Elementos filtrados por fecha: Jueves, 09 Abril 2026

Quizás estarás de acuerdo conmigo que en todas las épocas, los proyectos que finalmente fueron verdaderamente trascendentes para la colectividad siempre requirieron largos procesos de maduración a través de los cuales aquella primera idea concebida en la mente de un soñador (un gobernante, un empresario, un alarife o un arquitecto, por ejemplo) tuvo que recorrer un complejo proceso de reflexión, de diseño, de debate, de búsqueda de recursos económicos, o de programación… antes de poder llegar, tan siquiera, al inicio de su construcción, la cual, a su vez, casi siempre, también se prolongó por muchos años…

Fíjate que, por ejemplo, la construcción de una catedral era consecuencia de que la sociedad de su tiempo dió prioridad a ese proyecto durante al menos un siglo; o que el eficiente Metro del Madrid no sino el resultado de casi una centuria de inversiones, ampliaciones y modernizaciones sucesivas; o ¿Es que acaso crees que el sorprendente Ensanche de Barcelona se hizo de la noche a la mañana? Allí también se necesitaron muchas décadas para que ese modelo de ciudad que tan brillantemente ideó el maestro Ildefonso Cerdá fuese tomando forma y se consolidase progresivamente.

Podría ponerte también otros muchos ejemplos, quizás no tan sobresalientes, pero que todos ellos fueron proyectos verdaderamente detonantes ya que para esa comarca, para esa ciudad o para ese pueblo supusieron un antes y un después. También fueron iniciativas que, al igual que aquellas otras, requirieron de la sociedad local una apuesta decidida, un gran empeño, largos debates, una gran generosidad y un enorme compromiso colectivo sin los cuales no habría sido posible pasar de una primera idea, seguramente difusa, a algo real y tangible que trajo consigo desarrollo, prosperidad o cultura.

De igaul manera, podríamos reflexionar sobre cómo vieron la luz las infraestructuras para el suministro doméstico de agua potable de cualquier pueblo; o lo que requirió poner en marcha una línea de tranvía; o transformar en regadío terrenos que antes eran yermos; o impulsar un polígono industrial o una cooperativa; o construir un teatro, un hospital o un nuevo ayuntamiento; o restaurar ese castillo que se caía a pedazos…

A fin de cuentas, estoy de que ambos coincidimos en que en todos esos casos fue imprescindible que muchos (ya fueren políticos, servidores públicos, o empresarios) tuvieran la enorme generosidad de dar continuidad a lo que otros ya habían iniciado, para que finalmente ese proyecto, esa iniciativa, pudiera ver la luz y fuese útil muchos años tanto tiempo después de haber sido concebida. Con toda probabilidad, también requirieron de la concertación de numerosos actores (administraciones o colectivos sociales, por ejemplo) e intereses de todo tipo hasta encontrar una solución que fuese viable y adecuada.  

También es usual que las iniciativas más ambiciosas se caractericen por ser el resultado de las aportaciones de numerosos especialistas que las enriquecieron con sus miradas diferentes, e incluso que se fueron pasando el testigo unos a otros, para confirmar finalmente un proyecto lleno de matices.

Así que, ahora sí, volviendo a esa reflexión inicial sobre los proyectos que han sido verdaderamente detonantes, lo tengo más que claro, con independencia de que quizás siempre hubo un primer visionario que los empezó a trazar, finalmente todos ellos constituyeron proyectos colectivos, es decir, que no tuvieron un padre sino mil. O dicho en sentido contrario: que los peores alcaldes o los peores técnicos, por ejemplo, fueron aquellos en los que siempre pesó más su ombligo que su corazón y su cabeza.

Llegados a este punto de la reflexión, te diré que creo firmemente que formular un nuevo plan urbanístico para un municipio o para una ciudad es el paradigma de lo que debiera ser uno de esos proyectos verdaderamente detonantes de los que te he estado hablando, porque su puesta marcha, y no me refiero tanto a su diseño y aprobación como a su ejecución a lo largo de los años, va a requerir de un gran empeño colectivo y de su aplicación continuada desde el gobierno de esa ciudad, sin importar quien o quienes estén gobernando. De ser así, poco a poco irá aflorando la bondad de aquello que fue planificado y esa ciudad o ese municipio serán mucho mejores.

Me gusta repetir que las mejores ciudades y los mejores territorios siempre soñaron previamente cómo querían ser, después lo concretaron en un buen instrumento urbanístico que diese cobertura técnica y legal y que aportó coherencia, para finalmente aplicarlo mediante infinidad de proyectos e iniciativas públicas y privadas. Es decir, que cuando un pueblo, una ciudad o un territorio destacan por su vitalidad, por su modernidad, por su armonía, o por ser lugares que propician el desarrollo personal de sus vecinos, lo que nos están diciendo gritos es que allí hay trazado un buen proyecto colectivo, que es estable en el tiempo, y que además se toman muy en serio como gestionarlo y llevarlo a la práctica.  

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¿Qué a donde quiero llegar? Ja, ja, ja… Discúlpame si mi reflexión de hoy te haya parecido demasiado filosófica, pero es que me parecía que debía hacerlo así para contextualizar algo que he vivido esta misma mañana en Torredonjimeno, un municipio ubicado en la campiña de la provincia de Jaén (Andalucía. España) e integrado en la corona metropolitana de la capital provincial.  Su población ronda los 15.000 habitantes, atesora una hermosa ciudad histórica y su actividad principal gira en torno al olivar y a la cultura del aceite, aunque también es una ciudad de servicios y actividades económicas diversas como consecuencia de tener una ubicación territorial verdaderamente estratégica.

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La novedad, o mejor dicho, la ejemplaridad de los planes de torredonjimeno es la siguiente:

  • Su ayuntamiento está impulsando de manera pionera en la provincia de Jaén una nueva planificación basada en la L.I.S.T.A. (la nueva legislación urbanística de Andalucía), dando continuidad administrativa a un PGOU que habían sido iniciado hacía años pero que quedó paralizado.
  • También de manera pionera, ha conseguido de la Consejería de Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía, la validación y vigencia de los informes que para aquel PGOU fueron emitidos en su día para su evaluación ambiental estratégica que, al ser aplicables para los nuevos planes, están suponiendo una enorme reducción de los plazos.
  • Ha sido aprobado por unanimidad el Plan de Ordenación Urbana del Conjunto Histórico POUCH cuya exposición pública está abierta hasta el próximo 5 de junio de 2026 –pincha en la imagen para acceder al documento-

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  • Y que se encuentran muy avanzados tanto el Plan General de Ordenación Municipal PGOM como el Plan de Ordenación Urbana POU, y con ellos se culminará la ordenación de todo el municipio. Tan es así que está previsto que en el mes de junio próximo puedan ser presentados a todos los grupos políticos municipales para su perfeccionamiento.

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En fin… que quería contarte todas estas cosas que tanto me motivan y que hacen que, a pesar de tantos años de oficio en tantas y tantas ciudades y territorios, me siga emocionando e ilusionando con los buenos proyectos colectivos. ¡Que tengas un bonito día!

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Publicado en La Ciudad Comprometida