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Miércoles, 11 Marzo 2026 07:45

Había llegado el momento de hablar con ellas

Había llegado el momento de hablar con Margarita y con Ana y por eso le pedí a Kika que las avisara. Enseguida vinieron a mi despacho. Ambas llevan trabajando varios meses en un delicado proyecto y necesitaba que dieran un paso al frente, con decisión. Aunque no sabía cómo iba a plantearlo estaba seguro de que mientras conversara con ellas encontraría la mejor manera de hacerlo.

Sin saber por qué empecé preguntándoles su edad. Veinticinco y pico me dijeron, con algunos meses de diferencia entre la una y la otra. Acto seguido, pero no me preguntes el motivo, les propuse adivinar en qué proyectos andaría yo enredado cuando tenía una edad parecida a la de ellas. Me puse a recordar en voz alta y les conté que "allá por 1986, vivía (y trabajaba) en La Línea de la Concepción y ansiaba encontrar una oportunidad para volver a mi tierra, de la que había salido muchísimos años antes para ir a estudiar a Valencia. El caso es que llegó a mis oídos que la Diputación de Granada iba a convocar un concurso de ideas para la regulación urbanística del valle más hermoso de La Alpujarra, el Barranco del Poqueira.

Supe enseguida que era la gran oportunidad que esperaba por lo que decidí tomarme una semana de vacaciones para empaparme de aquel lugar, de su cultura, de sus tradiciones, de su paisaje.

Desde el primer momento sentí que Capileira, Bubión y Pampaneira, con sus bancales agrícolas aterrazados, sus casas blancas, sus terraos de launa, su arquitectura sencilla tan llena de lógica y armonía y sus gentes francas y sabias iban a meterse en mis entrañas para ya nunca salir...

Estando allí supe de una virgen nívea que llamaba a sus gentes a subir en la madrugada de cada 5 de agosto a la montaña más alta. Por eso aquel día de aquel verano vi amanecer en la cumbre del Mulhacén y, seguramente también, desde lo más íntimo, le pediría a aquella Señora de las Nieves que me ayudase a recorrer ese camino que durante aquellos pocos días en La Alpujarra lo vi tan claro... Quería ser urbanista e iba a darlo todo para empezar a serlo en aquel valle."

Al llegar a ese punto de la narración, tras guardar un silencio teatral, las invité a seguirme al hall de nuestro estudio donde colgaba enmarcado un recorte de la prensa local en el que supuse que nunca habrían reparado:

“Tecnicos granadinos ganan el concurso de ideas sobre el Barranco del Poqueira”

Poqueira concurso 1

Poqueira concurso 2

 Ambas abrieron los ojos de par en par: “¿Lo ganaste? ¿En serio?” Ja, ja, ja. En eso que las invité a seguirme de nuevo a mi despacho donde les dije con la máxima solemnidad que pude:

“No esperéis a cumplir cuarenta años para dar lo mejor que tengáis dentro”