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DECLARACIÓN EN DEFENSA DE LA VEGA DE GRANADA
Hoy han comenzado las “Jornadas sobre el Patrimonio, el Paisaje y la Sostenibilidad en la Vega” organizadas por la Asociación de Alumnos por la Ciencia, la Cultura y el Deporte (ACICUDE) y el Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida – Cátedra José Saramago. Estas jornadas finalizan el próximo sábado día 20 y en ellas participan Alberto Matarán Ruiz, Miguel Ángel Sánchez del Árbol, José Miguel Reyes Mesa y Juan Carlos García de los Reyes, entre otros.
Dentro de este marco, se va a presentar el borrador de la ‘DECLARACIÓN EN DEFENSA DE LA VEGA DE GRANADA’ que ha sido elaborado por los centros educativos de la provincia y está vinculada al proyecto Vega Educa que apoya la UGR y, desde este blog de ‘La Ciudad Comprometida’, te la presentamos como primicia.
Esta Declaración que ya ha sido firmada por el escritor José Saramago, el cantante Miguel Ríos, el político Federico Mayor Zaragoza, el periodista medioambiental Joaquín Araujo o el poeta Luís García Montero, se presentará en sociedad para conseguir un mayor apoyo, el próximo 22 de abril con la celebración de la primera Eco-Marcha por la Sostenibilidad de la Vega, que recorrerá cien centros educativos desde Loja a Granada, y que contará con la presencia de la esquiadora María José Rienda y posiblemente del ciclista Alberto Contador.
Las conferencias se están celebrarando en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada (UGR).
Declaración en Defensa de la Vega de Granada
TERRITORIO AGRARIO Y NATURAL, PATRIMONIO MATERIAL E INMATERIAL
El vasto territorio provincial y, en especial, las Vegas de Granada, son un regalo generoso de la naturaleza que las civilizaciones que poblaron estas tierras han sabido enriquecer y dinamizar. Históricamente esta conjunción entre personas-naturaleza ha dado alimento y bienestar a las gentes de Granada a lo largo de la Historia.
Nuestro variado patrimonio cultural está presente en gran cantidad de obras científicas, literarias, pictóricas, y, especialmente, en la conciencia de los habitantes de Granada que han compartido su Vega, junto a Sierra Nevada y, posteriormente, la Alhambra, como grandes señas de identidad.
Sin embargo en la Vega de Granada el insostenible modelo de desarrollo actual ha desarticulado este vínculo secular y deja como resultado la destrucción de suelos, paisajes, vegetación, patrimonio poniendo en peligro el necesario equilibrio ecológico y la rica biodiversidad vegetal y animal que posee. Este proceso de degradación ambiental contradice el espíritu de nuestras leyes que defienden, entre otras cuestiones, políticas orientadas «a la protección del medio ambiente, la conservación de la biodiversidad, así como de la riqueza y variedad paisajística de Andalucía, para el disfrute de todos los andaluces y andaluzas y su legado a las generaciones venideras» (art.195 del Estatuto de Autonomía de Andalucía, 2007).
El tiempo de acción y el sentido común se imponen, por ello pedimos que se tomen las medidas necesarias para buscar equilibrios capaces de dinamizar y proteger nuestra Vega, armonizando actividad económica y valores ambientales y sociales, desde la necesaria sostenibilidad.
Nuestra Vega constituye, en definitiva, un patrimonio cultural que debe ser defendido ahora para que pueda ser heredado por las generaciones futuras.
Diseño del PARQUE AGRARIO Y CULTURAL DE LA VEGA DE GRANADA a través de la investigación acción participativa
Por Alberto Matarán Ruiz. Dr Ambientólogo y Director de la Cátedra José Saramago – Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida de la UGR
“La memoria genética de los lugares sepultados reflorece en todas partes”
(A. Magnaghi. El proyecto local, Ed. Universidad Politécnica de Cataluña)
Vista de la Vega de Granada.
Los paisajes andaluces, producidos a lo largo de la Historia por la “gente viva” que los han habitado y que los habitan actualmente, constituyen el principal yacimiento patrimonial (ambiental, territorial, urbano y socio cultural) para promover un futuro socioeconómico sostenible. Esta idea tan opuesta al modelo de desarrollo andaluz, se puede encontrar en el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, aprobado en 2006. Seguramente en la coyuntura actual de crisis y desempleo parece más creíble que en el momento álgido de la burbuja inmobiliaria en el que se aprobó dicho plan.
Cada vez más personas defendemos que la Vega es uno de los yacimientos patrimoniales más importantes de Granada, hasta el punto que la propia Alhambra no sería la misma sin el paisaje agrario que ha estado a sus pies desde que se construyó.
Ahora bien, la Vega, a diferencia de la Alhambra, no es un lugar que deba ser museificado, es un espacio que ha sido producido por la “gente viva” a la que hacía referencia al inicio. Y esta gente viva, sus saberes, forman parte esencial de un paisaje agrario construido durante siglos para alimentar a las poblaciones cercanas y para intercambiar sus productos con otros lugares, sobre todo los más cercanos.
Desde hace varias décadas existen diversos movimientos con una influencia creciente que están apostando de forma decidida por la dinamización de este espacio agrario a través del apoyo institucional y ciudadano a la gente de la Vega (ver Plan para la Dinamización Sostenible de la Vega de Granada en www.otragranada.org). Se podría decir que muchas de las personas que desde hace años pertenecemos a estos movimientos, también somos parte de la gente de la Vega, o, diciéndolo de un modo más adecuado a las gentes de la Vega.
Otra panorámica de la Vega.
Al parecer, gracias a las movilizaciones ciudadanas, la propuesta de un parque de ocio en la Vega Sur (el llamado Parque del Mileno), fue descartada el año pasado, pues de hecho la propia Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio, había comenzado el proceso para la elaboración de un Plan Especial de la Vega de Granada que incluía un Parque Agrario y Cultural, cumpliendo por fin con una parte esencial de lo que el propio gobierno regional había aprobado diez años antes en el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Granada (POTAUG, 1999). Sin embargo, aunque desconozco las razones, la redacción de dicho plan y el proceso participativo que llevaba aparejado llevan más de tres meses de retraso, y eso no es una buena señal para la Vega.
Por lo tanto, nos encontramos en un momento crucial en el que las gentes de la Vega deben implicarse para la definición del futuro de este territorio. Desde mi experiencia investigadora considero que uno de los métodos más interesantes para articular esta implicación es la Investigación-Acción-Participativa (IAP), dando lugar a un diseño compartido del Parque Agrario y Cultural que se convierta en plan y en política pública de las administraciones granadinas, aunque su activación la estén iniciando ya las gentes de la Vega desde el mismo momento en el que se implican en un proyecto de IAP que incluye la definición y la realización de proyectos en los que no es necesaria la administración, aunque su apoyo será bienvenido siempre y cuando se compartan los métodos y los objetivos. De hecho, los procesos que se están generando están siendo acompañados por municipios comprometidos como lo es Fuente Vaqueros desde hace muchos años; localidad a la que podrían sumarse otros municipios y administraciones (comarcales, provinciales, regionales…) que están expresando su interés en la búsqueda de la sostenibilidad en base a los recursos locales y apoyándose en los grupos que cuidan nuestros paisajes.
Las gentes que están trabajando por una nueva cultura del territorio para la Vega de Granada, estarán representadas en primer lugar por las personas dedicadas a la agricultura que, tal y como describe Magnaghi (2010), “Reconstruyen una relación de cuidado con la tierra, la calidad alimentaria, el cultivar local, el ambiente, y el paisaje, y que implementan relaciones de intercambio con la ciudad”. A este grupo se le suman personas del mundo de la hostelería preocupadas por relacionarse con sus territorios, y asociaciones para el autoconsumo y el consumo de productos ecológicos, incluyendo redes de comercio justo y solidario.
Por otro lado, es importante el papel de las empresas o cooperativas productivas y financieras (de entre estas últimas sobre todo la banca ética), de los sindicatos (principalmente los del mundo rural) y de otras organizaciones profesionales que en algunos casos tratan de buscar la calidad de los procesos productivos y de los productos, y que están activando formas de desarrollo autosostenible basadas en los recursos de la propia Vega y orientadas a cubrir las necesidades de las poblaciones cercanas, mejorando con ello nuestra calidad de vida.
Secadero en la Vega.
También serán importantes las asociaciones vecinales y barriales tanto urbanas como rurales que se vinculan a sus territorios y construyen su identidad; los colectivos de mujeres que buscan un papel activo en la definición de relaciones de género que faciliten el cuidado del territorio, de los espacios públicos y de la calidad de vida; asociaciones de mayores que tratan de compartir sus saberes y sus experiencias; o incluso lo que Magnaghi (2010) denomina “agregaciones juveniles que construyen espacios públicos y sociales autónomos”, cuyas energías les han permitido activar procesos muy interesantes, y “migrantes que construyen nuevos espacios de ciudadanía y de intercambio multicultural”, que en algunos casos podrían aportar a la Vega sus experiencias en el trabajo campesino.
Y por último, aunque no por ello con menor importancia, se encontrarían las asociaciones ecologistas y culturales que defienden activamente el paisaje y el territorio, y que forman redes muy activas para la dinamización de la Vega de Granada.
Atendiendo a todas estas energías ciudadanas y a otras que se dan en otros contextos, en mi labor docente e investigadora de la Universidad de Granada, estoy construyendo junto con otras personas el Taller Libre de Proyecto Social como una red que permita acompañar y dinamizar estos procesos aprovechando todo el potencial existente en la relación entre la universidad, los territorios que la rodean y sus gentes. De este modo, en el caso de la Vega de Granada, y de otros paisajes andaluces, trataremos de generar un proceso de decodificación y reconstrucción de significados a través de una reapropiación colectiva del paisaje como bien común, haciendo interactuar de forma participativa saberes expertos con saberes contextuales en consonancia con lo que determina el Convenio Europeo del Paisaje (arts. 5 c. y 6 c.).
Magnaghi, A. (2010). “El Proyecto Local”. Ed. Universidad Politécnica de Cataluña. Barcelona.
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