Mostrando artículos por etiqueta: ciudades para todos

Martes, 23 Noviembre 2010 11:23

UNA MAMÁ EN APUROS

lena, con el carro de sus gemelas, en el ascensor de un aparcamiento de la capital./ Alfredo Aguilar
lena, con el carro de sus gemelas, en el ascensor de un aparcamiento de la capital./ Alfredo Aguilar

«No me queda más remedio que salir por la rampa de los coches”

Ser mamá de gemelos es complicado. Exige duplicarse para los baños, las comidas o los cambios de pañales. Pero además, moverse por la ciudad con un carro de bebé que mide 1.20 metros de largo, es casi una proeza.

Elena Carrillo, que tiene dos bebés de nueve meses, nos muestra en este vídeo algunos de sus problemas cotidianos, como puede ser salir de un aparcamiento público cuando el carro no entra en el ascensor.

Pincha aquí y accede a la noticia completa publicada en pdf.

Por M. V. Cobo. Publicado en el periódico Ideal el pasado jueves día 28 de octubre de 2010

Publicado en La Ciudad Comprometida
Viernes, 17 Septiembre 2010 11:11

MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO, SOY PEATÓN

Por eso digo que mi reino no es de este mundo. Y que conste que peor aún lo tienen los discapacitados físicos. Cuando vas con un familiar que tiene que ir en silla de ruedas, te las ves y te las deseas. Es casi imposible, te juegas la vida. ¡De esos sí que no es el reino! Tampoco de los niños, les robaron las calles, ni de los ancianos, con su “falta de movilidad” es una hazaña cruzar un semáforo sin que se les ponga rojo a mitad de camino…

Por un respeto al peatón.
Por un respeto al peatón.

Mi reino no es de este mundo. No, no tengo complejo de Jesucristo ni nada por el estilo. Simplemente; soy peatón, tengo piernas para desplazarme y no ruedas y motor. Sé que es una osadía, pero es así.

Os explico. Mi mirada pasea, como yo, por las aceras, por los espacios peatonales, por ese 15% de espacio que el coche nos deja en los espacios urbanos. Y esa mirada, aunque torpe y poco nítida, me cuenta realidades que demuestran que aquí, los de mi reino, no pintamos nada. Absolutamente nada.

En primer lugar, las nuevas urbanizaciones se caracterizan, generalmente, por tener aceras pequeñas. Este modelo impide la comunicación. humana Si vas por esas aceras tienes que hacerlo en fila india. No cabemos dos personas al mismo tiempo. Tendríais que ver la de maniobras que han de hacer los que van con un carrito de bebé por esas aceras. Por si era poco, las señales de tráfico, en vez de colocarlas por el espacio de los coches, las colocan en las aceras de los peatones. El stop es para ellos pero nos lo ponen a nosotros, la señal de prohibido es para ellos pero nos perjudica a nosotros. Los coches mandan. La ciudad se diseña para ellos, nosotros somos pura anécdota. Les llaman las ciudades aparcamiento.

No es todo, en los aparcamientos junto al acerado, los coches meten el morro hasta que las ruedas chocan con la acera, invadiendo así, cuando menos, la mitad de ésta. Imposible pasar o, cuando más, tienes que estar entrenado para dar el salto y hacer alguna que otra filigrana. En esos casos sí que hay que hacer maniobras si coincide que uno va para un lado y otro en sentido contrario. Recuerdo un día que mi padre y yo tuvimos que dar una vuelta en mitad de una acera porque no podíamos pasar. Mi padre, mirando a los coches, soltó con indignación: “Esos son más sagrados que nosotros”.

Hay más, son demasiadas vivencias como peatón como para olvidarlas. En muchas urbanizaciones nuevas -¡Menudo urbanismo más inhumano el de las últimas décadas!- han hecho las calles tan estrechas que no se puede aparcar sin impedir el paso de otros coches. Los coches, que son muy solidarios entre sí, aparcan encima de las aceras dejando la circulación libre. La de los coches, claro está, a nosotros nos echan de las aceras, y si vas por la calzada te pitan los coches. No tenemos escapatoria.

Donde yo vivo, en Las Gabias, se dan cosas muy curiosas, Hay dos pasos de cebra que van directamente a parar a los contenedores. Cruzas y ¡zas! con la basura. Es decir, el paso de cebra no comunica una acera con la otra. Es lógico, el resto del espacio es para aparcamientos. También, hay plazas, como la del Ayuntamiento que no son para uso y disfrute de los ciudadanos, simplemente son aparcamientos. Todo sacrificado al coche.

Lo curioso es que en todo este tinglado, la filosofía dominante y el lenguaje utilizado culpabiliza de muchos problemas al peatón. En un informe de una asociación de automovilistas concluían que, en los accidentes de tráfico mueren muchas personas ancianas porque éstas “no tienen la movilidad suficiente”. Al leerlo sacabas la conclusión de que la culpa la tienen los ancianos. Y pensabas que sería necesaria una ITV para éstos. Así, cuando las artrosis, artritis y otras enfermedades de la familia del reuma hagan su aparición, cuando la personas tengan movilidad defectuosa, se les retira de las calles.

En otro informe de hace un mes aproximadamente nos decían que 9 de cada 10 peatones que mueren es debido a que cruzan por donde no deben. ¡Ea! Castigados por hacerlo mal. Habría que aclarar esto un poquito. Veréis, uno sólo tiene sus pies y su tiempo. Cuando nos colocaron las rotondas, a los peatones nos alejaron de los lugares una barbaridad. Nos hicieron las distancias más largas. Si a esto añadimos que hay zonas donde entre un semáforo y otro hay mucha distancia, al peatón nos lo ponen difícil. Total, no digo que haya que cruzar por donde sea, que a veces yo lo hago, sino que el diseño de ciudad se hace exclusivamente para el coche, nunca para el peatón. ¡Y encima nos culpabilizan por no rendir pleitesía al dios coche!

El peatón lo es hasta en el campo. Cuando vas por ahí por esos caminos los coches te enharinan y te llenan de polvo hasta el carné de identidad. A pesar de ello lo prefiero. Cuando asfaltan los caminos, los coches vuelan. Suelo decir que; “Camino asfaltado, caminante expulsado”.

Pues esas tenemos, por eso digo que mi reino no es de este mundo. Y que conste que peor aún lo tienen los discapacitados físicos. Cuando vas con un familiar que tiene que ir en silla de ruedas, te las ves y te las deseas. Es casi imposible, te juegas la vida. ¡De esos sí que no es el reino! Tampoco de los niños, les robaron las calles, ni de los ancianos, con su “falta de movilidad” es una hazaña cruzar un semáforo sin que se les ponga rojo a mitad de camino. ¿Habéis observado los pocos ancianos que cruzan semáforos?

Pero tenemos que conseguir que en nuestro reino, bueno, cambio el término; en nuestra república, no soy monárquico, los peatones contemos en las ciudades, que no se hagan al margen nuestro, que no nos expulsen, que no nos invadan. A veces me entran ganas de ponerme en mitad de una calle y decir; “hoy me toca a mí este espacio”. Para empezar habría que cambiar la mentalidad. Esa mentalidad que nos ha forjado el coche, todo lo vemos desde su óptica. Mientras los que mandan no sean peatones, mientras la mayoría de los ciudadanos no ejerzan como peatones, la cosa es difícil. Buscaremos justificaciones, como aquel con autoridad al que le dije en pleno verano; “Mira el coche encima de la acera”. él, muy comprensivo, respondió; “Es que ahí le da la sombra del árbol y así no se recalienta”. ¡Pobrecillo el coche! Justificado, todo justificado.

Termino. Tenemos que forjar ciudades y espacios para disfrute. Eso sí que es sostenibilidad, construir para vivir, para encontrarse, para comunicarse, no para especular y aparcar. Eso sí que es sostenible, pero no, aquí la sostenibilidad se mide por los contenedores que hay por metro cuadrado. Tenemos que forjar esas ciudades, podríamos empezar por poner en los despachos de los técnicos, de los alcaldes, de los que diseñan el urbanismo, fotos de padres con el carrito de sus hijos, de discapacitados físicos en sillas de ruedas, de ancianos, de niños o, simplemente, de personas que quieren ir charlando por las aceras sin ir en fila india. Así los responsables del urbanismo verían todos los días las personas a las que hay que recordar cuando se diseña la ciudad, el territorio, pero el coche los ha expulsado de ella. La ciudad nos pertenece a todos, habrá que recuperarla. ¿Lo hacemos? ¿Empezamos ya?

Por Paco Cáceres, Presidente de la Plataforma Salvemos la Vega. Artículo reproducido publicado en 2008 en el blog del ‘Movimiento por la defensa de las Vegas de Granada y por otra cultura del Territorio’

Publicado en La Ciudad Comprometida
Viernes, 20 Agosto 2010 11:08

LA ALHAMBRA, MÁS ACCESIBLE PARA TODOS

 
La Alhambra y Sierra Nevada vista desde el puente de Renfe./ José Antonio Brenes
La Alhambra y Sierra Nevada vista desde el puente de Renfe./ José Antonio Brenes

La Alhambra de Granada no necesita presentación. El Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1984, es el lugar más visitado de España, recibiendo, tan sólo en el primer semestre de este año, más de un millón de visitantes, de los cuales aproximadamente 27.000 han sido personas con discapacidad.

El Patronato de la Alhambra y el Generalife (www.alhambra-patronato.es), Organismo que vela por la preservación y conservación de este Monumento, no es ajeno al imparable auge del turismo accesible y por ello en el Plan Director de la Alhambra y el Generalife 2007-2015, elaborado por un grupo de arquitectos especializados en la accesibilidad, transporte y comunicación, se han recogido una serie de medidas encaminadas a mejorar los accesos al Monumento y conseguir que más del 70% del Recinto y de los distintos Edificios puedan llegar a ser accesibles para las personas con discapacidad.

Por una Alhambra accesible.
Por una Alhambra accesible.

La Alhambra se asienta sobre la colina de la Sabika, tiene una superficie de veintiuna hectáreas y debido a su compleja estructura el trabajo para mejorar su accesibilidad se presume complicado, calculándose que para acceder al 20% del Conjunto Monumental, aunque se apliquen medidas para mejorar su accesibilidad, las personas con discapacidad necesitarán la ayuda de terceras personas para realizar la visita y el 10% restante del Monumento no puede ser accesible debido a las limitaciones existentes de la propia orografía del terreno, con espacios reducidos, pavimentos irregulares, escaleras angostas o bruscos desniveles. A pesar de todo ello, se están haciendo esfuerzos para brindarle accesibilidad a las aceras, las calles, los vados, los pasos de peatones, las taquillas, los ascensores, los aparcamientos, los aseos y el mobiliario urbano, respetando, a la vez, el entorno y las señas de identidad del conjunto y dentro del marco de la Ley de Patrimonio de la Junta de Andalucía (Ley 4/1986, de 5 de mayo, del Patrimonio de la Comunidad Autónoma de Andalucía). Las soluciones propuestas por los arquitectos dan prioridad a la supresión de las barreras arquitectónicas en las zonas donde sea posible y contemplan actuaciones de «arquitectura efímera» para incorporar la accesibilidad de forma desapercibida, conservando intacto el Conjunto Monumental y sin desvirtuar su valor histórico.

Asimismo, y con el fin de que las personas con cualquier tipo de discapacidad (física, psíquica o sensorial) puedan disfrutar de una visita de calidad, se ha propuesto la creación de la Unidad de Atención a Personas con Necesidades Especiales, donde el visitante con grandes discapacidades y las personas con movilidad y/o comunicación reducida encontrarán un servicio de atención personalizado y la incorporación de todo tipo de ayudas técnicas y nuevas tecnologías en la comunicación que permitan a todos los visitantes orientarse con comodidad y seguridad. La instalación de placas explicativas con tratamientos en alto relieve y en braille, un servicio de signo-guías para las personas con discapacidad auditiva, la elaboración de planos con los itinerarios más adecuados, etc. facilitarán las visitas al Conjunto Monumental.

La Alhambra, el mejor tesoro que guarda la ciudad de Granada, da la bienvenida a todo tipo de visitantes sin importar su discapacidad, para que disfruten de su belleza,  transformando su estancia en ella en una experiencia única e inolvidable.

Por José Antonio Brenes. Documentalista de la Asociación Sí Podemos

Publicado en La Ciudad Comprometida
protesis
Un atleta con discapacidad vencienda a la física.

«Carta europea del deporte para todos» Comité de Ministros del Consejo de Europa (1975).

Art. I  Todo individuo tiene derecho a la práctica del deporte.

Con la llegada del buen tiempo, muchas son las personas con necesidades especiales de movilidad que se acercan al mundo del deporte, ya sea como practicantes o como simples espectadores que van a disfrutar de una exhibición deportiva. Al hablar de personas con movilidad reducida no pensemos solamente en aquéllas que necesitan una silla de ruedas o muletas para desplazarse, si no que cualquiera de nosotros en algún momento de nuestra vida podemos precisar de unas condiciones de accesibilidad y tránsito adecuadas a nuestras circunstancias personales, como puede ser la necesidad de llevar a un niño en un carrito, mujeres embarazadas, personas obesas o de la tercera edad, o incluso un lesionado que han de evacuar del campo en camilla, por lo tanto, la supresión de las barreras arquitectónicas es una necesidad para algunos y una mejora para toda la población.

Para que a un recinto deportivo podamos considerarlo accesible y por lo tanto que permita el libre desplazamiento de todo tipo de personas de forma óptima y sin necesidad de ayudas externas, debe estar exento de todo tipo de barreras, tanto de aquéllas que se encuentran fuera del propio recinto como de las que se encuentran en el interior del mismo.

esgrima
Otro ejempo de accesibilidad.

Entre las barreras exteriores a la instalación deportiva hay que señalar, entre otras, las aceras no rebajadas y con elevados bordillos, pavimentos en mal estado, alcorques no recubiertos, mobiliario urbano mal situado, inexistencia, tanto de medios de transporte público accesibles para poder llegar al lugar como de aparcamientos reservados para discapacitados, etc. En cuanto a las barreras interiores al edificio, la lista es larga, destacando la estrechez de las puertas de acceso, escaleras con altos escalones y sin pasamanos a la debida altura, ausencia de rampas a la entrada o con mala inclinación, gradas sin espacios reservados para usuarios de sillas de ruedas, con altos peldaños y sin barandillas de apoyo, pasillos estrechos, inexistencia de accesos directos a la pista deportiva, ascensores angostos y con altas botoneras, vestuarios y aseos de difícil acceso y con suelos resbaladizos, iluminación y acústica inapropiada, etc.

Aunque es cierto que desde los poderes públicos se han promulgado normativas tendentes a la supresión de barreras arquitectónicas, la realidad es que la mayoría de los recintos deportivos siguen siendo inaccesibles para muchas personas, por ello debemos insistir en la concienciación, tanto de los responsables de su construcción (diseñadores y arquitectos) como de los gestores deportivos y de la clase política en general, de la importancia del análisis previo a la hora de construir una instalación deportiva y del estudio de la accesibilidad en una instalación ya construida para poder determinar qué acciones correctoras deberían llevarse a cabo para solucionar los problemas de accesibilidad.

La práctica deportiva aporta innumerables beneficios al ser humano ya que mejora la salud y la buena forma física, sirve para descubrir las propias capacidades y disfrutar con el éxito de superarse cada día, aumentando la autoestima y facilitando la integración social. En definitiva, aumenta la calidad de vida de los que lo practican y las personas con discapacidad tienen derecho a disfrutar de esa calidad.

basket
El baloncesto adaptado va cada día a más.
Publicado en La Ciudad Comprometida

Momento tras la firma del convenio.

«La Ciudad Comprometida»

 

Por Antonio Tejada. Presidente de la ‘Asociación Sí Podemos’

 

El pasado día 4 de febrero, la ASOCIACIÓN ANDALUZA DE TRABAJADORES, AUTÓNOMOS Y EMPRESARIOS CON DISCAPACIDAD ‘SÍ, PODEMOS’ y GRarquitectos – GARCIA DE LOS REYES ARQUITECTOS ASOCIADOS firmaron un convenio de colaboración permanente en beneficio del colectivo y los derechos de las personas con discapacidad.

 

La intención principal de ambas entidades es sentar las bases de carácter general, permitiéndoles colaborar en el desarrollo de sus respectivas actividades, en orden a la consecución de los objetivos compartidos expresados en dicho convenio.

 

GRarquitectos se compromete a colaborar en todas aquellas actividades destinadas a mejorar la integración social y profesional de las personas con discapacidad que desarrolle la ASOCIACIÓN SÍ PODEMOS, y específicamente en aquellas destinadas a garantizar la accesibilidad general  de las personas en las vías y espacios, públicos y privados, de uso comunitario.

 

También se compromete a desarrollar con especial dedicación las cuestiones de accesibilidad y de supresión de barreras urbanísticas y arquitectónicas en todos sus trabajos de planificación urbanística, y para ello incorporará en los mismos un apartado específico denominado “CIUDADES PARA TODOS” dedicado a diagnosticar las cuestiones de accesibilidad y supresión de barreras arquitectónicas y urbanísticas de ese barrio, de esa ciudad, así como a la programación de aquellas medidas correctoras que se entiendan necesarias. Dichos trabajos serán a su vez remitidos para su conocimiento a  la ASOCIACIÓN SÍ PODEMOS.

 

El convenio fue firmado por el Director de GRarquitectos, Juan Carlos García de los Reyes, y el Secretario de la ASOCIACIÓN SÍ PODEMOS, el medallista paralímpico accitano José Manuel Ruiz.

 

http://www.asociacionsipodemos.org/

 

Asociación Sí Podemos – Por el pleno empleo de las personas con discapacidad

Publicado en La Ciudad Comprometida
Martes, 15 Diciembre 2009 10:25

Patrimonio Cultural para todos los públicos

Por José Antonio Brenes. Documentalista «Asociación Sí, Podemos»

“El Patrimonio Cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas.» (UNESCO, 1982)

En pleno siglo XXI, la accesibilidad universal a la Cultura, entendiendo por la misma tanto el continente (edificios museísticos, bibliotecas, etc.) como el contenido (colecciones, exposiciones, etc.) sigue siendo una asignatura pendiente y, aunque en la actualidad las instituciones culturales se van democratizado, poniendo a disposición del visitante todos sus productos culturales, el fácil acceso a los mismos parece no ser una prioridad, significando el mayor de los fracasos para la total integración del público con discapacidades.

Museos accesibles, un ejemplo a seguir.
Museos accesibles, un ejemplo a seguir por la sociedad.

El primer paso para conseguir la tan ansiada accesibilidad sería la eliminación de las barreras arquitectónicas tanto de los propios edificios como de sus entornos. Aunque históricamente los edificios decimonónicos siempre han contado con esas barreras, en forma por ejemplo de majestuosas escalinatas, la normativa legal ya indica las directrices a seguir para la eliminación de dichas barreras y éstas pasan, entre otras, por la instalación de rampas y ascensores, puertas de acceso automáticas y con anchura de paso suficiente, etc.

Por lo que respecta a la accesibilidad del entorno, se deberá procurar que existan medios de transporte público cercanos y plazas de aparcamiento reservadas para vehículos de personas con movilidad reducida.

Una vez salvados los obstáculos exteriores, pasemos al interior. Para que los usuarios puedan identificar las distintas zonas y elementos del edificio en cuestión, se deberá contar con una señalización adecuada tanto visual como sonora y táctil, usando para ello paneles informativos con grandes tipografías y en Braille, megafonía, etc. Las dimensiones de los pasillos habrán de permitir una circulación fluida, teniendo en cuenta los requisitos espaciales de las personas usuarias de silla de ruedas. Por lo que respecta al mobiliario, entre otras características, éste contará con las esquinas y salientes curvos y bien protegidos y los mostradores y puntos de información deberán tener una altura adecuada para recibir a todo tipo de usuario, recomendándose la doble altura.

En cuanto a la accesibilidad al contenido cultural, lo ideal es que la persona con discapacidad pueda aproximarse lo más posible a los productos culturales expuestos. Para ello es imprescindible el uso de vitrinas y mobiliario adaptado, maquetas y reproducciones de documentos tocables, audiovisuales subtitulados, traducción al lenguaje de signos de las explicaciones de los guías, información en Braille, correcta iluminación, edición de guías y audioguías actualizadas y adaptadas para visitantes con discapacidad, etc.

Con la aplicación de estas soluciones, y otras igual de imprescindibles, y apelando a la educación y concienciación de toda la sociedad, empezando por los técnicos, arquitectos e ingenieros implicados en los proyectos de diseño, y siguiendo por los representantes de colectivos, organismos y asociaciones especializados, conseguiremos hacer realidad el sueño de que el Patrimonio Cultural sea para todos los públicos, ya que todos los públicos (niños, ancianos, personas accidentadas, etc.) en alguna etapa de su vida serán personas discapacitadas.

Publicado en La Ciudad Comprometida
Martes, 06 Octubre 2009 10:08

Bibliotecas accesibles

Por José Antonio Brenes. Documentalista «Asociación Sí, Podemos»
Las barreras arquitectónicas siguen estando presentes en nuestras ciudades.
Las barreras arquitectónicas siguen estando presentes en nuestras ciudades.

Las bibliotecas no son sólo los edificios que guardan libros, su razón de ser es facilitar el acceso de los lectores a toda la información en ellas depositada. Sin embargo, aún hoy en día su uso universal dista de ser una realidad, en la actualidad muchas personas siguen sin poder participar de sus recursos en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía, originando situaciones de exclusión y coartando el derecho imprescindible del acceso al libro y a la lectura. Las bibliotecas, por su carácter social, educativo y cultural, representan las instituciones clave para lograr la completa integración de las personas con discapacidad, por lo que si no son capaces de asegurar el acceso y disfrute de sus servicios a la totalidad de la sociedad jamás podrán cumplir íntegramente con sus responsabilidades.

Diversos organismos internacionales se han preocupado por esta situación y han marcado una serie de pautas para atender las necesidades de toda la población y alcanzar el ansiado acceso universal al conocimiento. Así, la UNESCO en sus Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas (2001) en su Capitulo 1 apartado 1.6 señala que “habrá que tomar las medidas apropiadas para que los servicios sean igualmente accesibles a los grupos minoritarios que, por el motivo que fuere, no puedan utilizar los servicios generales (…)” y en otro párrafo indica que “el diseño de los edificios y sus horarios deben planificarse teniendo presente el concepto de acceso universal como principio indispensable”. En el apartado 1.11 expone que “los edificios de las bibliotecas públicas desempeñan un papel muy importante en las prestaciones que dispensan. Deben estar diseñados de modo que reflejen las funciones del servicio de bibliotecas, ser accesibles a todas las personas de la comunidad y lo suficientemente flexibles como para adaptarse a servicios nuevos y a cambios en los ya existentes”. En el Capitulo 3 apartado 10.4 manifiesta que “la biblioteca debe garantizar un acceso fácil a todos los usuarios, en particular, para las personas con alguna discapacidad física o sensorial (…)», ”la biblioteca debe eliminar las posibles barreras que limiten su uso, no debe existir ningún elemento del diseño que impida que alguna persona o grupo utilice alguna parte de la biblioteca, se deben evitar las escaleras en la medida de lo posible, tanto en el interior como en el exterior, las bibliotecas de dos o más plantas deben estar provistas de ascensores cercanos a la entrada y adaptados para sillas de ruedas, periódicamente la biblioteca debe llevar a cabo una revisión de su accesibilidad para confirmar que no existen barreras que dificultan o impiden su uso y habrá que seguir las normas locales, nacionales o internacionales sobre accesibilidad a los edificios públicos de las personas discapacitadas”. Por su parte, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de diciembre de 2006, en su artículo 30 reconoce “el derecho de las personas con discapacidad a participar, en igualdad de condiciones con las demás, en la vida cultural y se adoptarán todas las medidas pertinentes para asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso a lugares en donde se ofrezcan representaciones o servicios culturales tales como teatros, museos, cines, bibliotecas (…)”.

Entre todos, podemos...
Entre todos, podemos…

A nivel nacional, la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas en su Capítulo V, Artículo 12 declara que “las administraciones públicas, en el ámbito de sus respectivas competencias, garantizarán el acceso de los ciudadanos a las bibliotecas (…). Los principios y valores de las bibliotecas son (…) la igualdad para que todos los usuarios accedan a los materiales, instalaciones y servicios de la biblioteca, sin discriminación por razón de origen, etnia, religión, ideología, género u orientación sexual, edad, discapacidad, recursos económicos o cualquier otra circunstancia personal o social”. En el Capítulo 14 se expresa que “las bibliotecas integradas en el Sistema Español de Bibliotecas deberán ser necesariamente accesibles para las personas con discapacidad. Las de nueva creación, lo serán desde su puesta en funcionamiento; las que ya existan, y que no reúnan los requisitos de accesibilidad, deberán acondicionarse (…)”. Y, por último, en su Disposición adicional tercera señala que “las administraciones públicas, en el ámbito de sus respectivas competencias, promoverán el acceso de las personas con discapacidad a la lectura, al libro, y a las bibliotecas, velando por un uso regular, normalizado y sin discriminaciones de este tipo de servicios, bienes y productos culturales”.

Aunque las directrices anteriormente citadas apuntan en la dirección correcta para que las bibliotecas, como puertas de acceso a la cultura y herramientas indispensables para el desarrollo intelectual de las personas con discapacidad, cumplan con su función social, aún queda mucho por hacer y en esta labor todos estamos implicados: Administración Pública, arquitectos, bibliotecarios y, por supuesto, los colectivos con discapacidad participando en la mejora de sus instalaciones y concibiendo entornos que con normalidad puedan ser utilizados por todos los ciudadanos.

www.asociacionsipodemos.org

Publicado en La Ciudad Comprometida
Jueves, 10 Septiembre 2009 10:06

¿Ciudades para todos?

Por José Antonio Brenes. Documentalista

Desde la absoluta convicción de la individualidad humana, de que no todas las personas se encuentran en plenitud de facultades para poder habitar y disfrutar nuestras capitales tal y como hoy día están concebidas, es preciso que hagamos ciudades accesibles para todos, y no negar la posibilidad de una existencia digna y normal y a la que tienen derecho, a los miles de ciudadanos con alguna discapacidad que día a día intentan sortear las grandes barreras que limitan sus posibilidades y anulan sus derechos al trabajo, al deporte, a la diversión o a la cultura

Una ciudad accesible, desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico, sería aquella en la que cualquier persona pudiera integrarse totalmente en ella. La accesibilidad posibilita el poder llegar, entrar, salir y utilizar los edificios públicos, los domicilios particulares, las superficies comerciales, los espacios de ocio, los lugares de trabajo, etc. y permite a toda la población participar en las actividades sociales y económicas para las que las metrópolis se han concebido.

El primer paso para conseguir la plena integración social de las personas con discapacidad es la supresión de todo tipo de barreras, siendo éstas:

–   Arquitectónicas: Accesos de los edificios públicos y privados con un desnivel inapropiado, puertas estrechas o de tipo giratorio, escaleras con altos peldaños y sin pasamanos, pasillos angostos, rampas inadecuadas, inexistencia de ascensores o con dimensiones insuficientes, suelos irregulares o deslizantes, aseos no adaptados o inaccesibles, ventanillas, mostradores e interruptores situados a excesiva altura, etc.

–  Urbanísticas: Aceras inexistentes o estrechas, calles con excesiva pendiente, pavimentación irregular, deslizante o en mal estado, zanjas sin proteger, bordillos altos, inexistencia o mala señalización de los pasos de peatones, señalizaciones verticales, farolas o papeleras en mitad de las aceras, quioscos y terrazas de bares ocupando zonas peatonales, automóviles y motocicletas mal estacionados, escasas plazas de aparcamiento reservadas a los vehículos de discapacitados, etc.

– En los medios de transporte públicos: Accesos demasiado elevados y con pasillos estrechos, etc.

– Y por último, supresión de las barreras sensoriales, que imposibilitan la recepción de mensajes a través de los medios o sistemas de comunicación para las personas con deficiencias visuales o auditivas.

Las soluciones a estos problemas no son tan difíciles de adoptar y, a modo de ejemplos, pasarían por construir accesos a los edificios sin peldaños, con una adecuada inclinación de las rampas y con pasamanos a doble altura, puertas suficientemente anchas y sin cerraduras que exijan ambas manos para abrirse, ascensores amplios con pulsadores colocados en lugares de fácil alcance desde una silla de ruedas, pasillos espaciosos y de fácil maniobra, aseos antideslizantes, correcta señalización de los rótulos informativos con un tamaño adecuado, iluminación suficiente y con señales sonoras, dotar de señales acústicas todos los pasos de peatones, conveniente señalización y protección de las obras en la vía pública, teléfonos y fuentes de uso público a una altura no superior a un metro, etc, etc. En el fondo, todo se reduce a aceptar a los discapacitados y a contar con ellos en la planificación de las ciudades.

Aunque existe en España legislación al respecto (1) aún hay mucho que avanzar y Granada, en este aspecto, no es una excepción. Un simple paseo por sus calles nos demuestra que queda un largo camino por recorrer para conseguir la Accesibilidad universal.

Pero no basta con grandes discursos ni sesudos escritos. Ni la supresión de las barreras físicas lo es todo ni la implicación de la Administración es suficiente. Es preciso algo más, es indispensable la buena voluntad de todos para eliminar de una vez y para siempre las barreras y prejuicios sociales, auténticos obstáculos insalvables que coartan la actividad y la vida de miles de personas, vencer la ignorancia, la indiferencia y el rechazo a la plena integración de las personas discapacitadas como elementos activos y participantes de la sociedad.

(1)
– Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos. Título IX. Sección I. Movilidad y barreras arquitectónicas.

– Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad.

– Real Decreto 505/2007, de 20 de abril, por el que se aprueban las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad para el acceso y utilización de los espacios públicos urbanizados y edificaciones.

– Real Decreto 1544/2007, de 23 de noviembre, por el que se regulan las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los modos de transporte para personas con discapacidad.

Asociación Sí, Podemos
Publicado en La Ciudad Comprometida