Mostrando artículos por etiqueta: Cataluña

Martes, 17 Diciembre 2019 16:24

Mirar a través de los ojos del otro

Yo no se si por esto soy muy antiguo o muy moderno... pero el caso es que acabo de mandar un par de centenares de felicitaciones navideñas a parientes, amigos y personas a las que, o bien tengo mucho contacto con ellas, o bien a las que añoro. Cada una de las felicitaciones con su frasecica y su abrazo particularizado. Y con cada una que escribo rememoro mi amistad y mi aprecio, sintiendo que eso me hace bien.

Ya se que se trata de algo cuasi desaparecido, pero a mí eso de escribir unas letras, desear las fiestas, regalar lotería o llamar a las personas queridas me parece algo tan importante que no lo concibo como algo añejo o trasnochado, sino como un hábito muy necesario que permite que se abra un poquito tu corazón... y por eso no lo veo como antiguo sino como algo muy muy moderno.

Y en esa rueda de saludos navideños, mi querido amigo Roger Pla Farnós, un insigne cirujano con una larga trayectoria como gestor público, me envía desde Tarragona unas bellísimas fotografías que "robó" para mí mientras andaba por los senderos en las faldas del Montsant. Resulta que no hace muchos días tuve la gran dicha de recorrer esos parajes montanos del sur de Cataluña con Roger (y con otro amigo del alma, Pepe Expósito), y fueron tantas las alabanzas y expresiones de júbilo con las que viví la armonía de los paisajes domados por la mano del hombre en el Priorat, de la saludable energía y viveza del Bosque de Poblet, y de los alucinantes contrastes que la naturaleza, mecida por la mano del hombre, ha generado en el Delta del Ebro y su entorno,  que este amigo no ha podido sustraerse a mandarme esas fotografías, algunas de las cuales yo ahora os quiero compartir...

montsant 1

 

Montsant 2

 

Y las miro y requetemiro y me maravilla la sabiduría del hombre popular y de su arquitectura depurada, ya fuera para construir cobertizos, apriscos, cabañas o bancales. Donde la huella del hombre que se percibe en la arquitectura del paisaje está en plena conjunción y equilibrio con la bella dignidad de los edificios de antaño. Ya que la arquitectura popular (o vernácula, como nos suele gustar denominarla a los arquitectos) auna generalmente simplicidad y eficiencia constructiva con plasticidad y sobria elegancia. Además de un sentido de la integración en el lugar que ya lo quisiéramos para la mayoría de los edificios e infraestructuras actuales.

Pero el caso es que mientras que admiro esas fotografías se me viene a la cabeza una calificación que, al respecto, hizo mi insigne paisano andaluz, el escritor Antonio Muñoz Molina, al calificar a la arquitectura popular con el doble atributo de "modernidad y tradición"...

Y al recordarlo, me da la impresión de que la verdadera magia que se produjo durante esos días en los que viví cosas en Tarragona, fue que al compartir vivencias, senderos y charlas, pudimos también  hacerlo a través de las miradas, de los sentimientos y de la perspectiva cultural del otro. Por eso, cuando me vine sentí que una parte de mi corazón se había quedado en aquel hermoso rincón de Cataluña. Al igual que, seguramente, nuestros anfitriones pudieron contemplar también la esencia de su tierra a través de la mirada hermana, llena de afecto, de un andaluz. 

Así que, como veis, sin quererlo ni saberlo, mis pensamientos han hilvanado este coctel en el que las felicitaciones navideñas me llevaron a evocar unas vivencias compartidas gracias a la amistad y al afecto. Y desde entonces creo que soy un poco menos de mi terruño y un poco más de ese lugar que visité. Y viceversa.

¡Feliz Navidad!

Montsant 3

 

Montsant 5

Montsant 6

Montsant 9

Montsant 12

 

Muchas veces las ciudades tienen verdaderos tesoros que de alguna manera están ocultos a nuestros ojos porque aunque forman parte del paisaje cotidiano, ya todos olvidamos cual fue su origen y cuál es su esencia.

Y yo quisiera rescatar para todos nosotros uno de los monumentos más hermosos y una de las lecciones más emotivas… Me estoy refiriendo al monumento a LA TOLERANCIA, que está ubicado en el Muelle de La Sal, junto al río Guadalquivir, en Sevilla, pero no para destacar sus aspectos plásticos, que son inmensos, sino su mensaje de tolerancia y de concordia.

Esta escultura, obra del escultor Eduardo Chillida,  se erigió por estas fechas de abril (en 1992) a iniciativa de su ayuntamiento con la colaboración de la Junta de Andalucía y el patrocinio de la fundación AMIGOS DE SEFARAD, que lo ofreció a la ciudad en homenaje a la memora de sus antepasados y al mensaje universal de tolerancia y concordia que ellos nos brindaron.

E incluye junto a la escultura una placa en la que reza un bello y profundo poema de Elie Wiesel (que fue un poeta estadounidense de origen húngaro, superviviente de los campos de concentración nazis y premio Nobel de la Paz en 1986).

Pero antes de invitaros a ver y a leer este monumento/poema me gustaría resaltar algunas de sus lecciones tan rabiosamente actuales, que a todos nos debieran hacer meditar:

Un canto imperecedero a la tolerancia ubicado en la ribera del Guadalquivir, el gran río de Andalucía,  tierra tan orgullosa de su mestizaje cultural que aun contando con los mejores artistas y poetas, quiso elegir para contarlo a un escultor vasco, y para narrarlo a un escritor centroeuropeo. Además fue sufragado por los herederos de uno de los pueblos más castigados a lo largo de los siglos:

muelle de la sal LA TOLERANCIA

“Deteneos, hombre y mujeres que pasáis, deteneos y escuchad.

Escuchad la voz de Sevilla, voz herida y melodiosa, la de su memoria, que es también la vuestra, es judía y cristiana, musulmana y laica, joven y antigua; la humanidad entera en sus sobresaltos de luz y sombras, se recoge en esa voz para extraer del pasado fundamentos de esperanza.

Aquí como en otros sitios, se amaba y se odiaba por razones oscuras y sin razón alguna; se hacían rogativas por el sol y por la lluvia; se interpretaba la vida dando muerte, se creía ser fuerte por perseguir a los débiles, se afirmaba el honor de Dios, pero también la deshonra de los hombres.

Aquí como en otros sitios, la tolerancia se impone, y lo sabéis bien hombres y mujeres que escucháis esta voz de Sevilla. Sabéis bien que cara al destino que os es común, nada os separa. Puesto que Dios es Dios, todos sois sus hijos. A sus ojos, todos los seres valen lo mismo. La verdad que invocan no es válida si a todos no los convierte en soberanos.

Ciertamente toda la vida termina en la noche, pero iluminarla es vuestra misión.

Por la Tolerancia.”

Viernes, 06 Octubre 2017 07:00

EN ESTOS DÍAS SE NOS OLVIDÓ SER CIUDADANOS

Algunas veces a los que trabajamos en la ciudad, seamos técnicos, asesores, funcionarios, representantes vecinales o incluso políticos locales, nos obsesionan tanto los resultados formales y físicos de las cosas, o cómo se gestionan, quien los paga o en qué plazos se construye esa porción de la ciudad (una calle, una plaza, una rotonda, un edificio o una barriada), que se nos olvida que tan importante es construir “ciudad” como “ciudadanía”…

¿Pero qué es eso de ciudadanía? ¿Y qué puede ser construir ciudadanía? ¿Y a quién correspondería? ¿Y habría alguna manera de medir los éxitos conseguidos? ¿Y es fácil tirarlo todo por la borda?

Aunque pareciera obvio, pero como no solemos hablar tanto de cosas como la ciudadanía quizás cueste algo más definirlas… pero seguramente una manera de hacerlo sería señalando a esos ciudadanos cuya actitud heroica salvó vidas o fue ejemplarizante:
- Todos recordamos la ejemplaridad de Adolfo Suarez y del General Gutiérrez Mellado, cuando no se doblegaron ante los golpistas en el Congreso de los diputados… Fueron ejemplares y heroicos.
- Esos miles de voluntarios que se han dejado la piel en los desastres naturales de Puerto rico o de Ciudad de México.
- O a aquel abnegado ciudadano, cuyo nombre ya todos olvidamos, que murió ahogado tras salvar a otras personas…

O a ese/os ciudadano/s ejemplar/es, que en todas las comunidades existe/n, cuya entrega hace más fácil la vida a los demás:
- Hoy por ejemplo, en la radio, hablaban de un grupo de jóvenes voluntarios que ayer limpiaron la suciedad de las playas en Almería haciendo una llamada a la concienciación de la sociedad.
- Recuerdo que en Arequipa (Perú) había un señor mayor que regulaba el tráfico en el entorno del Convento de Santa Catalina y que era de una amabilidad exquisita… y todos lo querían y valoraban su voluntaria contribución.
- Conozco a una chica que se llama Pilar, cajera de supermercado, cuya amabilidad es tan exquisita y cuya sonrisa es tan amplia que todos quieren que ella les atienda en sus compras…

¿Y cuantos centenares o miles o millones de personas nos hacen bien… incluso más

BARCELONA

Barcelona. Fuente: jotdown.es

que bien su trabajo diario? Cada uno de nosotros conocemos a muchos de ellos… buenos maestros, excelentes personas que atienden al público, sacrificados policías, militares en misiones internacionales, personas que nos tratan bien y con amabilidad, un taxista comprensivo, el panadero el barrio que mima sus productos…

Recuerdo que hace un par de meses me perdí en la montaña a varios kilómetros de Villa de Leyva (Colombia) y estaba tan desorientado que no era capaz de deducir donde estaba la casa de mis anfitriones, y un joven desconocido se ofreció a llevarme en su moto durante bastante tiempo hasta que pudimos encontrarla…

También en estas páginas de La Ciudad Comprometida de manera periódica vamos ampliando nuestra nómina de “ciudadanos comprometidos”: un diputado que hablaba como la gente llana, alguien que por las noches enseñaba a leer y a escribir a sus paisanos analfabetos, alguna autoridad verdaderamente implicada en algún proyecto ejemplar, un ciudadano anónimo que hizo algo hermoso, o aquel que con su ejemplo diario irradiaba luz en su comunidad, siendo un verdadero ejemplo de vida….

Por eso, sin negar la importancia de que una ciudad, un barrio o un territorio sean armónicos, tengan buenos servicios o sean sostenibles… es decir, que siendo importantísimo construir “ciudad”, para nada servirá si al tiempo no construimos ciudadanía… para nada… ¿Una bella ciudad con la fealdad de sus gentes?

Y traigo esto al hilo de las terribles muestras, tremendos actos de falta de civismo, de falta de solidaridad, de insensibilidad, de negación del otro o de desbordamientos personales y colectivos que en estos días se están dando sobretodo en Cataluña aunque también en el resto de España a cuenta de ese ortopédico proceso tan lesivo para la convivencia a que nos abocan sus autoridades… Y es que viendo todo este espectáculo de odio, de exclusión, de agresividad e insultos, de mala educación y de mentiras, de chabacanería y de brutalidad, de negación del otro y de abusos colectivos… seguramente a vosotros como a mí os invadirán sentimientos deprimentes…. Porque… ¿De qué serviría, por ejemplo, que Barcelona sea una ciudad preciosa y bella, reconocida por todos, si ahora da una imagen tan deprimente a través de las acciones de sus gentes?

Yo en estos días, sobretodo me he alineado con ese ciudadano, verdaderamente comprometido y a quien todos queremos tanto que se llama Rafa… Rafa Nadal, que en estos días decía que “le entraban ganas de llorar al ver que en un país en el que hemos sabido convivir y ser un buen ejemplo alrededor del mundo llegamos a esta situación… y ver a la sociedad en general, no solo la catalana, tan radicalizada…”