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SIERRA NEVADA, UN LABORATORIO DE EXCEPCIÓN PARA EL CAMBIO GLOBAL (V). Los impactos del clima sobre repoblaciones y fauna
Los cambios de usos de suelo, la sobreexplotación de los recursos forestales y en general los alteraciones provocados por las acciones humanas provocan unos impactos ya constatados, por lo que desde el Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada y desde la gestión del Parque Nacional y Natural se trabaja por estudiar y determinar si las actuaciones implementadas sobre los ecosistemas forestales logran o no los efectos perseguidos, esto es, principalmente, las medidas de repoblación.
Estas medidas de repoblación se centran sobre todo en comunidades vegetales como pinares, robledales, encinares y enebrales y sabinares. Los pinares de repoblación presentan graves problemas ecológicos, ya que se han originado masas monoespecíficas con una alta competitividad por luz y nutrientes que no ha permitido el desarrollo de un sotobosque adecuado, ni la colonización por otras especies forestales bajo el dosel arbóreo. Por tanto se han tomado medidas encaminadas a su naturalización y diversificación estructural y florística. Los encinares tradicionalmente atacados por la acción humana, incendios y carboneo, se están llevando a cabo plantaciones en lugares donde se prevé que la colonización va a ser efectiva. Las formaciones de enebral y sabinar son de enorme diversidad e importancia paisajística, y están en claro retroceso debido a la quema de pastos y desbroces. Para revertir esta situación se han puesto en marcha una serie de actuaciones encaminadas a la creación de núcleos de dispersión con los principales componentes de esta comunidad.
Por último se están llevando a cabo estudio para diseñar una estrategia encaminada a la restauración forestal del incendio que calcinó 3000ha, la mayoría de pinares, en 2005, que afectó a los municipios de Lanjarón, Nigüelas, Lecrín, Dúrcal y Cáñar.
En general para todas las especies se están realizando siembras, realces y resalveos y un seguimiento en su desarrollo comparando la situación de las masas forestales actuales con las de la ortofoto del 1956, así como seguimientos en las parcelas experimentales de la introducción de otras especies para la diversificación.
Por otra parte también se está llevando a cabo un seguimiento de enfermedades de la fauna autóctona. Muchas organizaciones internacionales han advertido del cambio de los patrones y de la distribución de las enfermedades potencialmente graves. Algunas de estas enfermedades son sensibles a cambios en el clima, y pueden afectar a la cabaña ganadera, a las personas e incluso puede fomentar la extinción de especies en peligro. Por todo esto la cabra montés y el jabalí de Sierra Nevada están siendo monitorizados, a nivel poblacional y de enfermedades.
Todo este trabajo pone de manifiesto como desde el Observatorio del Cambio Global de Sierra Nevada y desde la gestión del parque Nacional y Natural se realiza un trabajo constante para determinar en qué medida las especies que habitan Sierra Nevada se distribuyen, nacen y se reproducen, así como las causas por las que no llegan a sobrevivir, todo ello encaminado a seguir manteniendo este gran ecosistema complejo y frágil.
Natalia Palomares Aliaga. Geógrafa e Historiadora de GRarquitectos y Desarrollo de Ciudades Comprometidas
SIERRA NEVADA, UN LABORATORIO DE EXCEPCIÓN PARA EL CAMBIO GLOBAL (IV). El agua, motor de vida a 3.000m
No se puede entender Sierra Nevada sin nieve, no solo en el imaginario popular sino en el ciclo hidrológico, del cual es manantial. La nieve en nuestra sierra es vida. Es un reservorio para la masa forestal y para los ríos, un amortiguador térmico, y uno condicionantes para la distribución de las especies forestales, arbustivas y herbáceas. Así la nieve es uno de los factores más importantes del paisaje de sierra nevada por encima del bosque, pero no solo eso, sino que es un motor importante de la economía de la zona, siendo explotada por las estaciones de esquí de Pradollano y Puerto de la Ragua, así como el esquí de travesía, que no está estrictamente ligado a las estaciones.
Por ello, desde el Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada se realiza un seguimiento y monitoreo de este recurso primordial, primero por ser la más meridional de Europa y segundo porque el cambio climático le afectará en sobremanera. El seguimiento de la nieve se hace mediante diversos procedimientos que cubren diferentes escalas: el monitoreo automático de la cubierta de nieve mediante imágenes del sensor MODIS de la NASA, un modelo hidrológico para todo el macizo elaborado por las Universidades de Granada y Córdoba, mediciones de tres estaciones meteorológicas ubicados en lugares frecuentemente ocupados por la nieve y por último, “catas” de nieve de manera periódica.
Los sistemas fluviales por su parte son receptores de los cambios del entorno y susceptibles a los cambios producidos por el cambio global. Sobre todo se verán afectados por los posibles cambios en el ciclo del agua y la temperatura.
Desde el Observatorio de cambio global de Sierra Nevara se está realizando un seguimiento tanto de los cauces como de las especies y organismos que ellos habitan, con el fin de conocer el impacto que sobre estos produciría el cambio climático.
Un cambio en la temperatura podría afectar los procesos físico-químicos y biológicos, estos cambios están relacionados principalmente con el oxígeno disponible para las diferentes especies, por otra parte cambios en la cobertura de nieve y por tanto en el deshielo podrían condicionar la temporalidad de algunos caudales y lagunas, lo que hace necesario su estudio y posible respuesta frente a estos cambios. Así se han estudiado por un lado los cambios físico-químicos en los sistemas acuáticos y caudales (temperatura del agua, pH, oxígeno disuelto, conductividad, etc..) , un seguimiento de los macroinvertebrados (que se consideran bioindicadores debido a su sensibilidad a los cambios de temperatura) y de la trucha común (en los ríos Genil, Trevelez y Poqueira). Los datos extraídos concluyen que un cambio en la temperatura podría afectar a las especies locales e invasoras, provocando cambio en la biodiversidad y su distribución, incluso podría provocar la extinción de alguna especie.
Natalia Palomares Aliaga. Geógrafa e Historiadora de GRarquitectos y Desarrollo de Ciudades Comprometidas


