“ Querida Inma, fué una visita (breve, muy breve) en la que la emoción estuvo flotando en el ambiente. Un momento especial para el Molino, para tí y para mí. Porque fue hermoso poder explicarle a tu hija detalles, en vivo, relacionados con el fruto de la investigación que sobre estos ingenios te ha ocupado durante tanto tiempo y de la que seguro que tanto ella te habrá escuchado hablar. Y muy especial también conocernos, porque aunque nuestra amistad ya se remontaba a una década atrás, ya tocaba darnos un abrazo.
¡Claro que nos veremos pronto! ”