Entre los arquitectos es habitual hablar de piel para aludir a la capa superficial y envolvente de los edificios, pues la función reguladora y protectora de este elemento constructivo es similar a la del epitelio biológico. Esa manifestación externa de la arquitectura define su carácter visual y contribuye -como pieza de la entidad superior que es la ciudad- a crear un paisaje urbano con cualidades positivas o negativas.
Aparatos de aire acondicionado colgados sin ningún orden en la fachada./ V. P.
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