo Roberto, yo apenas te comparto vivencias y reflexiones, eso sí: llenas de pasión y de buenos propósitos... y sin embargo tú me regalas a mí muchísimo más: una serie de halagos que pondrían colorado al más pintado. Así que ¡Gracias chaval! ¡Y que Dios te bendiga como te mereces!
(P.D. gracias por esas erratillas que me mostraste en privado) ”