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CATEDRAL GUADIX torre 2

Hace unos días mi amiga Carmen compartió en las redes sociales una frase que a muchos nos dio que pensar:  Cuando un hombre planta árboles en cuya sombra no podrá sentarse, ha comenzado a entender el sentido de la vida. Y, coincidiendo con eso, recibí unos documentos que me hicieron pensar en que, como reza esa frase, muchas veces nos toca plantar la semilla, otras regar el árbol cuando está creciendo y otras disfrutar de su sombra y procurarle una larga vida… Pero te cuento el caso:

Por estas fechas se cumplirán tres años desde que Guadix empezó a ofrecer uno de los atractivos turísticos más singulares del panorama andaluz: la ascensión a la torre campanario de su catedral. Y es que la visita a su campanario, constituye toda una experiencia que yo te recomiendo con afán:

  • primero, porque se asciende por unas escaleras helicoidales dobles (es decir, dos escaleras que ascienden paralelas la una a la otra) consideradas únicas, ya que fueron inspiradas en la obra del gran Leonardo da Vinci según documentó el fotoperiodista Torcuato Fandila (y a quien agradezco algunas de las fotografías de este reportaje)
  • CATEDRAL GUADIX escalera

  • segundo, porque durante la ascensión se visita la antigua casa del campanero, ubicada en el último cuerpo de la torre, ahora rehabilitada y musealizada.
  • y tercero, porque ya arriba, tras ascender 160 peldaños,el panorama junto a las campanas de la catedral, que abarca los 360ª, es realmente maravilloso. Podrás observar toda la ciudad de Guadix con sus Barrios de Cuevas, buena parte de la comarca y en la lontananza, por el sur las cumbres del Parque Nacional de Sierra Nevada (con el Cerro del Almirez al oriente y el gran Mulhacén al occidente) y ya por el norte los parques naturales de las sierras de Mágina, Cazorla, Baza y Filabres...

CATEDRAL GUADIX torre 1

Pues eso, que hace unos días, como te contaba, alguien me mandó diversos documentos sobre los primeros pasos que se dieron hace una década (en abril de 2011) para hacer viable esta maravillosa iniciativa… Y me parece que es justo que se sepa dado que todo partió con una actución de la Asociación de Hostelería y Turismo de la Comarca de Guadix, uno de cuyos directivos era, por entonces, mi buen amigo Paco Garzón, que a la sazón me pidió la elaboración “ad honorem” de un proyecto para hacer viable el acceso turístico al campanario.

Así que te comparto unas fotografías y un extracto de la nota de prensa que por entonces difundió el ayuntamiento de Guadix como consecuencia de aquellas acciones:

El Ayuntamiento de Guadix presente en la reunión de presentación del proyecto para que la torre de la Catedral pueda ser visitada:

La concejala de Cultura del Ayuntamiento de Guadix, Marina Sánchez, y la concejala de Turismo, Laura Serrano, han estado presentes este mediodía en la presentación del proyecto para que la torre de la Catedral pueda ser visitada. La reunión se ha celebrado en el interior de la Catedral accitana y por el Cabildo catedralicio ha asistido Juan Sáez.

Los técnicos de GR Arquitectos, con Juan Carlos García de los Reyes, han presentado el proyecto a la Asociación de Hostelería y Turismo de la Comarca de Guadix, a representantes del Ayuntamiento de Guadix, al Cabildo catedralicio, con la intención de que se dé el visto bueno para que la torre de la Catedral pudiese ser visitada al igual que el Museo y Catedral. También ha asistido el gerente del Grupo de Desarrollo Comarca de Guadix, Juan José Manrique.

Según aseguran desde la Asociación de Hostelería y Turismo de la Comarca de Guadix, “la puesta en valor de la torre de la Catedral será sin duda una atracción turística de vital importancia para el desarrollo económico y turístico de la comarca accitana. Los 360 grados de panorámica que se pueden disfrutar desde su campanario son únicos en el mundo, pudiéndose apreciar los maravillosos contrastes de nuestra tierra. Toda la hoya de Guadix, el Guadix monumental, el Guadix moderno, el Guadix troglodita, la sierra, badlands…”

CATEDRAL GUADIX aanteproyecto torre 2

CATEDRAL GUADIX anteproyecto torre 1

Por tanto, todo empezó en aquel mes de abril de hace diez años cuando el Cabildo de la Catedral empezó a considerar aquel proyecto, posibilitando que algo después fuese ejecutado y gestionado por la empresa Artisplendore.

Así que no lo olvides… ¡Guadix, su maravillosa Catedral y la sorprendente subida a su campanario te están esperando! ¡Será una experiencia que colmará todos tus sentidos!

CATEDRAL GUADIX aérea TF

https://www.catedraldeguadix.es/subida-torre/

https://www.catedraldeguadix.es/video-oficial-de-la-catedral-de-guadix/

 

Ayer viví un día muy especial en Guadix, la hermosa ciudad andaluza que me vio nacer, ya que fue uno de esos días en los que la tradición y la cultura en su máxima expresividad se manifiestan con esa grandiosidad que solo está reservada para los días más señalados… Y es que ayer, como cada segundo domingo de noviembre, sus gentes, mis paisanos, celebraban con gran solemnidad la festividad de su patrona, la Virgen de la Angustias, y yo tuve la fortuna de asistir al acto más relevante de cuantos se programaron: La misa pontifical que se celebró en la Catedral…

Era en efecto un acto religioso, pero en realidad también constituyó una maravillosa experiencia cultural, espiritual y para los sentidos, en la que en la que cada uno de los allí presentes fuimos al tiempo actores y espectadores de una liturgia cargada de simbolismo y de un innegable valor antropológico, que seguía un patrón depurado a través de los siglos, y en la que cada uno de sus detalles contribuyeron a la creación de un aura que le daba trascendencia a todo cuanto allí pasó…

Y no cabe la menor duda de que la grandiosidad de la arquitectura de la Catedral de Guadix jugó un papel estelar, ya que la simple contemplación de sus espacios, la luz filtrada, las columnas y filigranas, o las bóvedas de esta joya del renacimiento andaluz ayudaban a trasponerte abriendo todos los poros de tu ser, e incluso te invitaban de alaguna manera a reconciliarte con el ser humano, cuya mano fue capaz de diseñar primero y a construir después algo tan sublime… pero fue mucho, muchísimo más, por supuesto, lo que allí ocurría.

¿Sería entonces por la devoción de las gentes? ¿O por la solemnidad con la que las autoridades civiles y religiosas representaban su papel? ¿Quizás por la escenografía de un ritual en el que cada acto estaba cargado de sutilezas y de significado? ¿O por los ropajes barrocos del séquito de sacerdotes que procesionaban tras del Sr. Obispo? ¿Sería el incienso? ¿Cuánto no dependería lo que allí ocurría de la música del órgano y de las voces corales que cantaban un “Benedictus” maravilloso? ¿O por el brillo de los retablos y de la imaginería religiosa que ayer lucían su mayor esplendor? ¿Y la Luz? ¿No sería acaso por la luz de los centenares de cirios que destellaban dando calor y color a esa otra luz que la arquitectura primero y la tecnología después supieron aportar? ¿Y los recuerdos, qué papel jugarían en todo aquello? Porque yo no podía abstraerme de tantas vivencias relacionadas de una u otra forma con aquel edificio, evocando recuerdos de seres entrañables para mí con los que había compartido momentos similares muchos años atrás…

catedral 2

Fotografía de Torcuato Fandila

Por tanto, ayer viví, como os decía, una extraordinaria experiencia cultural difícilmente separable de la experiencia espiritual que también viví… de modo que aún hoy, muchas horas después, aún disfruto erizado de aquella emoción tan intensa.

Y es que no hay nada comparable con la riqueza que atesoran las catedrales, con todo lo que representan histórica y culturalmente, para comprender que el patrimonio trasciende de lo meramente arquitectónico y va mucho más allá...  Es decir, de lo meramente artístico del edificio contenedor y de los bienes muebles en él contenidos… Porque las catedrales, como los grandes conjuntos conventuales o monumentales, son verdaderos archivos de nuestra historia colectiva.

Por eso no hay ningún sitio como las catedrales para entender que los aspectos antropológicos y simbólicos son consustanciales a los físicos, y que no podría bastar con restaurar el inmueble si ello no se realiza en el contexto de un verdadero entendimiento de lo que ese monumento significa en todos sus aspectos, incluyendo obviamente el religioso, que constituye su esencia, su sentido y su origen. 

Y mi mente, caprichosa en esta mañana otoñal, mientras os escribo me lleva a recordar los quince años durante los que asesoré al Obispado de Guadix como arquitecto diocesano, en los que fui testigo de excepción del impulso que a finales de los ’80  tuvo el Plan Nacional de Catedrales, primero desde el Ministerio de Cultura español y después ppor los diferentes gobiernos regionales, y que supuso un salto cualitativo en los modos de proyectar las intervenciones sobre el patrimonio cultural. Y dio lugar a la formulación de numerosos Planes Directores (yo tuve el honor de dirigir el correspondiente a la Concatedral de Baza) a través de los cuales fue tomando forma una manera diferente de intervenir en el patrimonio al considerar que las labores de conservación o de restauración del edificio o de sus bienes muebles más destacados (un retablo, por ejemplo) debían inscribirse dentro de un verdadero plan organizado en el que pudieran identificarse actuaciones mucho más diversas. De ahí que tuviesen cabida aspectos relacionados con la investigación histórica y documental; con el uso cultural del edificio; con la actividad turística; con la conservación de toda clase de bienes muebles tales como vestuarios, misales y libros corales; con la imaginería, las pinturas murales y los programas decorativos; con su uso museístico; o con la mejora del entorno del monumento, por ejemplo, y todo ello con el concurso de numerosos especialistas y desde el convencimiento de que se hacía imprescindible una visión holística de la intervención sobre el patrimonio cultural. 

Años después, tuve la oportunidad de replicar esta metodología para la intervención en otros conjuntos monumentales o incluso para abordar  trabajos complejos de planificación... 

Pero el caso es que ayer viví cosas grandes, muy grandes, en la Catedral de Guadix.