“ Siempre he querido hacer el camino de Santiago, escuche de alguien una vez que me dijo que aunque fuera acompañado ese, sería el viaje más solitario de mi vida.
Hacerlo en otoño, donde la belleza del cambio de color en los árboles y el frescor de la temperatura den paso a un viaje por paisajes de singular belleza que inviten a la meditación.
Viaje interior que proporcione el descubrimiento de un entorno de belleza sin igual y una conversación con la persona que siempre va contigo. ”