Durante los últimos meses he tenido la oportunidad de conocer mucho más de cerca a la ciudad de Loja (Andalucía, España). Si has viajado desde el poniente hacia Granada por la A-92 estoy seguro que recordarás que la provincia primero te recibe con un descenso continuado hacia el famoso Río Frío, para después continuar a media ladera de unas enormes montañas, redondeadas, yermas y rocosas. Se trata de la Sierra de Loja y su apariencia se debe a su naturaleza caliza y a su característico paisaje kárstico (sin apenas vegetación y tierra vegetal ya que el agua de lluvia en lugar de fluir por la superficie, diluye la roca y se adentra hacia los confines).
También es más que posible que recuerdes que por su frente discurre el impresionante valle del río Genil en cuya ribera se asienta la histórica ciudad de Loja, enmarcada hacia el norte por el no menos impresionante Monte Hacho.
Si amas la geografía como yo o si eres buen observador del paisaje, reconocerás enseguida que Loja constituye un emplazamiento estratégico que conecta la enorme planicie de Antequera y el valle del río Guadalhorce con la gran llanura aluvial de la Vega de Granada y las estribaciones de Sierra Nevada. Eso explica la enorme importancia defensiva que tuvo esta ciudad para el reinado nazarita, por lo que con su conquista en 1486, los reyes cristianos dieron un golpe decisivo pocos años después hacia la ansiada ciudad de Granada.
Supongo que ahora te será mucho más fácil comprender que este populoso municipio albergue una valiosa ciudad histórica cuya trama urbana, su caserío, su alcazaba y sus monumentos constituyen importantísimos vestigios de su pasado que hablan con elocuencia de la importancia que siempre ha tenido esta ciudad. Por eso, con todo merecimiento, en 2001 la Junta de Andalucía le dotó de la máxima protección cultural declarándola BIC Conjunto Histórico. Dicha protección, además de suponer un honor que llena de orgullo a los lojeños, también les supuso la responsabilidad de tener que velar para su adecuada protección, recuperación y conservación.
Dicha responsabilidad supone, entre otras cosas, que los municipios que cuentan con un conjunto histórico, y por tanto también Loja, deben formular un instrumento urbanístico que establezca de manera detallada cómo llevar a cabo dichas políticas en consonancia con las exigencias que al respecto prevén las legislaciones en materia urbanística, del patrimonio cultural y otras legislaciones sectoriales, como las de tipo ambiental o en materia de salud, por ejemplo.
Si eres lector asiduo de este blog ya sabrás de la enorme dificultad que supone llevar a buen fin la aprobación de dichos instrumentos por lo que son numerosos (en realidad mayoría) los conjuntos históricos que, muchos años después de haber sido declarados BIC, aún no lograron hacer sus deberes, lo cual suele ser terrible tanto para la salud patrimonial de dichos ámbitos urbanos, como para los ciudadanos pero… ¿Por qué?
Pues porque entre tanto cualquier autorización debe ser informada por la Delegación Territorial de Cultura, lo que se traduce generalmente en procesos tediosos, en criterios que pudieran parecer subjetivos y por tanto en inseguridad jurídica. O, dicho de otro modo, en un progresivo deterioro e incluso abandono de los centros históricos, un proceso cuya reversión es extremadamente difícil.
Así por ejemplo, volviendo a la ciudad de Loja, durante los últimos 25 años, casi todas las iniciativas se han volcado sobre los barrios contemporáneos, que han crecido de manera exponencial al amparo de una normativa urbanística que fue diseñada en la década de los ‘90 y que propiciaba la construcción de edificios demasiado altos y compactos, frente a la escala mucho más contenida de los barrios históricos. ¿El resultado? Ya lo imaginarás: un centro histórico cada vez más ajado y con menor población, a pesar de los esfuerzos que desde entonces han ido haciendo las sucesivas corporaciones municipales por recuperar y poner en valor algunos de los edificios más notables.
Comprenderás además que el enorme contraste al que se ha dado lugar entre la ciudad contemporánea y la ciudad histórica no favorece en absoluto que haya una adecuada valorización social de lo patrimonial, lo que va a requerir de enormes dosis de pedagogía urbanística y patrimonial para revertir dicho proceso.
Es justo reconocer que ya han sido dos los intentos municipales por la ordenación detallada del CH de Loja:
- Primero en 2013, cuando fue aprobado parcialmente un Plan Especial de Protección y Catálogo (codirigido por dos excelentes arquitectos: Eduardo Zurita y Ricardo Bajo, a quienes mando saludos cordiales) pero que sin embargo dejó sobre la mesa las cuestiones más relevantes: la ordenación pormenorizada y las propuestas de transformación y mejora.
- Y ya recientemente, hace pocos años, con el impulso fallido de un nuevo plan especial que quedó frustrado nada más nacer.
Ahora, ha recaído en mi equipo la responsabilidad de impulsar de nuevo este proceso para que esta vez si quede culminado. Nos hemos comprometido con Loja y sus gentes para brindarles toda la experiencia y los conocimientos que pudimos adquirir mientras hicimos tareas similares en otras ciudades históricas, fundamentalmente andaluzas, cuyas experiencias exitosas con toda seguridad que serán de la máxima utilidad.
Aprovecho para contarte que ya hemos concluido el Avance del Plan de Ordenación Urbana del CH de Loja, en adelante POU-CH, que es el instrumento urbanístico que establecerá la ordenación detallada del BIC, dotándole de un régimen de planeamiento preciso, dirigido a su protección, recuperación y conservación. Dicho plan ya ha iniciado su tramitación ante los órganos ambientales de la Junta de Andalucía y también se ha abierto un periodo de participación pública.
Te diré que con el POU-CH la ordenación detallada se concretará mediante numerosas determinaciones coherentes entre sí y debidamente coordinadas, como por ejemplo:
- la definición pormenorizada de la malla urbana,
- la delimitación y calificación de parcelas,
- la asignación de usos y edificabilidades,
- la catalogación de elementos del patrimonio cultural,
- la localización de las dotaciones,
- las políticas de movilidad,
- la identificación de actuaciones de renovación y mejora urbana,
- o la descontaminación visual del paisaje urbano.
El POU-CH, en todo caso, buscará simplificar al máximo las cargas administrativas, aportará seguridad jurídica y racionalizará, en su aplicación, la gestión de los recursos públicos. Con su aprobación definitiva y su entrada en vigor, el Ayuntamiento podrá gestionar directamente las autorizaciones, simplificando enormemente los procedimientos burocráticos.
En cuanto a los mecanismos de participación, está previsto que en las próximas fechas se expliquen las propuestas a los grupos políticos con representación municipal con la intención de dotar al proceso de la máxima institucionalidad, que se complementarán con la celebración de diversas actividades orientadas a optimizar la participación ciudadana y la difusión de las propuestas.
“Cuando una ciudad acomete la elaboración de un plan urbanístico debería vivir ese periodo como algo singular, ya que será la ocasión de evaluar, debatir, proponer, reivindicar…e incluso soñar sobre el nuevo camino que deba trazarse para el futuro. Por eso es tan importante poder propiciar un “urbanismo pedagógico” que vaya desmenuzando todo el proceso de toma de decisiones, haciéndolo transparente, y que invite a participar.”
https://laciudadcomprometida.eu. Juan Carlos García de los Reyes
Por si sea de tu interés conocer el documento de Avance del POU-CH y su correspondiente documento ambiental te comparto el enlace de descarga:
https://drive.google.com/drive/folders/1sCSs7K3Ht2d2hzsFpj_v_IQsqAQTgK_c