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EL INMENSO VALOR DEL PAISAJE CULTURAL EN EL MUNDO RURAL (3)
En el mes pasado empecé a hablaros sobre la importancia de catalogar exhaustivamente el patrimonio cultural en cada municipio para avanzar en su protección, y a petición vuestra me comprometí a profundizar en este tema. Hubo después un segundo artículo en el que os hablé del patrimonio cultural rural, el gran olvidado, y os mostré la experiencia que tuvimos en la realización de este documento para Baza (Andalucía, España).
Pues bien, hoy os voy a mostrar la importancia de contextualizar cada uno de los elementos (sea un cortijo, un aljibe, un bien arqueológico…) en su entorno, con la intención de comprender mejor la relación entre los elementos catalogados con el territorio y con el paisaje del que forman parte, añadiendo por tanto a la protección individualizada del elemento en cuestión, una segunda protección a su entorno rural, ya de carácter urbanístico y territorial. Y para ello os voy a mostrar uno de las zonas en las que subdividimos el territorio e Baza: LA VEGA-CAMPO DEL JABALCÓN, de la que os trascribo la descripción que incluimos en el Catálogo:

"Este ámbito presenta varias zonas bien diferenciadas, aunque se han englobado bajo una sola denominación común para una mejor comprensión de la estructura de este Catálogo. Dichas zonas se corresponden con la vega tradicional de Baza, el Campo del Jabalcón, al otro lado de la A92N, los rebordes del piedemonte del Cerro Jabalcón, al oeste, la margen izquierda del río de Baza, y la porción más al norte del término municipal, localizada al otro lado de la cola del embalse del Negratín, en lo que se conoce como “El Rincón de Baza”.
La vega tradicional es una extensa zona de regadío, contigua al casco urbano por el Este y por el Sur, con un paisaje agrícola de “bocage”, densamente ocupada por cortijos aislados y pequeñas cortijadas que en los últimos años están dando paso aceleradamente a nuevas construcciones de recreo como segundas viviendas con unas tipologías y usos que nada tienen que ver con aquellos, con la consiguiente pérdida de identidad de este espacio, más próximo ya a un diseminado de tipo “inglés” que a lo que fue en su origen.
Por su parte, el Campo del Jabalcón ha sido tradicionalmente una zona dedicada a riegos eventuales y a cultivos de secano, complementados con una ganadería extensiva que aprovecha los barbechos del cereal, aunque también en los últimos años está sufriendo una intensa transformación y homogeneización de su paisaje por culpa de los nuevos cultivos forzados que conllevan además la explanación de grandes superficies con fuertes movimientos de tierra.
Arqueológicamente es una zona que en conjunto también ha aportado un importante número de yacimientos arqueológicos, con especial relevancia de los pertenecientes a los periodos ibérico, romano y alto medieval, en los que se supo aprovechar el alto potencial agrícola tanto de las mejores zonas irrigables como de las extensas terrazas aluviales de la margen izquierda del Río de Baza. En esta zona se emplazan asentamientos de la entidad de la ciudad ibero-romana de Basti, una posible centuriatio” romana o el castillo de Benzalema, en un punto estratégico de la confluencia de los ríos que dan origen al Guadiana Menor.
Las principales manifestaciones de la arquitectura de este ámbito están representadas por los numerosos cortijos, generalmente aislados, que se levantan tanto en la vega, el Campo del Jabalcón o la margen izquierda del Río de Baza. Mientras que en las zonas de secano y de olivar domina un tipo de cortijo con instalaciones ganaderas anexas, en la vega predomina un tipo de casa-huerta con frecuente presencia de un emparrado colocado paralelamente a su fachada principal o perpendicularmente enfilando a ésta y tras el que se extiende una pequeña huerta o jardín.
Especial mención merece la zona de La Rivera, donde se concentra un importante número de edificaciones dedicadas a la transformación y elaboración de productos agrícolas, como molinos harineros y almazaras, casi todos lamentablemente abandonados, amén de un elevado número de huertas con cercados de mampostería o de tapial, entre las que discurre una auténtica maraña de acequias con un origen común: los manantiales de Las Siete Fuentes y La Fuente de San Juan. Realmente esta zona posee valores naturales, históricos, paisajísticos y etnológicos suficientes como para plantear alguna figura de protección específica para ella. Por otra parte está sufriendo la misma presión de nuevas construcciones para segunda vivienda que la vega tradicional con el consiguiente riesgo de pérdida o deterioro de sus señas de identidad.”



PROTEGIENDO LOS TESOROS QUE EL MUNDO RURAL NOS OFRECE… AÚN (2)
Hace unos días os hablaba sobre la importancia de que en cada municipio se realice una catalogación exhaustiva de todo su patrimonio cultural en todas sus categorías, desde aquel que atesora valores de tipo monumental (una catedral, un castillo, un palacio…) hasta aquellos otros elementos que son resultado de las tradiciones o del buen hacer de sus habitantes (la arquitectura popular, un antiguo molino harinero o unas eras de trilla) porque todos ellos configuran el poso de la historia local y deben ser legados a las futuras generaciones no solo en buen estado de conservación sino también en un contexto que permita la armonía de estos elementos con el lugar.
Y por los comentarios que me habéis hecho llegar unos y otros he pensado que está más que justificado que en los próximos días vayamos profundizando en esta materia, y qué mejor que hacerlo a través de algún caso concreto. Pues bien, hoy voy a hablaros precisamente del patrimonio más abandonado a su suerte y menos valorado… EL PATRIMONIO CULTURAL RURAL.
Hace unos años, con motivo de la elaboración del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU de BAZA) de un municipio andaluz, propusimos a su ayuntamiento realizar una catalogación exhaustiva del numeroso patrimonio cultural que se hallaba disperso por su espacio rural, y felizmente pudimos afrontar aquel trabajo que nos llenó de satisfacciones y que se convirtió en una herramienta esencial para la tutela patrimonial de este municipio.
Y es que, como escribimos entonces, “la ciudad no se encuentra aislada del territorio que la rodea ni ha albergado siempre entre sus límites urbanos a todos los habitantes, por lo que entre los que habitan la ciudad y los que viven de manera dispersa en el territorio se establecen múltiples relaciones de contacto que van dejando una serie de huellas en el paisaje en forma de construcciones, caminos, campos de cultivo, acequias, minas…que son los que lo caracterizan y que generalmente albergan unos valores culturales y etnológicos muy valiosos y que constituyen la esencia de unos modos de vida y de relación del hombre con el territorio que forman parte de la historia local.
Las zonas rurales de Andalucía, con la crisis de los sistemas productivos tradicionales en los años 60 del siglo pasado vivieron el éxodo de sus habitantes hacia las ciudades en la búsqueda de una mejor calidad de vida, con el consiguiente abandono de todo aquello que les ligaba a su situación anterior.
Y sólo en aquellas comarcas con un menor desarrollo económico han pervivido hasta fechas más recientes formas de economía tradicional que han mantenido en uso y por tanto conservado los elementos que configuraban ese paisaje ruralizado, aunque en franco proceso de desaparición casi total. Sin embargo y paradójicamente los nuevos gustos sociales por el regreso a la vida en el campo, el turismo rural, etc., están provocando una presión y un consumo no respetuoso en muchos casos del rico patrimonio rural, trasladando al ámbito rural tipologías y modelos que poco o nada tienen que ver con lo que antes había.”
Su realización requirió una concienzuda y sistemática labor de campo a lo largo y ancho de todo el territorio municipal, completada con otras tareas de investigación documental.
Y como resultado, el Catálogo de Protección Cultural del Medio rural se concretó en:
- Fichas individualizadas para cada elemento, conteniendo:
Identificación del elemento
Descripción del mismo
Valoración
Condiciones de ordenación
- Consideración de las categorías:
Patrimonio Arquitectónico (189 elementos)
Patrimonio Arqueológico (253 elementos)
Patrimonio Etnológico (118 elementos)
Patrimonio Natural (14 elementos)
- Y zonificación del territorio, con la intención de comprender mejor la relación entre los elementos catalogados con el territorio y con el paisaje del que forman parte, estableciendo zonas con características tanto geográficas como antrópicas más o menos homogéneas, que en el caso de Baza fueron 4:
Sierra de Baza-Parque Natural
Vega-Campo de Jabalcón
Llanos de Jamula-Ramblas
Llanos de Baúl-Atalaya
Próximamente os desarrollaré en detalle una de estas zonas para que disfrutemos juntos de todos esos tesoros que el mundo rural nos ofrece… aún.
Casa de Antonio el pastor. Arquitectura vernácula de alto valor etnológico

Acueducto del molino de Tablas.

Dolina en las Torcas del Calar de Casa Heredia

LA ESTRATEXIA DA PAISAXE GALEGA (2017-2020)
Nunca es justo… pero en Galicia seguramente menos aún… No, no es justo que desde la distancia nos podamos quedar con la idea allí lo que impera es la contracultura del fuego y de los pirómanos, y que la sociedad local los ampara… porque no es ni verdad ni justo… ¿Y sabéis por qué lo digo?
En efecto, en estos días Galicia ha vivido el horror de una ola de incendios asesinos para las personas y sus bienes, asesinos para la naturaleza y los paisajes rurales, y asesinos para un modo de vida, y fatal para las esperanzas de mayor prosperidad de miles de personas… Y no soy un iluso, claro que sé que con seguridad muchas cosas están fallando para que se haya podido dar una campaña de incendios criminalmente orquestada, bien por envidias, sea por malos hábitos, quizás por venganzas o simplemente por expectativas económicas… Urge investigarlo, por supuesto, y también afrontarlo por derecho y en todos los frentes posibles, para erradicar de una vez ese cáncer que se repite sospechosamente cada pocos años…
Pero yo hoy quiero también romper una lanza a favor de la modernidad, el rigor y la responsabilidad con los que la sociedad gallega lleva años trabajando, muy por delante de otras regiones españolas y europeas, para la ordenación, la protección y la gestión de su paisaje. Y eso es lo que os quiero contar brevemente. Veréis:
En el año 2000 se aprobó en Florencia el Convenio Europeo del Paisaje que fue el punto de partida para el reconocimiento legal de este concepto y de su relevancia en relación con la planificación y gestión territorial. Es decir, “el paisaje convertido en un bien público que abarca todo el territorio y un derecho ciudadano como componente de la calidad de vida a través de sus valores naturales, estéticos, patrimoniales y productivos”.
España ratificó dicho convenio a finales de 2007. ¿Y sabéis cual fue la primera región española en incorporarlo a su legislación? Galicia, aprobando acto seguido su Ley de Protección del Paisaje en Galicia, que supuso que desde dicho momento lo paisajístico pasó a ser el marco en el que insertar el análisis territorial:
“Constituye una dimensión básica para la comprensión del territorio y cómo ha sido la relación histórica de los habitantes con este. Por esta razón, la ciudadanía debe jugar un papel activo en la definición de políticas públicas sobre el paisaje, basadas en la toma de decisiones en procesos de participación pública que contribuyan a la captura del conocimiento local, la identificación de temas delicados, gestión de conflictos, democratización y la legitimidad de los procesos, el intercambio de información y, en última instancia, para asegurar la heterogeneidad y la incorporación de diferentes puntos de vista.”
Incorporando desde entonces en sus políticas públicas criterios no solo para la protección de los lugares a los que socialmente se les otorga un gran valor, ya que los mayores retos vendrán en aquellos que están degradados o en riesgo de degradación… O en los paisajes normales, comunes, frecuentes y habituales, que también deben ser gestionados, ordenados y protegidos.
Galicia, lleva años apostando por la consideración del paisaje en las diferentes políticas públicas, lo que implica una visión holística e integradora… donde “la gestión del paisaje se reconoce como un factor fundamental para la competitividad de un territorio, al afectar directamente su mejora económica, turística, ambiental, cultural y social.”
Y en eso, Galicia, reconozcámoslo, ha sido pionera.
Y como veis, desde 2008 lo paisajístico ha estado presente en todos los procedimientos de evaluación de impacto ambiental de proyectos y evaluación ambiental estratégica de planes. Además, en 2011 entró en vigor su Estrategia del Paisaje de Galicia con una clara vocación de sensibilización y difusión. Y que en 2016 ha dado lugar a la realización del Atlas de Paisajes de Galicia. Y precisamente en estos días, la Xunta de Galicia acaba de presentar nuevas líneas de acción para el periodo 2017/2020… como resultado de un trabajo exhaustivo, riguroso y participativo… cuyo enlace os comparto: ESTRATEXIA DA PAISAXE GALEGA (2017-2020)
Por tanto, toda la solidaridad de La Ciudad Comprometida con esta tierra hermosa, sabia y sensible… y también rigurosa, moderna y ambiciosa… ¡Porque Galicia lo vale!

EL URBANISMO COMPROMETIDO SIGUE ROMPIENDO MOLDES… EN SOACHA
Hoy os voy a hablar un poquito de uno de los proyectos más apasionantes en los que estoy inmerso. Y lo que os voy a contar es cómo en el día de ayer, con una actitud proactiva, colaborativa y de confianza mutua conseguimos mucho… aun cuando no sea tan sencillo hacer caminar en la misma dirección y de manera coordinada a diferentes administraciones e instituciones del estado… ¡Ni en España, ni en Colombia ni en ningún lugar, claro!
Como ya os dije en otras reflexiones matutinas, con mi equipo de Ciudades Comprometidas y el apoyo de la Universidad de Granada y de la propia Secretaría de Planeación municipal, estoy dirigiendo el Plan de Ordenamiento Territorial de SOACHA (Cundinamarca, Colombia), un inmenso municipio (1.000.000 habs.) ubicado en la región urbana de Bogotá, dentro de un programa piloto de carácter estatal (Departamento Nacional de Planeación) que busca la modernización de la planificación en Colombia.
Pues bien, ayer fuimos convocados por el gobierno departamental de Cundinamarca para dar inicio a un interesante estudio que promueven con el apoyo de FINDETER, una empresa pública colombiana que impulsa proyectos de todo tipo. Y como os decía, en la reunión se nos presentó el alcance del trabajo: analizar el crecimiento reciente y la evolución previsible de la huella urbana de la Región de BOGOTÁ, un área en la que habitan aproximadamente 12 millones de colombianos, la cuarta parte del país, y que afecta a 17 municipios además de Bogotá Distrito Capital.
- “Se busca caracterizar las dinámicas físicas y económicas de crecimiento bajo las tendencias pasadas, presentes y futuras, y así constituir una herramienta técnica de apoyo que permita a los entes territoriales articular y direccionar los esfuerzos en el planeamiento de sus políticas de crecimiento y desarrollo, teniendo en cuenta la estructura ecológica y las necesidades de infraestructura de movilidad, servicios públicos y sociales a nivel regional…” nos explicaron…
Tened en cuenta que debido a lo difusa que es la legislación colombiana, aun cuando todos coinciden en la ineludible necesidad de coordinar las políticas municipales que inciden en la ordenación del territorio, sin embargo los gobiernos departamentales (regionales) aún no han encontrado la manera de llevar a cabo esta función coordinadora… y en ese contexto de dificultad, este estudio no pasaría de ser un simple insumo más que los municipios lo considerarían o no para el diseño de sus POT respectivos...
Y os quería contar que ayer en esa reunión me sentí muy realizado porque conseguimos (rara cosa) romper todas las reticencias iniciales y con aquella actitud proactiva, colaborativa y de confianza mutua de la que os hablaba, inusualmente hicimos un verdadero ejercicio de concertación entre administraciones, ya que hemos decidido coordinar agendas, plazos, objetivos, compartir información y estudios, colaborar… y lo que es mejor, en un tiempo record (pues tenemos un cronograma muy exigente derivado de los plazos políticos de la alcaldía) vamos a conseguir que el POT de Soacha “beba” de las recomendaciones de este estudio, se coordine con las políticas urbanísticas de la vecina Bogotá y otros municipios cercanos, y además incorpore las visión departamental y estatal (en coherencia al programa de POT Modernos al que representamos)… ¡todo un alarde, y toda una lección de urbanismo comprometido!
Es decir, coherencia, eficiencia, armonía, sensatez y… URGENCIA! Jaajajaja, ¡Pero así son las cosas!


“Media hora, media vida”
Llegó el mes de agosto, en el que mayoritariamente se suelen tomar vacaciones en Europa y específicamente en España, y creo que es el momento adecuado para hablaros de una extraordinaria iniciativa, ésta que nos narra TERRITORIO.ES sobre la necesidad de avanzar en la conciliación familiar. Se trata de una experiencia que ha surgido en la ciudad española de Elche (Elx) en la que los hijos toman la palabra y pasan a la acción.
Yo, creo que merecidamente, también me tomaré unos días para compartir con mi familia y sobretodo con mis pequeños todo el espacio que pueda, lamentablemente mermado durante el resto del año… Para meditar,¿No creéis?
“PATRIMONIO CULTURAL Y PAISAJE” EN EL ENTORNO DE LA ALHAMBRA
Este fin de semana se celebra en Granada la XXXIII Reunión de Asociaciones y Entidades para la defensa del patrimonio cultural y su entorno. En está reunión se llevarán a cabo una serie de conferencias y actos que girarán en torno al tema del Patrimonio cultural y el paisaje. Según la UNESCO “El paisaje cultural es una realidad compleja, integrada por componentes naturales y culturales, tangibles e intangibles, cuya combinación configura el carácter que lo identifica como tal, por ello debe abordarse desde diferentes perspectivas.”
Desde La Ciudad Comprometida hemos querido hacernos eco de este acontecimiento, ya que llevamos mucho tiempo difundiendo la importancia del paisaje cultural, así como trabajando desde nuestro estudio en múltiples proyectos, plenamente convencidos de que el entorno tiene un amplio valor, histórico-patrimonial, social, cultural, ambiental, etc… e intentado integrar todos esos componentes que configuran el paisaje cultural, y abordarlo desde múltiples miradas.
Así, aprovechando estas reuniones, hemos decidido seguir con nuestro trabajo de difusión y realizar esta semana una serie de artículos sobre la labor que llevamos realizando desde hace casi ya 5 años. En ella queremos reflejar nuestro compromiso y nuestro pleno convencimiento sobre la importancia del paisaje cultural, a través tanto de trabajos realizados desde GRarquitectos, como de artículos de opinión y difusión que se han publicado en nuestro blog. En palabras de Juan Carlos García de los Reyes: “Para el blog que dirijo, “La Ciudad Comprometida”,los temas de paisaje y territorio han sido uno de los ejes argumentales desde su fundación. Más aún si tenemos en cuenta la ciudad desde la que escribo, Granada..”
La verdad sea dicha que estas reuniones no podían llevarse a cabo en un entorno más idóneo que la ciudad de Granada, y en concreto en el entorno de la Alhambra, reconocida como patrimonio cultural por la UNESCO. Y precisamente sobre ese acontecimiento nos hicimos eco su momento en el artículo “GRANADA CON LOS MEJORES PAISAJES DE LA HUMANIDAD” el cual queremos volver a compartir, como apertura de esta semana del paisaje cultural. Así comenzaba nuestro artículo:
“El reconocimiento mundial de la Alhambra de Granada como paisaje cultural, unido al importantísimo compromiso adquirido por el Patronato de La Alhambra y el Generalife en la implementación de políticas de conservación y gestión del paisaje,otorgan a nuestra ciudad un papel de liderazgo internacional que servirá de ejemplo para el resto de ciudadespatrimonio de la humanidad.“
Para todos los que quieran leer el artículo completo aquí les dejamos el enlace.
FORO “EL PARQUE URBANO DE GOMÉREZ, REACTIVANDO EL TERRITORIO DE LA ALHAMBRA”
Siguiendo la filosofía de nuestro estudio, y como ya os hemos participes en otras ocasiones, os invitamos a todo a una nueva sesión de los FOROS PROFESIONALES de GRarquitectos.
En esta ocasión, la actividad va a consistir en una conferencia en nuestro estudio, donde la Historiadora del Arte, Ana Carlota Valle Soriano nos presentará su trabajo sobre «El Parque Urbano de Gomérez. Reactivando el Territorio Alhambra».
El trabajo que viene a presentarnos la ponente nace de su trabajo de Fin de Máster realizados en el «Máster en Arquitectura y Patrimonio» de la Universidad de Sevilla. En este foro se hará un acercamiento hacía la complejidad patrimonial del Bosque de Gomérez, un espacio polémico, ambiguo e indefinido que sin embargo se encuentra en el punto clave de la estructura urbana de la ciudad de Granada y del Conjunto Monumental Alhambra-Generalife.
Por tanto en esta conferencia, se desarrolla la redefinición del espacio a fin de conseguir las claves necesarias para entender su esencia. Desde este punto se parte para plantear una intervención patrimonial que le devuelva su identidad: La cotidianeidad del espacio desde su valor ambiental y su valor de eje de comunicación. Esto pasa por la necesidad de compatibilizar su uso para turistas y ciudadanos. Todo esto encaminado hacia la recuperación de su mayor valor, el histórico valor social que lo ha caracterizado a lo largo de los siglos y que recientemente se ha perdido.
Desde GRarquitectos queremos proporcionar a los profesionales un espacio para la formación, el conocimiento y la puesta en común, y en general para la difusión de nuestro patrimonio y su conservación, por ello os invitamos a todos aquellos interesados a que os animéis a participar.
EL Foro se celebrará el próximo Jueves, 29 de Mayo a las 18:30 horas, en el local que tenemos en Avda de la Constitución 22. Aproximadamente calcula que el tiempo de exposición será de una hora a hora y media, y después se abrirá un tiempo para preguntas y debate.
‘LA CIUDAD COMPROMETIDA’ ESTARÁ PRESENTE EN EL ‘XIV CONGRESO IBEROAMERICANO DE URBANISMO’
El arquitecto y urbanista Juan Carlos García de los Reyes y ‘La Ciudad Comprometida’ estarán presentes en el XIV Congreso Iberoamericano de Urbanismo – TURISMO, TERRITORIO Y PAISAJE del 13 al 15 de octubre del presente mes.
Este encuentro pretende ser el nodo central para que los diferentes actores que participan en la gestión los paisajes naturales y culturales de las zonas urbanas y periurbanas de Europa y América, ya sea de manera activa o pasiva, intercambien herramientas, transfieran conocimientos y buenas prácticas como también instrumentos políticos que contribuyan a mejorar la gestión y la concepción del turismo, territorio y paisaje de manera sostenible y perdurable en el tiempo.
En este sentido, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias, la Asociación Española de Técnicos Urbanistas (AETU) y el Cabildo Insular de Tenerife organizan este congreso en Santa Cruz de Tenerife.
García de los Reyes va en representación de la Unión Iberoamericana de Municipalistas – UIM como Coordinador de Urbanismo y Medio Ambiente.
Para más información relacionada con el congreso, pinche en http://www.ciu2010.com/
MANIFIESTO POR UNA NUEVA CULTURA DEL TERRITORIO (2)
Esta nueva cultura del territorio debe estar sustentada en los siguientes principios, criterios y prioridades:
1. El territorio es un bien no renovable, esencial y limitado. La sociedad encuentra en él soporte o sustento material a sus necesidades, así como referente de su identidad y cultura. Las características naturales de cada territorio y las pervivencias en él de trazos y formas que provienen del pasado le confieren singularidad y valores de diversidad. Por ello, el territorio debe ser entendido como recurso, pero también como cultura, historia, memoria colectiva, referente identitario, bien público, espacio de solidaridad y legado. La nueva cultura del territorio debe tener como primera preocupación encontrar la forma para que, en cada lugar, la colectividad pueda disfrutar de los recursos del territorio y preservar sus valores para las generaciones presentes y venideras.
2. El territorio es una realidad compleja y frágil. Toda realidad territorial, todo lugar, está compuesto de múltiples elementos naturales y culturales y de sus interrelaciones, que deben ser adecuadamente considerados. Las actuaciones con gran incidencia territorial (urbanización, obras públicas, extracción de minerales, roturaciones, forestaciones, etc.) tienen habitualmente consecuencias irreversibles. Por ello, deben realizarse con conciencia de dicha complejidad y evaluando previamente las múltiples repercusiones posibles. El principio de precaución es de imprescindible aplicación a todas estas transformaciones.
3. El territorio contiene valores ecológicos, culturales y patrimoniales que no pueden reducirse al precio del suelo. Estos valores sociales difíciles de medir en términos monetarios convencionales deben ser tomados sistemáticamente en consideración por las administraciones responsables de velar por sus cualidades y potencialidades. La apropiación privada de cualquier parte del territorio debe ser compatible con dichos valores; por ello, la propiedad del suelo y la vivienda debe ser ejercida con respeto de su función social, y con la asunción plena de la responsabilidad de potenciar su utilidad, su valor ambiental y su potencial paisajístico.
4. Un territorio bien gestionado constituye un activo económico de primer orden. En efecto, la correcta gestión del proceso de urbanización permite reducir los costes de la movilidad para las personas y las empresas, contener los precios del suelo y la vivienda, así como moderar las cargas de la prestación de los servicios. Por otra parte, disponer de un entorno de calidad no sólo evita daños ambientales y de salud, sino que también confiere valor añadido a los productos y a los servicios, en particular los turísticos, básicos para la economía española. La gestión sostenible del territorio es ciertamente una obligación social y ambiental, pero resulta también un apremiante imperativo económico.
5. El planeamiento territorial y urbanístico es un instrumento esencial para la actuación de los poderes públicos. Así, frente a toda veleidad desreguladora, hay que defender la importancia de la legislación, la normativa y la gestión urbanística para el buen gobierno del territorio. Ahora bien, la práctica urbanística debe dotarse de nuevos horizontes y de nuevas herramientas disciplinares y administrativas. Sólo de esta forma dará respuesta a las necesidades sociales, propiciará la coordinación política horizontal entre distintos departamentos y fomentará la concertación vertical entre administraciones y con los agentes sociales. El conjunto de administraciones competentes deben propiciar pues una revalorización del planeamiento territorial y general, suprimiendo la utilización espuria de otros instrumentos de menor alcance espacial pero con alta incidencia real, cuya aplicación abusiva ha tenido como consecuencia la urbanización masiva, desordenada e inadecuada de suelo rústico.
6. El planeamiento municipal debe tener como principal objetivo facilitar el acceso a la vivienda, el goce de los servicios y la preservación del ambiente. El planeamiento municipal es la escala básica de la práctica urbanística, pero en demasiadas ocasiones los planes locales de ordenación está sirviendo casi exclusivamente para impulsar procesos de expansión urbana. Ante esta deriva, hay que defender planes municipales de ordenación que atribuyan valores positivos a todas y cada una de las partes del término municipal, basando el crecimiento urbano en criterios ecológicos y sociales, más allá de la simple consideración de la oportunidad económica o de ocasionales negocios particulares inmediatos. En particular, debe abandonarse la concepción del suelo rústico como un espacio residual, perennemente pendiente de urbanización futura y comprender que la permanencia de suelos rústicos destinados a las prácticas agrarias se hace imprescindible por razones ambientales y ecológicas, incluso en los contextos espaciales de las mayores ciudades y aglomeraciones urbanas. La defensa del espacio abierto, como matriz territorial básica es hoy una prioridad que debe ser perseguida adecuadamente, incluso mediante procedimientos de adquisición de tierras y/o expropiación por interés social.
7. El planeamiento territorial debe proveer acuerdos básicos sobre el trazado de las infraestructuras, el desarrollo de los asentamientos y el sistema de los espacios abiertos. En un territorio crecientemente integrado el planeamiento municipal no puede hacer frente por si solo a las dinámicas de, transformación del espacio. Por ello hoy es más necesario que nunca disponer de un planeamiento a escala territorial que coordine y vincule el planeamiento municipal, en pos de un nuevo modelo de urbanización, basado en el ahorro en el consumo de suelo, la convivencia de usos y la cohesión social. El planeamiento territorial debe ser un compromiso a la vez general y suficientemente concreto, por cuyo cumplimiento y desarrollo será evaluada la actividad política de los partidos y responsables públicos que lo formulan y aprueban. Sobre las Comunidades Autónomas recae la gran responsabilidad de demostrar una mayor voluntad política de ordenar su territorio superando la situación creada casi exclusiva del planeamiento urbanístico. Deben aumentar su capacidad administrativa y técnica para realizar planes de ordenación y de hacer real el orden territorial que se propongan tener. Es imprescindible la formulación de modelos de ordenación territorial para ámbitos metropolitanos, litorales y de espacios rurales, con ciudades medias y/o espacios naturales protegidos.
8. El Gobierno central y las Cortes Generales del Estado no pueden desentenderse del territorio. Con pleno respeto a las competencias que la Constitución española otorga a las Comunidades Autónomas y a los municipios en ordenación territorial y urbanismo, la administración general del Estado no puede dejar de considerar el territorio como parte de sus responsabilidades. En el momento actual es inaplazable la revisión de la legislación todavía vigente desde 1998 sobre medidas liberalizadoras en materia de suelo y resulta imprescindible una nueva legislación del suelo que supere la visión estrecha según la cual la vocación esencial del suelo sería su urbanización. La legislación del Estado debe requerir a las administraciones competentes la atribución de valores sociales positivos a todas las partes del territorio español, puesto que todas ellas afectan a la calidad de vida de los ciudadanos, todas tienen funciones naturales, ecológicas o ambientales y en todas ellas se plasman rasgos históricos y del patrimonio cultural. Sobre el gobierno central recae igualmente la responsabilidad de revisar y proponer el consenso relativo a un nuevo modelo de financiación para los gobiernos locales que responda a los principios de suficiencia financiera y adecuación de recursos a los servicios reales que deben prestar.
9. En un mundo crecientemente integrado la gestión del territorio debe atender también a los compromisos de solidaridad y responsabilidad global. El Estado español ha suscrito y/o ratificado diferentes acuerdos internacionales (Convención sobre conservación y protección de la vida silvestre y el medio natural, Berna, 1979; Carta Europea de Ordenación del Territorio, Torremolinos 1983; Convención para la protección del patrimonio arquitectónico de Europa, Granada 1985; Declaración de Río de Janeiro sobre el medio ambiente y el desarrollo, 1992; Estrategia territorial europea, Postdam, 1999; Principios directores para el desarrollo territorial sostenible del continente europeo, 2000, Hanover; Convención europea del paisaje, Florencia, 2000). En estas circunstancias, el conjunto de las administraciones públicas españolas están obligadas a seguir las orientaciones que en ordenación del territorio desarrollan otros estados europeos de forma consecuente con dichos tratados y con repercusiones muy positivas para sus ciudadanos.
10. El impulso de los valores de sostenibilidad ambiental, eficiencia económica y equidad social requiere de una nueva cultura del territorio. Para promoverla es necesario un gran acuerdo que debe tener su reflejo tanto en la actuación administrativa como en las prácticas sociales. Así, las administraciones que actúan en cada nivel territorial (local, autonómico, estatal y europeo) deben revisar sus objetivos, sus normativas e instrumentos de gestión territorial para ponerlos de forma más efectiva al servicio de la colectividad. Y los ciudadanos, al mismo tiempo que reclaman el derecho de un trato equitativo en cualquier territorio, tienen también el deber ético de velar por el bienestar de las generaciones venideras.
Fuente: El ‘Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio’ fue presentado por un grupo de geógrafos y arquitectos el 8 de mayo de 2006.
POR UNA NUEVA CULTURA DEL TERRITORIO (1)
En los tiempos que corren es más necesario que nunca crear una nueva cultura del territorio. Los especialistas quieren ponerse de acuerdo al respecto.
El ‘Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio’ fue presentado por un grupo de geógrafos y arquitectos el 8 de mayo de 2006.
La evolución que están experimentando los usos del suelo en España, principalmente a causa de los avances de una urbanización realizada de forma masiva y sobre terrenos no siempre adecuados, es muy preocupante. Este proceso está teniendo consecuencias ambientales y paisajísticas muy negativas cuyo alcance, en muchos casos, no viene siendo ni considerado, ni corregido. El actual modelo de urbanización está teniendo asimismo consecuencias perniciosas para la calidad de vida de los ciudadanos –de las que son expresión palmaria las dificultades de acceso a la vivienda, el incremento de la movilidad y el aumento de los costes de los servicios- y puede comportar efectos preocupantes para el mismo equilibrio del sistema financiero y la actividad económica, tal como han advertido en reiteradas ocasiones las autoridades fiscales y monetarias. Además, la práctica del urbanismo ha devenido demasiado a menudo sinónimo de opacidad, de “mala política” y aún de corrupción. Así, el instrumento que debería servir para ordenar los usos del territorio en beneficio de la colectividad ha acabado identificándose, en muchos casos, con una técnica ininteligible donde la participación democrática del conjunto de actores presentes en los territorios es irrelevante y prevalecen los intereses de los agentes urbanizadores.
En el campo disciplinar, la propia expresión “ordenación del territorio” no ha alcanzado todavía un suficiente consenso científico-técnico, y su práctica real en la mayoría de las Comunidades Autónomas no ha llegado a ser relevante en términos político-administrativos Así, se consume voraz y desordenadamente un recurso limitado, el territorio, sin disponer de instrumentos adecuados y sin que se atisben respuestas suficientes a los graves e irreversibles daños que en muchos lugares se están ocasionando.
La gestión prudente del territorio debe convertirse en el elemento central de un nuevo debate ciudadano. Un debate democrático en el que participen todos los actores concernidos, especialmente aquellos que menos capacidad tienen para hacer oír su voz. Es imprescindible que la sociedad española tome conciencia de que, de persistir, el mal uso y desgobierno del territorio acarrearía, tras una corta etapa de grandes beneficios privados, largos periodos de onerosos costes ambientales, económicos y sociales. La mayor capacidad técnica para transformar la naturaleza y los espacios de vida, el rápido aumento de la población y de los niveles de consumo debe ir acompañada de prudencia y respeto en el uso y la gestión de los recursos de que disponemos. Sólo así conseguiremos mantener y mejorar nuestro nivel de bienestar, sólo así aprovecharemos las grandes potencialidades de que goza nuestro territorio, sólo así evitaremos legar a las generaciones venideras una España desfigurada, plagada de riesgos y repleta de exasperaciones cotidianas, de desequilibrios territoriales, de procesos segregadores y de deterioro irreversible de elementos culturales, simbólicos y patrimoniales.
El buen gobierno del territorio, de la ciudad y del campo, como el representado en el maravilloso fresco del Palacio Comunal de Siena, es responsabilidad de todos.
Por ello debe convertirse en un tema político de primer orden, entendiendo por político no únicamente la práctica institucional o partidaria, sino también el compromiso del conjunto de los ciudadanos. Cada ciudadano tiene derecho a vivir en un ámbito digno, sano y bello, pero también tiene el deber de cuidarlo y de exigir que velen por él quienes tienen la representación de la sociedad. En este sentido hay que saludar con optimismo el incremento de las asociaciones y entidades que en toda España pugnan por preservar determinados espacios amenazados por procesos de urbanización inadecuados. Pero debemos ser capaces de dar a estos movimientos no sólo un carácter defensivo y local, sino también propositivo y general. Urge pues poner las bases de una nueva cultura del territorio. Una nueva cultura territorial que impregne la legislación estatal y autonómica, que oriente la práctica de todas los ayuntamientos y el conjunto de las administraciones, que provea el marco adecuado para el buen funcionamiento del mercado, que corrija en beneficio de la colectividad los excesos privados y que haga prevalecer los valores de la sostenibilidad ambiental, la eficiencia funcional y la equidad social.


