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MOVILIDAD SOTENIBLE Y CALIDAD DE VIDA URBANA
En relación con el artículo del Lunes pasado, queremos mostrar unos de nuestros trabajos sobre movilidad urbana, los programas Municipales de Transporte de Sucre y Tarija, en los que intentamos plasmar nuestra filosofía que persigue construir, crear, edificar y planificar de una manera más respetuosa con el medio que nos rodea.
Los problemas de congestión, de contaminación, de accidentes y otros, aumentan día a día en las ciudades de Tarija y Sucre.
El trabajo realizado consiste en la elaboración del Programa Municipal de Transporte (PROMUT) para los Municipios de Sucre y Tarija, en la Provincia de Cercado en Bolivia. Dicho proyecto está promovido por SuissContacT, una fundación de origen suizo que se dedica, en cooperación con contrapartes locales, a fomentar el desarrollo sostenible (sustentable en lo económico, social, político y ambiental).
El espacio urbano es limitado, se trata entonces de diseñarlo con mucho cuidado, optimizando la repartición y el uso del mismo entre los diferentes modos de transporte, devolviendo su papel a los modos que contaminan poco, ocupan poco espacio y no crean accidentes. Los Promut son una excelente oportunidad para incorporar los desplazamientos como tema de debate y poner la movilidad sobre nuevos rieles, por eso se necesita:
- Una buena planificación de la globalidad de la ciudad
- Como medidas de movilidad realizables permitiendo alcanzar la mejora en las redes de transporte con una visión sostenible
- Una fuerte implicación de las Alcaldías en el Promut y la sociabilización del proyecto a la población
Los desafíos relacionados con la movilidad son importantes en Tarija y Sucre, pero todavía es tiempo de ajustar las políticas y las infraestructuras para crear condiciones de movilidad más sostenibles y respetuosas hacia el ciudadano y el medio ambiente.
Para más información se puede consultar en el siguiente ENLACE.
SIERRA NEVADA, UN LABORATORIO DE EXCEPCIÓN PARA EL CAMBIO GLOBAL (IV). El agua, motor de vida a 3.000m
No se puede entender Sierra Nevada sin nieve, no solo en el imaginario popular sino en el ciclo hidrológico, del cual es manantial. La nieve en nuestra sierra es vida. Es un reservorio para la masa forestal y para los ríos, un amortiguador térmico, y uno condicionantes para la distribución de las especies forestales, arbustivas y herbáceas. Así la nieve es uno de los factores más importantes del paisaje de sierra nevada por encima del bosque, pero no solo eso, sino que es un motor importante de la economía de la zona, siendo explotada por las estaciones de esquí de Pradollano y Puerto de la Ragua, así como el esquí de travesía, que no está estrictamente ligado a las estaciones.
Por ello, desde el Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada se realiza un seguimiento y monitoreo de este recurso primordial, primero por ser la más meridional de Europa y segundo porque el cambio climático le afectará en sobremanera. El seguimiento de la nieve se hace mediante diversos procedimientos que cubren diferentes escalas: el monitoreo automático de la cubierta de nieve mediante imágenes del sensor MODIS de la NASA, un modelo hidrológico para todo el macizo elaborado por las Universidades de Granada y Córdoba, mediciones de tres estaciones meteorológicas ubicados en lugares frecuentemente ocupados por la nieve y por último, “catas” de nieve de manera periódica.
Los sistemas fluviales por su parte son receptores de los cambios del entorno y susceptibles a los cambios producidos por el cambio global. Sobre todo se verán afectados por los posibles cambios en el ciclo del agua y la temperatura.
Desde el Observatorio de cambio global de Sierra Nevara se está realizando un seguimiento tanto de los cauces como de las especies y organismos que ellos habitan, con el fin de conocer el impacto que sobre estos produciría el cambio climático.
Un cambio en la temperatura podría afectar los procesos físico-químicos y biológicos, estos cambios están relacionados principalmente con el oxígeno disponible para las diferentes especies, por otra parte cambios en la cobertura de nieve y por tanto en el deshielo podrían condicionar la temporalidad de algunos caudales y lagunas, lo que hace necesario su estudio y posible respuesta frente a estos cambios. Así se han estudiado por un lado los cambios físico-químicos en los sistemas acuáticos y caudales (temperatura del agua, pH, oxígeno disuelto, conductividad, etc..) , un seguimiento de los macroinvertebrados (que se consideran bioindicadores debido a su sensibilidad a los cambios de temperatura) y de la trucha común (en los ríos Genil, Trevelez y Poqueira). Los datos extraídos concluyen que un cambio en la temperatura podría afectar a las especies locales e invasoras, provocando cambio en la biodiversidad y su distribución, incluso podría provocar la extinción de alguna especie.
Natalia Palomares Aliaga. Geógrafa e Historiadora de GRarquitectos y Desarrollo de Ciudades Comprometidas
La Ciudad Viva como URBS
Congreso celebrado en QUITO, ECUADOR. Julio de 2009
Este importante congreso internacional, patrocinado por LA CIUDAD VIVA, www.laciudadviva.org, dependiente de Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, abordó el análisis de los problemas actuales de la ciudad desde numerosas perspectivas (La Vivienda y su entorno. El espacio público. Ciudad y participación. Vecindad y convivencia. Derechos ciudadanos…) cuyas interesantes conclusiones os las presentaremos en esta bitácora a lo largo de las próximas semanas.
Para empezar, rescataremos las relativas a LA VIVIENDA: “… que conforma más de las tres cuartas partes de la masa construida en las ciudades, y es el bien fundamental más grande, pesado y costoso. Ya que determina la estructura, funcionamiento, imagen, carácter y escala de ciudades y poblados, así como es decisiva para el bienestar de sus moradores y tiene repercusiones directas e indirectas sobre ellos, incluyendo su salud, el sentido de identidad y pertenencia, la eficiencia en el trabajo, la formación y preservación de valores éticos y morales, el funcionamiento de la familia y la creación de una cultura ciudadana.
1. Por todo esto los poderes públicos deben garantizar el ejercicio efectivo del derecho de sus habitantes al acceso a una vivienda, como bien básico que debe prevalecer sobre el mercado, imponiendo restricciones al mismo, regulándolo, pudiendo llegar hasta la exclusión de estos bienes del tráfico de mercancías, coherentemente con su carácter de bienes esenciales básicos.
2. La administración competente debiera valorar y evaluar de la trayectoria de las actividades realizadas en referencia al hábitat y la construcción, así como la evolución de la política de vivienda en los últimos años. Es necesario adaptar las normativas de viviendas libres y protegidas a las nuevas necesidades, así como definir qué es una vivienda adecuada y, cómo garantizar el acceso a ella, abordándola desde diferentes ángulos:
– El modo de producción de la vivienda: acceso al suelo y su urbanización básica, la financiación de las inversiones necesarias, los modelos de construcción y promoción.
– El régimen de tenencia de la vivienda: el acceso al disfrute de la vivienda no equivale al acceso a la propiedad, cobrando importancia el derecho de superficie, usufructo y alquiler.
– La Vivienda como espacio flexible y adaptable, que permita una implicación del usuario en el proceso de diseño y ejecución.
3. Es necesario promover nuevas formas de coordinación entre administraciones que incluyan nuevos modelos de financiación, formas de participación más democráticas y una evaluación del producto final.
4. Facilitar una mayor complejidad funcional urbana, usos, servicios y funciones y mejorando la accesibilidad y la eficacia del transporte público.
5. La vivienda debe asociarse al concepto de calidad ambiental, con una incidencia directa en la calidad de vida del ciudadano. Debe ser entendida como contenedor energéticamente eficiente y dotado de tecnología avanzada y de servicios de la mayor calidad posible. La tecnología constructiva debe implementar proyectos que incluyan la reducción inicial de consumos, reciclaje de materiales y un mantenimiento ambiental y económicamente sostenible.
6. Es necesario integrar en el diseño el cuidado del paisaje urbano como cualificador de la ciudad; así como garantizar su mantenimiento. El paisaje urbano es indicador de identidad y calidad de vida, y todo ciudadano tiene derecho a disfrutar de él y sentirse identificado. Hay que recuperar la identidad de los barrios a través de intervenciones en el espacio público para mejorar la calidad del paisaje y la imagen urbana.
El espacio público
La trama urbana que configura las poblaciones de la Alpujarra-Sierra Nevada está influenciada por las distintas civilizaciones que han poblado la comarca, fundamentalmente por la influencia de los moriscos y el concepto de “calle” o espacio urbano que ellos tenían, y por el concepto del mismo que tuvieron los repobladores cristianos.
Para los primeros, la calle era un reducto de la construcción de su casa. Apenas hacían una vida de sociedad en estos lugares; de ahí que su configuración aparezca tan tortuosa, con calles o adarves simplemente de paso que, a veces, llegan a privatizarse en gran medida por los usuarios de las viviendas actuales: colgando macetas, dejando fuera los aperos de labranza, e incluso utilizándola como espacio perteneciente a éstas en épocas veraniegas.
A esta trama se contrapone la malla ortogonal, resultante de la reparcelación que se hizo a la llegada de los pobladores cristianos. Para ellos la calle es un espacio público, de relación entre vecinos, es algo más que un simple paso a sus viviendas. De esta época datan las plazas de cada pueblo, donde no falta la iglesia como elemento aglutinador de la vida social y religiosa.
La dinámica de crecimiento de las poblaciones de la Alpujarra, espaciada en el tiempo y sin plan previo que les pueda dar un carácter unitario, ha generado un viario de traza irregular y anchuras variables, que se va adaptando perfectamente al terreno, y que se ve condicionado a su vez por la estructura de la propiedad, ya que va bordeando los límites de ésta.
En las poblaciones situadas a media ladera, las calles, para superar los fuertes desniveles entre las zonas baja y alta de los pueblos, ascienden zigzagueando por la montaña para conseguir que sus pendientes no sean muy fuertes, lo que favorece la disposición aterrazada de las edificaciones. Las conexiones transversales están formadas por callejuelas quebradas que mediante fuertes rampas o escaleras, en algunos casos, salvan el desnivel. Las dimensiones de las calles son reducidas, siendo muy irregulares y angostas, manteniendo su anchura una proporción menor o igual a la altura de las edificaciones colindantes.
En los pueblos situados en las zonas llanas se siguen manteniendo las características generales de la trama, aunque desaparece la disposición predominante de las calles en una dirección al perder importancia los condicionantes topográficos.
Las plazas son en general espacios muy reducidos e irregulares y en muchos casos con diferentes planos de cota definidos por muros y unidos entre sí por rampas y escaleras, que de alguna manera reproducen el sistema de paratas que predomina en los campos de cultivo.
En contraposición a estos espacios públicos resultantes de la abigarrada trama de origen morisco, aparecen otros más amplios y regulares, relacionados generalmente con los edificios más significativos de la trama urbana (iglesias, ayuntamientos, etc…).
El paisaje se convierte en uno de los elementos que cualifican especialmente al espacio urbano, al tener una presencia constante en las calles de estos pueblos. La sierra, los valles, las laderas abancaladas e incluso el mar, se perciben sobre las edificaciones, enmarcados bajo los tinaos, en plazas a modo de mirador, y de manera más intensa en ciertas calles a modo de paseo-mirador que bordean los núcleos.
Del mismo modo, la fuerte relación existente entre el espacio público y las casas es otro de los elementos cualificadores del mismo. Frecuentemente las casas invaden la calle, mediante los tinaos, quedando parcialmente cubierta y percibiéndose el entramado de madera de los forjados, produciéndose una “privatización” del espacio público.


