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Mi humilde capotazo
Hoy vengo decidido a hablarte de las buenas gentes a las que más admiro. ¿Que de quiénes? Pues de todas aquellas que viven en las decenas de pueblitos que se encuentran dispersos por el mundo rural español. Personas relativamente alejadas de las ciudades, lo que viene a ser lo mismo que decir que tienen bastante complicado acceder a los servicios y dotaciones públicas o privadas de las que disfrutamos todos los demás. Que disponen de muchísimas menos oportunidades para poder acceder a un empleo digno y relativamente estable, para poder ser emprendedores, para acceder a la cultura, para recibir atención sanitaria básica, para que haya un colegio bien atendido relativamente cerca, o para disponer de un transporte público razonablemente eficiente que les comunique con otros pueblos cercanos y con una ciudad…
¿Se tratarían entonces de ciudadanos de segunda? Muchos opinan que sí porque de otra manera cómo poder explicar que casi todos esos sitios en los que viven van languideciendo poco a poco en una especie de muerte en vida. Y sufren una diáspora juvenil que los va dejando cada vez más envejecidos, con menos gente y como consecuencia de ello también con menos recursos de todo tipo. Por eso hace unos años ganaron fuerza los sobrenombres de “La España Vacía” o “La España Vaciada” para reivindicar de las administraciones públicas un tratamiento diferenciado y una atención especial a esos territorios, a esos municipios, a esas comarcas… Un grito desgarrador que reclama no solo justicia, sino también inteligencia colectiva, porque nos va mucho en ello.
Yo lo que sé es que en la España interior, en la España rural, en la España despoblada, se concentran muchos de los valores identitarios, culturales, ambientales o paisajísticos que nos han permitido ser lo que somos, que forman parte de nuestra esencia como país y de los que nos sentimos orgullosos, por ser el poso y la fiel consecuencia de la enorme sabiduría popular que durante generaciones fueron atesorando nuestros padres, y los padres de nuestros padres:
- Ya que aglutinan lo mejor de nuestras tradiciones culinarias, porque ¿De donde nacieron, si no, la fabada, las migas, la fritaílla, los pucheros, el gazpacho o los pestiños?
- O de las tradiciones culturales, religiosas o festivas que remanecen del mundo rural y que constituyen señas de identidad que han sido adoptadas como propias por una gran parte de la sociedad: la tauromaquia y los encierros taurinos, la trashumancia, los mundos del aceite, del vino, del pan, del jamón o de los dulces; el fervor popular por las romerías; las verbenas…
- O, ¿Qué decir de las costumbres que nacieron precisamente de los vínculos ancestrales entre el hombre rural y su territorio? A mí, por ejemplo, no me cabe ninguna duda de que las mejores lecciones sobre el respeto que le debemos a la naturaleza las aprendí en mientras trabajaba para ellos. Y me siguen maravillando la red de acequias de La Alpujarra, los bancales agrícolas en los ruedos de los pueblos de montaña, las vegas feraces de los valles de interior, la inteligente gestión tradicional de los productos del bosque, la cultura de la vid, del olivar, de las dehesas o de las mieses, o el mundo de las aguas termales.
- O, ¿Qué decir de los paisajes majestuosos que nos regalan por doquier estos municipios, tan llenos de cultura? Porque a poco que los sepamos mirar nos van a hablar con elocuencia de las gentes que allí habitaron y de sus modos de vida, cuyas enseñanzas no deberíamos olvidar. Una arquitectura del paisaje llena de armonía, de equilibrio, de saber popular y de respeto al medio.
- O porque la arquitectura vernácula, o arquitectura popular como también se la conoce, suele ser una refinada conjunción entre lo funcional y la economía de medios, generalmente bellísima y rebosante de respeto al sitio. Con pueblos que se adaptan al lugar y a la orografía como un guante de seda a la mano. Con memorables ejemplos de arquitectura escalonada, con singulares tipologías arquitectónicas verdaderamente bioclimáticas, con hábitats sorprendentes como las casas cueva, por el uso inteligente de la cal, del barro, de la launa, del añil, de la madera, de la pizarra, del barro… o con ingenios arquitectónicos memorables como los molinos harineros, los batanes, los molinos de viento, los pozos de nieve, los apriscos, los chozos, las cortijadas, los manantiales, las ermitas, o los secaderos.
Por eso, como te decía al principio, hoy he decidido que mi reflexión será para echar un humilde capotazo al conjunto de la sociedad rural, a todos los que habitan en las comarcas más alejadas de las grandes ciudades, y específicamente a sus ayuntamientos, para agradecerles la labor abnegada y tantas veces frustrante que se realiza desde las administraciones locales, con apenas medios y desde luego con recursos insuficientes, en un intento desesperado por revertir la tendencia perversa de la despoblación con todo lo que significa. ¿Cómo? Pues dando visibilidad a una de las labores a las que deben enfrentarse sus ayuntamientos como es la de formular y aprobar un plan urbanístico que regule y ordene los usos y actividades urbanos y rurales en sus territorios.
Casi con vergüenza colectiva debo decirte que en la mayoría de los casos deben afrontar la ingente labor técnica, jurídica y administrativa que su pone formular el planeamiento urbanístico municipal con medios propios y tantas veces sin la comprensión del resto de las administraciones que pareciera que no hubiesen comprendido eso de la necesidad de apoyar y solidarizarse con los más pequeños, con los que tiene menos recursos económicos y humanos, con aquellos a los que la sociedad y sus normas se lo pone más difícil…
- Sí, sí Juan carlos, pero ¿Cómo has pensado darle visibilidad?
Pues, mira, por ejemplo, mandando un fortísimo abrazo, lleno de admiración y de solidaridad, al minúsculo municipio de CARATAUNAS (La Alpujarra Granadina. España) que con apenas 170 habitantes acaba de aprobar definitivamente su PGOU tras un esfuerzo y un empuje digno de los mayores elogios tanto para Diego, su alcalde, como para el resto de su corporación.


Y también, mandando otros abrazos igual de sentidos, y tan comprometidos y solidarios, a los alcaldes y alcaldesas y sus respectivos equipos, de los ayuntamientos de ALBONDÓN, ALMEGÍJAR, ALQUIFE, ANTAS, BORNOS, CASTRIL, CIJUELA, FERREIRA, JUMILLA, IBROS, LAHIGUERA, PÓRTUGOS, SANTA ELENA, SORVILÁN, VALDEPEÑAS DE JAÉN y VALDERRUBIO, todos ellos con muy poca población y la mayoría con menos de 1000 habitantes, para que continúen impulsando sus respectivos planeamientos urbanísticos ya que serán unos instrumentos esenciales para poder propiciar un adecuado desarrollo local, ajustado a la realidad social y física del municipio, que potencie y mime sus valores tradicionales, ambientales y paisajísticos, y tan sencillo de ser gestionado como se pueda. Con la finalidad, noble como pocas, de mejorar la calidad de vida de sus gentes en todos los sentidos.





Por mi parte, por nuestra parte, les seguiremos apoyando con todo nuestro afán y brindándoles toda la experiencia que hayamos podido acopiar durante casi toda una vida trabajando en el mundo rural, porque nunca voy a olvidar que mucho de lo que he aprendido me lo enseñaron sus gentes.

Las áreas rurales frente al reto demográfico

Hoy quería invitarte/informarte sobre un interesantísimo y oportunísimo curso que han organizado, al alimón, la Universidad de Jaén (Andalucía, España) y el Colegio de Arquitectos de Jaén, sobre el reto que les supone a los municipios ubicados en áreas rurales afrontar cómo cambiar esa dinámica perversa y aparentemente imparable de ir perdiendo población de manera progresiva. Allí estaré como uno de los ponentes invitados y sería un gusto enorme poder saludarte en persona.
El curso está dirigido por José Domingo Sánchez Martínez, Catedrático de Análisis Geográfico Regional de la UJA y coordinado por la arquitecta Gloria Sanchez Redondo, que es la Vocal de formación del COAJA.
Fechas: 17 y 18 de julio de 2024
Interés del curso: Los retos derivados de la demografía forman parte de las prioridades científicas y políticas en la Unión Europea, especialmente en los ámbitos rurales y son muchos los Estados que cuentan ya con estrategias para hacerle frente. Este es el caso de España, que ha elevado esta preocupación hasta convertirla en una cuestión de Estado.
Esta inquietud se manifiesta, no obstante, en todos los escalones administrativos, haciendo necesaria la determinación de fórmulas de coordinación que aseguren una asignación eficiente de los recursos en el tiempo y en el espacio. En ese contexto, el rol de los gobiernos locales y provinciales resulta de gran interés pues, por competencias y proximidad, son los mejores conocedores de las carencias, peculiaridades y necesidades específicas de sus territorios.
Enfoque: Ofrecer miradas cruzadas y diálogos desde diferentes perspectivas académicas y disciplinas, a fin de inspirar las políticas públicas que son más urgentes y necesarias. También para propiciar un acercamiento a la cualificación técnica que se necesita para el manejo de grandes volúmenes de información espacial, o de la normativa que regula la ordenación territorial y urbanística.
Profesorado: Serán catedráticos, profesores y profesionales del máximo nivel de la UJA y del COAJA, expertos en geografía (José Domingo Sánchez), economía (Juan Carlos Rodríguez), sociología (Felipe Morente y Antonio D. Cámara), arquitectura (Soledad González y Ramón Cuenca), Ingeniería y cartografía (Antonio Garrido) y urbanismo.
Lugar: TORRES (provincia de Jaén)
Enlace de acceso al curso: https://giepropias.ujaen.es/index.php?r=site%2Fficha-curso&id_estudio=820
Coste: GRATUITO previa inscripción

Por mi parte, feliz y honrado por poder contribuir a esta temática de tantísima actualidad no solamente para el mundo rural, ya que también es extensible a las ciudades medias y los territorios que se encuentran alejados de las grandes urbes. Te adelanto que mis reflexiones versarán sobre cómo desde la planificación urbanística los ayuntamientos pueden propiciar un modelo de desarrollo local que utilice racionalmente sus recursos territoriales, sin esquilmarlos, fomentando ciudades y territorios comprometidos…
¡Ah, intentaré compartiros en próximas fechas un extracto de las conclusiones del curso!
HISTORIAS DE LA ESPAÑA VACIA (1): El caso de FERREIRA (Granada)

Recuerdo que fue mi querido amigo Pepe Expósito quien me regaló ese libro, La España Vacía, en el que su autor (Sergio del Molino, 2016) propuso ese nombre para explicar la sangría de población que vive el mundo rural, en una especie de éxodo de terribles consecuencias humanas, culturales, ambientales... o de calidad de vida, en definitiva. Porque ni los poderes públicos ni la sociedad se han tomado en serio todo lo que de pernicioso tiene esa casi exclusiva concentración de servicios y de oportunidades en las grandes ciudades y su consiguiente efecto de vaciamiento de población en las comarcas rurales. Una segunda oleada de despoblación que afecta a ciudades medianas y capitales comarcales:
“Lo vemos desde hace 18 años. Vacíos los pueblos más pequeños, se vacían los grandes"
Y aunque el problema viene de largo ha sido ahora cuando el mundo rural ha explotado:
“La España vaciada llena Madrid para exigir soluciones al mundo rural”
Porque los datos son más que preocupantes:
- Hay 78.000 localidades por debajo de los 100 habitantes, 23.000 más que en 1998.
- El 30% del territorio español concentra el 90% de la población
- “Según Eurostat, España cuenta con 19 provincias entre las menos densamente pobladas de todo el continente.”
- La despoblación del medio rural y su completo abandono se ha acelerado en los últimos años y muchos municipios sufren un envejecimiento de su población que los condena al completo abandono si no se toman medidas para revitalizar el medio rural.”
Alguna vez os lo he contado, que han sido precisamente los trabajos que he realizado en el mundo rural los que mayores y más sentidas satisfacciones me dieron… Y por eso no se me ha ocurrido nada mejor que ir mostrándoos periódicamente todo el esfuerzo que desde los pequeños y medianos municipios están haciendo para mejorar la calidad de vida de sus vecinos, y también para perpetuar sus maravillosos valores, llenos de autenticidad y de sutilezas…
Y, cómo no, empezaré por Ferreira (Granada), un minúsculo pueblo entre montañas en el que tuve la fortuna inmensa de recalar hace ahora algo más de veinte años… y allí encontré además de grandes amigos, mi Edén.
Con apenas 300 habitantes, son grandes amantes de sus tradiciones y festividades (Romería de la Virgen de la Cabeza), acogedores con aquellos que tuvieron que partir pero que nunca olvidan sus raíces (La Fiesta del Emigrante), orgullosos de su legado ambiental y paisajístico (Castañar de Ferreira y el valle de Río Hondo), son gente de paz y conciliadora, y muy sencillos… y saben, como nadie, de las dificultades de la vida y, quizás precisamente por eso, son prácticos, funcionales y sobre todo muy, pero que muy sabios…
Yo siempre digo que el hombre más sabio que nunca conocí ha sido mi querido vecino “Forín”, a quien recuerdo cada día, y de quien tanto he aprendido… como también sigo admirando la fortaleza y la inteligencia para saber afrontar cada cosa de mi amigo Antonio “el de chiquita”… O la templanza, llena también de autoridad, de Antonio, su sempiterno alcalde, a quien tanto deben los ferreireños…
En fin… ¿Qué queréis que os diga?



https://www.eldiario.es/sociedad/Radiografia-Espana-vacia_0_882612698.html
https://cadenaser.com/programa/2019/03/28/hoy_por_hoy/1553764137_468157.html


