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Logo del premio.
Logo del premio.

En el contexto nacional y global que hoy vivimos, la Salud y el Bienestar se revelan como elementos que necesitamos recuperar, mantener y mejorar, para hacer nuestro futuro más sostenible.

Los medios de comunicación son claves para dar a conocer las iniciativas y herramientas que están a nuestro alcance, así como para estimular el debate público sobre los aspectos en los que debemos actuar para mejorar nuestro bienestar personal, social o global. Por ello, Philips Ibérica, S.A. ha convocado la I Edición de su Premio Periodístico sobre Salud y Bienestar, con el objetivo de reconocer aquellos trabajos periodísticos que profundicen en la realidad actual y las tendencias de futuro en el campo del bienestar desde todas sus perspectivas: la de la persona (salud, calidad de vida, bienestar laboral…) la de las comunidades (habitabilidad de las ciudades, eficiencia energética, seguridad, sostenibilidad económica y medioambiental, acceso a la atención sanitaria…) o la global (cambio climático, cambio demográfico y envejecimiento…). Los trabajos periodísticos seleccionados tratan de estos temas desde la perspectiva tecnológica y de innovación, social, económica o de la responsabilidad corporativa.

Los trabajos han debido estar publicados y difundidos en España entre el 1 de noviembre de 2009 y el 31 de octubre de 2010, ambos inclusive, en alguno de los diarios, revistas, cadenas de televisión o emisoras de radio cuyo ámbito de difusión sea local, regional o nacional.  

Desde ‘La Ciudad Comprometida’ elogiamos este tipo de iniciativas comprometidas en beneficios de nuestras ciudades.

Publicado en Noticias y Actualidad
José Saramago, D.E.P.
José Saramago, D.E.P.

Ayer nos dejó José Saramago, que  ha sido muchísimo más que un escritor que recibió el premio Nobel de Literatura… sobretodo fue una de las personas más sabias y más comprometidas que he conocido, y a  las que nunca deberíamos olvidar…  por su ejemplo de vida, y por lo que nos ha enseñado y nos debería seguir enseñando a través de su palabra escrita, que siempre seguirá entre nosotros…

En 1999, en un día lluvioso del mes de mayo, pronunció en Granada el pregón inaugural de su Feria del Libro, al que denominó: “Nuestro libro de cada día”.  Y nos contó cómo la lectura es una devoción que, como el propio amor, acepta mal los verbos conjugados en imperativo.   Una actividad que, si bien no resulta imprescindible –“mi abuelo, el hombre más sabio que he conocido, era analfabeto” decía-,  pone a nuestro alcance lo mejor de la Humanidad. Por eso me ha parecido que la mejor manera de empezar a no olvidar a esta entrañable persona y a este entrañable maestro debe ser recordando algunas de sus palabras en aquel día lluvioso del mes de mayo en Granada:

“… Por supuesto que no  quiero idealizar el acto de leer, pero la verdad es que es la vida la que nos empuja a leer, leemos porque vivimos, de alguna manera vivimos porque leemos. En el fondo, igual que el mundo necesita que lo vivamos en todos sus acontecimientos, la lectura requiere ser vivida. Es decir, vivirse uno mismo, vivir con la plena consciencia de lo que uno tiene, que no es, claro, la riqueza o fortuna personal. Me refiero, si, al mundo, a la tierra, a todo lo que nos pertenece y sin embargo es nuestro porque participamos de la vida. Entiéndanme: vivir no es sobrevivir como quien sufre un daño. Y esa participación puede y debe ser un acto de amor, como la lectura. Por eso digo que lo primero que hay que hacer es despertar el amor por el libro, el amor por la lectura, el amor por esa cosa sencilla que es tener un libro entre las manos. Pero no se puede imponer a la gente la lectura como si fuera una obligación. No lo es…”

Jueves, 10 Septiembre 2009 10:06

¿Ciudades para todos?

Por José Antonio Brenes. Documentalista

Desde la absoluta convicción de la individualidad humana, de que no todas las personas se encuentran en plenitud de facultades para poder habitar y disfrutar nuestras capitales tal y como hoy día están concebidas, es preciso que hagamos ciudades accesibles para todos, y no negar la posibilidad de una existencia digna y normal y a la que tienen derecho, a los miles de ciudadanos con alguna discapacidad que día a día intentan sortear las grandes barreras que limitan sus posibilidades y anulan sus derechos al trabajo, al deporte, a la diversión o a la cultura

Una ciudad accesible, desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico, sería aquella en la que cualquier persona pudiera integrarse totalmente en ella. La accesibilidad posibilita el poder llegar, entrar, salir y utilizar los edificios públicos, los domicilios particulares, las superficies comerciales, los espacios de ocio, los lugares de trabajo, etc. y permite a toda la población participar en las actividades sociales y económicas para las que las metrópolis se han concebido.

El primer paso para conseguir la plena integración social de las personas con discapacidad es la supresión de todo tipo de barreras, siendo éstas:

–   Arquitectónicas: Accesos de los edificios públicos y privados con un desnivel inapropiado, puertas estrechas o de tipo giratorio, escaleras con altos peldaños y sin pasamanos, pasillos angostos, rampas inadecuadas, inexistencia de ascensores o con dimensiones insuficientes, suelos irregulares o deslizantes, aseos no adaptados o inaccesibles, ventanillas, mostradores e interruptores situados a excesiva altura, etc.

–  Urbanísticas: Aceras inexistentes o estrechas, calles con excesiva pendiente, pavimentación irregular, deslizante o en mal estado, zanjas sin proteger, bordillos altos, inexistencia o mala señalización de los pasos de peatones, señalizaciones verticales, farolas o papeleras en mitad de las aceras, quioscos y terrazas de bares ocupando zonas peatonales, automóviles y motocicletas mal estacionados, escasas plazas de aparcamiento reservadas a los vehículos de discapacitados, etc.

– En los medios de transporte públicos: Accesos demasiado elevados y con pasillos estrechos, etc.

– Y por último, supresión de las barreras sensoriales, que imposibilitan la recepción de mensajes a través de los medios o sistemas de comunicación para las personas con deficiencias visuales o auditivas.

Las soluciones a estos problemas no son tan difíciles de adoptar y, a modo de ejemplos, pasarían por construir accesos a los edificios sin peldaños, con una adecuada inclinación de las rampas y con pasamanos a doble altura, puertas suficientemente anchas y sin cerraduras que exijan ambas manos para abrirse, ascensores amplios con pulsadores colocados en lugares de fácil alcance desde una silla de ruedas, pasillos espaciosos y de fácil maniobra, aseos antideslizantes, correcta señalización de los rótulos informativos con un tamaño adecuado, iluminación suficiente y con señales sonoras, dotar de señales acústicas todos los pasos de peatones, conveniente señalización y protección de las obras en la vía pública, teléfonos y fuentes de uso público a una altura no superior a un metro, etc, etc. En el fondo, todo se reduce a aceptar a los discapacitados y a contar con ellos en la planificación de las ciudades.

Aunque existe en España legislación al respecto (1) aún hay mucho que avanzar y Granada, en este aspecto, no es una excepción. Un simple paseo por sus calles nos demuestra que queda un largo camino por recorrer para conseguir la Accesibilidad universal.

Pero no basta con grandes discursos ni sesudos escritos. Ni la supresión de las barreras físicas lo es todo ni la implicación de la Administración es suficiente. Es preciso algo más, es indispensable la buena voluntad de todos para eliminar de una vez y para siempre las barreras y prejuicios sociales, auténticos obstáculos insalvables que coartan la actividad y la vida de miles de personas, vencer la ignorancia, la indiferencia y el rechazo a la plena integración de las personas discapacitadas como elementos activos y participantes de la sociedad.

(1)
– Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos. Título IX. Sección I. Movilidad y barreras arquitectónicas.

– Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.

– Real Decreto 505/2007, de 20 de abril, por el que se aprueban las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados y edificaciones.

– Real Decreto 1544/2007, de 23 de noviembre, por el que se regulan las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los modos de transporte para personas con discapacidad.

Asociación Sí, Podemos
Publicado en La Ciudad Comprometida
Sábado, 04 Julio 2009 09:42

¿Acoso a los arquitectos?

Una de las ponencias más interesantes del Congreso de Arquitectos de España, que acaba de celebrarse en Valencia, ha sido la que ha reunido al Decano de Granada, Emilio Herrera, al urbanista Francisco Peña y al Director de la Escuela de Arquitectura de La Coruña, Manuel Casabella. El debate ha girado en torno a la situación que de acoso que hoy vive la profesión del arquitecto. La grave crisis profesional está marcada por cuatro facetas que confluyen: crisis de Formación (el proceso de Bolonia que rebaja el rango académico y profesional), crisis de Asociación (derivado de la denominada ley Omnibus, que afecta a la función de los colegios de arquitectos), crisis Técnica (por el caos ocasionado por las incoherencias del Código Técnico de la Edificación) y, cómo no, ¡La crisis Económica!

La conclusión de este debate puede sintetizarse en que es fundamental emprender medidas encaminadas a la recuperación de la dignidad profesional y del prestigio profesional de los arquitectos, muchas veces cuestionado y demasiadas veces puesto en duda… Y para ello tres caminos fundamentales:

– La coordinación entre las Escuelas de Arquitectura y los colegios profesionales será básica para mejora de la formación y la competitividad. Para reconquistar los campos profesionales tradicionales propios de los arquitectos.

– Insistir en que la formación humanística, técnica y artística que confluye en los arquitectos nos dota de una formación integral que está en la base de la función social que nuestro colectivo aporta, y

– La necesidad de que se produzca un mayor acercamiento de los arquitectos a las necesidades de los ciudadanos, o lo que es lo mismo, conseguir mayor cercanía con la sociedad… ¿Será cierto eso de que a los arquitectos solo nos interesa contar nuestros proyectos a otros arquitectos?

Emilio Herrera, Manuel Casabella, Paloma Sobrini y Francisco Peña./ Archivo GR
Emilio Herrera, Manuel Casabella, Paloma Sobrini y Francisco Peña./ Archivo GR
Publicado en Noticias y Actualidad