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Donde la cubierta toma protagonismo
Por Daniel R. Gómez González. Arquitecto
En contadas ocasiones una solución constructiva para la “quinta fachada” de nuestras arquitecturas ha sabido conjugar el valor estético y el funcional como hacen los terraos. Su lenguaje sencillo junto con la complejidad de las tramas urbanas que encontramos en los núcleos de la Alpujarra define un paisaje único de cualidades excepcionales.
Valores como el contraste cromático que introduce con la cal de las fachadas, chimeneas y el verde de la naturaleza del entorno; como el juego de formas, volúmenes con tinaos y chimeneas configuran la esencia del paisaje alpujarreño.
Son estas soluciones, elementos, gestos sencillos de clara lógica inherente a su ubicación e interrelación con la naturaleza circundante lo que convierte en únicos a parajes de este tipo.
Tenemos la suerte de contar con excepcionales ejemplos conocidos por visitantes de todo el mundo en nuestra comunidad autónoma, como pueden ser los Pueblos Blancos en la Sierra de Cádiz, cuya singularidad radica más en sus relaciones con el emplazamiento, la topografía, la naturaleza que en aportar soluciones constructivas únicas…
Los Terraos
Las cubiertas planas acabadas con launa son uno de los elementos que singularizan la arquitectura de la Alpujarra-Sierra Nevada respecto de otras tradicionales de la región.
Los terraos, que no tienen otro remate de borde que la castigadera y el alero, son una de las zonas más usadas de la casa, haciendo que las condiciones de habitabilidad de estas viviendas sean notables, a pesar de la abigarrada trama urbana en que se insertan.
Tradicionalmente, los terraos se han usado como lugar de descanso, para tender la ropa, para almacenar productos, secar al sol castañas, maíz, hortalizas…
Con Sierra Nevada al fondo./ Archivo GR
La importancia de los pequeños elementos en la escena urbana
Por Pilar Carcelén Rodero. Arquitecta
Hemos sido testigos de cómo un elemento arquitectónico que servía para dar salida a los humos del hogar se ha transformado en uno de los hitos de toda una comarca.
El conjunto de chimeneas y terraos, constituye una imagen característica de la Alpujarra junto con otros pequeños elementos que vamos descubriendo al caminar por los diferentes pueblos del lugar: farolas, la textura de la piedra, plantas que decoran las fachadas… junto con fuentes, tinaos, calles, plazas… incluso el propio medio en el que se enclavan hacen de ella un paisaje de inigualables características.
Quizás, de entre todos ellos, las chimeneas, tomen mayor protagonismo, pues rompen la visión horizontal y aterrazada de estos pueblos blancos, a la vez que generan un curioso paisaje de metáforas humanas habitando de forma perenne estos pequeños núcleos.
Sin embargo el fuego del hogar como elemento germen de la vivienda, alrededor del cual se hacía la vida diaria en los primeros asentamientos humanos, es concebido ahora como muebles exentos, desvinculados de la estructura de la vivienda (llegando incluso a desaparecer) dejando de ser esos elementos urbanos que definían el perfil de la ciudad.




