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¡Para quitarse el sombrero!

Te reconozco que entre tantos vaivenes de la vida profesional hasta ahora no había encontrado un momento propicio para hablarte de una proeza llevada a cabo por uno de los municipios más pequeños de Andalucía. Porque Carataunas, un bellísimo pueblito alpujarreño que acoge a no más de 200 habitantes, de los que algunos de ellos van y vienen, hace bien poco que ha culminado exitosamente su Plan General de Ordenación Urbana y entrado en vigor tras su reciente publicación en el BOJA .
Si eres lector asiduo de La Ciudad Comprometida es más que seguro que sabrás que aprobar un instrumento urbanístico constituye la labor más compleja que, cada pocas décadas, deberían abordar todos los municipios

¿Por qué? Pues porque su diseño debe coordinarse con el conjunto de las administraciones a las que corresponde la regulación de innumerables cuestiones que inciden de una u otra manera en nuestro día a día: urbanismo, cultura, turismo, vivienda, riesgos naturales, medio natural, economía, agricultura, paisaje, vías pecuarias, cauces, carreteras, equipamientos, servicios públicos, telecomunicaciones, etc.
Y estarás conmigo que no hay mejor manera de construir el mejor futuro posible que regulando desde el propio municipio de manera coherente cómo deba llevarse a cabo. Una norma propia que vele por todo lo positivo de cada territorio y que compatibilice prosperidad y desarrollo con el respeto a la esencia de cada lugar. Aunque, claro, también constituye una excelente oportunidad para que la sociedad local reflexione sobre cómo se esté produciendo su desarrollo urbano y sacar las conclusiones que sean el caso.
Pero lamentablemente se trata de algo que muchas veces el mundo rural no valora suficientemente y que se va dejando siempre para más adelante… como es el caso del 20% de los municipios de la provincia de Granada (Andalucía. España) y de más de la mitad de los pertenecientes a la Comarca de La Alpujarra. Y eso no es bueno, en absoluto.

Por eso adquiere ejemplaridad el afán con el que Carataunas, contra viento y marea, ha estado trabajando durante los últimos años hasta dotarse de un plan de manera exitosa por primera vez en su historia democrática. Lo dicho: Para quitarse el sombrero, y para felicitar públicamente a su alcalde Diego Fernández Fernández, un gestor voluntarioso y decidido como pocos he conocido.
Ahora te deleitaré diciéndote que Carataunas, está ubicado a 800 m.s.n.m. en las faldas meridionales de Sierra Nevada, a media altura entre el río Guadalfeo y las cumbres nevadas, y a medio camino entre los populosos Lanjarón y Órgiva y los conocidos pueblos del Barranco del Poqueira, al pie de cuya carretera se ubica.
Tiene como vecinos a otros pueblos tan evocadores como son Soportújar, Cáñar, Mecina Fondales, Ferreirola o Pórtugos con los que comparte su ancestral y característica manera de construir sus viviendas prismáticas, tan pegadas al terreno y con tanto ingenio a partir de materiales tan sencillos como la piedra, la madera, la cal y la launa. Un pueblo conformado por un puñado de abigarradas manzanas y callejas empedradas en torno a su delicada iglesia.
Sus ruedos están presididos por un paisaje de bancales agrícolas escalonados que miran hacia el fondo del valle y que reciben el saludo del mar Mediterráneo que se asoma por detrás de la Sierra de Lújar. Por eso Carataunas está: “entre la sierra y el mar, entre la vega y el cielo”.
Para finalizar te diré que, desde mi punto de vista, una de las bondades más importantes del planeamiento urbanístico aprobado consiste en que Carataunas, al contrario de lo que había ocurrido hasta ahora, vuelve a apostar decididamente por un modelo de desarrollo que aprende de las tipologías tradicionales y de la cultura comarcal, que mima el paisaje, que pone orden y que apuesta por la sensatez y la mesura.
Comprenderás que tanto mi equipo como yo mismo nos sintamos muy honrados por haber sido testigos de excepción de este ejemplar logro colectivo en el que debieran mirarse otros muchos municipios.



