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A VISTA DE… ARQUITECTO (IX). Dubai
Pero en esta parte ocre del mundo sí que hay extrema riqueza. Ciudades construidas con los cimientos del petróleo cambian cultura milenaria por bambalina y progreso artificioso. Sinceramente. No sé qué prefiero. Tras 2.500 kilómetros nocturnos sobrevolando los pozos de Arabia Saudí amanezco con esto. Rascacielos haciendo honor a su nombre en el paraíso del oro negro reinvertido. Dubai.
Como fakir sobre su cama de púas me dejo llevar, acojonado, por una leve brisa a 3.000 pies sobre este oasis artificial construido con un ejército de esclavos modernos para lustrar la Kandora y el Hatta de sus jeques. Aquí no hay urbanismo, solo hay dinero.
DUBAI
País: Emiratos Arabes Unidos
Entidad: Emirato
Población: 2.213.845 hab.
Densidad de Población: 487 hab/km²
Superficie: 4.113 km²
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A VISTA DE… ARQUITECTO (VII-VIII). Alepo y El Cairo
Dia 7 y 8
Trazo una perpendicular al paralelo buscando un aumento radical de temperatura. Me costará más combustible para navegar pero ahorraré un poco en climatización interior. 1.700 kilómetros hacia el sur. Velocidad de crucero increíble de 150 nudos a 25.000 pies. 6 horas de viaje. Creo que ya domino la máquina.
Por la velocidad de descenso también noto el cambio del tipo atmosférico. Abro a 5.000 pies para intercambiar aire ucraniano por sirio. Lo primero que noto al descender a 1.000 es el cambio de color de esta parte del mundo. Estoy en Alepo, al norte de Siria; a mitad de camino en la ruta que une la costa mediterránea y el Éufrates. Impresionado por las parabólicas. Me siento vigilado. Como y subo.
ALEPO
País: Siria
Provincia: Alepo
Población: 2.132.100 hab. / Metropolitana: 2.181.061 hab.
Densidad de Población: 11.221 hab/km²
Superficie: 190 km²
Mi siguiente parada conserva el tono ocre y arcilloso que no abandonaré en los próximos 10.000 kilómetros. A menos de 900 kilómetros y, tocando con la mirada la isla Chipriota, llego a El Cairo para fotografiar las azoteas de uno de los barrios de esta milenaria ciudad, con unas infraestructuras desactualizadas en su franja más pobre. Si no puedes almacenar la basura y los escombros súbelos lo más alto que puedas para que no huelan ni molesten. Interesante concepto.
EL CAIRO
País: Egipto
Gobernación: El Cairo.
Población: 8.259.461 hab. / Metropolitana: 16.794.464 hab.
Densidad de Población: 38.596 hab/km²
Superficie: 214 km²
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A VISTA DE… ARQUITECTO (III). Sundsvall, Suecia.
Día 3
Amanece despejado. Aprovechando la estabilidad atmosférica hoy no bajaré de los 20.000 pies para pillar las corrientes del Norte. Gastaré, seguro, un par de cilindros de propano. Ayudaré con el motor de hélice solar para fijar rumbo cuando el viento no supere los 8 nudos. Cierro escotilla. Destino: Cualquier lugar de los Países Nórdicos.
Llego con la noche ya muy cerrada —todo lo cerrada que deja el estar a pocos kilómetros del círculo polar ártico en el solsticio de verano—. Suelto aire para descender pasado Estocolmo, a la altura del Golfo de Botnia y me encuentro con esto:
Cambio el delirio de grandeza parisino por el ‘New empirism’ nórdico de Sundsvall. El urbanismo de los países del norte de europa es de raíz vernácula. Mezcla de lo rural y lo urbano con materiales absolutamente autóctonos… y se nota. Ciudades orgánicas sin salirse de la escala asumible y salpicadas por el genio de las obras de Asplund, Saarinen y el gran Alvar Aalto. La calidez de sus maderas se intuye siempre bajo el manto nevado incluso desde esta altura. Apetece posar el Victoria II para dejarse llevar por el ocio de aire vikingo pero quedan 24 largas etapas. Siguiente parada: la gélida Siberia.
“La auténtica esencia de la arquitectura consiste en una reminiscencia variada y en desarrollo, de la vida orgánica natural. Este es el único verdadero en arquitectura.” Alvar Aalto
SUNDSVALL
País: Suecia
Provincia: Medelpad
Condado: Västernorrland.
Población: 55.316 hab.
Densidad de Población: 2019,56 hab./km²
Superficie: 27,39 km²
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A VISTA DE… ARQUITECTO (II). Venecia, Berna y París
Tras una noche acariciando la cuerda de los Alpes, desayuno a 3.000 pies sobre la ciudad de los canales. Abro escotilla, huele a Quattrocento. Podría haber viajado en el tiempo, podría ser la reencarnación de Marco Polo. Venecia es un caramelo, un mosquito vivo atrapado en ámbar en la historia del urbanismo. Un teatro para turistas, un infierno para residentes, una inspiración para artistas, una lucha continúa contra el agua. A Venecia la mataría antes la sequía que una ‘acqua alta’. Sin su presencia sus cimientos de madera pudrirían y colapsarían en pocas semanas. He gastado ya cuatro bombonas.
VENECIA
País: Italia
Región: Véneto
Población: 270.843 hab.
Densidad de Población: 653 hab./km²
Superficie: 414,6 km²
La calima se tiñe de anaranjado con el anuncio del ocaso. Después de atravesar los Alpes por el Finsteraarhorn llego al Cantón de Berna dispuesto a contemplar la maravillosa villa arropada por el meandro del Aar. El alma de esta ciudad se erigió como bastión del espacio prealpino en el medievo, pero ha sido decorada con lo mejor de los siglos venideros y restaurada con mucho respeto en el XVIII. Ningún ejemplo más orgánico del trazado de sus calles, acariciando las líneas naturales que propone el río. Organicismo urbano. Antes de volver a ascender abro la escotilla. Huele a oso dentro y fuera de la góndola.
BERNA
País: Suiza
Región: Berna
Población: 123.154 hab.
Densidad de Población: 2416,94 hab./km²
Superficie: 52,0 km²
Unas horas más empujado por la corriente alpina, me desplazo hasta la Ciudad de la Luz. Probablemente, junto con Berlín, el espejo donde más se han mirado los grandes urbanistas europeos. París es ‘soñado’ por Haussmann a la medida de Napoleón III. Las anchas calles y bulevares diseñados para evitar las barricadas que otrora levantaban los rebeldes en las antiguas y angostas ‘rues’. Los grandes ejes que trazan radialmente la ciudad como línea de perspectiva de enormes hitos o monumentos; las hermosas plazas circulares y, sobre todo, la modernidad en las instalaciones que desde sus entrañas hacían posible el funcionamiento de este megalómano proyecto. El 60% de los edificios medievales fueron vestidos de la uniformidad de las reformas. Un cambio brutal nunca antes visto y que sigue haciendo historia.
PARIS
País: Francia
Región: Isla de Francia
Población: 2.243.833hab.
Densidad de Población: 21.423 hab/km²
Superficie: 105,40 km²
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A VISTA DE… ARQUITECTO (I). Barcelona y Monaco
Dia 1
Salida tranquila desde Barcelona. España. Aprovecho los rescoldos de la Tramuntana para encarar el Golfo de León y cambiar costa Brava por Azul. La primera imagen de mi proyecto es de la capital catalana. El sueño de Gaudí en manos de las trazas urbanas del Plan Cerdá. Esquinas achaflanadas, alturas limitadas y homogéneas, grandes e infinitas avenidas con bulevares rectilíneos atravesadas por cuchilladas diagonales. La ciudad, colmatada, parece que funciona o, al menos, no es un caos.
BARCELONA
País: España
Región: Cataluña
Población: 1.611.822 hab.
Densidad de Población: 15.895,68 hab./km²
Superficie: 101,4 km²
Llegamos a Mónaco justo cuando nos abandona el rayo verde a nuestras espaldas. Mónaco es el paradigma del urbanismo saturado. 2 kilómetros cuadrados de yates con tejados de oro para el país con mayor densidad de población del planeta. No hay tejido urbano sino adaptación topográfica de villas de lujo. Una cascada de favelas a 25.000€ el metro cuadrado.
MÓNACO
País: Principado de Mónaco
Región: –
Población: 36.000 hab.
Densidad de Población: 17.821 hab./km²
Superficie: 2,02 km²
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A VISTA DE… ARQUITECTO
Comenzamos una nueva serie donde revivimos una apasionante aventura vivida por un arquitecto, en un viaje imaginario en globo alrededor del mundo. El objetivo principal de esta fábula era desentrañar las tramas urbanas que componen el tejido de las ciudades de hoy, desde la ochavada Barcelona de Cerdá hasta los barrios de viviendas informales en la Paz, para comprender mejor el urbanismo que ha creado nuestras urbes.
Una vez a la semana compartiremos las bellas instantáneas rescatadas de cada ciudad “visitada” por el protagonista y su reflexión, junto con la aportación de una pequeña reseña e imágenes de la misma, todo ello “a vista de pájaro”.
INTRODUCCIÓN
Todo listo en la góndola del globo Victoria II. 60 bombonas de propano. 5 metros cuadrados de panel solar. 120 litros de agua, 15 kilos de provisiones y gadgets… muchos gadgets para navegar, inmortalizar y atacar los kilos de soledad que inflarán el lastre del Victoria. A punto de emprender un viaje alrededor del mundo sin escalas en busca de respuestas. La aventura no está tras un récord ya imposible, la idea es fotografiar 30 de las más variadas ciudades para estudiar y comprender el tejido urbano que domina el planeta del siglo XXI. Este es el cuaderno de bitácora del sueño imposible de Le Corbusier y Verne.
El articulo original se titula “La vuelta al mundo de un arquitecto en 30 fotografias” y lo podéis encontrar en el siguiente ENLACE.
“Voy en bici a trabajar”
Con motivo de la pasada Semana Europea de la Movilidad y de la presentación del Plan Andaluz de la Bicicleta, leíamos en la prensa digital esta interesante entrevista a la actual Rehabilitación y Arquitectura de la Junta de Andalucía, Gaia Redaelli, licenciada en Arquitectura y doctora en Proyecto Arquitectónico y Urbano por la Universidad de Milán.
¿Las ciudades, como son ahora, son sostenibles?
El modelo de construcción masiva, el conocido como boom inmobiliario, ha propiciado un fenómeno de depredación del espacio público. Frente a este modelo claramente insostenible, que ha generado ciudades diseminadas que otorgan un papel de absoluta preponderancia al coche y al consumo, es necesario promover un cambio hacia la ciudad compacta, enraizada con nuestra tradición mediterránea. Y hacerlo también desde los poderes públicos. (…) Todo confluye en un modelo que pretende ajustar la ciudad a la medida del ser humano. Actualmente el 60% del espacio público está ocupado por el coche. El espacio para el encuentro y el disfrute cívico es el espacio residual, no el fundamental. Hasta la fecha ha habido claramente una desatención de la Administración hacia el diseño del espacio público, postergándose su condición de patio colectivo. Es otra de las razones de haber llegado a este escenario.
Usted ha promovido el proyecto La Ciudad Amable, ¿en qué consiste?
Es un programa de formación, sensibilización y difusión sobre la relación del espacio público con los ciudadanos y su movilidad diaria. Empezó el pasado febrero. Hemos mantenido encuentros con el 50% de los ayuntamientos andaluces, que se han adherido al proyecto, lo cual evidencia un deseo de cambio en la forma en que los ayuntamientos encaran sus intervenciones en el espacio público. Lo que proponemos es una reflexión que alumbre acciones concretas en nuestras ciudades y pueblos orientadas a la creación de espacios de convivencia: islas ambientales, vías ciclistas, espacios habitables. También se han unido asociaciones y fundaciones del sector, y profesionales de la arquitectura y el urbanismo. (…)
El proyecto tiene tres pilares sobre los que se asienta el cambio de las ciudades. Uno es que con la modificación de las vías y los aparcamientos, un área prácticamente quede libre de coches, haciendo que el tráfico se quede en los límites mediante la restricción de su entrada en un área urbana. Ya se hace en el barrio de la Latina en Madrid. Se trata de ponérselo difícil al coche para que sea más ventajoso ir en transporte público, en bicicleta o a pie. Sólo desincentivando el coche se evitan atascos, no creando más espacio para el coche: eso es de manual. Un segundo punto consiste en peatonalizar zonas y un tercero en que se hagan vías ciclistas no sólo con finalidad deportiva o turística, sino pensados para que los ciudadanos los utilicen para ir al trabajo, en sus desplazamientos diarios, por ellos. (…)
¿Qué se ha hecho mal para que haga falta reestructurar nuestras ciudades?
Ha habido un modelo expansivo, que ha confundido cantidad con calidad, que ha vaciado y degradado de los cascos históricos, propiciando una ocupación del terreno de baja intensidad, con casas unifamiliares y sin dotación de servicios y equipamiento en esos nuevos barrios. Todo esto ha producido que aumente la necesidad de movilidad en coche: para ir a trabajar, al médico o al centro comercial. Todos conocemos el fenómeno, se ha llamado especulación y sus resultados son desastrosos… salvo para unos pocos, claro.
¿Cómo se puede cambiar algo que ya está hecho?
En esto estamos, y si no creyéramos que se puede cambiar algo que ya está hecho poco pintaríamos haciendo política en una institución. Y hay iniciativas sociales que van por ahí. Ahora mismo se está volviendo a reconsiderar el centro de las ciudades como lugar habitable. Para ello es necesario que desmercantilicemos el uso de la vivienda y que el stock de vivienda vacía, que en Andalucía es brutal con más de 700.000 casas vacías, sea para que vivan las personas y no para especular. Esto requiere que se rehabiliten las viviendas, así como los edificios históricos y el espacio público. Este panorama se cambia con pujanza social y con iniciativa política. El Plan Andaluz de la Bicicleta, por ejemplo, recoge más de mil kilómetros de vías ciclistas en las ciudades y áreas metropolitanas de Andalucía, con el objetivo de que el 10% de los desplazamientos cotidianos se realice en bicicleta. Es una situación que ya se da en Sevilla, que en la década pasada desarrolló una red ciclista de 138 kilómetros que propician 72.000 desplazamientos al día, quitando 20.000 coches diarios de la circulación. Una auténtica revolución del modelo de movilidad de una ciudad que ahora queremos exportar al resto de ciudades andaluzas con el Plan de la Bicicleta.
¿Y cómo sería el resultado de una ciudad amable?
Por decirlo muy resumida y esquemáticamente: la que puede recorrer un niño sin miedo. El coche no debe ser eliminado, pero sí que conviva con los peatones y bicicletas sin subordinarlos. Esto se consigue promoviendo el servicio público de alquiler de bicicletas y el transporte público.
¿La arquitectura también se había desligado de la sostenibilidad?
Este sector también ha participado en la ligereza a la hora de plantear diseños, y lo está pagando caro. Creemos que hay que empezar a pensar en que el urbanismo tiene que mirar a la ciudad. La Ciudad Amable es un reto común, de la administración, el sector productivo y los arquitectos también.
¿Y cuál es el papel del ciudadano?
Tenemos que cambiar nuestros hábitos, porque cada acto que hacemos influye en la sociedad. Es una cuestión de pura responsabilidad. El tema de la movilidad es fundamental. Yo ya no uso el coche y voy en bicicleta a trabajar. Además de contaminar menos, es más saludable. Un granito de arena.
Para acceder a la entrevista original, PINCHA AQUI
LA CIUDAD SIN ESFUERZO. 4º Aniversario de La Ciudad Comprometida (V)
En relación con la publicación «Urbanism Without Effort«, compartiamos algunos pensamientos acerca de los 5 principios que el autor proponia como ejes del debate para las ciudades. Nos referimos al articulo «LA CIUDAD SIN ESFUERZO«, que recordamos hoy dentro de esta relación de articulos a modo de resumen de lo mas destacado que hemos publicado este año en el blog:
En relación con el artículo publicado el pasado lunes en La Ciudad Comprometida, (“Urbanismo sin esfuerzo”) nos restaba alguna reflexión a las ideas planteadas por Chuck Wolfe en su libro “Urbanism Without Effort”. Por comentar algunas cuestiones al magnífico y profundo análisis que de las ciudades del mundo hace Wolfe a través de su obra, nada más sugerente que empezar por el título. Y es que una de las mejores maneras de hacer urbanismo es hacerlo sin esfuerzo, dejando que la deriva del lento latir de las ciudades vaya perfilándolas; el problema está en que a veces esas ciudades sufren de arritmias (por ejemplo a la llegada de una nueva infraestructura), cuando no de infartos que obligan a su planificación, y en algunos casos hasta a implantarles un marcapasos (recordemos el caso de Marbella). Por tanto, laissez faire, pero controlado.
En cuanto a los cinco principios que propone como motivo de debate, discusión y consideración, el primero, el placemaking, es sin duda un estimulante horizonte hacia el que deberíamos dirigir algunas de nuestras ciudades, pues hay otras que no juegan este papel (por ejemplo las ciudades dormitorio, que a su vez es lo que permite que algunas ciudades sean precisamente vivideras). No obstante hay que advertir que Lisboa no es una ciudad compacta en la que los desplazamientos habituales son no motorizados, sino que una importante parte de éstos se efectúan a través de los ríos, caso de la estación fluvial de Cais do Sodré, que es la que permite expandir la ciudad por la otra margen del río y concentrar las actividades de la población en el centro de la capital a través de la PraÇa do Comércio. Por consiguiente no sólo hay que mirar si la ciudad se hace así misma desde sus posiciones centrales, sino que también hay que considerar las sinergias que este centro tiene con su periferia, la cual permite en muchos casos su cohabitación.
El segundo postulado, que versa sobre la identidad, el carácter de los sitios, es algo que por muy manido nunca viene mal recordar. Que los sitios se presenten diferentes a sus semejantes es clave para ejercer de atractivo, por ejemplo ante el turismo, de ahí que los sellos de autor deban ponderarse en un grado siempre menor que el sello del colectivo. Y aunque es cierto que hay determinadas ciudades que se vienen a conocer por algún elemento constructivo singular (Guggenheim en Bilbao), éste no sería lo mismo sin su particular localización (ría del Nervión). Sólo advertir que para ello no hace falta que suceda un accidente, un desastre natural o una guerra, pues a veces basta con pequeñas intervenciones, casi de cirugía urbana, para que una ciudad parezca remodelada en el sentido que traza su devenir.
El tercer aspecto tratado, la reconversión urbanística de las ciudades integrando los elementos fisonómicos precedentes aunque estos no fueran los idóneos para los nuevos usos, es un hecho ante el que cada vez más hay que ir acostumbrándose. Muchos de estos espacios ocupan lugares privilegiados para los nuevos usos y en consecuencia deben ir trastornándose al son de las crecientes necesidades. Pero uniéndolo con el punto anterior, esto habrá de hacerse sin perder del todo la huella de lo que un día fue la ciudad, pues el ciudadano, así como su visitante, debe ser capaz de leer en todo momento la historia socioeconómica de la ciudad a través de sus elementos (por ejemplo, dejando algún elemento fabril, caso de una antigua chimenea, en mitad de un nuevo parque localizado sobre un antiguo polígono industrial).
Del cuarto punto, aprender de los simples casos de adaptación al medio, que decir. Hoy en día el ser humano es capaz de superar las más adversas condiciones ambientales, pero a largo plazo sus costes lo hacen tan inviable que es preferible seguir una estrategia de adaptación al más puro estilo ancestral. El reto es combinar aquellos modos de habitación con los requerimientos de confort actuales, para lo que ya existe la suficiente técnica aunque no el suficiente bolsillo, de ahí que la mira deba estar puesta en abaratar y perfeccionar dichas técnicas, lo que sólo se puede hacer desde tres frentes: la inversión, la regulación y la concienciación (un caso podría ser la revegetación de las edificaciones de Mónaco para crear una cierta mejora bioclimática en una de las ciudades más densificadas de Europa, lo que se ha logrado mediante la regulación normativa, la concienciación vecinal, aunque también, sea dicho de paso, por la solvencia económica de sus habitantes).
Finalmente, la búsqueda de iconos urbanos parece ser una constante, a camino entre el ego de gobernantes y/o constructores y la necesidad identitaria y orientativa de sus moradores. Y es que el tótemismo está fuertemente arraigado en el ser humano. Por tanto, hay que buscar esos puntos de referencia, crearlos cuando no existan, lo que no quiere decir que haya que hacerlos, que edificarlos, pues puede valer con darlos a conocer y concienciar a la población de su interés. Además habría que contar con el valor que adquiere la cuarta dimensión en la constitución de un icono, el paso del tiempo puede hacer que un elemento en su día abominado resulte comúnmente aceptado al cabo de los años (la Torre Eiffel es el caso paradigmático de lo que se dice). En cualquier caso, creo que antes de crear iconos siempre habría que realzar los existentes, y en caso de poder ser, erigirlos de entre los naturales del entorno (el Pao de AÇucar de Río do Janeiro sería un buen ejemplo a seguir).
Con estas palabras sólo espero haber contribuido a esa intención de crear debate que Wolfe pretende con su tesis. Ahora está en otros continuar con la labor de reflexión y contrastación abierta en este Urbanismo sin Esfuerzo.
Juan Garrido Clavero, Geógrafo de GRarquitectos
EN MOVIMIENTO: “La Ciudad Jubilada”
Comenzamos una nueva serie en la que de manera más o menos periódica compartiremos material audiovisual que en nuestra opinión merezca la pena ser difundido, pues, de una u otra forma, entroncan con todos aquellos temas que tratamos en La Ciudad Comprometida.
Para inaugurarla os dejamos el enlace a un video titulado “La Ciudad Jubilada”, que complementa la publicación «La Ciudad Jubilada: Breve diccionario sobre los huertos informales en los ríos de Barcelona”, que podéis consultar aquí.
El día a día de uno de los muchos jubilados que autocultivan sus propios huertos en tierras residuales que no les pertenecen, entre los ríos, las autopistas o las vías de tren de la periferia de Barcelona. Explorar y conocer estos huertos es un modo de aproximarse a una de las muchas prácticas autónomas que, desde su ‘desobediencia’, también dan forma a la ciudad contemporánea. Prácticas que, lejos de ser anecdóticas, nos dan muchas pistas sobre lo que ocurre detrás del supuesto orden urbano. El trabajo se centra en la dimensión social de estos huertos autoconstruidos, entendidos aquí como una lección de autonomía en una sociedad que insiste en asimilar ‘Jubilación’ a inutilidad y dependencia.
LA CIUDAD SIN ESFUERZO
En relación con el artículo publicado el pasado lunes en La Ciudad Comprometida, (“Urbanismo sin esfuerzo”) nos restaba alguna reflexión a las ideas planteadas por Chuck Wolfe en su libro “Urbanism Without Effort”. Por comentar algunas cuestiones al magnífico y profundo análisis que de las ciudades del mundo hace Wolfe a través de su obra, nada más sugerente que empezar por el título. Y es que una de las mejores maneras de hacer urbanismo es hacerlo sin esfuerzo, dejando que la deriva del lento latir de las ciudades vaya perfilándolas; el problema está en que a veces esas ciudades sufren de arritmias (por ejemplo a la llegada de una nueva infraestructura), cuando no de infartos que obligan a su planificación, y en algunos casos hasta a implantarles un marcapasos (recordemos el caso de Marbella). Por tanto, laissez faire, pero controlado.
En cuanto a los cinco principios que propone como motivo de debate, discusión y consideración, el primero, el placemaking, es sin duda un estimulante horizonte hacia el que deberíamos dirigir algunas de nuestras ciudades, pues hay otras que no juegan este papel (por ejemplo las ciudades dormitorio, que a su vez es lo que permite que algunas ciudades sean precisamente vivideras). No obstante hay que advertir que Lisboa no es una ciudad compacta en la que los desplazamientos habituales son no motorizados, sino que una importante parte de éstos se efectúan a través de los ríos, caso de la estación fluvial de Cais do Sodré, que es la que permite expandir la ciudad por la otra margen del río y concentrar las actividades de la población en el centro de la capital a través de la PraÇa do Comércio. Por consiguiente no sólo hay que mirar si la ciudad se hace así misma desde sus posiciones centrales, sino que también hay que considerar las sinergias que este centro tiene con su periferia, la cual permite en muchos casos su cohabitación.
El segundo postulado, que versa sobre la identidad, el carácter de los sitios, es algo que por muy manido nunca viene mal recordar. Que los sitios se presenten diferentes a sus semejantes es clave para ejercer de atractivo, por ejemplo ante el turismo, de ahí que los sellos de autor deban ponderarse en un grado siempre menor que el sello del colectivo. Y aunque es cierto que hay determinadas ciudades que se vienen a conocer por algún elemento constructivo singular (Guggenheim en Bilbao), éste no sería lo mismo sin su particular localización (ría del Nervión). Sólo advertir que para ello no hace falta que suceda un accidente, un desastre natural o una guerra, pues a veces basta con pequeñas intervenciones, casi de cirugía urbana, para que una ciudad parezca remodelada en el sentido que traza su devenir.
El tercer aspecto tratado, la reconversión urbanística de las ciudades integrando los elementos fisonómicos precedentes aunque estos no fueran los idóneos para los nuevos usos, es un hecho ante el que cada vez más hay que ir acostumbrándose. Muchos de estos espacios ocupan lugares privilegiados para los nuevos usos y en consecuencia deben ir trastornándose al son de las crecientes necesidades. Pero uniéndolo con el punto anterior, esto habrá de hacerse sin perder del todo la huella de lo que un día fue la ciudad, pues el ciudadano, así como su visitante, debe ser capaz de leer en todo momento la historia socioeconómica de la ciudad a través de sus elementos (por ejemplo, dejando algún elemento fabril, caso de una antigua chimenea, en mitad de un nuevo parque localizado sobre un antiguo polígono industrial).
Del cuarto punto, aprender de los simples casos de adaptación al medio, que decir. Hoy en día el ser humano es capaz de superar las más adversas condiciones ambientales, pero a largo plazo sus costes lo hacen tan inviable que es preferible seguir una estrategia de adaptación al más puro estilo ancestral. El reto es combinar aquellos modos de habitación con los requerimientos de confort actuales, para lo que ya existe la suficiente técnica aunque no el suficiente bolsillo, de ahí que la mira deba estar puesta en abaratar y perfeccionar dichas técnicas, lo que sólo se puede hacer desde tres frentes: la inversión, la regulación y la concienciación (un caso podría ser la revegetación de las edificaciones de Mónaco para crear una cierta mejora bioclimática en una de las ciudades más densificadas de Europa, lo que se ha logrado mediante la regulación normativa, la concienciación vecinal, aunque también, sea dicho de paso, por la solvencia económica de sus habitantes).
Finalmente, la búsqueda de iconos urbanos parece ser una constante, a camino entre el ego de gobernantes y/o constructores y la necesidad identitaria y orientativa de sus moradores. Y es que el tótemismo está fuertemente arraigado en el ser humano. Por tanto, hay que buscar esos puntos de referencia, crearlos cuando no existan, lo que no quiere decir que haya que hacerlos, que edificarlos, pues puede valer con darlos a conocer y concienciar a la población de su interés. Además habría que contar con el valor que adquiere la cuarta dimensión en la constitución de un icono, el paso del tiempo puede hacer que un elemento en su día abominado resulte comúnmente aceptado al cabo de los años (la Torre Eiffel es el caso paradigmático de lo que se dice). En cualquier caso, creo que antes de crear iconos siempre habría que realzar los existentes, y en caso de poder ser, erigirlos de entre los naturales del entorno (el Pao de AÇucar de Río do Janeiro sería un buen ejemplo a seguir).
Con estas palabras sólo espero haber contribuido a esa intención de crear debate que Wolfe pretende con su tesis. Ahora está en otros continuar con la labor de reflexión y contrastación abierta en este Urbanismo sin Esfuerzo.
Juan Garrido Clavero, Geógrafo de GRarquitectos


