El adiós a la fétida serpiente venenosa que cruza Bogotá

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Hace un mes, aproximadamente, viajé a Bogotá invitado por sus autoridades regionales para compartir algunas de mis experiencias sobre ciudades comprometidas y ecosostenibilidad y, como cabía esperar, de la misma manera que yo les llevé mis vivencias, también me traje el zurrón lleno, pero que muy lleno, de enseñanzas muy valiosas. Así, por ejemplo, ya os hablé hace días del maravilloso compromiso colectivo de un pueblito llamado Jerusalén.

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Pero hoy quiero centrarme en un caso realmente grandioso. Uno de esos proyectos que trascienden de la propia ciudad y de su región, ya que por su envergadura más bien debería ser considerado como algo de alcance nacional, sea por su relevancia, por su complejidad, por los recursos que serán necesarios… y sobre todo por su ejemplaridad. Una de esas actuaciones ejemplares que además mandan un nítido mensaje a los ciudadanos sobre el nuevo futuro que se pretende construir, y que, de igual manera, constituye una buena práctica que servirá de referencia a otras ciudades y a otros países.

Me estoy refiriendo concretamente al proyecto “El gran río Bogotá: Soñando el territorio”. Una iniciativa de la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca (Colombia) que, con una enorme clarividencia, ha sabido aunar el esfuerzo de numerosas instituciones para la recuperación a todos los niveles del río Bogotá. El gran río de los ancestros Mhuysqas, junto al que fue fundada Santa Fe de Bogotá, la capital de la “Nueva Granada”. Que nace a 3.300 m.s.n.m. en la sabana andina, drena una enorme cuenca habitada por 11 millones de personas, y que tras recorrer 380 km. vierte en el gran río Magdalena.

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Para que imaginéis con facilidad la gravedad de su situación de partida, solo preguntaos cómo pudiera ser un río reconvertido en una cloaca inmensa en la que se vertiesen los efluvios de 10 millones de personas; con vertidos industriales y mineros incontrolados; cuyo espacio ecológico hubiese sido maltratado y constreñido tanto y tanto que, por ejemplo, decenas de miles de viviendas e infraestructuras urbanas ocupasen sus márgenes; que al llegar de cuando en vez las grandes lluvias buscase recuperar su territorio, por lo que las inundaciones son cíclicas; en cuyo contexto ya existen graves problemas ambientales y de contaminación… Por tanto, un río que ha devenido en una fétida serpiente venenosa que cruza una de las metrópolis más importantes de América. Verdaderamente desolador ¿No?

Pero, como seguro habréis adivinado, esto que le ocurre al río Bogotá no es una excepción ya que ríos maltrechos, heridos de muerte y abandonados a su maloliente suerte existen por miles entre las miles de malas ciudades del orbe, en las que sus respectivos procesos de crecimiento y de expansión se hicieron ignorando sistemáticamente al territorio y a las leyes de la naturaleza.

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Como también habréis adivinado también que esa falta de planificación y de equilibrio no son sino síntomas de ese falso liberalismo, dejadez o falta de visión con la que en tantos lugares se mal gestiona lo público. Es decir, lo que afecta a todos... Con consecuencias fatales para la ecología, la seguridad de las personas y sus bienes, la salubridad, la salud, o la calidad de vida en las ciudades.

Así que, permitidme, que recurra a los poetas locales ya que, como en tantas veces, son los que mejor han sabido narrar la angustia de tamaña calamidad consentida:

                Mi río, desearía ver el fondo de tu alma, la indiferencia gris oscureció nuestra visión…(Mario Muñoz)

                Vienen las aguas del río corriendo, cantando por la ciudad, soñando ser limpias, ser claras. Tiene sed, tiene tos el río... ¡Oh sana Bogotá mi río! (Héctor Buitrago)

Por eso comprenderéis mi alegría al haber conocido de primera mano esta excelente iniciativa, que se encuentra en avanzada ejecución, ya que “El gran río Bogotá: Soñando el territorio” está incluyendo acciones tan diversas como:

  • recuperación del cauce, sus márgenes y su trayecto original;
  • actuaciones específicas para la prevención de las inundaciones;
  • retirada de miles de toneladas de residuos urbanos arrojados al río;
  • adquisición y recuperación de diversos espacios adyacentes de gran valor ecológico (humedales, meandros, zonas inundables…);
  • planes de reforestación en las cabeceras de la cuenca y en las márgenes del río;
  • naturalización del río incluso en su travesía metropolitana, propiciando la recuperación de la vegetación de ribera y de la fauna;
  • erradicación de malas prácticas industriales o mineras;
  • ejecución integral del ciclo del agua con las infraestructuras de saneamiento y de depuración necesarias, que incluyen dos inmensas e innovadoras plantas de tratamiento de las aguas residuales PTAR;
  • implantación de una vigilancia ambiental severa.
  • o creación del mayor parque fluvial público de América, que solo en la travesía de Bogotá tendrá una longitud de casi 70 km., si bien se extenderá por toda la longitud del río hasta su desembocadura.

Pero, aun siendo importantísimas todas estas actuaciones, no lo han considerado suficiente ya que “se requiere que todos nos apropiemos del río” (afirma Julia Miranda, directora de Parques nacionales y Naturales de Colombia) y por ello lo más relevante de todo debe ser “transformar la manera en que el ciudadano se relaciona con el Gran Río”, algo que sólo se conseguirá “a través de procesos de reaprendizaje y de querencia hacia nuestro río Bogotá. Educación ambiental, sentido de la pertenencia y enamoramiento deben ser los ejes sobre los cuales se funde nuestro sueño para pagar parte de la deuda con la naturaleza” (sentencia Nestor G. Franco, Director general de la CAR Cundinamarca). Como veis, no exageré nada cuando califiqué este proyecto como grandioso. 

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Y para terminar mi reflexión os diré que durante mi visita tuve la oportunidad de realizar un recorrido en barco por el río Bogotá… que como consecuencia de los pasos ya dados al fin pudo empezar a renacer. Como también visité la construcción de la PTAR de Salitre, una de las grandes obras de ingeniería proyectadas, cuya conclusión está prevista para el 2020. Así que puedo dar fe de que soñar el territorio es posible, como lo demuestra esta motivadora iniciativa.

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Y ya para finalizar os invito a disfrutar de las didácticas palabras (imprescindibles desde mi punto de vista) de mi apreciado y respetado Néstor G. Franco, seguramente el principal soñador de este proyecto comprometido.

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Néstor me pidió que aceptase ser un nuevo aliado del Río Bogotá, y yo acepté…

 



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13 comentarios

  • Enlace al Comentario Roberto Balboa Martes, 05 Noviembre 2019 07:38 publicado por Roberto Balboa

    Amigo Juan Carlos:
    Seguro que a lo largo de tu dilatada trayectoria profesional habrás disfrutado en multitud de ocasiones con proyectos bien concebidos, necesarios y llevados a su ejecución total. También estoy seguro que en muchas ocasiones tu alma habrá llorado al ver de lo que somos capaces los humanos contra nuestra propia Madre Naturaleza.
    Comprendo que esos momentos aciagos no te guste compartirlos, pues la esperanza y la fe en todo lo mejor de la humanidad debe estar por encima de la desesperanza y de la desilusión. Pero a veces es bueno enseñarle (de cerca) las heces al perro para que recuerde lo que no debe hacer, o mejor dicho, lo que debe hacer en los lugares indicados.
    Me alegro que aquí se hayan puesto el traje de faena y hayan dicho “basta”.
    Seguro que la ciudad y los ciudadanos han salido ganando.
    Un abrazo como yo de grande.

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  • Enlace al Comentario Santiago Martes, 05 Noviembre 2019 07:55 publicado por Santiago

    Magnifica iniciativa que recupera uno de los recursos naturales más importantes que poseemos en las ciudades como son los cursos fluviales y que afortunadamente están siguiendo numerosas ciudades.
    Al contrario de como se hacía en décadas anteriores, en la que se vivía de espaldas a los ríos y eran simples vertederos, ahora se crean parques (que además previenen inundaciones) y cambian la fisonomía de la ciudad.
    Enhorabuena a la ciudad de Bogotá y a todos los agentes implicados.

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  • Enlace al Comentario Juan Carlos García delosReyes Martes, 05 Noviembre 2019 09:52 publicado por Juan Carlos García delosReyes

    Querido amigo y paisano Roberto Balboa, muy certero tu comentario... verás que en realidad al mostrar una buena práctica también estoy haciendo uja crítica feroz a la situación previa de ese río, como a la de "miles de ríos fétidos en otras tantasl miles de malasciudades"... En fin... que me gusta hilavar males y soluciones... Un fuerte abrazo!!!

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  • Enlace al Comentario Juan Carlos García delosReyes Martes, 05 Noviembre 2019 09:56 publicado por Juan Carlos García delosReyes

    Así es Santiago, tienes toda la razón. Yo además añadiría que en cualquier ciudad con río, y muchísimo más en una metrópoli tan enorme y tan densa como Bogotá, puede y debe constituir un elemento estructurador y organizador de la misma, por su valor como espacio vacío con enormes implicaciones ambientales, paisajísticas, lúdicas, para la movilidad sotenible, etc. que harán que la ciudad en cuestión (en este caso Bogotá) sea muchísimo mejor. Mucho más comprometida.

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  • Enlace al Comentario Lourdes Garrido Pareja Martes, 05 Noviembre 2019 13:04 publicado por Lourdes Garrido Pareja

    Me sigo alegrando de ver personas como tu implicadas en hacer cambios e incentivar a otros para construir un mundo mejor. Chapeau!!! Desde la cuna inculcamos a nuestros hijos, al menos yo, a que se comprometan con el medio ambiente, los educamos para que no malgasten los recursos, agua, electricidad, papel, etc., para que aprendan a reciclar, pensando que se hace una buena gestión de los residuos, pues bien, más bien necesitamos mas removedores de conciencia, no para la población sino para aquellas entidades que llevan la gestión sostenible de residuos, o eso nos hacen creer.
    Granada, por ejemplo, entierra el 75% de su basura pese a que podría reciclar el 80%, basura que ha ser tratada para extraer los gases contaminantes que genera, como metano o CO2, que se suman al problema añadido del calentamiento global. Millones de kilos de plástico y cartón que saturan las plantas de residuos, el papel casi no se recupera y reciclar cartón es cada vez menos rentable, a diferencia de lo que ocurre en otras urbes europeas.
    Existe la posibilidad de aprovechar la energía de los residuos para producir electricidad de forma sostenible, como sucede en Dinamarca o Viena, tres kilos de basura proporcionan cuatro horas de electricidad a la capital danesa y cinco de calefacción. Donde está la inteligencia de las ciudades, cuando despilfarran los recursos que tienen? Por ahí no vamos a ningún sitio porque consumimos más de lo que la naturaleza puede generar.

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  • Enlace al Comentario Maritza Velarde Martes, 05 Noviembre 2019 15:45 publicado por Maritza Velarde

    Gracias Juan Carlos por este precioso artículo y una de las partes que considero es vital es la siguiente:
    "Educación ambiental, sentido de la pertenencia y enamoramiento deben ser los ejes sobre los cuales se funde nuestro sueño para pagar parte de la deuda con la naturaleza” (sentencia Nestor G. Franco, Director general).
    Los seres humanos somos una de las pocas especies que aun no hemos aprendido a reconocer el sentido de pertenencia. En realidad somos parte de un todo y lo que hacemos siempre impacta sobre lo que nos rodea.
    Te felicito por formar parte de esta excelente gestión en Colombia. ¡¡¡Abrazos!!!

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  • Enlace al Comentario Juan Carlos García delosReyes Martes, 05 Noviembre 2019 16:02 publicado por Juan Carlos García delosReyes

    Muchas gracias Lourdes por tu comprometida reflexión en la que pones el dedo en la llaga de una de las cuestiones mas absurdas de la contaminación en las ciudades... Está claro que completar el ciclo del agua no es suficiente... movilidad sostenible, distribución equilibrada de usos y actividades en la ciudad, reciclar los residuos y gestionar su energía (como sugieres), mayores espacios arbolados, rehabilitar los edificios, disminuir la contaminación acústica, lumínica, emisiones... uf! nos queda trecho!!

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  • Enlace al Comentario Encarna Martes, 05 Noviembre 2019 16:03 publicado por Encarna

    Me ha gustado mucho tu artículo, Juan Carlos. Es conciso, pedagógico, crítico y esperanzador. Enhorabuena

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  • Enlace al Comentario Juan Carlos García delosReyes Martes, 05 Noviembre 2019 16:05 publicado por Juan Carlos García delosReyes

    Querida Dra. Maritza, me encanta ru reflexión en la que resaltas el aspecto de la pertenencia... porque nos queda a los ciudadanos mucho que aprender para amar a las cosas comunes (los espacios públicos, la ciudad, los bosques, el río...) como aspectos esenciales de nuestra calidad de vida, y amarlos y respetarlos como propios. ¡Un abrazo para Líma!

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  • Enlace al Comentario Juan Carlos García delosReyes Martes, 05 Noviembre 2019 16:06 publicado por Juan Carlos García delosReyes

    Wowww Encarna... ¿Se pueden dar mayores halagos con menos palabras? quedo muy agradecido. Un fuerte abrazo

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