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Poco se puede añadir después de las palabras del amigo Gustavo:
"¡Qué lindo tu relato! y como vos decís, esos encuentros suceden porque deben suceder, y porque gente linda como nosotros debe encontrarse; porque esos son los pequeños-grandes premios que nos da la vida entre tanta adversidad y porque la distancia y el océano no son un obstáculo para tan nobles sucesos. Sabés que yo no conocía la cara de Jacobo Camarero y veo su foto por primera vez en tu artículo. Se le ve cara de bueno y positivo como su hija Inma. Que la magia continúe, que la historia no se olvide…”
Que Dios os bendiga a todos.