Te invito a dar un paseo por esta barriada de los ’60, tan llena de modernidad Destacado

Como ya te había anunciado que ocurriría, hace pocos días allí que fuimos para Pinos Puente fuimos un grupo de amantes de la arquitectura de la mano del Colegio Oficial de Arquitectos de Granada (COAG), acompañados de su Decano (Ismael Rodríguez Pedrosa) y de la Vocal de Cultura (Macarena Fernández Casanova), a brindarle un homenaje a un maravilloso arquitecto que eligió Granada para vivir y desarrollar la mayor parte de su obra, y decirle que quince años después de su fallecimiento, sus compañeros de profesión y la sociedad granadina lo tienen muy presente.

 Aunque CARLOS PFEIFER DE FÓRMICA-CORSI (1925-2011) nació en Málaga, cursó sus estudios de arquitectura en la Escuela de Barcelona e inició su andadura profesional en Madrid, en realidad muy pronto nuestra ciudad lo atrapó definitivamente, trayendo una bocanada de aire fresco lleno de modernidad. Debes tener en cuenta que los estudiosos de la arquitectura consideran que “fue uno de los arquitectos que rompieron con el historicismo franquista en Granada e introdujeron una arquitectura moderna, racional y funcional.

 A poco que te acerques a su obra podrás comprobar que está basada en “geometrías limpias, ausencia de decoración innecesaria, estructura visible, y organización funcional del espacio”. También defendía una arquitectura donde la forma surgía de la función, el edificio debía responder al clima y los materiales mostrarse con sinceridad”. Su lenguaje está muy relacionado con el racionalismo europeo, el Movimiento Moderno y la arquitectura internacional de posguerra. Aunque te reconozco que a mí particularmente lo que más me interesa de su obra es su manera ingeniosa para propiciar relaciones humanas desde la arquitectura. “le interesaba mucho cómo se relacionaban las personas, cómo se recorrían los espacios y cómo funcionaba la convivencia. Por eso aparecen constantemente patios, plazas interiores, corredores y espacios colectivos concebidos a pequeña escala humana.”

 Bueno, pues como te contaba al principio, hace unos días nos reunimos en Pinos Puente (Granada, Andalucía. España) un grupo de arquitectos con las autoridades locales para colocar una placa de la Fundación DOCOMOMO IBÉRICA en la Barriada de la Paz, por tratarse de un ejemplo representativo de la arquitectura moderna española (1966-1967). Un proyecto urbano con capacidad para algo más de 200 viviendas en el que es fácil apreciar todas las cualidades más valoradas en la obra de este arquitecto.

 Su nombre técnico original fue UNIDAD VECINAL DE ABSORCIÓN (UVA) de Pinos Puente, y respondía a una tipología de actuaciones en materia de vivienda social que fueron promovidas en numerosas ciudades del país a partir de 1963 por la Organización Sindical del Hogar y de Arquitectura. Se trataba de barrios relativamente autosuficientes que surgieron como respuesta de emergencia para afrontar rápidamente algunos de los retos más acuciantes (erradicar el chabolismo o dotar de alojamiento a la población obrera en caso de inundaciones, temporales y catástrofes de importancia) creando barrios autosuficientes con presupuestos muy ajustados, que debían ser ejecutados con rapidez, por lo que los criterios de racionalismo funcional de la arquitectura moderna fueron más que propicios.

 Los RASGOS PRINCIPALES DEL DISEÑO son:

 -          25 módulos arquitectónicos cuadrados organizados mediante dos agrupaciones de 13 + 12 edificios separados por una calle central (Además, existen diversas viviendas adosadas cuyas características funcionales son equivalentes)

 -          Cada uno de los edificios cuadrados está separado del colindante mediante un estrecho pasaje peatonal de tal modo que la configuración urbana es el resultado de ir desplazando los cuadrados sucesivamente para ir generando pequeñas plazuelas y también para romper la perspectiva.

 -          La reducida escala de los pasajes se complementa mágicamente con una serie de galerías perimetrales y con la apertura visual que generan los pasajes que se abren hacia el patio central de cada una de las manzanas, conformando una ingeniosa trama urbana de escala peatonal. 

-        -          Su organización urbana está articulada mediante una ingeniosa y práctica combinación entre los espacios comunitarios de cada uno de los edificios cuadrados, con otros espacios públicos (pasajes peatonales y plazuelas) conformadas mediante el desplazamiento de los sucesivos cuadrados, lo que le confiere de una clara identidad al barrio y un enorme sentido de pertenencia a sus moradores.

 -          Cada edificio alberga 8 viviendas adosadas entre sí con dos plantas de altura, respondiendo a dos tipologías diferentes: viviendas ubicadas en las esquinas a las que se accede desde los pasajes exteriores, y viviendas ubicadas en los centros del cuadrado a las que se accede desde el patio central (al que se llega mediante cuatro pasajes, uno por lado del cuadrado).

 -          La Escala peatonal es la que preside la actuación y su arquitectura es funcional, austera y económica, típica del racionalismo social de los años 60, construida con materiales modestos pero duraderos.

 Comprenderás que con el paso de los años la arquitectura original de la barriada ha sufrido numerosas transformaciones como consecuencia de las reformas llevadas a cabo por sus propietarios (sobre todo en la disposición de los huecos y en los revestimientos exteriores) por lo que sugerimos a los regidores allí presentes que además de catalogarse estos edificios deben arbitrarse una serie de criterios precisos sobre cómo intervenir en los edificios para que poco a poco recuperen su armonía original, aunque lógicamente, debidamente reinterpretada y actualizada. Según nos contaron el alcalde Ángel Iván Fernández, y las concejalas Cristina Guzmán Carvajal (de urbanismo) y Margarita Álvarez Ruíz, el ayuntamiento hace verdaderos esfuerzos para ir reurbanizando progresivamente los pasajes y patios centrales y para mantener la jardinería. También la Junta de Andalucía ha desarrollado en el pasado algunas campañas de rehabilitación (pavimentación, saneamiento o en accesibilidad)… pero el hecho cierto es que La Barriada de La Paz sigue estando habitada 60 años después por familias bastante modestas que requieren la máxima atención por parte de las administraciones públicas, lo cual no ha sido óbice (o quizás precisamente por ello) sigue siendo uno de los núcleos residenciales históricos más reconocibles de Pinos Puente, con una enorme personalidad, y qué duda cabe que su arquitectura tiene mucho que ver en todo ello.

 Pero la otra cara de la moneda tiene que ver con los conflictos sociales y de convivencia, acentuados en los últimos años, como consecuencia de las dentelladas del mundo de la droga, con todo lo que eso supone…

 Durante el recorrido final por la barriada tuvimos la oportunidad de hacernos preguntas en voz alta al analizar con visión actual este proyecto urbano singular que nació hace ahora 60 años:

 -          ¿El proyecto arquitectónico es capaz de resolver todo por sí solo?

 -          ¿Son suficientes los programas de viviendas o deben ir unidos a otros programas de dotaciones públicas y servicios urbanos?

 -          ¿Las familias modestas que habitan las viviendas habrían tenido alguna opción para acceder al mercado inmobiliario? ¿El mercado libre lo resuelve todo?

 -          ¿Las administraciones públicas deben arbitrar políticas activas de vivienda?

 -          ¿Se necesitan políticas de vivienda pública para los grupos sociales con menores recursos?

 -          ¿Inserción urbana o concentración en guetos?

 -          ¿Medias policiales? ¿Políticas sociales?

 -          ¿Cómo podría contribuir un urbanismo comprometido?

 

 

 

 

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