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EL PAISAJE ES LA VERDADERA ASIGNATURA PENDIENTE DE ESPAÑA
“El paisaje es la verdadera asignatura pendiente de España. No se puede invadir el paisaje natural ni el urbano con obras que lo destruyen y lo afean. Es una pérdida, incluso económica, irreparable. El paisaje no es un capricho estético, es un bien social de primer orden”,dice Víctor Fernández-Salinas, profesor de la Universidad de Sevilla y directivo del comité español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios de la UNESCO (ICOMOS por sus siglas en inglés). Porque en numerosas ocasiones, el comportamiento de las autoridades españolas con los bienes históricos, tiene mucho más que ver con un objetivo político, porque es un excelente reclamo turístico, sin que se lleve a asumir lo que en realidad debe significar: una responsabilidad y no un premio. Y este profesor agrega que se deben repartir las responsabilidades “entre las instituciones públicas y los propios ciudadanos, que nos merecemos lo que está ocurriendo porque no nos movilizamos”.
Estas son algunas de las ideas plasmadas en un articulo publicado en El País el pasado 19 de septiembre denominado “Cuando la UNESCO duerme…” que vienen perfectamente al hilo de algunas de nuestras reflexiones de ‘La Ciudad Comprometida’ en los últimos días, y del que os recomendamos su lectura:
Arquitectura Sostenible. El mito y la realidad
Por Rafael Heredia Moreno. Arquitecto Técnico
“…desarrollo sostenible es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades…”
“… arquitectura sostenible es la que considera el consumo energético y gasto material de una edificación desde su implantación hasta su demolición ya sea por el propio edificio como por sus usuarios…”
Sostenible, ambiental, sostenibilidad, ecológico, impacto, desarrollo, biodegradable, renovable. Todas estas palabras no paran de resonar en nuestros oídos desde hace unos años se comenzaron a adelantar el contenido de lo que más tarde serían las normativas que comenzaban a pensar en el respeto al medio ambiente, conceptos de protección y de consideración al bienestar de las personas en el contexto de la arquitectura y la ingeniería como son el Real Decreto 47/2007 de Certificación Energética de Edificios, la Ley 38/1999, de 5 de noviembre (LOE), el RITE y el C.T.E.
Más allá de las obligaciones a las que nos someten normativas y reglamentos (poco estrictas o difíciles de controlar su aplicación) como técnicos (y como habitantes de éste planeta) nos tenemos que concienciar de la necesidad de un cambio de mentalidad en todos los campos abarcables desde el urbanismo, a los estudios económicos, desde el diseño de soluciones constructivas , a la elección de los materiales, etc.
Se necesita de un cambio de rumbo “brusco” en los conceptos de trabajo y diseño. Hay que utilizar equipos multidisciplinares capaces de aportar nuevas ideas y de ser capaces de depurar y poner en “buena” practica todas las técnicas.
Y el esfuerzo lo hemos de comenzar desde las bases, con la creación de manuales de buena ejecución nacidos del consenso de técnicos especializados, con la generación de normativa más objetiva y estricta, no solo en la obra nueva, sino en la rehabilitación, y en las grandes obras de ingeniería, con la enseñanza universitaria dirigida hacia los nuevos conceptos de arquitectura sostenible, con la estandarización y consecuente abaratamiento de materiales y sistemas constructivos, y la prohibición de la utilización de materiales no consecuentes con ésta política. También nos hemos de alejar cada vez más de tópicos y de los conceptos mercantilistas; una colector solar no transforma a una vivienda en sostenible de igual manera que tener una calculadora no te hace ingeniero.
Lo cierto es que la sostenibilidad va mucho más allá de un discurso verde, se han de sopesar todo tipo de factores sociales, políticos, medioambientales y económicos.
Hoy día en nuestro país (y en muchísimos otros) la arquitectura sostenible parece más un mito que una realidad, y apenas se encuentran ejemplos de actuaciones integrales que encajen en los conceptos medioambientales que los califiquen de ejemplos. Sin embargo, también son esos pocos los que nos demuestran que son viables, y junto con los espejos de países con más experiencia en éste terreno, tal vez sea una realidad a medio plazo.
La visión conjunta de las texturas
Por Armando P. Martínez Alfaro. Arquitecto
La visión conjunta de distintas texturas resulta crucial para el dialogo entre el observador y lo observado. Por ejemplo la textura de la launa o de una piedra pizarra, puede convertirse en punto focal de un paisaje. En el caso de las construcciones, las texturas de paredes y cubiertas resultan fundamentales en la percepción visual de la escena. La diversidad de materiales de construcción existentes en el mercado constituye una ayuda importante para la elección del recubrimiento adecuado del edificio y sobre todo la disminución del impacto ambiental.
La textura se puede definir de tres maneras diferentes, según el criterio que se emplee:
a) Como atributo a un objeto: es la disposición que poseen los elementos microscópicos constitutivos de un cuerpo o tejido. Es una definición genérica que afecta más al aspecto material que al visual.
b) Como propiedad óptica: es la manifestación visual que da la relación de entre luz y sombra motivada por las variaciones existentes en la superficie de un objeto. La formación de la textura resultará por la manera de reflejar la luz (difusa o especular): texturas mates y brillantes.
c) Como atributo de una escena: es la agregación de pequeñas formas o mezclas de color que constituyen un modelo continúo de superficie. Se manifiesta no solo sobre los objetos individualizados sino también sobre las superficies compuestas.
La textura dependerá de la distancia. Así podremos distinguir entre infratextura (ej.. rugosidad de la piedra), textura (la disposición de las piedras en una fachada) y supratextura (el conjunto de fachadas de un pueblo).
Por lo tanto, los arquitectos tenemos la obligación de estar comprometidos espacialmente con estos tres “tipos” de texturas. Como ejemplo podría mencionar un pueblo “X” a cierta distancia no será posible distinguir cada una de las piedras como objetos individualizados, sino que la masa se percibirá como una superficie compuesta por las fachadas de los diferentes edificios.
A continuación se puede observar algunos tipos de texturas y su apreciación de diferentes puntos de de vista.






