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Martes, 30 Noviembre 2021 18:38

El agujero del Donut

 

ALBUÑOL general

Dicen que la comarca  de La Alpujarra (provincias de Granada y Almería. Andalucía, España) es una y son mil, por eso muchos se refieren a ella en plural: “Las Alpujarras”, porque siendo un espacio que geográficamente estaría perfectamente delimitado -ese espacio abrupto que mira hacia el sur y que lo delimitan el macizo de Sierra Nevada por el norte y la costa del mar Mediterráneo por el sur- sin embargo es tal su riqueza natural, paisajística y cultural que, dentro de su uniformidad, también podríamos hablar de una Alpujarra por cada pueblo, una por cada valle, una por cada estación e incluso una por cada estado de ánimo del que la visita.

Una Alpujarra que también está llena de contrastes y si no miremos a esa en la que predominan los tonos verdes de los castaños y los prados; o a esa otra en la que se suceden las suaves lomas de los almendros y los viñedos... Pero siempre bella y embaucadora, como pregona cualquiera que la visita.

Pero, amigo lector, hoy te quiero hablar de otra de las características de esta tierra que hace ya tantísimos años que me atrapó. Quiero reflexionar contigo sobre algo muchísimo más mundano: lo trabajoso que todo se les pone siempre a sus gentes. Que de eso sé un rato.

¿Será porque fueron el último bastión conquistado del Reino de Granada? Pssss, mucho me parece que es remontarse para buscar una explicación… Yo creo que tiene que ver más con el hecho de que sus municipios son generalmente muy pequeños. Siempre cerca del cielo, sí, pero también lejos, muy lejos, de las grandes ciudades, lo cual según para qué cosas es malo.

Pero, bueno, aunque esas cuestiones geográficas e históricas claro que podrían influir en el asunto que te expongo, en realidad lo que padecen los pueblitos de La Alpujarra no es muy diferente que lo que padecen el resto de los pueblos del mundo rural. Esa tierra de nadie a la que le cayó recientemente un sobrenombre que le viene que ni pintado: “La España Vaciada”.

Se trata de municipios con una limitadísima capacidad de gestión y menores recursos y que, sin embargo, deben gestionar el día a día en un contexto administrativo cada vez más complejo, más kafkiano y más absurdo…

  • Si, si, Juan Carlos, mira que te gustan los requiebros, pero... ¿A dónde quieres llegar?

Mira, es que hoy estoy bastante sensible, porque aunque de lo que te quiero hablar finalmente ha ido bien, bien… ha sido tantísimo el esfuerzo para llegar a algo tan obvio que... Pero me explico: Me estoy refiriendo a algo relacionado con el municipio de Albuñol, capital de la Sierra de la Contraviesa. Un pueblo grandote para los que se estilan por allí, que está encajado entre las montañas a pocos kilómetros de la desembocadura en el mar de la Rambla que lleva su nombre.

ALBUÑOL aérea

Pero te cuento: En 1999, tras varios años de arduo trabajo el ayuntamiento culminó su plan urbanístico (NNSS de Planeamiento) y en dicho plan se reconocía la existencia de valores singulares en su Casco Antiguo (eso está bien) lo cual merecería un trabajo mucho más detallado a fin de garantizar el mantenimiento de sus características tradicionales. Hasta ahí, normal… Pero lo que ya no fue tan normal es que, por exigencia de los órganos urbanísticos provinciales responsables de su aprobación, el plan municipal tuvo que dejar en blanco todo el espacio central de Albuñol a la espera de que se hiciera, más adelante, “un Plan Especial” específico que regulase todo el Casco Antiguo. Es decir: ¡Más de medido pueblo aparecía así, dibujado en blanco en los planos, como si se tratase del agujero de un Donut! Con el agravante de que entre tanto solo se podrían hacer pequeñas obras en los edificios ya existentes...

¿Alguien lo entiende? Ainsssss.

Y para complicar las cosas, en seguida llegó una nueva ley andaluza que lo puso todo patas arriba (la LOUA fue aprobada en 2002) ya que nueva ley + rigidez de aplicación + criterios interpretativos personales + administración nada cercana + administración nada presta a la concertación constituyeron un coctel demasiado explosivo. Y así, pasó lo que pasó: que el Plan Especial del Casco Antiguo de Albuñol se convirtió en una pesadilla… (Por cierto, como tantos otros planes especiales programados con tan poco tino en aquella misma época -y por tanto cuñas de la misma madera– como serían el caso de Guadix, Alhama de Granada, Santa Fe o Castril, por ejemplo).

Algunos años después, casualidades de la vida, recalé con mi equipo en este municipio porque “estaban ya muy aburridos” con esta situación, así que me encomendaron diseñar aquel controvertido Plan Especial… Pero voy a abreviarte la década y pico de trabajos complicados y me voy a ir al final:

  • Hace apenas unos días, tras 12 AÑOS de infructuosos trabajos, el Plan Especial del Casco Antiguo de Albuñol al fin ha sido aprobado definitivamente y en breve entrará en vigor, y con lo que se da fin a un episodio complejo y tedioso del que felizmente ya se ha pasado página.

ALBUÑOL plano CA

Pero te voy a ser sincero: Es verdad que me encuentro muy orgulloso del resultado técnico desarrollado, pero más orgulloso aún me encuentro de la fe municipal y de su tesón, por eso quiero felicitar públicamente a todo el ayuntamiento de Albuñol, aunque mi abrazo efusivo lo personalice en María José, su brava alcaldesa; en Francisco, su secretario general, y en Manolo, el técnico municipal, ya que juntos hemos sido los sufridores principales de todo este largo proceso. En definitiva, felicitar a los vecinos de Albuñol, porque a partir de ahora los trámites administrativos les va a ser mucho más sencillos.

Muchas veces me dicen que será que a mí “solo me tocan” los municipios en los que todo es trabajoso y difícil. Será… O será que “se me pegan”. O también podría ser, simplemente, que “yo me pego a ellos” … ¡Ja, ja, ja!

Yo creo que hay una explicación mucho más fácil: Que los retos no hay que rehuirlos sino todo lo contrario: Los retos hay que afrontarlos con profesionalidad y con paciencia, sabiendo soñar el desarrollo de ciudades comprometidas.

Lo dicho, ¡Felicidades ALBUÑOL!

Publicado en La Ciudad Comprometida

FRAILES 1

La historia de los pueblos y de las ciudades podría escribirse de muchas maneras, pero a mí gusta especialmente cuando es contada a través de esos logros sucesivos que tan trabajosamente fueron labrando sus gentes para mejorar su calidad de vida y soñar una mayor prosperidad. Gracias, casi siempre, al sentido práctico de sus alcaldes, que supieron elegir en cada momento cual debiera ser el reto colectivo que correspondía.

Por eso, cuando hoy me disponía a hablaros de Frailes (Jaén, Andalucía, España), un lugar con el que mi vida y la de mi equipo de profesionales ha estado entrelazada durante la última década, me ha llamado la atención que en la web municipal hay un apartado, lleno de agradecimiento colectivo, en el que de la manera más natural se van destacando algunos de los hitos locales más relevantes de los últimos 150 años como, por ejemplo:

  • 1872: Cuando llega al Ayuntamiento el frailero David Garrido Serrano las infraestructuras fueron tema prioritario. Los puentes, que jalonaban Frailes toman prioridad al encontrarse en un estado deplorable, se piensa en construirlos de piedra: este es el caso del Puente de la Presilla.
  • A principios del siglo XX, Indalecio Bolívar Serrano realiza numerosas infraestructuras: el matadero, el lavadero público y la conducción desde la fuente del Nacimiento hasta las plazas de la Villa.
  • A Eliezer González le tocó lidiar con la dura crisis económica de 1929, y el gravísimo problema del paro obrero lo solucionó planteando nuevas obras públicas, entre ellas la ampliación del cementerio.
  • O Antonio Gago Mudarra, que poco después prioriza la construcción del camino Valdepeñas de Jaén-Frailes, para abrir la villa con otros pueblos de la Sierra y con Jaén.

En definitiva, grandes hombres y mujeres que desde su sencillez supieron ir sumando y sumando en beneficio de una mayor prosperidad de sus gentes.

Por eso yo, que he sido testigo de excepción de la vida local de Frailes durante los últimos años quisiera proponer un último logro colectivo que sin duda alguna le traerá armonía y desarrollo local, ya que el pasado jueves 11 de febrero, tras años de esfuerzo continuado, ha sido aprobado el Plan General de Ordenación Urbana de Frailes. El único instrumento de este tipo que se ha aprobado en la provincia de Jaén en mucho tiempo (junto con el de Torredelcampo que por cierto también lo ha redactado mi equipo de www.gr-arquitectos.com) y de los contados casos que se han aprobado en toda Andalucía.

Un arduo trabajo lleno de institucionalidad como lo demuestra el hecho de que fue iniciado al final de la alcaldía de Antonio Manuel Cano García, fue impulsado a continuación por su sucesor José Manuel Garrido Romero, y cuya consecución final ha sido obra del buen hacer de la alcaldesa actual Encarni Castro Cano a quien felicito efusivamente (y agradecer también la profesionalidad de la secretaria general Antonia Peinado y del técnico municipal José Manuel Romero).

En fin, que como alguna vez os he escrito desde estas páginas, las cosas importantes, las que de verdad importan, en general no han tenido un padre sino mil… https://laciudadcomprometida.eu/component/k2/275-no-han-tenido-un-padre-sino-mil

 

FRAILES 2

 

FRAILES 3

 

Saint Beauzire, ejemplo de esparcimiento urbano en un municipio pequeño.
Saint Beauzire, ejemplo de esparcimiento urbano en un municipio pequeño. Fuente: internet

En Francia, de los 36.691 municipios, 35.571 tienen menos de 10.000 habitantes y más de 10.000 de ellos tienen menos de 200 habitantes.  En estas condiciones, cuando el alcalde conoce a todos y tiene el poder de contentar a cada uno, es difícil resistir a las presiones de sus ciudadanos. Ejemplos como la catástrofe del 27 y del 28 de febrero de 2010 en el litoral de Vendée Charentes (sesenta y cinco muertos por causa de casas mal construidas en zona inundable) nos han enseñado las aberraciones de esta organización territorial.

Y en toda Francia, aunque la vida de los habitantes no esté en peligro es la misma situación desesperante, y el que está en peligro sin duda, es el paisaje.

“Hay que saber que el esparcimiento urbano es un hecho en los pequeños municipios” insiste Cristina Conrad, arquitecta independiente que dos días al mes asume la misión de consejera  en arquitectura en la región de “Bouches du Rhône”. Son ciento veinte como ella los que intentan en dos días al mes evitar que los ayuntamientos cometan los errores más flagrantes. Es muchas veces misión imposible. “Aislados, mal aconsejados, los pequeños ayuntamientos piensan que sólo tienen la solución de la urbanización residencial para conservar la escuela, la oficina de correos o el supermercado, Y sólo consiguen muchas veces crear ciudades dormitorios…. Pienso que la firma de una licencia tiene demasiadas consecuencias para dejarla a un solo hombre.”

¿Quién podría ayudar el alcalde a tomar decisiones? ¿Podría ser una reflexión colectiva con sus vecinos en el ámbito de una mancomunidad? Esto es la voluntad de Michel Piron, diputado de derecha de Maine et Loire, “que apuesta por la coherencia territorial en vez de la competencia de los territorios”. Co-realizador del proyecto de “Ley Grenelle 2” relacionada con el medio ambiente, en debate desde el 4 de mayo en el parlamento, defiende intensivamente que el PLU (Plan Local de Urbanisme, nuestro PGOU) debe ser a escala intercomarcal.  “Esta batalla no está ganada”, reconoce con sinceridad, “muchos de mis compañeros del parlamento, de izquierdas o de derechas, deberían ser defensores del interés colectivo, pero son ellos mismos en muchas ocasiones alcaldes celosos de sus poderes.”

Mientras esperamos una verdadera reforma territorial que impondría por fin el agrupamiento de los municipios para una mejor equidistribución a nivel de tamaño y de medios. Lo más urgente es la imposición de un PLU intermunicipal (es decir un POI), que permitiría limitar el esparcimiento urbano.

¿Pero quizás hay que ir más lejos e imponer la opinión de un experto? Frederic Auclair, presidente de la asociación de los “Arquitectes des Bâtiments de France” (nuestra consejería de Cultura), sugiere la siguiente figura: “arquitectos de pueblo, como existe el médico de pueblo, aptos en hacer diagnósticos razonables para prevenir las catástrofes.” Una especia de arquitecto especializado en patrimonio con competencia a nivel de los pequeños y medianos municipios. Mas exactamente un arquitecto urbanista que estudiaría y firmaría con los alcaldes bajo el control del Estado, los documentos de urbanismo y las licencias. “Cuantos más somos, más inteligentes somos”, recuerda Lionel Dunet, presidente del Consejo Nacional del Colegio de Arquitectos que cita un proverbio africano: “Si quieres ir deprisa anda solo, si quieres ir lejos anda en grupo”.

Por Rafaèle Genet Verney. Arquitecta de GRarquitectos

Publicado en La Ciudad Comprometida
Casco histórico de Montferrand.
Casco histórico de Montferrand. Fuente: internet.

A modo de continuación del ciclo sobre la Francia Fea, nuestra compañera de GRarquitectos Rafaèle Genet Verney nos propone otra reflexión basada en un artículo de Luc Chatelier  (Telerama nº3147 del 5 de mayo de 2010) sobre  el poder de los Ayuntamientos (en este caso franceses) en temas de urbanismo y de arquitectura, que se podría resumir con las siguientes frases:

“¿Hay que quitar la firma de las licencias a los alcaldes? En Francia, desde 1982, el alcalde tiene los plenos poderes en materia de urbanismo, pero en muchas ocasiones está mal aconsejado y sometido a la presión de sus administrados. Una reforma es sin duda necesaria.”

El artículo se divide en los siguientes apartados:

  • PARTE I.  El contraste entre los centros históricos y el esparcimiento urbano.
  • PARTE. 2 Un urbanismo concertado el caso de Cherbourg.
  • PARTE. 3 Los municipios pequeños frente a sus decisiones.
Otra imagen del histórico de Montferrand.
Otra imagen del histórico de Montferrand. Fuente: Internet.

PARTE I.  El contraste entre los centros históricos y el esparcimiento urbano.

De un lado está la imagen, casi intacta, de un pueblo adosado a su campanario, un núcleo con sus casas apretadas a lo largo de calles estrechas o la de un centro urbano, denso, vivo, cálido, hecho de acumulaciones dictadas por la historia. Del otro lado, muy a menudo a golpe de piedra, se imponen la fealdad del esparcimiento residencial  y de las zonas de actividades puntuadas de inútiles rotondas.

¿Por qué este contraste tan violento?

¿Cómo explicar que en Francia una cierta forma de perfección urbana es vecina de unas urbanizaciones kilométricas y unas naves de hormigón que gangrenan el paisaje?

¿Qué puede justificar que la mayoría de estos edificios acaben siendo de una muy pobre calidad arquitectónica y urbana?

Una primera explicación cabe quizás en tres letras: ABF, “Architectes des Bâtiments de France” (nuestros técnicos de la consejería de Cultura). Estos funcionarios del ministerio de cultura (doscientos cincuenta en todo el territorio) tienen como misión vigilar, supervisar y en su caso impedir, todo lo que se permite construir en la  proximidad de los monumentos históricos, de los sitios catalogados o de las zonas de protección del patrimonio arquitectónico, urbano y paisajístico, es decir, la mayoría de nuestro centros urbanos pero también de nuestros pueblos, donde es común que la iglesia esté catalogada, lo que marca un perímetro bajo la responsabilidad de estos funcionarios.

Es cierto que el modelo no es infalible, y el “ABF” puede equivocarse cuando impide por aquí o allá la instalación de placas solares o una intervención contemporánea y deja pasar, incluso anima, algunos malos pastiches supuestamente según el estilo del lugar.

A pesar de esto solo podemos estar de acuerdo con Frederic Auclair, presidente de la asociación nacional de los “ABF”: “Con sus competencias profesionales (cinco años de arquitectura, dos años en la escuela del patrimonio de Chaillot y un año en una escuela de ingenieros de caminos). L’ABF, constituye la ultima muralla frente al despotismo o a la ignorancia de los alcaldes”.

El único problema es que el poder de los “ABF” solo concierna el 6% de lo edificado. En todo lo demás el alcalde es el único juez.

Por Rafaèle Genet Verney. Arquitecta de GRarquitectos

Publicado en La Ciudad Comprometida
Viernes, 14 Agosto 2009 10:38

Los lavaderos

En este siglo, relacionados con las fuentes y cursos de agua que discurren por los núcleos urbanos, se construyeron los lavaderos, que permitieron facilitar y dar cobijo a esta actividad. Se trata de lugares de gran interés etnológico por convertirse en ámbitos de sociabilidad femenina. Aún se siguen utilizando, aunque para actividades marginales, como lavar lana, sacos, etc.

Lavadero en Ferreirola, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Lavadero en Ferreirola, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)

Están construidos con las mismas técnicas constructivas que el resto de construcciones de la zona (muros de mampostería de lajas de pizarra y techos a base de forjados de rollizos de madera de castaño y lajas de pizarra cubiertos de launa), destacando las pilas de piedra como elementos de mayor interés constructivo.

Lavadero con las pilas de piedra en Laroles, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Lavadero con las pilas de piedra en Laroles, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)

Su posición en la trama urbana tiene también gran interés por ubicarse siempre relacionados con la red de acequias y de drenaje que recorren todos los municipios de la Alpujarra, integrándose armoniosamente en los mismos, y suponiendo uno de los elementos que cualifican singularmente el ambiente urbano.

Lavadero en Murtas, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Lavadero en Murtas, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)