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Aprendiendo de las mejores intervenciones paisajísticas: LA FUNDACIÓN ARANJUEZ PAISAJE CULTURAL
Acompañando a la serie de artículos que irán mostrando los mejores paisajes culturales de la humanidad, iniciamos ahora otra serie destinada a destacar aquellas intervenciones paisajísticas más relevantes que se están llevando… y para ello, nada mejor que comenzar también con Aranjuez. Este maravilloso lugar consta de jardines históricos, palacios y huertas de excepcional valor paisajístico, pero es de destacar entre sus rasgos principales, su red hidráulica de origen histórico.
Además, Aranjuez constituye un comprometido y modélico ejemplo de protección, conservación y ordenación paisajística. Para ello cuenta con la “FUNDACIÓN ARANJUEZ PAISAJE CULTURAL”, una figura que fue creada “con el fin de impulsar e intervenir en la gestión del municipio como territorio sostenible, y que desarrollará, fundamentalmente, actividades de promoción en materia de protección y defensa del medio ambiente, la agricultura y el patrimonio histórico y cultural de Aranjuez”.
ordenación paisajística.
Para seleccionar y explicar estos primeros ejemplos, hemos contado con la colaboración de Gosia Janusz, arquitecta paisajística de GRarquitectos, quien ha nos explica dos ejemplos cuya realización ayudarán devolver a Aranjuez su aspecto original.
- La restitución de la Azuda de la Montaña y restauración de su entorno
El estado actual:
La palabra Azuda procede del árabe “al-sudd” y significa máquina con que se saca agua de los ríos para regar los campos. En Aranjuez existía una Noria metálica que hoy día ha desaparecido. Se conserva el acueducto, una ruinosa caseta de bombeo eléctrico, y el caz que se sigue utilizando. El agua desde siempre ha sido considerada como un elemento, que en las manos humanas contribuyó a la creación de este espacio. Debido a que es de gran interes recuperar y restaurar el original sistema de regadío.
Objetivos de la intervención:
- restitución de la Noria
- restauración del acueducto
- restauración paisajística del entorno
- creación del Centro de interpretación de los sistemas hidráulicos y el regadío de Aranjuez
- creación de la red de recorridos peatonales y ciclistas
2. La recuperación del Raso de la Estrella
El estado actual:
Situado ante el Palacio Real y que desde su realización en tiempos de Felipe II organizó los accesos al sitio desde Madrid y Toledo, ha sufrido en los últimos siglos un proceso de degradación por la pérdida de su función original.
Objetivos de la intervención:
- instalación temporal del área del ferial para volver a colocar el Raso en el imaginario colectivo, es decir, la reocupación por los ciudadanos de Aranjuez
- reactivación del Raso mediante sus nuevos usos culturales, ej. centro de congresos y exposiciones
- facilitación del acceso al Raso mediante restauración de aquellos accesos antiguos que han desaparecido o se encuentran en mal estado
- reversión a la propiedad pública de los terrenos ocupados por las viviendas y otras construcciones
La realización de estos dos programas de intervenciones contribuye al incremento de la oferta turística cultural y poner en valor los espacios que hoy se encuentran deteriorados y por eso frecuentemente fuera de los circuitos turísticos de Aranjuez.
Conclusiones de los foros LA CIUDAD COMPROMETIDA (II)
II.1 LA CIUDAD COMPROMETIDA CON EL MEDIO AMBIENTE:
Ciudad y la sostenibilidad: La ciudad es un órgano vivo, que crece y que por tanto consume recursos. El ciudadano tiene que entender que la responsabilidad sobre el consumo de recursos, y la producción de residuos y gases es también suya.
La Estrategia por el Cambio Climático en las ciudades pasa fundamentalmente por la formulación de:
- las Agendas 21.
- el Pacto de los Alcaldes,
- los Programas de Sostenibilidad Ciudad 21,
- el Programa Bosques por Ciudades.
En las ciudades más activas, como por ejemplo Sevilla, los programas de sostenibilidad han permitido, en poco plazo, aumentar considerablemente la calidad de vida, a partir de la medición del nivel de contaminación, ruidos, calidad del aire, residuos…etc.
Los grandes retos de la ciudad futura relacionados con el cambio climático son: el control de la emisión de gases y partículas, ruidos, residuos, contaminación lumínica; y sobre todo solucionar la movilidad dentro y desde fuera (a nivel metropolitano) en la ciudad.
La CONCLUSIÓN del debate establece que:
- el ciudadano debe aprender a responsabilizarse de sus actos
- y que la planificación urbanística debe:
- ser más consecuente con el medio ambiente,
- empezando por no consumir tanto suelo,
- incluir a los ambientólogos en la toma de decisiones de la planificación
- revalorizar el casco histórico frente a la nueva ciudad, y
- evaluar permanentemente la “Huella Ecológica” de ciudades y territorios
- Y como toda acción tiene forzosamente efectos positivos y negativos, no debe plantearse un conflicto entre preservación y evolución… sino que deberemos gestionar con responsabilidad el porvenir de la ciudad.
Naturaleza y sostenibilidad: quiero recordar algunas de las frases memorables escritas en el blog:
- ¿Qué hay en los paisajes que no sea una cierta fertilidad en mí?
- Proteger la naturaleza es lo más progresista, lo único para construir el futuro.
- Todo lo que es, es por lo que ha sido.
- “Cuando la naturaleza y las ideas van separadas, la cultura y la vida están amenazadas”.
- “…no la toques más, que así es la rosa…”
II.2 EL DISEÑO DE LA CIUDAD COMPROMETIDA
Desarrollo equilibrado y sostenible: Si dirigimos la mirada hacia nuestras ciudades en general, y a los bordes litorales en particular, vemos cómo la geografía ha sido manipulada, se ha priorizando el crecimiento desmesurado, y casi siempre se ha dado la espalda de manera rotunda a la propia identidad histórica y paisajística, generando un modelo de crecimiento artificioso, no sostenible en el tiempo ni en el espacio, y con fecha de caducidad.
Por eso deberemos aprender de aquellos lugares que han optado por la salvaguarda de su propia identidad, con actuaciones encaminadas a la rehabilitación y la conservación de su patrimonio tangible e intangible, sin renunciar, en ningún caso, a un desarrollo equilibrado y sostenible.
Debe potenciarse el papel que han de jugar los Barrios y los Centros Urbanos como espacios para la convivencia y sensibles a las necesidades de sus habitantes. Y para ello, es necesario atender a consideraciones: económicas, potenciando barrios equipados que fomenten la igualdad de oportunidades; culturales, fortaleciendo el sentido de pertenencia e identidad local; políticas, donde la gobernabilidad facilite la participación ciudadana; urbanísticas, priorizando la ciudad construida, compacta e integrada, mediante políticas y acciones urbanísticas que limiten el crecimiento expansivo y que mejoren la habitabilidad de los barrios existentes; y sociales, en los barrios más desfavorecidos. Y todo ello, reconociendo que existe un pilar central de cara a la recuperación de los centros históricos y barrios: la política de vivienda.
El espacio público no puede ser tratado como residuo, y debe tratarse como un verdadero espacio arquitectónico, donde debemos incorporar, debidamente reinterpretados, los conceptos básicos de la ciudad tradicional mediterránea.
Porque resulta necesario recuperar y ocupar los espacios intermedios de la ciudad donde la calle constituye el elemento vivo que los articula: los adarves, los pequeños ensanches y plazoletas que se generan en la intersección de la trama y los patios de las viviendas colectivas. Ejemplos de transición entre lo público y lo privado, donde la ciudad tradicional es capaz de establecer filtros o diafragmas permeables que regulan el contacto entre el mundo residencial y la vida urbana.
Es posible imaginar una ciudad contemporánea llena de matices que recuperen la escala humana como punto de partida sobre el que implementar nueva vida a la ciudad. La densidad equilibrada de la urbe tradicional puede ser entendida como valor añadido que facilite las relaciones personales.
Los hitos urbanos diseñan la silueta de nuestras ciudades marcando sin duda nuestra manera de vivir en ella. Son referencias cargadas de sentidos y de sentimientos. Pero… ¿Quién debe tener derecho a erigirse en protagonista permanente de la imagen de una ciudad? quizás, únicamente sus símbolos y su cultura… aunque la clave está en propiciar los debates… así como en el criterio selectivo de la sociedad de cada época para seleccionar sus huellas históricas en la ciudad…
Hay que reivindicar un dialogo sereno, amable y al tiempo contemporáneo de los edificios y con su entorno… Por eso cada tiempo podrá generar, o no, un hito en el paisaje urbano… y propiciar que en el resto de los casos lo importante sea hacer ciudad, donde lo que importa no son las singularidades…
Ciudades para todos: Una ciudad accesible, desde el punto de vista arquitectónico, urbanístico, y de movilidad, sería aquella en la que cualquier persona pudiera integrarse totalmente en ella. La accesibilidad posibilita el poder llegar, entrar, salir y utilizar los edificios públicos, los domicilios particulares, las superficies comerciales, los espacios de ocio, los lugares de trabajo, etc. y permite a toda la población participar en las actividades sociales y económicas para las que las metrópolis se han concebido.
Aunque existe en España legislación al respecto, aún hay mucho que avanzar, y Granada, en este aspecto, no es una excepción. Un simple paseo por sus calles nos demuestra que queda un largo camino por recorrer para conseguir la accesibilidad universal.
La importancia del color para la vida cotidiana es algo evidente. Sin embargo, a la hora de construir nuestras ciudades es algo que no tenemos en cuenta. Generamos ciudades inhóspitas para el habitante cotidiano, ciudades cargadas de grises, inmersas en seriedad y rutina, en los colores que llenan el asfalto, los pasos de cebra, los semáforos, las farolas, etc. Cuanto mayor es la ciudad, más gris acaba siendo. Tenemos mucho que aprender de los núcleos de población que no han perdido su identidad cromática, en los que el color es un elemento más que da cualidad y calidad al espacio público, además de dotarlo de una identidad e imagen propia.
Y en el mismo sentido deberemos hablar de la importancia de las pequeñas cosas, de los detalles en las relaciones humanas, en el diseño arquitectónico, y en la configuración de la escena urbana… Porque la ciudad de hoy no está pensada para ser recorrida, mirada, vivida… porque generalmente no se cualifica el espacio exterior, el espacio público, el entorno, porque hemos olvidado tener presentes las cualidades que éste nos debe aportar.
II.3 LA CIUDAD SOCIALMENTE COMPROMETIDA
CIUDAD Y PARTICIPACIÓN: Es necesario profundizar en la Gestión del Conocimiento en nuestras ciudades. Existe sobresaturación de la información cuantitativa y experta, y ausencia de la cualitativa y comprensible. Faltan cauces operativos de intercambio de saberes entre ciudadanos, profesionales e instituciones.
Necesitamos muchos más espacios de debate sobre las cuestiones de calado… Que los representantes públicos sepan ofrecer sus alternativas, debatirlas y consensuarlas, y que los ciudadanos exijamos de nuestros gestores apertura de mente, generosidad para aceptar lo positivo de las aportaciones de los otros, y predisposición para hacer trasparentes sus decisiones… Desde La Ciudad Comprometida queremos seguir haciendo nuestra aportación, en ese sentido.
LA VIVIENDA: conforma más de las tres cuartas partes de la masa construida en las ciudades, y es el bien fundamental más grande, pesado y costoso. Ya que determina la estructura, funcionamiento, imagen, carácter y escala de las ciudades, y es decisiva para el bienestar de sus moradores y tiene repercusiones directas e indirectas sobre ellos, incluyendo su salud, el sentido de identidad y pertenencia, la eficiencia en el trabajo, la formación y preservación de valores éticos y morales, el funcionamiento de la familia y la creación de una cultura ciudadana.
- Por todo esto los poderes públicos deben garantizar el ejercicio efectivo del derecho de sus habitantes al acceso a una vivienda, como bien básico que debe prevalecer sobre el mercado.
- Es necesario adaptar las normativas de viviendas libres y protegidas a las nuevas necesidades, así como definir qué es una vivienda adecuada, y cómo garantizar el acceso a ella.
- Es necesario promover nuevas formas de coordinación entre administraciones que incluyan nuevos modelos de financiación, formas de participación más democráticas y una evaluación del producto final.
- Facilitar una mayor complejidad funcional urbana, usos, servicios y funciones, y mejorando la accesibilidad y la eficacia del transporte público.
- La vivienda debe asociarse al concepto de calidad ambiental, con una incidencia directa en la calidad de vida del ciudadano. Debe ser entendida como contenedor energéticamente eficiente y dotado de tecnología avanzada y de servicios de la mayor calidad posible.
- Es necesario integrar en el diseño el cuidado del paisaje urbano como cualificador de la ciudad; El paisaje urbano es indicador de identidad y calidad de vida, y todo ciudadano tiene derecho a disfrutar de él y sentirse identificado.
CIUDADES DEMOCRÁTICAS, CIUDADES SOSTENIBLES: El boom inmobiliario de la última década ha tocado a su fin con la crisis financiera y del sector de la construcción. Un rápido balance del mismo permite observar algunas cuestiones relativas a su lado oscuro de cuya corrección depende, en gran parte, el futuro de nuestras ciudades, de su sostenibilidad y de su calidad de vida democrática.
La ciudad compacta, que tanto gusta a los urbanistas europeos, se ha visto superada por la ciudad dispersa: el modelo americano de ciudad difusa que se ha ido imponiendo por la influencia mediática, y porque la gente, en realidad, prefiere vivir en estos chalets o adosados de la periferia. Sólo los intelectuales y los ecologistas conscientes del despilfarro de energía y territorio que esto supone defienden la ciudad compacta, pero conseguirla no es ya un problema del urbanismo sino de la pedagogía… Y lo que ahora toca no es tanto pensar en nuevos planes de desarrollo sino en cómo se puede compactar y estructurar la ciudad difusa que ya se ha construido para minimizar los daños.
II.4 LA POLÍTICA URBANÍSTICA DE GRANADA PARA EL SIGLO XXI
Tras las ponencias del foro La política urbanística de Granada para el siglo XXI, se estableció una mesa redonda donde se expusieron las inquietudes de los asistentes. Entre las reflexiones destacamos lo siguiente:
- Preocupación porque la política urbanística cuantifique pero no cualifique los espacios libres.
- Preocupación porque la planificación urbana esté en manos de los empresarios y no de los ciudadanos. Haciéndose hincapié en el carácter mercantil del urbanismo en la actualidad, y en lo desfasado que ha quedado el planeamiento territorial actual.
- Necesidad de reciclaje en las barriadas marginales. Habría que hacer un trabajo directo en las mismas, ya que fuera de los barrios patrimoniales también hay mucho que rehabilitar.
- No dejar pasar la oportunidad de cerrar el modelo territorial metropolitano, definiendo un modelo de protección definitivo de la Vega para que esta no esté en continuo debate.
- Los nuevos crecimientos residenciales deben asociarse a las propuestas del Parque Tecnológico y a los grandes sistemas de espacios libres.
- Debemos plantearnos qué modelo de ciudad queremos, si queremos el modelo de ciudad de Friburgo o el de Madrid.
- Las áreas de oportunidad no son sólo para el crecimiento residencial o el desarrollo industrial, sino que hay que cualificar esos espacios y dotarlos de calidad.
- Apuesta por la creación de una ciudad metropolitana con “caja única”, donde los municipios no compitan entre sí por captar promociones.
La aglomeración metropolitana de Granada y el espacio de la Vega: dos realidades territoriales obligadas a coexistir (y III)
Por Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Geógrafo
A tenor de los hechos y procesos constatados, pareciese que no son suficientemente reconocidos los valores de la Vega de Granada ni por el conjunto de la ciudadanía –tal vez sea precisos más esfuerzos de difusión y pedagogía– ni por las Administraciones; no, al menos, todo lo necesario en aras a la sostenibilidad medioambiental, a la eficiencia del sistema, a la calidad de vida, a la garantía en el mantenimiento de lugares y vistas irremplazables, etc., que una buena parte de la sociedad reclama junto a la demanda de soluciones a las pequeñas y grandes complicaciones para la vida cotidiana que conlleva habitar en una ciudad discontinua y con severas dificultades para moverse de modo fluido entre sus piezas urbanas e industriales, sus centros de trabajo y residencia, sus centros sanitarios, educativos, comerciales, de ocio, etc.. y sus viviendas; o donde la cultura y hábitos de carácter mediterráneo, así como el excesivo peso de las iniciativas particulares inconexas en la organización territorial, no resuelven satisfactoriamente un modelo de asentamiento casi rururbano, pues no cumple adecuadamente con las premisas de este modelo (de inspiración anglosajona y en gran medida ajeno a una cultura mediterránea de concentración poblacional en pueblos y ciudades) a causa del subequipamiento crónico, déficit viario y de transporte público, escasa calidad urbanística de innumerables zonas residenciales, entornos ambiental y paisajístico dañados, etc., hechos que son presentes, a veces de modo sangrante, en la Vega de Granada y entorno próximo. Así las cosas, es precisa una intervención pública decidida que canalice soluciones a esas deficiencias, que han de recoger la sensibilidad y necesidad social al respecto con una participación ciudadana real y efectiva, bien asesorada por profesionales en estas materias y bien interpretada por los representantes políticos.
El POTAUG, que ya cumple diez años de vigencia, hizo un ajustado diagnóstico de los problemas y planteó algunas soluciones relativas a la habitabilidad de la aglomeración urbana y al mantenimiento de ciertos valores, siendo el espacio de vega uno de los que recibió mayor atención. La revisión del Plan, que se iniciará en los próximos días, parece prometer una apuesta por la conservación de la vega, por una agricultura más sostenible y rentable, y por una adecuada integración de los proyectos y actuaciones que se desarrollen sobre este espacio, como el Parque del Milenio (pág. 2 y 3 de IDEAL del lunes 20 de julio de 2009). A su vez, han de buscarse soluciones adecuadas –bajo premisas de sostenibilidad ambiental y ordenación territorial– para las tensiones urbanísticas de los núcleos asentados en la zona irrigada y para determinados proyectos de importancia estratégica, que requieren ampliación, especialmente el Parque Tecnológico de la Salud. Pero asimismo han de satisfacerse otras muchas necesidades y demandas sociales, así como requerimientos ambientales (producción de alimentos, generación de oxigeno, mejora microclimática, provisión de rentas exclusivas o complementarias, expansión lúdica y deportiva, disfrute paisajístico, marco de acogida de registros históricos significativos, espacio complementario ineludible del patrimonio arquitectónico comarcal, con máxima expresión en La Alhambra, etc.) del modo menos lesivo y mejor integrado posibles para este espacio singular, del que no somos más que herederos moralmente obligados a gestionar de forma racional y cautelosa; por tanto, que “las dos realidades territoriales obligadas a coexistir” (la aglomeración metropolitana y el espacio agrícola de vega) lo hagan de modo satisfactorio es una asunto nada trivial, puesto que se ponen en juego muchas expectativas, desde las económicas hasta las relativas a la calidad de vida de los ciudadanos.



