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Un verdadero deleite para los sentidos y para el alma

Hay estas semanas en Granada una exposición fotográfica verdaderamente evocadora y sugerente, que tiene la cualidad de transportarte al corazón mismo del Espacio Natural Protegido de Sierra Nevada (provincias de Granada y Almería. Andalucía, España) gracias a dos docenas y media de imágenes, a cuál más sorprendente, emocionante o hermosa, que por momentos se llena de poesía, de paz, de dramatismo o de grandiosidad. Vamos, un verdadero deleite para los sentidos y para el alma.
Tengo que reconocerte que he dudado si escribirte sobre SIERRA NEVADA, OTRA PUERTA, la exposición fotográfica de Andrés Ureña, ya que tanto la prensa local como las redes sociales ya se han hecho eco de este evento. Una información que, además, está corriendo de boca en boca y de chat en chat, porque es raro que quien la haya visitado pueda dejar de compartir su emoción en su círculo más cercano. Sin embargo, finalmente me he decidido a escribir este post como un tributo más que merecido para su autor. Por eso, si estás cerca de Granada, ni se te ocurra perdértela, porque te garantizo que no te va a dejar indiferente. ¡Lo verás! –y para aquellos que viváis lejos, al menos os dejo algunas vistas generales para que os hagáis una idea-.
Se nota que el autor es profesor (de secundaria), por eso ha querido acompañar a la poesía que constituye cada una de las imágenes con unos sencillos textos que te ayudan a ubicar geográficamente el lugar; que hacen referencia a las circunstancias en las que fue tomada la fotografía; o que reflexionan sobre cuestiones ecológicas, históricas, ambientales o culturales que a su juicio vienen al caso. Unos textos llenos de pedagogía que para mi gusto son tan valiosos e ilustrativos como las propias fotografías de la exposición.



Aunque ya sabía de Andrés Ureña por diferentes fuentes, ya que han sido numerosas las exposiciones que ha realizado en Andalucía preferentemente y no solo sobre temas naturalísticos o de montaña, he aprovechado para bichearlo un poco por las redes y me he detenido especialmente en un precioso blog denominado Paisajes del Agua cuyo autor es el afamado hidrogeólogo y montañero Antonio Castillo. Pues bien, en dicho blog se incluye una amena entrevista al fotógrafo de la que voy a compartirte un par de párrafos, ya que te ayudarán, como también me ha ocurrido a mí, a conocer mejor a Andrés Ureña:
“mi afición a los deportes de naturaleza… me hizo llevar siempre una cámara fotográfica colgada al cuello, hasta tal punto, que no concibo subir a la montaña sin llevarla conmigo. Me considero bastante obsesionado con la perfección y un buscador de imágenes en situaciones complicadas en cuanto a lo meteorológico, las condiciones de luz y la orografía del terreno, porque creo que son esos los tres ingredientes imprescindibles que hacen que una fotografía de paisaje pueda resultar interesante y diferente…”
“gracias a la fotografía se aprende a ver la naturaleza de una manera diferente. Mientras se camina por el campo o la montaña, el fotógrafo paisajista está pendiente de la luz, del color, de la composición…, adentrándose en lugares o días complicados, que muchas veces son los que proporcionan las mejores imágenes. A los que empiezan con este apasionante mundo de la fotografía, decirles que carguen siempre con una cámara fotográfica en sus salidas a la montaña y recordarles que la foto no la hace la cámara ni el objetivo, la haces tú. “La luz y el tiempo son la esencia, el resto es solo la forma de ver la vida”.
https://paisajesdelagua.es/andres-urena-fotografo-de-mochila-botas-y-saco/
¡En fin! Que, al terminar de visitar la exposición, allí le dejé escritas estas letras a su autor:
- ¡Ohhhh! Muchísimas gracias por permitirnos contemplar estas maravillosas caras, o mejor mil caras, del Parque Nacional de Sierra Nevada solo perceptibles tras una concienzuda búsqueda y a través de una mirada perspicaz y llena de sensibilidad como la tuya. ¡Felicidades!

Exposición fotográfica: SIERRA NEVADA, OTRA PUERTA
Autor: Andrés Ureña
Organiza: Asociación CENTRO DE ESTUDIOS E INVESTIGACION DE ARTE Y PATRIMONIO (CEI AL-ZAWIYA)
Lugar: Edificio de la Corrala de Santiago (Universidad de Granada). Granada
Duración: hasta el 29 de febrero de 2024
Horario: De lunes a Domingo. De 12h a 14h y de 18h a 21h
Ser Montaña en la Montaña

Está amaneciendo y tengo precisamente ese regusto especial que vine a buscar entre los senderos. Un delicado maridaje entre lo físico, lo mental y lo afectivo. Un bienestar que voy a intentar describirte.
Mira, creo que si fuera vino, podría ser como la ambrosía. O si néctar, quizás la miel de saúco. ¿Y a qué manjar asemejarme? Creo que aquel que me evoca la cocina, siempre alegre, de mi madre. Y también te propongo que imagines la viveza de un jovenzuelo aderezada con la paz del adulto que ya libró las mil batallas a las que te aboca la vida, y cada uno de los afectos que felizmente se posaron en su camino... Además del agradable cansancio de quien ya recorrió su camino, y de la serenidad que embarga a quien estuvo cerca, muy cerca, de las estrellas... Porque ese es mi regusto.

Vine a perderme por unos días en las montañas profundas del norte a sabiendas de que con cada gota de mi sudor las amaría un poco más... y sabedor también de que observándolas sin prisa y estando atento a sus susurros, iría entrelazandome con el lugar, e hilvanando esos vínculos de cercanía, de comprensión y de amistad que vine a buscar...
Puede que recuerdes que hace poco escribí que “quizás por unas semanas solo seré una piedra más en el camino e intentaré mimetizarme en los paisajes que recorra”... Y ahora puedo corroborarte que así ha sido. Ya que durante una semana he recorrido las entrañas de los Picos de Europa. Un lugar que, como tantos otros, solo está al alcance de los que deciden embarcarse en caminos que te exigen tesón y esperanza.

Allí encontré un universo montañoso, esbelto y afilado, lleno de contrastes y también lleno de historias. Historias de las propias montañas y de las gentes que las han habitado.
He tenido, además, la fortuna de haberlo hecho con media docena de personas sensibles, sabias y queridas, capitaneadas por Alex Rozalén, el mejor guía de montaña que pudimos soñar, porque más que de geografía o de senderos nos ayudó a penetrar en el alma de su tierra. Pero, en definitiva, un grupo que me me ha permitido sentir lo que también cada uno de ellos sentía, veía, oía o sabía. Y seguramente también ellos pudieron sentirme a mi y a mis emociones.
Escuchando e interpretando juntos las historias que en cada recodo nos contaban la geología, los roquedos, los bosques y los prados, las cabañas, el pastoreo, los pueblitos en sus enclaves, los lobos y los rebecos, el buitre y las chovas... E imaginando también la labor de la mano del hombre del lugar. Las más de las veces historias de hombres y mujeres que en su intento por sobrevivir supieron modelar el paisaje a base de esfuerzo, ingenio y respeto por el lugar y sus claves.
“Hace años que partí para formarme pero quise volver a mi tierra porque solo imagino mi vida entre estas montañas” nos contaba Alex. Y esa ha sido su apuesta vital, transmitiéndonos su fervor por esta tierra con una gran sensibilidad y compromiso: “Tenemos el reto de que los consumidores sepan valorar los productos ecológicos y todo lo que suponen de respeto por la naturaleza”

Por otro lado, durante esta exigente “Travesera” por los tres macizos de esta sierra, cada uno de nosotros también pudimos aportar nuestra particular manera de sentir al lugar:
- “El paisaje aquí refleja un modo de vida lleno de respeto y de sensatez”
- “Qué vida tan sacrificada la de los hombres que habitaron estas montañas, viviendo de sus recursos, si, pero renunciando a tanto a cambio...”
- “La llegada del turismo ha sido tan vertiginosa que quizás se corre el riesgo de propiciar el abandono de las actividades tradicionales”
- “La falta de previsión hace que el turismo solo se concentre en algunos lugares con infraestructuras insuficientes”
- La autenticidad de los prados y la ganadería, de la industria tradicional del queso o las cecinas, del hábitat vernáculo, de la cultura popular, de los guisos y embutidos... debiera poder convivir con el turismo y la modernidad”
- “Un cambio drástico en el modo de vivir la montaña y el abandono de las actividades tradicionales supondría un cambio radical en el paisaje”
- “Me preocupa la fragilidad de la naturaleza, incluso en espacios protegidos como son los Picos de Europa”
- “Ojalá se sepa encontrar la manera de aunar los valores ancestrales con la calidad de vida”

Quizás todo sea cuestión de mesura y de sensatez, aunque también de rigor y de compromiso, pero en realidad el debate está abierto, pero no sólo aquí... ¿Tradición o modernidad? ¿Protección o desarrollo? ¿Autenticidad o pantomima?
¿Sostenibilidad?
En fin, aunque por lo pronto, y durante unos días, pude percibir el vuelo de las rapaces, gozar con los saltos inverosímiles de los rebecos, oír el tintineo de los cencerros, beber de los manantiales, comprender la geología de las dolinas, simas y polges, imaginar el pastoreo estival y aprender de sus cabañas, ser montañero intrépido, disfrutar del olor del orégano y del color de los brezos, mascar hayones, volar sobre las nubes, y deleitarme con miles de sensaciones indescriptibles...
Pudiendo ser montaña en la montaña.



