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Bodegas Pago de Almaraes
Fotografía: Torcuato Fandila
La bodega, radicada en Benalúa, es la más avanzada de Andalucía y una de las que se encuentra en la vanguardia tecnológica española.
Esta aventura bodeguera comenzó en el año 2001. Pago de Almaraes es la bodega de tecnología más avanzada en la actualidad dentro de la comunidad autónoma, y una de las más avanzadas de España, según los expertos. Situada en Benalúa, a caballo entre la comarca del Marquesado del Zenete y el Altiplano, es una bodega que ha recogido eficazmente el testigo de varios años de investigación sobre las curiosas maduraciones de vinos tintos en las sierras andaluzas.
Se trata de viñedos de mucha altura sobre el nivel del mar (desde 900 hasta 1.600 metros), con un clima continental muy seco, afectado por fuertes cambios de temperatura entre la noche y el día. Este contraste favorece una maduración aromática lenta, y una maduración polifenólica tambén lenta y escalada en el tiempo, obteniendo de esta forma caldos de gran complejidad. Actualmente, se embotellan aproximadamente 500.000 botellas, una cifra más que considerable, a la que se llegó de forma escalonada aunando un trabajo constante y una labor investigadora con plena dedicación, a la búsqueda de obtener siempre la excelencia en la confección de los vinos.
Las aproximadamente 60 hectáreas de viñedo que nutren a la bodega se encuentran en la comarca del Altiplano granadino. La variedad de vino blanco se elabora con viñedos de más de 20 años de vida, y a gran altura, con la variedad Torrontes o Doradilla, menos conocida quizá que otras de uso más común, pero que se ha revelado como eficaz coadyuvante en la producción de caldos de excelente calidad.
En cuanto a tintos, se trabaja con una línea de tintos jóvenes o tintos con un toque de barrica (unos dos o tres meses), y con otra línea de tintos de crianza, trabajados con varios tostados y con tres tipos de roble (francés, americano y húngaro). Para lograr los vinos, se mezclan variedades como Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Syrah.
Un paseo por los sentimientos
Nunca lo pude sospechar… pero el pasado día uno de noviembre viví uno de los momentos más íntimos, a la vez que extraños, que recuerdo: paseando, llegada la noche, por el cementerio de Guadix, evocando a algunos de los accitanos ilustres que ya fallecieron.
La idea partió del Ayuntamiento, y fue, sin ningún género de duda, un inusitado paseo por los sentimientos, por los verdaderos sentimientos, ya que a la extraña combinación del lugar y la hora, se sumó una puesta en escena sencilla y a la vez magistral, donde las penumbras, la compañía que nos otorgábamos las decenas de participantes, la música evocadora de los concertinos distribuidos por el camposanto, y sobre todo, los sentimientos de gratitud, amor, y respeto hacia un puñado de accitanos a quienes esa noche, mágica donde las haya, fuimos a visitar.
Fuimos a decirles que siguen vivos en nuestra memoria, en nuestros corazones, y que nunca podremos olvidar que gracias a ellos, nuestra ciudad, nuestra sociedad, nuestro mundo, en definitiva todos nosotros, somos sin duda un poco mejores.
Y visitamos a nueve paisanos ya fallecidos, de los que evocamos, bajo las estrellas, lo mejor de sus vidas. Y lo hicimos a través de las semblanzas que nos fueron ofrecidas por un hermano, un nieto, un amigo, un admirador… o por un hijo, como a mí me correspondió al evocar a mi querido padre, Juan García Carrasco… Como os decía, un paseo por los sentimientos.
Visitamos a Antonio Porcel (fallecido en 1981), un conocidísimo veterinario apodado “El Castañillas”, de quien su nieta recordó que fue un padre entrañable, y un hombre tremendamente coherente y de gran corazón…
También visitamos a Ramón Torrecillas (2005), más conocido como “El Chispo”, tendero de oficio y persona muy querida y respetada, y en cierto modo, el alma de la cofradía del Nazareno, siendo portador tantos años de su popular “Furruñique”…
Y a Miguel Ángel Carmona (2008), un joven disminuido psíquico del que nos habló su hermana, recordando cómo sus padres cogieron el testigo que les presentó la vida, para organizar la Asociación San José, respetadísima institución que hoy cuenta con varios centros de trabajo, residencias y colegios dedicados a este tipo de personas… porque “lo que no se comienza no se termina”…
Y al entrañable “Muley” (1999), un hombre castizo, también disminuido psíquico, que se supo ganar el cariño de todo el mundo y cuyo entierro ha sido uno de los más multitudinarios de los que se recuerdan en la ciudad…
Y a los frailes Fosores, Fray Gabriel y Fray Carmelo, que representan a una de las instituciones más respetadas en Guadix por su abnegación y ejemplo de vida, dedicadas a acompañar durante el enterramiento a su gente, y a cuidar del Cementerio…
Y al recordado Juan Ruíz Ferrón (1975), que fue Jefe de la Policía Municipal, y alma mater –tipógrafo, editor, mecenas, escritor, distribuidor- de la revista “Nieve y Cieno”…
Y a Pedro Antonio de Alarcón, insigne escritor de quien Julio Javier García trazó una preciosa semblanza para recordarnos su vida y su muerte, acaecida en Madrid en 1891, su gran amor por su pueblo, y su deseo de descansar, al fin, en su ciudad natal… a cuyo cementerio fueron trasladados sus restos en 2001 (Yo tuve el honor de asistir a la exhumación de su cadáver en Madrid, a donde acudí junto con otros de mis hermanos)… P.A. de Alarcón escribió: “En un hermoso rincón de Andalucía, hay un valle risueño… ¡Dios lo bendiga! Que allí tengo amigos, hermanos, padres…”. Y en su epitafio, ya descansando en Guadix, reza lo siguiente:
“Estoy orgulloso, y se lo digo a todo el mundo, de ser de Guadix…
Guadix es mi pueblo, es mi cuna; será si Dios quiere mi sepulcro”
Y, por último, a Juan García Carrasco (1995), mi padre. Un buen hombre que se hizo a sí mismo. Apasionado, generoso, emprendedor… y buen padre (de quien cada uno de sus diez hijos hemos heredado alguna de las facetas de su particular personalidad). De mi padre siempre oí decir que “me comería el pan untado en tierra de Guadix”. Y a Guadix dedicó su esfuerzo económico, su vida, y su biblioteca, sin duda un singular legado cultural.
Los allí presentes pudimos honrarlos, agradeciéndoles lo mucho que nos entregaron a través de sus vidas respectivas, ya fueren gente entregada a su profesión, emprendedoras, entregadas al servicio a los demás, apasionadas de su tierra, ciudadanos ilustres o personas sencillas…, ya que con la luz de su ejemplo y de su memoria, alumbrarán permanentemente a sus familiares, amigos y paisanos. Que los admiran, que los quieren, y que los añoran.
Plaza de las Palomas de Guadix
Fotografía: Torcuato Fandila
Frente a la fachada principal de la Catedral de Guadix, se extiende la Plaza de las Palomas o de la Constitución, levantada entre los siglos XVI y XVII y está declarada Conjunto Histórico.
Conforma un rectángulo totalmente porticado y está rodeada de columnitas sencillas, sin estriar, cuyo capitel busca el jónico, sobre el que cabalgan arcos escarzanos también muy sencillos. Muestra la herencia de los repobladores cristianos llegados tras la reconquista. En ella se encuentra el Balcón de los Corregidores y la fachada sur del Ayuntamiento. Ofrece a los vecinos y visitantes una agradable sombra en las jornadas más calurosas.
Cerca, se levanta la iglesia y convento de la Concepción, del siglo XVI, y, al sur de la citada plaza, el convento de San Francisco que señorea una espléndida arquitectura mudéjar del siglo XV.
Mirador del Cerro de la Bala en Guadix
Fotografía: Torcuato Fandila / Texto: Antonio Tejada
A la izquierda del accitano barranco del Armero, queda la cañada de Ojeda que desciende hasta formar parte de una placeta. A la izquierda de la cañada de Ojeda tenemos la cañada de los Galianos, que da frente por su cabecera al Cerro de la Bala que con su característico mirador es un punto ideal para ver toda la ciudad, el barrio de cuevas y Sierra Nevada.
Es sin duda la mejor opción para apreciar la extensión y singularidad del barrio cuevero de Guadix. Estamos ante un oteadero en el punto más alto de la ciudad donde chimeneas y más chimeneas brotan como flores en los cerros de arcilla.
Torre de la Santa y Apostólica Catedral de la Encarnación de Guadix
Fotografía: Torcuato Fandila / Texto: Alcolea
La gran torre de la catedral de Guadix sitúa su mole cuadrada en la cabecera del templo. Las noticias acerca de su construcción reflejan la lentitud con que fue levantada esta catedral. Juan de Maeda visitaba las obras de esta torre ya en 1559, cuando era maestro mayor de ella Juan de Arredondo, y en los años siguientes hay noticias intermitentes de obras en la torre hasta finales del siglo XVIII, época de amplias realizaciones en esta catedral.
El resultado de tan prolongados trabajos muestra abundantes recuerdos renacentistas, desde los huecos de los dos cuerpos bajos hasta el triple hueco del cuerpo de campanas, semejante a otros similares en las torres de las catedrales de Granada, Córdoba, Jaén o Málaga, y las pilastras dóricas o jónicas con que se acentúan los ángulos de los cuerpos bajos cuadrados. El remate octogonal con su linterna es desproporcionado e insubstancial, como si reflejase una cierta prisa o improvisación en concluir la torre.
La linterna, que contiene una extraordinaria campana de las horas, está rematada por un enorme Corazón de Jesús, que estuvo originalmente dotado de un mecanismo que permitía orientarlo hacia uno u otro barrio de Guadix. Ese movimiento ya no es posible por desgaste de la instalación.
Placeta de Santiago
Fotografía: Torcuato Fandila / Texto: Ricardo Ruiz Pérez http://sp.ideal.es
Era el centro del arrabal que por aquí se extendía, aprovechando la rambla exterior a la muralla. El barrio se organizaba alrededor de la mezquita, en cuyo solar se emplazó la iglesia cristiana que hoy preside la plaza. Desde aquí se orientaban los caminos que iban al Cenete, hacia el barrio de Santa Ana y hacia un sector de la vega.
La plaza actual se hizo a partir del derribo de las casillas musulmanas y tiene un gran atractivo. Es una zona ajardinada, presidida por la iglesia y de un gran efecto estético en su flanco derecho, con una calle en rampa zigzagueante que lleva al palacio de Peñaflor, desde aquí elevado y arrogante. Son de gran belleza plástica las procesiones que por esta cuesta transitan en Semana Santa.
La Alcazaba
Fotografía: Torcuato Fandila / Texto: Antonio Tejada
En La Alcazaba de Guadix de origen árabe y fue construida en torno al siglo XI. Es el mejor exponente de esta cultura en tierras accitanas.
Tras la conquista de los Reyes Católicos en 1489, comenzó el abandono de la fortaleza. En el siglo XVI la construcción fue destruida parcialmente, perdiéndose gran parte de las estancias interiores de la misma. Posteriormente, fue restaurado.
En el año 1931 fue declarada Monumento Artístico Nacional.
Al igual que en muchas de las construcciones de origen musulmán, el principal material empleado en la torre fue el tapial, dándole a la alcazaba un aspecto rojizo característico.
La obra se compone de un conjunto de torres rectangulares unidas por unas murallas. La torre del homenaje es de planta cuadrada, y está formada por dos partes, siendo la superior de dimensiones más reducidas que la inferior. Ambas están coronadas por almenas rectangulares. En la parte superior de la torre que más destaca por sus dimensiones, estuvo rematada durante mucho tiempo por una escultura del Sagrado Corazón de Jesús.
Es originaria de la época califal. Se trata al mismo tiempo de una fortaleza y de un palacio que posee unos torreones desde los que se divisa una excelente panorámica de la ciudad de Guadix, Sierra Nevada y la vega.
Actualmente no tiene acceso directo, pero se puede visitar a través del Seminario que se fundó en 1595.
Balcón del Palacio de Peñaflor
Fotografía: Torcuato Fandila / Texto: Antonio Tejada
En la parte alta de la ciudad de Guadix se encuentra el Palacio de los Marqueses de Peñaflor, una de las familias más influyentes de la villa entre los siglos XVII al XIX. Se trata de un amplio caserón que presenta estructura de fortaleza, con una sobria fachada heráldica constituida por un poderoso muro entre dos torreones y en su interior se hallan llamativos artesonados mudéjares.
De autor anónimo, este palacio renacentista es un buen ejemplo de la arquitectura civil y nobiliaria del siglo XVII y XVIII. Situado en la plaza de la Iglesia de Santiago, a la cual da el hermoso balcón donde se celebró este concierto nocturno.
El GUADIX MAGICO de Torcuato Fandila
El nombre de la ciudad bimilenaria –como poco- de Guadix, primero denominada Acci por los romanos y siglos más tarde Wadi-as por los árabes, viene a significar lo más evocador que conozco… el Río de La Vida. Se trata de una clarísima alusión al maravilloso contraste que existe entre la vega feraz de su río, y los eriales de las cárcavas y de las mesetas que lo circundan. Por eso, el Río de La Vida no se refiere tanto a un lugar o a un emplazamiento concreto como a toda una comarca que, en este caso como es lógico, ha de asociarse con las cuencas primero del Río Guadix, o Verde como también se le llama en clarísima alusión al oasis de su vega, y después del Río Fardes, del cual aquel es tributario.
Pues como decía, las tierras de Guadix, Wadi-as, son mágicas por sus contrastes de color, por el relieve de los montículos de arcilla en entre las llanuras y los valles, o por el fondo escénico que suponen las numerosas montañas que enmarcan a esta tierra, encrucijada de caminos entre las sierras más bellas del Sur: las montañas Béticas de las sierras de Mágina, Baza, Huétor, Cazorla… y sobretodo de Sierra Nevada. Siempre presente. Pero en Wadi-as, también la mano del hombre ha sabido dejar su impronta cultural en numerosas obras de las que bien a modo de vestigios, bien de carácter monumental, bien a través de su arquitectura tradicional, los ejemplos existentes abarcan prácticamente todas las épocas históricas desde hace nada menos que cuatro milenios… ¡Qué te parece! Y además con unos valores, una variedad y un carácter que no pueden sino ser calificados como mágicos… Guadix mágico.
La Ciudad Comprometida quiere difundir una iniciativa singular del artista accitano Torcuato Fandila, fotógrafo inquieto, agitador cultural donde los haya, y con un extenso curriculum donde son tan numerosas las perlas en su historial como su carácter está comprometido con estas tierras de Guadix, que a través de su obra describe con pasión, siempre mostrando nuevos puntos de vista.
Guadix Mágico se trata de una iniciativa de Torcuato Fandila que le ha llevado a visitar doce enclaves mágicos, en las noches de otros tantos martes de este verano, acompañado de un grupo selecto de entusiastas y el maestro de la guitarra española “Juan Carlos Guadix”, mucho más conocido como “El Pincho”.
El resultado de estos conciertos nocturnos se materializará en un calendario para el año 2010 en el que a través de su ojo mágico, quiere mostrarnos la singularidad y la variedad de un patrimonio cultural sobre el que esta comarca debe cimentar la construcción de un nuevo futuro… Una actividad cultural original, monumentos poco conocidos, y nuevas visiones del patrimonio -en Beas de Guadix, Benalúa, Ferreira, Gorafe, o Guadix, por ejemplo- que sin duda ayudarán a difundir este mensaje que reivindica la magia de una tierra.
Por tanto, con todo merecimiento, La Ciudad Comprometida ha seleccionado esta inciativa para la difusión del patrimonio, la cual será ofrecida en primicia en este blog a partir de hoy y durante las próximas semanas.


