Elementos filtrados por fecha: Domingo, 29 Marzo 2026
Quise vivirlo en primera persona así que para allá que me fui…
Hace unos días me desplacé a un pequeño municipio de la provincia de Almería denominado Huécija (Andalucía, España) para charlar con sus vecinos sobre cómo deberían orientar la ordenación de su territorio y específicamente de su pueblo. Es probable que no sepas que Huécija, que apenas supera los 500 habitantes, pertenece a la comarca de La Alpujarra Almeriense, un bellísimo territorio cuyo eje central lo constituye el río Andarax que recoge una parte importante de las aguas que vierten hacia el sur desde las altas cumbres del Parque Nacional de Sierra Nevada y también desde la imponente Sierra de Gádor por su vertiente norte.
Aunque este municipio está atravesado en sentido este-oeste por una dinámica carretera (A-348) que discurre a media ladera y que va cosiendo una tras otra a todas las poblaciones del valle (Alhama de Almería, Canjáyar, Fondón o Laujar de Andarax, por ejemplo), sin embargo, para llegar al pueblo de Huécija hay que descender un gran desnivel ya que se encuentra a mucha menor cota de altura. Precisamente ese par de centenares de metros de desnivel sirven para que puedas transportarte en menos de cinco minutos desde la vida apresurada y vertiginosa tan propia del mundo actual hasta el sosiego y la paz que allí se vive, porque cuando llegas a este delicado pueblito en seguida te quedas embriagado por las características del lugar.



A mí me sorprendió agradablemente la mesura de su urbanismo, acorde con su topografía tan accidentada, y de su arquitectura, coherente con la esencia de los invariantes tipológicos de la provincia de Almería. También te reconozco que tuve que profundizar algo en la historia de Huécija para comprender el porqué de la monumentalidad y de la escala de varios de sus edificios, que emergen desde el seno del caserío para conformarse como verdaderos hitos identificativos de esta población. Pero quizás la mejor cualidad de este sitio sea la relación magistral que sus gentes han sabido labrar con el paso de los años entre la escena urbana y el paisaje circundante, que en la cercanía los conforman campos de naranjos y huertas, y ya en los planos lejanos, las sierras, los barrancos y el valle del gran río Andarax.
¿Y qué decirte de sus gentes? Creo que el mejor y más elocuente de los elogios lo escribieron ellas mismas al asistir en gran número a esa charla de la que te hablaba al principio, y por el talante abierto, respetuoso y responsable que mostraron durante las dos horas que duró aquella reunión celebrada en el Teatro Municipal.




¡Ah! Que había olvidado decirte que todo esto viene al hilo del proceso participativo que su ayuntamiento ha diseñado para favorecer la difusión del Avance del Plan Básico de Ordenación Municipal de Huécija (PBOM)… y yo, claro, quise vivirlo en primera persona, así que para allá que me fui.
Esa noche llegué tarde a casa. Cansado y afónico, jajajja, pero feliz. Yo les había ayudado a sembrar hábitos democráticos, concordia, responsabilidad, sensatez y altura de miras a la hora de diseñar el modelo territorial de su municipio, y ellos con su presencia y su implicación me regalaron a cambio la agradable sensación de que merece la pena, que desde luego que merece la pena vivir con verdadero afán de servicio la tarea que se nos ha encomendado. O lo que para el caso viene a ser lo mismo, desarrollar con responsabilidad, con convencimiento, con cercanía y con pedagogía la función social que nos corresponde no solo a los arquitectos, sino a todos los profesionales… sobre todo si nos dedicamos a la planificación y al urbanismo.
Por eso, siempre que tengo ocasión, intento vivir intensamente este tipo de procesos, con independencia del tamaño o de la importancia de esa ciudad. El caso es que cuanto más me doy, cuanto más me implico… mucho más recibo yo. El ciento por uno.
PD: Aprovecho para mandar un cálido abrazo a la alcaldesa Ana María, a su equipo municipal y a Víctor, el secretario del Ayuntamiento, que junto con Yovana, técnico de la Diputación de Almería, son los verdaderos artífices de este trabajo.


