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La importancia de propiciar proyectos verdaderamente trascendentes
Quizás estarás de acuerdo conmigo que en todas las épocas, los proyectos que finalmente fueron verdaderamente trascendentes para la colectividad siempre requirieron largos procesos de maduración a través de los cuales aquella primera idea concebida en la mente de un soñador (un gobernante, un empresario, un alarife o un arquitecto, por ejemplo) tuvo que recorrer un complejo proceso de reflexión, de diseño, de debate, de búsqueda de recursos económicos, o de programación… antes de poder llegar, tan siquiera, al inicio de su construcción, la cual, a su vez, casi siempre, también se prolongó por muchos años…
Fíjate que, por ejemplo, la construcción de una catedral era consecuencia de que la sociedad de su tiempo dió prioridad a ese proyecto durante al menos un siglo; o que el eficiente Metro del Madrid no sino el resultado de casi una centuria de inversiones, ampliaciones y modernizaciones sucesivas; o ¿Es que acaso crees que el sorprendente Ensanche de Barcelona se hizo de la noche a la mañana? Allí también se necesitaron muchas décadas para que ese modelo de ciudad que tan brillantemente ideó el maestro Ildefonso Cerdá fuese tomando forma y se consolidase progresivamente.
Podría ponerte también otros muchos ejemplos, quizás no tan sobresalientes, pero que todos ellos fueron proyectos verdaderamente detonantes ya que para esa comarca, para esa ciudad o para ese pueblo supusieron un antes y un después. También fueron iniciativas que, al igual que aquellas otras, requirieron de la sociedad local una apuesta decidida, un gran empeño, largos debates, una gran generosidad y un enorme compromiso colectivo sin los cuales no habría sido posible pasar de una primera idea, seguramente difusa, a algo real y tangible que trajo consigo desarrollo, prosperidad o cultura.
De igaul manera, podríamos reflexionar sobre cómo vieron la luz las infraestructuras para el suministro doméstico de agua potable de cualquier pueblo; o lo que requirió poner en marcha una línea de tranvía; o transformar en regadío terrenos que antes eran yermos; o impulsar un polígono industrial o una cooperativa; o construir un teatro, un hospital o un nuevo ayuntamiento; o restaurar ese castillo que se caía a pedazos…
A fin de cuentas, estoy de que ambos coincidimos en que en todos esos casos fue imprescindible que muchos (ya fueren políticos, servidores públicos, o empresarios) tuvieran la enorme generosidad de dar continuidad a lo que otros ya habían iniciado, para que finalmente ese proyecto, esa iniciativa, pudiera ver la luz y fuese útil muchos años tanto tiempo después de haber sido concebida. Con toda probabilidad, también requirieron de la concertación de numerosos actores (administraciones o colectivos sociales, por ejemplo) e intereses de todo tipo hasta encontrar una solución que fuese viable y adecuada.
También es usual que las iniciativas más ambiciosas se caractericen por ser el resultado de las aportaciones de numerosos especialistas que las enriquecieron con sus miradas diferentes, e incluso que se fueron pasando el testigo unos a otros, para confirmar finalmente un proyecto lleno de matices.
Así que, ahora sí, volviendo a esa reflexión inicial sobre los proyectos que han sido verdaderamente detonantes, lo tengo más que claro, con independencia de que quizás siempre hubo un primer visionario que los empezó a trazar, finalmente todos ellos constituyeron proyectos colectivos, es decir, que no tuvieron un padre sino mil. O dicho en sentido contrario: que los peores alcaldes o los peores técnicos, por ejemplo, fueron aquellos en los que siempre pesó más su ombligo que su corazón y su cabeza.
Llegados a este punto de la reflexión, te diré que creo firmemente que formular un nuevo plan urbanístico para un municipio o para una ciudad es el paradigma de lo que debiera ser uno de esos proyectos verdaderamente detonantes de los que te he estado hablando, porque su puesta marcha, y no me refiero tanto a su diseño y aprobación como a su ejecución a lo largo de los años, va a requerir de un gran empeño colectivo y de su aplicación continuada desde el gobierno de esa ciudad, sin importar quien o quienes estén gobernando. De ser así, poco a poco irá aflorando la bondad de aquello que fue planificado y esa ciudad o ese municipio serán mucho mejores.
Me gusta repetir que las mejores ciudades y los mejores territorios siempre soñaron previamente cómo querían ser, después lo concretaron en un buen instrumento urbanístico que diese cobertura técnica y legal y que aportó coherencia, para finalmente aplicarlo mediante infinidad de proyectos e iniciativas públicas y privadas. Es decir, que cuando un pueblo, una ciudad o un territorio destacan por su vitalidad, por su modernidad, por su armonía, o por ser lugares que propician el desarrollo personal de sus vecinos, lo que nos están diciendo gritos es que allí hay trazado un buen proyecto colectivo, que es estable en el tiempo, y que además se toman muy en serio como gestionarlo y llevarlo a la práctica.

¿Qué a donde quiero llegar? Ja, ja, ja… Discúlpame si mi reflexión de hoy te haya parecido demasiado filosófica, pero es que me parecía que debía hacerlo así para contextualizar algo que he vivido esta misma mañana en Torredonjimeno, un municipio ubicado en la campiña de la provincia de Jaén (Andalucía. España) e integrado en la corona metropolitana de la capital provincial. Su población ronda los 15.000 habitantes, atesora una hermosa ciudad histórica y su actividad principal gira en torno al olivar y a la cultura del aceite, aunque también es una ciudad de servicios y actividades económicas diversas como consecuencia de tener una ubicación territorial verdaderamente estratégica.

La novedad, o mejor dicho, la ejemplaridad de los planes de torredonjimeno es la siguiente:
- Su ayuntamiento está impulsando de manera pionera en la provincia de Jaén una nueva planificación basada en la L.I.S.T.A. (la nueva legislación urbanística de Andalucía), dando continuidad administrativa a un PGOU que habían sido iniciado hacía años pero que quedó paralizado.
- También de manera pionera, ha conseguido de la Consejería de Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía, la validación y vigencia de los informes que para aquel PGOU fueron emitidos en su día para su evaluación ambiental estratégica que, al ser aplicables para los nuevos planes, están suponiendo una enorme reducción de los plazos.
- Ha sido aprobado por unanimidad el Plan de Ordenación Urbana del Conjunto Histórico POUCH cuya exposición pública está abierta hasta el próximo 5 de junio de 2026 –pincha en la imagen para acceder al documento-
- Y que se encuentran muy avanzados tanto el Plan General de Ordenación Municipal PGOM como el Plan de Ordenación Urbana POU, y con ellos se culminará la ordenación de todo el municipio. Tan es así que está previsto que en el mes de junio próximo puedan ser presentados a todos los grupos políticos municipales para su perfeccionamiento.

En fin… que quería contarte todas estas cosas que tanto me motivan y que hacen que, a pesar de tantos años de oficio en tantas y tantas ciudades y territorios, me siga emocionando e ilusionando con los buenos proyectos colectivos. ¡Que tengas un bonito día!

Para mí este pueblo solo era una mancha blanca que coronaba una colina en el horizonte

Si no eres de la provincia de Jaén (Andalucía, España) es probable que no hayas oído hablar de Lahiguera, y desde luego también es más que improbable que alguna vez hayas ido a ese lugar. Te lo digo porque ese era mi caso hasta que por el azar del destino la vida me ha llevado allí.
El caso es que, debido a mi profesión, ya había tenido la oportunidad de visitar con asiduidad otras ciudades cercanas, Torredelcampo, Arjona o Torredonjimeno, por ejemplo, e incluso no hace mucho tiempo estuve enfrascado con la restauración del Castillo del Berrueco que al igual que Lahiguera se encuentra ubicado en el corazón de la Comarca de La Campiña, un plácido territorio alomado en el que reina el olivar, que se encuentra enmarcado entre las sierras de Jaén, por el sur, y el gran valle del Guadalquivir, el gran río de Andalucía, por el norte.
Pero hasta que mi profesión me ha traído, para mí este pueblo solo era una mancha sin nombre, blanca, muy blanca, que coronaba una colina en el horizonte… aunque, mira tú lo que son las cosas, resulta que yo ya presumía, sin saberlo, del riquísimo aceite de Lahiguera, gracias a la generosidad de mi querido allegado José Martínez, que vive en la cercana ciudad de Andújar.

Pero hoy ya sé, por ejemplo, que hasta no hace muchos años este pueblo tenía otro nombre, Higuera de Arjona, hasta que, como en tantos otros lugares que yo conozco, con la llegada de la democracia sus gentes prefirieron quitarse de en medio el apellido para enfatizar su nombre de pila…
Lahiguera cuenta con casi 1.600 habitantes y su ubicación le permite una conexión fluida con la autovía A-4, lo que facilita los desplazamientos hacia Andújar o Madrid, lo que sumado al desarrollo de actividades económicas ligadas a la agricultura y la transformación del aceite de oliva, le otorga un papel clave en la economía local. Por eso es fácil imaginar que allí casi todo el mundo tiene raíces con alguna de las dos cooperativas oleícolas que les molturan la aceituna (Cooperativa del Campo Santa Clara y Cooperativa del Campo San Isidro) o con otras empresas del sector como es Mergaoliva.
Aún recuerdo cuando no hace demasiadas semanas visité este lugar por primera vez, quedándome prendado del sobresaliente panorama que desde allí se divisa en cualquiera de las direcciones, lo que explica que, en el punto más elevado de esa loma, denominado La Atalaya, se ubique el Torreón de Tercia del S. XIII, que nos habla bien a las claras sobre por qué nació este pueblo precisamente en este lugar.
La segunda sorpresa que me llevé fue al caminar por su calle Ramón y Cajal, verdadera espina dorsal del pueblo, llena de elegancia y de finura gracias a la sobriedad de la arquitectura y al orgullo por lo propio de sus gentes.

También podría decirte que la tercera sorpresa, enorme, fue descubrir la arquitectura de su ayuntamiento, que allá por 1914 fue diseñado por el gran arquitecto andaluz Aníbal González, padre del estilo regionalista que tan buenas obras le dio a la ciudad de Sevilla (entre ellas su conocidísima Plaza de España).

Pero te voy a ser franco, lo mejor de todo ha sido dejarme contagiar por la profesionalidad y el afán que me mostraron desde el primer momento los regidores y los funcionarios municipales (mando saludos agradecidos a Paqui Calero, la alcaldesa, a Carolina Campoy, secretaria general, y a Martín Aranda, el técnico municipal), de la misma manera que agradecí la predisposición a colaborar de las dos portavoces de los partidos de la oposición, y del buen espíritu colaborador que pude apreciar en las juntas directivas de las dos cooperativas locales y en diversos vecinos que también participaron en las reuniones de trabajo.
¡Uy! ¡Jajajaj! Y yo habla que te habla y resulta que había olvidado explicarte que todo esto que te cuento ha sido con motivo del inicio de los trabajos para la redacción del nuevo planeamiento urbanístico: el Plan Básico de Ordenación Municipal de Lahiguera que sustituirá a unas añejas Normas Subsidiarias de Planeamiento Municipal que datan de 1999.
Por el momento, hemos concluido una fase preliminar de los trabajos en la que tan importante ha sido acopiar toda la información documental que se nos ha facilitado, como escuchar a los concejales, empresarios, cooperativistas y vecinos en general sobre sus demandas y anhelos… Nosotros les hemos hablado con pedagogía de conceptos como la sensatez, la legalidad, la sostenibilidad, los valores locales o el interés general, mientras que ellos nos han explicado cosas mucho más concretas, pero no menos importantes, ya que necesitan reubicar un fallido polígono industrial, un nuevo recinto ferial, ampliar el cementerio, simplificar en lo posible la gestión urbanística de los crecimientos urbanos, o empezar a considerar como una posibilidad que antes o después los cooperativistas puedan afrontar su unificación…

Pero entre los muchos desafíos también se encuentra el envejecimiento de la población y la falta de relevo generacional. Además, Lahiguera carece de una base industrial significativa y su economía no está suficientemente diversificada hasta el punto de poder generar suficiente empleo estable fuera del sector agrícola. Esta situación limita las opciones de desarrollo económico y su evolución dependerá de su capacidad para adaptarse a los cambios económicos y sociales que afectan a las zonas rurales de Andalucía.
Por nuestra parte, por mi parte, intentaremos serles útiles y ayudarles a trazar el mejor destino posible para sus gentes.

Agradecidos a la vida por el honor de dirigir UN NUEVO URBANISMO PARA JAÉN
Lo ha anunciado la Concejal de Urbanismo del ayuntamiento de Jaén (Andalucía, España): “Hoy es un gran día para Jaén porque hoy comenzamos a diseñar su futuro urbanístico”.
Y también es un día que tanto a mí como a mi equipo de www.gr-arquitectos.com nos llena de orgullo hasta casi perder el sentido, ya que una vez resuelta la licitación, hemos sido propuestos para redactar el Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) y el Plan de Ordenación Urbana (POU) de JAÉN.

Se tratará de una complejísima tarea técnica, administrativa y política a fin de dotar a esta importante ciudad de un régimen urbanístico preciso y adecuado a sus necesidades de ordenación y de regulación, en coherencia con los diferentes planes y programas que tienen incidencia total o parcial sobre dicho municipio, y también en concurrencia con las diferentes normas de carácter sectorial. Por tanto, el PGOM y el POU permitirán concertar el conjunto de las políticas municipales con las legislaciones vigentes en la Comunidad Autónoma de Andalucía en materia de ordenación del territorio y urbanismo y ambiental, entre otras.

Fuente: commonsWikipedia. Autor: Maarten

También permitirá actualizar, completar y mejorar la protección del amplio patrimonio histórico, paisajístico y natural que alberga el municipio de Jaén, ya que concentra numerosos bienes de características diversas que requieren una especial atención como por ejemplo:
- el Sitio Histórico de los Jardines de Jabalcuz;
- el Conjunto Histórico de Jaén;
- la Zona Patrimonial de Otíñar
- Zonas Arqueológicas de primer orden (Marroquíes bajos y Puente Tablas entre ellas)
- La Catedral y el Castillo de Santa Catalina, como principales hitos culturales y paisajísticos de la ciudad y de su territorio
- o el maravilloso paisaje natural que envuelve a la ciudad, con unas sierras y valles memorables, y el paisaje del olivar que la envuelve por sus flancos oeste y norte.

La necesidad urgente de dotarse de un nuevo planeamiento urbanístico para Jaén está relacionada en gran medida con el hecho de que, por diversas circunstancias, no ha sido posible la renovación de aquel urbanismo que fue aprobado en la década de los años ’90, por lo que sus treinta años de vigencia están suponiendo a la postre un lastre para la ciudad. De la misma manera, estos nuevos instrumentos urbanísticos le permitirán adecuar las políticas municipales a las determinaciones que en su momento fueron definidas por el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Jaén, asumiendo el liderazgo metropolitano, provincial y subregional que le debe corresponder a Jaén.
También constituye una oportunidad para comprometerse con los criterios de sostenibilidad derivados de las Agendas Urbanas española y andaluza. Pero esa oportunidad de hacerlo ahora también tiene que ver con la ventaja que supondrá hacerlo en el marco de la reciente L.I.S.T.A. y su Reglamento General.
Se va a tratar de un importante reto colectivo cuya consecución va a redundar en la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos y cuya vigencia se extenderá probablemente por bastantes años, por ello los ciudadanos, la ciudad, deben vivir la formulación de los PGOM y POU como un momento singular de la vida local y a todos corresponde dotarle de la máxima institucionalidad.
Por mi parte, por nuestra parte, brindaremos a Jaén toda la experiencia que hemos podido acumular incentivando el desarrollo de ciudades comprometidas, todo nuestro compromiso personal y profesional, y toda la pedagogía de que seamos capaces, solicitando además la participación activa y el apoyo de todos los colectivos sociales, profesionales y empresariales de la ciudad y en definitiva de los ciudadanos, para que los futuros planes constituyan finalmente una oportunidad para mejorar a Jaén y a sus vecinos en todos los sentidos. ¡Ayúdanos a soñar el mejor futuro para Jaén!
Agradecidos a la vida que nos trajo a esta ciudad y a este municipio maravilloso.




