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Dedicatoria del XXVIII Festival de Música Tradicional de La Alpujarra a Juan Carlos García de los Reyes
Por Ana Sánchez Santiago. Responsable de Jornadas de Comarcalización de Abuxarra
Con gran acierto, la Comisión Organizadora del XXVIII Festival de Música Tradicional de La Alpujarra ha dedicado esta edición al arquitecto y urbanista D. Juan Carlos García de los Reyes, por sus estudios y publicaciones sobre la arquitectura y urbanismo de La Alpujarra.
Accitano de nacimiento, ha desarrollado su profesión a caballo entre Granada capital y distintos pueblos de La Alpujarra, como director de un equipo de casi cuarenta personas que han sabido conectar con la singularidad de cada espacio y dotarlo de una perspectiva sostenible y única. Con más de dos mil proyectos y doscientos trabajos de planificación en sus 25 años de experiencia profesional, D. Juan Carlos García de los Reyes en la actualidad tiene encomendada la redacción de distintos planes urbanísticos en Granada, área metropolitana y algunos pueblos de la provincia. Además es el encargado de la redacción del nuevo Plan Especial de Protección y Catálogo de La Alhambra. Su estudio, GRarquitectos, está compuesto por grandes profesionales y forma parte de la Oficina Técnica de Asistencia del Metropolitano de Granada. También ha colaborado en la redacción del proyecto del tramo 1.2. de la línea 1 del metropolitano de Granada y han participado en la redacción para las Directrices de ordenación del Parque Metropolitano de la Vega de Granada y en la redacción del Plan de Ordenación del Territorio de Granada promovido por la Consejería de Obras Públicas y Transporte entre otros muchos proyectos. Obtuvo el premio AGESPORT 2006 por el Plan Director de Instalaciones Deportivas del Patronato Municipal de Deportes de Granada, y este año ha sido seleccionado como ejemplo a nivel nacional por su organización interna y su modo de desarrollar la profesión de la arquitectura y el urbanismo en el Congreso de Arquitectos de España celebrado en Valencia, además de conseguir la segunda Bandera de Andalucía en su carrera profesional.
Su perfil inquieto y emprendedor le ha llevado a cosechar grandes triunfos en el terreno de la arquitectura y el urbanismo, tanto en sus proyectos como en las publicaciones, conferencias y colaboraciones especializadas que ha realizado. Arquitecto y urbanista comprometido con los territorios para los que trabaja, se ha convertido en un referente a nivel provincial, autonómico y nacional.
Es autor de varios libros entre el que se encuentra “El urbanismo en La Alpujarra- Sierra Nevada”, donde hace un recorrido, a veces panorámico y a veces detallado, de la arquitectura tradicional alpujarreña y una propuesta de conservación.
Entre sus numerosos trabajos cuenta con la redacción del Planeamiento Urbanístico del Barranco del Poqueira por el que fue nominado en 1997 al Premio Europeo de Urbanismo, máxima distinción profesional que existe en Europa en esta materia, y por el que recientemente se le ha concedido su segunda Bandera de Andalucía.
El trabajo consiste en un plan urbanístico supramunicipal cuyo objetivo es conservar la singularidad de la arquitectura alpujarreña, el valor ambiental del entorno y la importancia de los conjuntos históricos, sirviendo así de modelo para la planificación de otros municipios.
Su trabajo en La Alpujarra siempre ha pretendido invertir la tendencia especulativa de las últimas décadas y hacernos valorar nuestros recursos arquitectónicos, ambientales y culturales; objetivos que coinciden con la filosofía de este Festival.
Su apuesta decidida se basa en el fomento de los sistemas de construcción tradicionales, incorporando los nuevos materiales y nuevas tecnologías de forma compatible con el entorno en que se ubican, y manifestando un respeto máximo y comprometido con el paisaje.
Su visión del paisaje humanizado por la mano del hombre le lleva a defender no sólo el diseño de los volúmenes, sino todos los elementos que conforman la identidad alpujarreña: chimeneas, tinaos, fuentes, lavaderos, acequias, balates…
Su trabajo está y estará en perfecta simbiosis con La Alpujarra porque sus propuestas de futuro se basan en el análisis de la realidad, el estudio de las peculiaridades de cada municipio y la propuesta de soluciones respetuosas con el medio, adaptando, en definitiva, la modernidad a nuestra idiosincrasia comarcal.
La silueta de nuestras ciudades
Por Rafaèle Genet Verney. Arquitecta
Los hitos urbanos diseñan la silueta de nuestras ciudades marcando sin duda nuestra manera de vivir en ella. Son referencias cargadas de sentidos y de sentimientos.
De mis años de estudiante en Barcelona conservo un estudio sobre mapas semióticas de la ciudad, en éste se analizan dibujos a mano alzada y esquemas de Barcelona. Destaca siempre la trama reticular de Cerdá, de la cual parten los grandes ejes vertebradores de la estructura urbana y los hitos más significantes para cada uno.
La Sagrada Familia está presente en cada uno de los croquis como un hito urbano antiguo referencia de la pertenencia a una historia y a una cultura. Hoy en día conserva en gran parte su protagonismo por su valor turístico.
En los últimos años han surgido nuevos hitos urbanos, nuevos referentes de la vida contemporánea. Las iglesias han dejado de ser el referente en cualquier ciudad, tomando su puesto los edificios de cierto prestigio (públicos o privados) como consecuencia de los cambios de poder en la actual sociedad.
En Barcelona podemos hablar, entre muchos, de las torres del puerto olímpico y de la torre Agbar de Jean Nouvel. Los dos representan nuevos valores de la sociedad: el ocio y la empresa privada. Por su posición en la trama no solo tienen un valor simbólico sino también urbanístico. Las torres del puerto olímpico están en el mismo eje que la Sagrada Familia y la torre de Agbar en el centro neurálgico de la ciudad soñada por Cerdá.
Para mí, el referente urbano más relevante de Barcelona es, sin duda, la torre de comunicaciones de Norman Foster. Situada en la montaña de Collserola es una referencia visual fundamental para orientarse en la ciudad ya que en casi ningún sitio se puede perder de vista. Es quizás un hito diferente a los demás ya que su presencia no modifica el perfil de la cuidad sino la del espacio natural que la rodea.
En Granada destaca la Alhambra que sin modificar de manera fundamental el perfil de la ciudad le da todo su sentido. El nuevo hito urbano, ahora centro de todos los debates, es el Museo de la Memoria de Andalucía que marca también una nueva era de la sociedad: la del turismo cultural. Por o en contra, éste es sin duda el nuevo elemento urbano de Granada más cargado de significado.
Los hitos urbanos son referentes personales y propios a cada vivencia. Desde mi llegada a Granada sigo sin entender la presencia de dos de ellos que destacan de la silueta de la ciudad sin tener función alguna con ella, ni de referente, ni de uso. Se trata de la torre de San Lázaro un edificio de vivienda situado en la plaza del mismo nombre y del Hotel Nazaríes en la cercanía del Neptuno. Muchos edificios públicos pasan desapercibos fundiéndose en la trama urbana cuando debería tener más protagonismo. Por lo contrario, edificios sin valor simbólico se convierten en hitos urbanos marcando la ciudad como referencia sin serlo.
Granada, ¿Patrimonio de la Humanidad?
En Granada desde siempre hemos hecho demasiadas cosas sin un suficiente debate previo… Y eso suele suponer o bien un daño irreparable, o bien algún tipo de abuso. Y ahí esta como ejemplo lamentable nuestra ciudad histórica, malherida y apenas reconocible en una de sus cuestiones esenciales: su relación con la Vega y con el paisaje.
Recientemente, en un estupendo encuentro organizado por el Colegio de Arquitectos, Pedro Salmerón nos recordaba como Granada no ha sabido conservar la escala de la ciudad histórica y la de sus hitos urbanos con el territorio, de tal modo que el Urbanismo del siglo XX, y el actual, han roto de manera irreversible esa relación mágica que hizo famosa a nuestra ciudad… ahora oculta tras moles de cemento. Sin embargo otras ciudades y otros territorios lo supieron entender antes y mejor que nosotros, y es a ellas a las que debemos mirar (Florencia por ejemplo) en lugar de a nuestro ombligo: un ombligo granadino.
Y paradójicamente también podemos aprender de la actitud comprometida de La Alhambra, que ha sabido gestionar con inteligencia su territorio y su paisaje, en donde la recuperación de las huertas del Generalife (detenidas en el tiempo) constituye un maravilloso ejemplo de gestión patrimonial…
Paradojas de la vida: somos capaces de lo mejor y de lo peor…
Ahora hay sobre la mesa dos debates de alta trascendencia: uno, el de la Vega de Granada, en el que es previsible un suponga un intenso debate que nos permitirá adoptar buenas decisiones que den continuidad a las políticas comprometidas del POTAUG… rodó otro, el de las grandes infraestructuras que se proyectan en el Valle del Río Darro – Ronda Este, Presa – cuya incidencia (o no) sobre la ultima zona mágica de Granada puede ser decisiva. Granada aun puede aspirar a ser ciudad patrimonio de la humanidad. Granada aun puede mostrar el camino al resto de la humanidad sobre las políticas activas de protección del paisaje cultural. Sin que ello suponga renunciar al progreso, ¡ni mucho menos!
Lo dicho, mas debate responsable y previo a las decisiones irreversibles.


