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Quizás hayas oído hablar de Baeza (provincia de Jaén. España).  Se trata de una de las ciudades más bellas de Andalucía. Fíjate si lo es que, hace ahora algo más de dos décadas, recibió junto con la cercana ciudad de Úbeda (hermana geográfica, histórica, cultural y arquitectónicamente) el altísimo honor de ser inscrita en la selectísima LISTA DEL PATRIMONIO MUNDIAL.

Creo que no sabría decirte cuales de sus singularidades culturales son las que más me han enamorado:

  • porque Baeza está ubicada en la cresta de una prolongada loma orientada hacia el sur desde la que se divisa un paisaje espectacular presidido en primera instancia por un inmenso mar de olivos y cuyo fondo escénico lo conforma  una amplia sucesión de montañas y pueblitos ubicados justo en el preámbulo del maravilloso Parque Natural de Sierra Mágina, precisamente uno de los tesoros más desconocidos de la provincia de Jaén, un verdadero mosaico de naturaleza, historia, monumentos, sabiduría popular, arquitectura vernácula y tradiciones… Así que ten cuidado si, al caer la tarde, decidieses disfrutar con parsimonia por el paseo mirador que da frente al valle, porque he oído decir que quizás no fue en Florencia sino aquí en Baeza donde “Sthendal” cayó mareado por tantísima belleza acumulada…

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  • o porque la arquitectura pétrea de estilo renacentista y el urbanismo anclado en el tiempo del conjunto urbano de Baeza no te dejarán indiferente, al igual que te sorprenderá la monumentalidad de un sin fin de edificios, lo que viene a hablar con elocuencia del papel tan relevante que esta ciudad pudo tener en aquella época.

  • o porque esta urbe, a pesar de que su modesto tamaño poblacional, alberga la sede de importantísimas instituciones y equipamientos religiosos, universitarios o académicos, por ejemplo, al igual que en Baeza vivieron personajes notabilísimos del panorama cultural o literario español.
  • o porque la fortaleza de su vida cultural o el fervor y el apego con el que los baezanos viven sus tradiciones festivas, religiosas o gastronómicas, por ejemplo, difícilmente te van a dejar indiferente…

Sirva este preámbulo con el que te he acercado a esta hermosa ciudad andaluza, para trasladarte el orgullo, el estado de ánimo y la responsabilidad con la que todo nuestro equipo de www.gr-arquitectos.com y particularmente yo mismo hemos asumido un delicado encargo profesional que nos llegó, hace ahora unos meses, desde Baeza: ayudarles a definir unas políticas de movilidad urbana acordes con las demandas de sostenibilidad que la sociedad actual demanda y también, lógicamente, coherentes con los altísimos valores simbólicos, históricos, patrimoniales y turísticos que le corresponden en su doble cualidad: como BIC Conjunto Histórico y como Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Debo decirte al respecto que el municipio de Baeza ya lleva varias décadas actuando con rigor en la gestión de su ciudad y específicamente de su patrimonio. No en vano aprobó en 1990 un excelente Plan Especial para la protección de su ciudad histórica (PEPRI) que fue considerado por numerosos especialistas como una iniciativa verdaderamente pionera ya que desde entonces ha servido de referencia y de acicate a numerosas ciudades patrimoniales andaluzas y españolas. Y también en lo que respecta a la materia específica de la definición de políticas de movilidad urbana sostenible, su ayuntamiento lleva, en realidad, al menos veinte años intentando diferentes actuaciones y proyectos relacionados con dicha materia, como, por ejemplo:

  • Un Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS 2010)
  • el Plan de Accesibilidad de Baeza (2014)
  • la Estrategia EDUSI de Úbeda y Baeza (2020)
  • la Agenda urbana de Baeza 2022)
  • o diversas iniciativas orientadas a la peatonalización de ciertos sectores urbanos o para la dotación de aparcamientos para residentes y/o visitantes.

Pero el caso es que, a pesar de tantos esfuerzos administrativos y técnicos y del tiempo transcurrido, Baeza apenas ha dado pasos significativos en lo que respecta a la implantación efectiva de políticas de movilidad, por lo que cuestiones tales como la congestión del tráfico en la ciudad, la prevalencia del coche sobre el peatón en sus calles y avenidas, el uso absurdamente exagerado del vehículo privado para recorrer pequeños recorridos urbanos, la contaminación visual y ambiental que genera el tráfico, el impacto de los aparcamientos irregulares en el seno de la ciudad monumental, o el bajísimo índice de ocupación del trasporte público… apenas han cambiado en todos estos años y siguen pareciéndose bastante al panorama que se daba cuando se aprobó aquel PEPRI.

O, digámoslo de otra manera: Una ciudad como Baeza, que supo ser pionera a nivel andaluz en la asunción de políticas de protección patrimonial, sin embargo y a pesar del acicate que debió suponer su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial (2003), hasta el momento no ha sabido avanzar en sus políticas de movilidad urbana sostenible al igual que lo están haciendo exitosamente otras ciudades análogas.

¿Por qué? Todos sabemos que cambiar los hábitos de los ciudadanos no es sencillo, por supuesto, pero a mí me parece que ese no ha sido el aspecto esencial, sino que hasta el momento las diferentes iniciativas que se impulsaron estuvieron carentes de una suficiente institucionalidad que les garantizase estabilidad en el tiempo y coherencia urbana, al margen de los lógicos cambios de signo en el gobierno local. Es decir, no lograron erigirse como verdaderos “proyectos de ciudad”.

Eso explica que hoy pueda contarte con una razonable satisfacción que desde el Ayuntamiento de Baeza han asumido que antes de seguir impulsando proyectos e infraestructuras aisladas había que trabajar previamente en la definición de un modelo estable de movilidad urbana sostenible para la ciudad en general y para su ciudad histórica en particular.

Para ello, hemos partido del análisis de todas aquellas iniciativas técnicas que se han venido dando durante los últimos años como paso previo a la elaboración de un renovado PMUS que considerando lógicamente el grado de implantación de las diferentes iniciativas de los últimos años, aprenda y asuma también de las tendencias actuales españolas y europeas en dicha materia; que busque con responsabilidad el consenso político local y la socialización de sus propuestas con pedagogía,  y que finalmente también se consolide mediante su concertación con las administraciones sectoriales que tienen funciones de tutela sobre el nuevo PMUS y sobre el patrimonio cultural local, y con aquellas otras instituciones cuyo aval suponga un plus de calidad y de coherencia patrimonial. Y ya, después de todo eso, que sea aprobado por el Ayuntamiento de Baeza, constituyendo un buen documento de planificación y de gestión para la mejora de la calidad de vida en la ciudad. En definitiva, un proyecto urbano comprometido.

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Además, también se ha programado que Baeza vuelva a ser pionera en cuestiones de excelencia patrimonial ya que dicho PMUS 2024 va a ser complementado con la Evaluación del Impacto Patrimonial de sus propuestas en materia de movilidad, siguiendo para ello la metodología recientemente propuesta por ICOMOS. Su elaboración ha sido encomendada al arquitecto Miquel Vadell, que cuenta en su haber con una notable y exitosa trayectoria tanto profesional como en su calidad de gestor público en la Sierra de la Tramuntana (Islas Baleares), también perteneciente al patrimonio mundial.

Para finalizar, te diré que ayer martes 12 de diciembre presenté en el ayuntamiento el nuevo PMUS 2024 ante una comisión de seguimiento que contó con la presencia de todos los grupos políticos de la corporación y de la arquitecta municipal, al igual que ha sido programada la presentación pública del PMUS 2024 el próximo viernes 13 de diciembre a las 19:00.

Publicado en La Ciudad Comprometida

Por Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Geógrafo y Urbanista. Colaborador de GRarquitectos

Inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2007, por reflejar, según la declaración, “patrones estacionales que pueden haber persistido desde hace dos milenios en el sur de Africa y ser la única área donde los Nama construyen aún casas portátiles”, las 160.000 hectáreas de superficie de este espacio localizado en la República Sudafricana, en la provincia de Cabo Norte, constituye un excelente ejemplo de paisaje cultural y botánico en un ambiente de desierto montañoso (desierto de Namib), condicionado ambientalmente por la corriente fría de Benguela y donde el pastoreo semi-nómada de la citada etnia Nama, el grupo más importante de los Hotentotes, ha marcado su impronta en unas comunidades florísticas y faunísticas casi siempre sorprendentes.

Panorama del paisaje.

La propiedad y gestión de algo más de la mitad de la superficie de este espacio (85.000 hectáreas) ha sido recientemente reconocida (2002) por la Justicia sudafricana a sus ancestrales pobladores, tras la expulsión sufrida a mediados de siglo XX por parte del Gobierno con el objeto de facilitar la explotación de los yacimientos diamantíferos de la región, cuyos conflictos por el control de este recurso se remontan a las colonizaciones alemanas y británicas del siglo XIX. Refugiados en otras zonas del desierto de Namib, con el retorno de los Nama a Richtersvel han resurgido en este espacio las cabañas llamadas “haru oms”, pequeñas estructuras portátiles con forma semicircular, cuyas armaduras de madera entrelazada se recubren con juncos trenzados o, actualmente,  pieles, esteras y lonas.

Haru Oms.

Recolectores de plantas medicinales y alimentarias, cazadores ocasionales, pastores de ganado caprino, ovino e, incluso, bovino, los Nama son artesanos de cuero y de alfombras, de instrumentos musicales (como flautas de caña), de joyas y de vasijas de barro, y poseen una arraigada cultura musical y oral basada en poesías, proverbios y cuentos, a la vez relacionada con conocimientos, creencias y medicina natural, que está estrechamente vinculada a diversos lugares y ambientes de este espacio desértico, cuya área septentrional no sólo es algo más cálida sino que cuenta con la presencia del Orange River, importante curso fluvial que ha excavado importantes gargantas y que presenta caudales permanentes, aunque variables estacionalmente, al encontrarse su cabecera en la zona pluviosa centroafricana.

Orange River.

Si interesante y merecedora de reconocimiento internacional es la cultura indígena, el paisaje de la región, en apariencia carente de vida en vastas extensiones, donde se ofrece desolado e imponente, es en realidad hábitat de una flora del desierto de entre las más ricas y extrañas de este tipo de ecosistemas a nivel mundial. De hecho, la asombrosa diversidad de plantas, desde hemicriptófitas hasta fanerógamas arbóreas, así como una notable variedad de invertebrados, pequeños reptiles, aves y mamíferos, son con frecuencia, en unos y otros casos, endemismos exclusivos. Las  específicas adaptaciones biológicas están condicionadas, en gran medida, por el hecho de estar atenuada la aridez ambiental del clima de la región con las nieblas de la mañana –’Ihuries’ o ‘Malmokkies’ en lengua de la población indígena–, que provienen de la condensación de las frías aguas del océano Atlántico, lo que permite un aporte de humedad vital para los seres vivos y, por tanto, para el mantenimiento de la ancestral cultura pastoril de los Nama.

Aloe dichtoma.

Sin duda, el esfuerzo del Gobierno sudafricano en conseguir que la UICN e ICOMOS avalasen la declaración de este espacio como Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO está plenamente justificado.

Aloe pillansii.Stapelia sp.Julodis sp.

Páginas web de consulta de información y obtención de imágenes:

http://www.sanparks.org/parks/richtersveld/

http://www.florasuculenta.com/links.htm

http://en.wikipedia.org/wiki/Namaqua

http://www.afrol.com/es

http://www.sa-venues.com/unesco-site-richtersveld.htm