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Jueves, 02 Septiembre 2010 10:14

AGRICULTURA ECOLÓGICA Y PAISAJE

Destaca la contribucion de cultivos ecologicos en la agricultura.
Destaca la contribucion de cultivos ecologicos en la agricultura.

Los problemas ecológicos creados por las prácticas de cultivo convencionales originaron la aparición de diferentes propuestas de diversa naturaleza y responsabilidad que pretendían aminorar o eliminar estos problemas. De ahí, surgió la agricultura ecológica. Definirla brevemente no es fácil ya que si algo la caracteriza es la diversidad, por tenerse en consideración, no sólo aspectos agrarios, sino también medioambientales, económicos y sociales.

La definición aprobada en la Orden de 26 de septiembre de 2000 define que la Agricultura Ecológica es un sistema agrario cuyo objetivo fundamental es la obtención de alimentos de máxima calidad respetando el medio ambiente y conservando e incrementando la fertilidad de las tierras a medio y largo plazo, mediante una utilización óptima de los recursos naturales, sin el empleo de productos químicos de síntesis y manteniendo el bienestar animal. No obstante, para cumplir con estos objetivos es necesario abarcar multitud de conceptos y técnicas. En agricultura ecológica no se utiliza una mera sustitución de insumos sino que el manejo de la finca o granja debe basarse en una serie de prácticas que actúen como medidas preventivas y aminoren los problemas de fertilización y de manejo de plagas, enfermedades y malas hierbas. Muchas de estas prácticas van encaminadas al aumento de la biodiversidad. Sobra decir la importancia que tiene esta biodiversidad para asegurar la estabilidad a través del tiempo de un agroecosistema.

Un ejemplo de agricultura.
Un ejemplo de agricultura.

Los agricultores ecológicos ven el resultado de su trabajo no solo en la satisfacción de quienes consumen sus productos, sino también en el estado de los campos, arroyos, árboles y montes que los rodean. Aunque el Reglamento de la UE sobre agricultura ecológica no especifica con exactitud qué prácticas han de emplearse para la buena salud de estos recursos, algunas de las normas y prácticas voluntarias a las que se adhieren los agricultores ecológicos tienen su efecto en este sentido.

Toda actividad agrícola implica la modificación del ambiente natural. Sin embargo, la agricultura ecológica intenta reducir al máximo este impacto, con lo que las granjas ecológicas tienden a difuminarse en el paisaje circundante.

La agricultura sigue siendo un sector fundamental en muchas regiones del planeta.
La agricultura sigue siendo un sector fundamental en muchas regiones del planeta.

La agricultura ecológica se adhiere a prácticas que ayudan a mejorar y preservar los paisajes rurales, entre los que se incluye la creación y la conservación de:

  • Setos
  • Prados
  • Flora y fauna autóctona
  • Vías fluviales naturales
Cultivos de agricultura ecológica.
Cultivos de agricultura ecológica.

La diversidad de especies animales y vegetales empleadas en la producción ecológica, así como la variedad en los usos de la tierra, contribuyen a crear un paisaje más interesante y variado. Se conservan las zonas de vegetación silvestre y se plantan especies no cultivables que ayudan al desarrollo de los depredadores naturales de las plagas.

Además de ser visualmente atractivos, los paisajes que crea la agricultura ecológica son los más idóneos para los lugares en los que se encuentran. Esto es posible porque:

  • Se utilizan recursos in situ, y no insumos externos
  • Es prioritaria la utilización de especies vegetales y animales autóctonas
Una típica huerta tradicional.
Una típica huerta tradicional.

Prácticas que contribuyen a la mejora de la estructura del suelo y de les recursos hídricos que, asimismo, ayudan a mantener el equilibrio natural de las distintas zonas.

Las prácticas agrícolas ecológicas diseñadas para mejorar el bienestar de los animales pueden también crear una visión más atractiva de la ganadería de cara a los que son ajenos a ella:

  • Todas las especies animales tienen acceso a espacios abiertos con pastos.
  • Un número más reducido de animales pasta en cada parcela
  • Suelen emplearse razas tradicionales y autóctonas, lo cual resulta mucho más atractivo
Agricultora en Centroáfrica.
Agricultora en Centroáfrica.

Además de los beneficios para la naturaleza y para los seres vivos, los paisajes que resultan de la agricultura ecológica también pueden traer consigo beneficios socioeconómicos adicionales, como es el incremento del atractivo de las zonas rurales. Ello hace más probable que estos lugares atraigan y retengan habitantes en una época de migración masiva a áreas metropolitanas.

Fuentes: ‘Manual para la diversificación del paisaje agrario’

Por Gosia Janusz. Paisajista de GRarquitectos

Viernes, 21 Mayo 2010 09:50

LOS PAISAJES AGRARIOS

Por Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Geógrafo y Urbanista. Colaborador de GRarquitectos & Gosia Janusz. Paisajista de GRarquitectos

Ejemplo de paisaje agrario con viviendas.
Ejemplo de paisaje agrario con viviendas.

Como es bien sabido, la revolución neolítica significó el aprovechamiento intensivo y selectivo del mundo vegetal, lo que dio lugar a la –por algunos autores denominada– “primera de las artes”: la agricultura; una actividad que, según las condiciones del entorno natural, de las adaptaciones humanas, de la presión demográfica, de los avances técnicos y otros aspectos ha ido generando un sinfín de espacios agrícolas, con diversas modalidades de cultivo, intensidades, formas de aprovechamiento y modos organizativos. La consecuencia paisajística de todo ello ha sido una enorme panoplia de paisajes agrarios que representan, en muchos casos,  interesantes valores productivos, estéticos y ambientales.  

Los elementos destacables e identitarios de estos espacios son muy diversos y complejos. Como ejemplo cabe mencionar el mosaico de cultivos, praderas, árboles, parcelaciones, cercados, edificaciones más o menos vinculadas o un elemento tan fundamental como el agua, tanto por su presencia (en caso de estar regulada permite la creación de espacios agrícolas de regadío) como por su escasez; en definitiva, manifestaciones de paisajes agrarios como composiciones formadas por los cultivos o pastizales, por una determinada retícula (caminos, parcelas, infraestructuras de irrigación en su caso, etc.) y por una serie de construcciones que se identifican por el estilo arquitectónico, frecuentemente propio o vernáculo de la región en que se encuentran.

UNESCO ha reconocido el valor de algunos paisajes agrarios por constituir ejemplos  representativos y genuinos, si bien cabe pensar que la lista se ampliará en el futuro dada la importante diversidad de composiciones paisajísticas de espacios agrarios, a la vez que es creciente la consideración del valor patrimonial de los mismos.

Así, en Francia, en Saint-Emillion encontramos el testimonio de la viticultura que fue introducida en esta fértil región de Aquitania por los romanos y que se intensificó en la Edad Media. Se trata de un paisaje excepcional, totalmente dedicado a la actividad vitivinícola y donde destacan muchos monumentos históricos procedentes del siglo XI. Además está situado en la ruta de peregrinación a Santiago de Compostela.

El paisaje cultural de Tokaj, en Hungría, demuestra gráficamente la larga tradición de producción de vino en esta región de suaves colinas y valles. El intrincado diseño de los viñedos y el salpicado de granjas, pueblos y pequeñas ciudades, con sus redes históricas de bodegas soterradas, muestra todas las facetas de la producción de los famosos vinos de Tokaj, cuyas calidades y gestión han sido estrictamente reguladas desde hace casi tres siglos.

Entre las estribaciones del volcán de Tequila y el profundo valle del Río Bravo, en México, se encuentra un territorio extenso de plantaciones de agave azul, que fue utilizado desde el siglo XVI para producir tequila y tela. Hoy en día, la cultura del agave se considera parte de la identidad nacional. La propiedad es también un testimonio de la cultura Teuchitlán que dio forma a la zona entre los años 200 y 900, en particular mediante la creación de terrazas para la agricultura, viviendas, templos, túmulos ceremoniales y juegos de pelota.

En la región del Caribe y de América Latina están presentes los testimonios de las plantaciones de café del siglo XIX que constituyen el ejemplo más antiguo de una forma pionera de la agricultura en un terreno difícil, donde la selva virgen fue convertida en un terreno agrícola. La producción de café en el sector oriental de Cuba durante los siglos XIX y XX dio lugar a la creación de un paisaje cultural único, lo que ilustra una etapa significativa en el desarrollo de esta forma de agricultura.

Cabe concluir que los paisajes agrarios, en muchos casos, forman parte de la identidad de un país o una región; se erigen en expresiones de un medio natural transformado en mayor o menor grado por la cultura humana a lo largo del tiempo; pueden constituir reductos de formas etnológicas de diversa índole en entornos más intensamente transformados y donde aquéllas puedan haber quedado diluidas o perdidas; pueden jugar una relevante función ambiental, además de la productiva, ya sea para la subsistencia, ya sea para obtención de beneficios en el mercado, etc. Es por todo ello que los paisajes agrarios, sobre todo aquellos que mantienen su carácter paisajístico, son progresivamente reconocidos como bienes de interés patrimonial y, en tal medida, toda iniciativa orientada a su valorización y conservación (necesariamente compatible con la explotación socio-económica) debe ser bien recibida.

Galería fotográfica de los Paisajes Agrarios

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Juan Carlos García de los Reyes junto a Miguel Ángel Sánchez del Árbol y Luís Miguel Valenzuela Montes./ GR

Esta tarde se ha celebrado bajo este títilo en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada (UGR), y dentro de la programación de las “Jornadas sobre el Patrimonio, el Paisaje y la Sostenibilidad en la Vega” organizada por la Asociación de Alumnos por la Ciencia, la Cultura y el Deporte (ACICUDE) y el Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida – Cátedra José Saramago , un interesante panel de expertos.

En él han participado Francisco Aguilera Benavente del Laboratorio de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada; Miguel Ángel Sánchez Árbol del Departamento de Análisis Geográfico Regional y Geografía Física de la UGR; el urbanista y arquitecto granadino Juan Carlos García de los Reyes, director de GR arquitectos y autor de este blog de ‘La Ciudad Comprometida’, y todo bajo la moderación de Luis Miguel Valenzuela Montes del Departamento de Expresión Gráfica Arquitectónica y en la Ingeniería de la también Universidad granadina.

Ante medio centenar de alumnos, profesores y especialistas en la materia, los encargados de guiar este panel de expertos han ido esbozando uno a uno sus teorías de sostenibilidad de la Vega.

Partiendo de la caracterización paisajistica y geográfica de la Vega, se habló de las posibilidades reales de supervivencia de este espacio único tal y como lo conocemos, de la necesidad de genenrar sístemas que permitan la sostenibidad de la Vega como sístema autónomo. De la posibilidad de solapar diferentes usos: recreativos, de ocio, agrícolas… dentro del espacio de Vega para conseguir que los habitantes del área metropolitana de Granada no solo vean la Vega como un paisaje, sino que sean capaces de disfrutarla, valorarla y amarla, ya que no hay mejor modo de que algo dure en el tiempo que hacer que su actividad no cese.

Asistentes, ponentes y participantes han demostrado su compromiso por la Vega al practicamente llenar este auditorio en un día poco proclive para este tipo de actos al coincidir un día de la semana viernes; a las 16:30 horas; Día del Padre y de San José (y de todos los Pepes y Pepas); Fiesta de la Primavera; puente festivo en diez comunidades autónomas y con la ocupación en Granada a un grandísimo nivel; un intrépido calor…

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LA PLANIFICACIÓN DEL PASIAJE AGRARIO DE LA VEGA DE GRANADA
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Díptico de las Jornadas.

Los próximos días 18, 19 y 20 de marzo, se celebrará en el Salón de Grados de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada (UGR) las “Jornadas sobre el Patrimonio, el Paisaje y la Sostenibilidad en la Vega” organizada por la Asociación de Alumnos por la Ciencia, la Cultura y el Deporte (ACICUDE) y el Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida – Cátedra José Saramago .

El urbanista y arquitecto granadino Juan Carlos García de los Reyes, director de GR arquitectos y autor de ‘La Ciudad Comprometida’ , participará en las mismas en el panel de expertos que se celebrará el viernes a las 16:30 horas bajo el título de La planificación del paisaje agrario de la Vega de Granada junto a José Alfonso Menor Toribio , del Departamento de Antropología, Geografía e Historia de la Universidad de Jaén;  Francisco Aguilera Benavente del Laboratorio de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada; Miguel Ángel Sánchez Árbol del Departamento de Análisis Geográfico Regional y Geografía Física de la UGR; y bajo la moderación de Luis Miguel Valenzuela Montes . Dto. de Expresión Gráfica Arquitectónica y en la Ingeniería de la también Universidad granadina.

La Vega de Granada

La Vega de Granada surge de los fondos marinos del Terciario como lo demuestran los restos arrecifales que se conservan en algunos cerros que rodean esta zona granadina. No habitada por los primeros habitantes por su aspecto pantanoso, sí lo hicieron las primeras grandes civilizaciones, prueba de ello son los restos de las ciudades de Ilurco y Medina Elvira.

Residencia de verano de los reyes nazaríes y posteriormente de los Reyes Católicos, además de contener un lugar de caza Real ya que a Carlos V le encantaba cazar faisanes en la misma, sigue siendo aún hoy día, lugar de descanso Real, aunque no para la realeza española.

Debido a las inundaciones del río Genil, se realizaron obras para su canalización por el que hoy es el fundador del Colegio de Ingenieros de Caminos, siendo esta una de las primeras obras que realizó él mismo en territorio español.

La llegada de la revolución industrial llega a Granada con el cultivo de la remolacha, cultivo que se desarrolla fundamentalmente en la Vega de Granada, aunque también se da en menor desarrollo en otras comarcas.

Hoy día la Vega de Granada es un espacio eminentemente agrícola, con muy pocos restos de su pasado y con un futuro poco prometedor, de ahí la necesidad de su conservación y protección.

Programación de las Jornadas

El resto del programa se compone de:

Jueves 18 de Marzo

12:00 Inauguración.
12:30 Conferencia inaugural: La Vega de Granada, una visión geográfica .
Dña. Mª Carmen Ocaña Ocaña. Departamento de Geografía. Universidad de Málaga.
16:30 Panel de expertos: El Patrimonio natural y la valorización de los recursos de la Vega de Granada .
_ D. José Rodríguez Fernández. Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra. CSIC-Universidad de Granada.
_ D. Mariano Simón Torres. Dpto. de Edafología y Química Agrícola. Universidad de Almería.
_ D. Antonio Castillo Martín. Instituto del Agua. Universidad de Granada.
_ D. Francisco Valle Tendero. Dpto. de Botánica. Universidad de Granada.
_ Modera: D. José Antonio Soriano Díaz. Asociación ACICUDE.
18:30 Descanso
19:00 Panel de expertos: El Patrimonio agrario y la sostenibilidad local en la Vega de Granada .
_ D. Ricardo Ávila Alabarces. IFAPA Camino de Purchil.
_ D. Mª Angeles Ripoll. IFAPA Camino de Purchil.
_ D. Gloria Guzmán Casado. CIFAED.
_ D. Manuel Cala Rodríguez. GRAECO.
_ Modera: Dña. Ana Isabel García López. Vicedecana de Actividades Científicas y Culturales de la Facultad de Ciencias.

Viernes 19 de Marzo

12:00 Panel de expertos: El Patrimonio histórico y cultural de la Vega de Granada: la identidad como valor .
_ D. José Castillo Ruíz. Dpto. Historia del Arte. Universidad Granada.
_ D. José Miguel Reyes Mesa. Dpto. de Teoría e Historia Económica. Universidad de Granada.

_ D. Luís González Ruiz. Departamento de Teoría e Historia Económica.
_ D. Antonio Malpica Cuello. Dpto. de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Histográficas. Universidad de Granada.
_ Modera: D. Alberto Matarán Ruiz. Director del Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida – Cátedra José Saramago. UGR.
18:30 Descanso
19:00 Presentación de la “Declaración por la Sostenibilidad de la Vega de Granada” y del Programa “Vegaeduca” . D. Javier Alonso Magaz.
19:20 Foro por la Sostenibilidad en la Vega de Granada .
– D. José Carlos Ávila Cano. Jefe de Servicio de Agricultura, Ganadería, Industria y Calidad. Consejería de Agricultura y Pesca.
– Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. Secretaría de Ordenación del Territorio.
– Alcalde de un Ayuntamiento de la Vega.
– D. Francisco Cáceres. Plataforma Salvemos la Vega.
– D. Rafael Hernández del Águila. Departamento de Análisis Geográfico Regional y Geografía Física. Universidad de Granada.

Sábado 20 de Marzo

_ Visita al yacimiento de Medina Elvira en Sierra Elvira.
_ Visita a la Finca del Cortijo del Pino y “Ciempiés”.

Para más información e inscripciones en la web:

http://acicude.blogspot.com

Martes, 28 Julio 2009 08:44

El paisaje de Órgiva

Por María Aragón. Ex-presidenta de Abuxarra

No se concibe la ordenación de un territorio separando el casco urbano del entorno natural, pero la simbiosis necesita la diferenciación de ambos.  La separación, curiosamente  se produce, cuando el primero engulle al segundo. Gran parte del entorno que rodea a los pueblos y ciudades son vegas, que tienen un doble valor. Por una parte el paisaje agrario y por otro el aprovechamiento económico que hace a la población más estable.

Olivo centenario en Órgiva./ Archivo GR
Olivo centenario en Órgiva./ Archivo GR

Órgiva tiene una vega magnífica. Como paisaje es muy singular por la densidad de su olivar, que le confiere una personalidad extraordinaria. Los que hemos crecido con esa imagen, la hemos interiorizado tanto, que forma parte de nuestra vida. Siempre he estado convencida, que para vivir es necesario ver el entorno como algo propio, vivirlo y sentirlo.

Económicamente, la vega de Órgiva, es un gran potencial. En estos momentos se está intentando revalorizar el olivar con la creación de una almazara, organizada como cooperativa de aceite ecológico. Son las hortalizas, en algunas zonas de la vega tempranas, para venta  ó autoconsumo, aspecto este último nada despreciable, pues significa un buen ahorro para aquellas familias que tienen alguna parcela. En los últimos años este valor se ha incrementado con el turismo rural, cuyo reclamo es el paisaje de olivos centenarios. 

No todo el mundo ve claro, que la vida de un municipio es su riqueza endógena. Consecuencia de ello son las barbaridades que se han producido: El arranque de olivos centenarios para venderlos a especuladores para viviendas de lujo, se ha permitido la construcción de invernaderos, pocos pero muy visibles, ya que la vega es pequeña y abierta y permite una visión fácil de todo lo que ella se ubica. Pero la guinda que puede estropear una gran parte de ella es la construcción de la variante nº 5. Desde el punto de vista paisajístico, ecológico y económico. Caerían un gran número de olivos centenarios, arruinaría la economía de muchas familias, las directamente afectadas que perderían sus minifundios, que es el tipo de propiedad que existe, pero el turismo rural en esa zona se lo puede cargar perfectamente. Si la vega se mantiene con estas riquezas la población se fija en el territorio y se consolidarán los servicios y el comercio, es todo un engranaje que para que funcione bien solo es necesario mantener nuestro entorno natural. Si por el contrario, lo vamos llenando de elementos disonantes su función será cada vez exigua, no cumplirá con su papel que es fundamental, especialmente en la zonas rurales.

Vista de la vega de Órgiva./ Archivo GR
Vista de la vega de Órgiva./ Archivo GR

Por Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Geógrafo 

A tenor de los hechos y procesos constatados, pareciese que no son suficientemente reconocidos los valores de la Vega de Granada ni por el conjunto de la ciudadanía –tal vez sea precisos más esfuerzos de difusión y pedagogía– ni por las Administraciones; no, al menos, todo lo necesario en aras a la sostenibilidad medioambiental, a la eficiencia del sistema, a la calidad de vida, a la garantía en el mantenimiento de lugares y vistas irremplazables, etc., que una buena parte de la sociedad reclama junto a la demanda de soluciones a las pequeñas y grandes complicaciones para la vida cotidiana que conlleva habitar en una ciudad discontinua y con severas dificultades para moverse de modo fluido entre sus piezas urbanas e industriales, sus centros de trabajo y residencia, sus centros sanitarios, educativos, comerciales, de ocio, etc.. y sus viviendas; o donde la cultura y hábitos de carácter mediterráneo, así como el excesivo peso de las iniciativas particulares inconexas en la organización territorial,  no resuelven satisfactoriamente un modelo de asentamiento casi rururbano, pues no cumple adecuadamente con las premisas de este modelo (de inspiración anglosajona y en gran medida ajeno a una cultura mediterránea de concentración poblacional en pueblos y ciudades) a causa del subequipamiento crónico, déficit viario y de transporte público, escasa calidad urbanística de innumerables zonas residenciales, entornos ambiental y paisajístico dañados, etc., hechos que son presentes, a veces de modo sangrante, en la Vega de Granada y entorno próximo. Así las cosas, es precisa una intervención pública decidida que canalice soluciones a esas deficiencias, que han de recoger la sensibilidad y necesidad social al respecto con una participación ciudadana real y efectiva, bien asesorada por profesionales en estas materias y bien interpretada por los representantes políticos.

Invasión de usos en la Vega. Diario de alta velocidad./ Archivo GR
Invasión de usos en la Vega. Viario de alta velocidad./ Archivo GR

El POTAUG, que ya cumple diez años de vigencia, hizo un ajustado diagnóstico de los problemas y planteó algunas soluciones relativas a la habitabilidad de la aglomeración urbana y al mantenimiento de ciertos valores, siendo el espacio de vega uno de los que recibió mayor atención. La revisión del Plan, que se iniciará en los próximos días, parece prometer una apuesta por la conservación de la vega, por una agricultura más sostenible y rentable, y por una adecuada integración de los proyectos y actuaciones que se desarrollen sobre este espacio, como el Parque del Milenio (pág. 2 y 3 de IDEAL del lunes 20 de julio de 2009). A su vez, han de buscarse soluciones adecuadas –bajo premisas de sostenibilidad ambiental y ordenación territorial– para las tensiones urbanísticas de los núcleos asentados en la zona irrigada y para determinados proyectos de importancia estratégica, que requieren ampliación, especialmente el Parque Tecnológico de la Salud. Pero asimismo han de satisfacerse otras muchas necesidades y demandas sociales, así como requerimientos ambientales (producción de alimentos, generación de oxigeno, mejora microclimática, provisión de rentas exclusivas o complementarias, expansión lúdica y deportiva,  disfrute paisajístico, marco de acogida de registros históricos significativos, espacio complementario ineludible del patrimonio arquitectónico comarcal, con máxima expresión en La Alhambra, etc.) del modo menos lesivo y mejor integrado posibles para este espacio singular, del que no somos más que herederos moralmente obligados a gestionar de forma racional y cautelosa; por tanto, que “las dos realidades territoriales obligadas a coexistir” (la aglomeración metropolitana y el espacio agrícola de vega) lo hagan de modo satisfactorio es una asunto nada trivial, puesto que se ponen en juego muchas expectativas, desde las económicas hasta las relativas a la calidad de vida de los ciudadanos.  

Esquema de ordenación del POTAUG.
Esquema de ordenación del POTAUG.+
Por Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Geógrafo 

En la sumaria relación de hechos anteriormente expuesta, cabe enmarcar el caso de la aglomeración metropolitana granadina, aunque sea parcialmente, no sólo en cuanto a su situación socio-económica, sino en cuanto a su raigambre: sin ser ajena a la cultura europeo-occidental, mantiene rasgos netamente mediterráneos. En esa hibridación se presenta, por un lado, la participación democrática en las decisiones sobre el territorio que afectan a la colectividad, a través de diversos procedimientos y/o instrumentos, como los de planificación urbanística y territorial, así como intervención decisiva de los poderes públicos en asuntos relativos a dotación de equipamientos e infraestructuras,  servicios diversos (sanidad, educación,  transporte colectivo), medio ambiente, etc.; por otro lado, su poso cultural orientado al buen vivir de resabios dionisíacos, donde a menudo prevalece el culto a la privacidad junto a la dejación de responsabilidades en la construcción del espacio vivido, que el ciudadano pone en manos de representantes políticos y de técnicos en la materia sin ejercer apenas el derecho de participación, a la vez que se digiere con poco criterio todo tipo de influencia externa o ajena a la cultura vernácula, que se traduce en un innumerable elenco de despropósitos urbanísticos y constructivos, que han desvirtuado profundamente el paisaje urbano y periurbano. A todo ello habría que añadir la frecuente relativa escasez de recursos económicos, cuando no su ineficaz gestión, que afecta a muchos de los agentes territoriales, tanto privados como públicos, lo que supone con frecuencia improvisación en las decisiones, postergación sine die de problemas, excesiva perentoriedad en las soluciones y, en el caso específico de la intervención pública, desajuste entre demandas y ofertas sociales, siendo frecuente el déficit de infraestructuras y equipamientos.

Ejemplo de parcelacion en la Vega de Granada.
Ejemplo de parcelacion en la Vega de Granada.

Pero a todos estos y otros procesos generales, aplicables en mayor o menor medida al caso específico de la aglomeración metropolitana de Granada y, más concretamente, la implantación de gran parte de la misma sobre el espacio de regadío, hay que añadir sus propias, y en gran medida irrepetibles, circunstancias y peculiaridades, que permiten poner de manifiesto que los despropósitos producidos en su proceso de expansión urbana tienen una repercusión excesiva para el verdadero alcance de su crecimiento demográfico y desarrollo económico. Ello es palpable al revelar la severa incidencia de la expansión urbanística sobre un espacio especialmente sensible cultural, medioambiental y paisajísticamente, como es el de la Vega de Granada. Resulta innegable su rico acervo histórico y cultural desde, al menos, la ocupación romana, que alcanza su máximo esplendor en el período nazarí bajo ocupación andalusí, así como otro momento señero a finales del siglo XIX y primer tercio del XX con el significativo proceso de agro–industrialización (red de tranvías, fábricas azucareras, remodelación urbana, etc.), que han dotado este espacio de entramados característicos muy significativos: profusas redes de caminos y de acequias, parcelación diferenciada por períodos y ciclos, presencia de abundantes construcciones vinculadas a la producción agraria (cortijos y alquerías, molinos y secaderos de tabaco, fábricas azucareras), conservación de ribazos y sotos, etc., todo ello orgánicamente distribuido sobre unas fértiles tierras gracias a un multisecular proceso de formación de suelos (entarquinamientos, irrigación, etc.) por parte de numerosas generaciones de agricultores. En definitiva, un paisaje llamativo, rico en matices y, hasta hace pocos lustros, constitutivo de una perfecta síntesis entre el medio y la cultura, entre la naturaleza y la acción humana multisecular.

Patrimonio de la Vega en desuso./ Archivo GR
Patrimonio de la Vega en desuso./ Archivo GR