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SIERRA NEVADA CARTEL

Hay estas semanas en Granada una exposición fotográfica verdaderamente evocadora y sugerente, que tiene la cualidad de transportarte al corazón mismo del Espacio Natural Protegido de Sierra Nevada (provincias de Granada y Almería. Andalucía, España) gracias a dos docenas y media de imágenes, a cuál más sorprendente, emocionante o hermosa, que por momentos se llena de poesía, de paz, de dramatismo o de grandiosidad. Vamos, un verdadero deleite para los sentidos y para el alma.

Tengo que reconocerte que he dudado si escribirte sobre SIERRA NEVADA, OTRA PUERTA, la exposición fotográfica de Andrés Ureña, ya que tanto la prensa local como las redes sociales ya se han hecho eco de este evento. Una información que, además, está corriendo de boca en boca y de chat en chat, porque es raro que quien la haya visitado pueda dejar de compartir su emoción en su círculo más cercano. Sin embargo, finalmente me he decidido a escribir este post como un tributo más que merecido para su autor. Por eso, si estás cerca de Granada, ni se te ocurra perdértela, porque te garantizo que no te va a dejar indiferente. ¡Lo verás! –y para aquellos que viváis lejos, al menos os dejo algunas vistas generales para que os hagáis una idea-.

Se nota que el autor es profesor (de secundaria), por eso ha querido acompañar a la poesía que constituye cada una de las imágenes con unos sencillos textos que te ayudan a ubicar geográficamente el lugar; que hacen referencia a las circunstancias en las que fue tomada la fotografía; o que reflexionan sobre cuestiones ecológicas, históricas, ambientales o culturales que a su juicio vienen al caso. Unos textos llenos de pedagogía que para mi gusto son tan valiosos e ilustrativos como las propias fotografías de la exposición.

SIERRA NEVADA 4

SIERRA NEVADA 3

SIERRA NEVADA 1

Aunque ya sabía de Andrés Ureña por diferentes fuentes, ya que han sido numerosas las exposiciones que ha realizado en Andalucía preferentemente y no solo sobre temas naturalísticos o de montaña, he aprovechado para bichearlo un poco por las redes y me he detenido especialmente en un precioso blog denominado Paisajes del Agua cuyo autor es el afamado hidrogeólogo y montañero Antonio Castillo. Pues bien, en dicho blog se incluye una amena entrevista al fotógrafo de la que voy a compartirte un par de párrafos, ya que te ayudarán, como también me ha ocurrido a mí, a conocer mejor a Andrés Ureña:

“mi afición a los deportes de naturaleza… me hizo llevar siempre una cámara fotográfica colgada al cuello, hasta tal punto, que no concibo subir a la montaña sin llevarla conmigo. Me considero bastante obsesionado con la perfección y un buscador de imágenes en situaciones complicadas en cuanto a lo meteorológico, las condiciones de luz y la orografía del terreno, porque creo que son esos los tres ingredientes imprescindibles que hacen que una fotografía de paisaje pueda resultar interesante y diferente…”

“gracias a la fotografía se aprende a ver la naturaleza de una manera diferente. Mientras se camina por el campo o la montaña, el fotógrafo paisajista está pendiente de la luz, del color, de la composición…, adentrándose en lugares o días complicados, que muchas veces son los que proporcionan las mejores imágenes. A los que empiezan con este apasionante mundo de la fotografía, decirles que carguen siempre con una cámara fotográfica en sus salidas a la montaña y recordarles que la foto no la hace la cámara ni el objetivo, la haces tú. “La luz y el tiempo son la esencia, el resto es solo la forma de ver la vida”.

https://paisajesdelagua.es/andres-urena-fotografo-de-mochila-botas-y-saco/

¡En fin! Que, al terminar de visitar la exposición, allí le dejé escritas estas letras a su autor:  

  • ¡Ohhhh! Muchísimas gracias por permitirnos contemplar estas maravillosas caras, o mejor mil caras, del Parque Nacional de Sierra Nevada solo perceptibles tras una concienzuda búsqueda y a través de una mirada perspicaz y llena de sensibilidad como la tuya. ¡Felicidades!

 

SIERRA NEVADA Y JC

Exposición fotográfica: SIERRA NEVADA, OTRA PUERTA

Autor: Andrés Ureña

Organiza: Asociación CENTRO DE ESTUDIOS E INVESTIGACION DE ARTE Y PATRIMONIO (CEI AL-ZAWIYA)

Lugar: Edificio de la Corrala de Santiago (Universidad de Granada). Granada      

Duración: hasta el 29 de febrero de 2024

Horario: De lunes a Domingo. De 12h a 14h y de 18h a 21h

 

Martes, 11 Agosto 2020 18:31

Ser Montaña en la Montaña

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Está amaneciendo y tengo precisamente ese regusto especial que vine a buscar entre los senderos. Un delicado maridaje entre lo físico, lo mental y lo afectivo. Un bienestar que voy a intentar describirte. 

Mira, creo que si fuera vino, podría ser como la ambrosía. O si néctar, quizás la miel de saúco. ¿Y a qué manjar asemejarme? Creo que aquel que me evoca la cocina, siempre alegre, de mi madre. Y también te propongo que imagines la viveza de un jovenzuelo aderezada con la paz del adulto que ya libró las mil batallas a las que te aboca la vida, y cada uno de los afectos que felizmente se posaron en su camino... Además del agradable cansancio de quien ya recorrió su camino, y de la serenidad que embarga a quien estuvo cerca, muy cerca, de las estrellas... Porque ese es mi regusto.

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Vine a perderme por unos días en las montañas profundas del norte a sabiendas de que con cada gota de mi sudor las amaría un poco más... y sabedor también de que observándolas sin prisa y estando atento a sus susurros, iría entrelazandome con el lugar, e hilvanando esos vínculos de cercanía, de comprensión y de amistad que vine a buscar... 

Puede que recuerdes que hace poco escribí que quizás por unas semanas solo seré una piedra más en el camino e intentaré mimetizarme en los paisajes que recorra... Y ahora puedo corroborarte que así ha sido. Ya que durante una semana he recorrido las entrañas de los Picos de Europa. Un lugar que, como tantos otros, solo está al alcance de los que deciden embarcarse en caminos que te exigen tesón y esperanza. 

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Allí encontré un universo montañoso, esbelto y afilado, lleno de contrastes y también lleno de historias. Historias de las propias montañas y de las gentes que las han habitado. 

He tenido, además, la fortuna de haberlo hecho con media docena de personas sensibles, sabias y queridas, capitaneadas por Alex Rozalén, el mejor guía de montaña que pudimos soñar, porque más que de geografía o de senderos nos ayudó a penetrar en el alma de su tierra. Pero, en definitiva, un grupo que me me ha permitido sentir lo que también cada uno de ellos sentía, veía, oía o sabía. Y seguramente también ellos pudieron sentirme a mi y a mis emociones.

Escuchando e interpretando juntos las historias que en cada recodo nos contaban la geología, los roquedos, los bosques y los prados, las cabañas, el pastoreo, los pueblitos en sus enclaves, los lobos y los rebecos, el buitre y las chovas... E imaginando también la labor de la mano del hombre del lugar. Las más de las veces historias de hombres y mujeres que en su intento por sobrevivir supieron modelar el paisaje a base de esfuerzo, ingenio y respeto por el lugar y sus claves.

Hace años que partí para formarme pero quise volver a mi tierra porque solo imagino mi vida entre estas montañas nos contaba Alex. Y esa ha sido su apuesta vital, transmitiéndonos su fervor por esta tierra con una gran sensibilidad y compromiso: “Tenemos el reto de que los consumidores sepan valorar los productos ecológicos y todo lo que suponen de respeto por la naturaleza”

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Por otro lado, durante esta exigente “Travesera” por los tres macizos de esta sierra, cada uno de nosotros también pudimos aportar nuestra particular manera de sentir al lugar:

  • “El paisaje aquí refleja un modo de vida lleno de respeto y de sensatez”
  • “Qué vida tan sacrificada la de los hombres que habitaron estas montañas, viviendo de sus recursos, si, pero renunciando a tanto a cambio...”
  • “La llegada del turismo ha sido tan vertiginosa que quizás se corre el riesgo de propiciar el abandono de las actividades tradicionales”
  • “La falta de previsión hace que el turismo solo se concentre en algunos lugares con infraestructuras insuficientes”
  • La autenticidad de los prados y la ganadería, de la industria tradicional del queso o las cecinas, del hábitat vernáculo, de la cultura popular, de los guisos y embutidos... debiera poder convivir con el turismo y la modernidad”
  • “Un cambio drástico en el modo de vivir la montaña y el abandono de las actividades tradicionales supondría un cambio radical en el paisaje” 
  • “Me preocupa la fragilidad de la naturaleza, incluso en espacios protegidos como son los Picos de Europa”
  • “Ojalá se sepa encontrar la manera de aunar los valores ancestrales con la calidad de vida”

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Quizás todo sea cuestión de mesura y de sensatez, aunque también de rigor y de compromiso, pero en realidad el debate está abierto, pero no sólo aquí... ¿Tradición o modernidad? ¿Protección o desarrollo? ¿Autenticidad o pantomima?

¿Sostenibilidad? 

En fin, aunque por lo pronto, y durante unos días, pude percibir el vuelo de las rapaces, gozar con los saltos inverosímiles de los rebecos, oír el tintineo de los cencerros, beber de los manantiales, comprender la geología de las dolinas, simas y polges, imaginar el pastoreo estival y aprender de sus cabañas, ser montañero intrépido, disfrutar del olor del orégano y del color de los brezos, mascar hayones, volar sobre las nubes, y deleitarme con miles de sensaciones indescriptibles...

Pudiendo ser montaña en la montaña.

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Jueves, 13 Mayo 2010 09:48

LAGO TITICACA: UN LUGAR MÁGICO (y II)

Por Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Geógrafo y Urbanista. Colaborador de GRarquitectos

En el contexto geográfico, histórico y etnográfico-cultural glosado en la parte I de esta aproximación a la compleja realidad del lago Titicaca y su entorno, se asiste desde hace pocos años a una nueva situación, a nuevas oportunidades pero también amenazas, a partir del desarrollo turístico, hasta ahora incipiente (en términos relativos) pero en progresivo crecimiento, a lo que se añade la existencia de diversos proyectos de importancia que pretenden potenciar aún más esta actividad socio-económica.  Unos proyectos que tienen  su radio de acción tanto en el sector peruano del Lago como en el boliviano. No obstante, son asimismo relevantes las rémoras o limitaciones para la expansión de la actividad, como las relacionadas con las comunicaciones. De hecho, en Bolivia son evidentes estas dificultades entre las diferentes partes del país por su extrema topografía y el vacío poblacional de vastas extensiones. Por otro lado, la reducida presión atmosférica, el enrarecimiento del aire y el clima extremo del Altiplano redundan en inconvenientes añadidos, en este caso relacionados con el bienestar fisiológico de la mayoría de la población no habituada a estas condiciones ambientales, lo que también contribuye a ser un destino turístico bastante selectivo (en 2008 se estimó una afluencia próxima a los 200.000 visitantes extranjeros). También son importantes los conflictos latentes entre una población local mayoritariamente dedicada a las actividades primarias que no siempre ve como ventajosa la afluencia de visitantes o, incluso, que en alguna de sus decisiones puede poner en riesgo algunos de los atractivos del lugar, como es el caso de su patrimonio arqueológico (por ejemplo, el conflicto de Cundisa, un cementerio prehispánico ubicado en Copacabana, considerado como uno de los más importantes yacimientos arqueológicos descubiertos recientemente en Bolivia y que las comunidades de Manco Kápac exigen que se construya un mercado sobre él). Problema de distinto digno es el derivado de la contaminación hídrica por residuos urbanos, industriales y sobre todo mineros, que si bien en su mayor parte tienen origen en la zona peruana (especialmente en el río Ramis), sus efectos son o pueden ser potencialmente comunes para el conjunto de la masa acuática. De hecho, también los residuos orgánicos vertidos desde las poblaciones ribereñas de ambos países están causando diversos perjuicios a la flora y fauna naturales del Titicaca debido, entre otros procesos, a la expansión masiva de la lenteja verde (Lemma gibba).

La Cordillera Real frente a la Isla del Sol.
La Cordillera Real frente a la Isla del Sol.

Ahora bien, las ventajas comparativas de este destino y sus oportunidades también son destacables. De un lado, se trata del lago navegable más alto del mundo. De otro lado, debido a la pureza del aire, el agua es particularmente transparente (de 15 a 65 metros de profundidad según zonas) y la calidad de la luz es excepcional; de hecho, aún estando a más de 20 kilómetros de distancia, las montañas, reflejadas en la superficie acuática, parecen cercanas. Así mismo, entre septiembre y enero los días son mayoritariamente  soleados, de lluvias escasas y temperaturas diurnas en torno a los 25ºC, por tanto agradables. Tampoco son desdeñables los endemismos florísticos (plantas acuáticas como la totora o Scirpus californicus, la yana llacho o Elodea potamogeton y la purima o Chara sp., así como una flora terrestre ribereña con más de 64 géneros) y  faunísticos (por ejemplo, la rana gigante o Telmatobius celeus), como elementos que, además de su valor ecológico como hecho prioritario, también pueden ser, en algunos casos, atractivos añadidos para la curiosidad del visitante, sobre todo en un contexto de turismo de naturaleza.  En otro orden de cosas, las reminiscencias incaicas, la cultura y folklore de los habitantes de las orillas,  el misticismo representado en la Isla del Sol, Copacabana y otros lugares, la gastronomía, las tradicionales “balsas de totora” (de origen preincaico), entre otros valores etnológicos y culturales, constituyen, junto con los hechos naturales mencionados y su singular paisaje, bases indiscutibles para la consolidación de un turismo tanto cultural como de naturaleza y aventura, que no sólo ha de centrarse en el Titicaca, sus orillas y sus islas, sino también en otros lugares de la grandiosa cuenca endorreica, incluidos precisamente el lago Poopó y los inmensos salares.

Balsa de totora.
Balsa de totora.
Lago Poopó.
Lago Poopó.

Sobre estas condiciones reseñadas, Bolivia ha planteado recientemente una serie de proyectos turísticos de fuerte calado –aunque en menor medida que Perú– y que, como en la mayoría de los casos donde se realizan actuaciones de esta índole, conllevará ventajas e inconvenientes socioeconómicos y ambientales, siendo muy recomendable actuar con las suficientes cautelas, y bajo el prisma del “turismo sostenible”, como para que las ventajas finales sea muy superiores a los inconvenientes. A este respecto, y con la experiencia acumulada de otras regiones y localidades convertidas en destinos turísticos, resulta más que pertinente plantear el desarrollo de esta actividad en un contexto planificador de amplio espectro territorial, donde los estudios y las propuestas abarquen desde las consideraciones medioambientales y paisajísticas, hasta socioeconómicas (incluidas las economías de escala), urbanísticas, de infraestructuras generales, etc., en definitiva, el entronque territorial de los proyectos turísticos. Y todo ello teniendo en cuenta que en el lago Titicaca, como en otras muchas regiones del Mundo, las poblaciones locales tienen el legítimo derecho de participar en las decisiones que incumben a su vida presente y a las perspectivas de futuro.

Turistas en uno de los poblados de las orillas del Lago.
Turistas en uno de los poblados de las orillas del Lago.
Jueves, 06 Mayo 2010 09:47

LAGO TITICACA: UN LUGAR MÁGICO (I)

Por Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Geógrafo y Urbanista. Colaborador de GRarquitectos

Situado entre los Andes y la cuenca del río Amazonas, Bolivia es un país de altas montañas, frías altiplanicies y tierras bajas subtropicales en una superficie que supera el millón de kilómetros cuadrados. En su extremo centro-occidental se localiza un extenso y fantástico lago compartido con Perú: el lago Titicaca, que con 8.500 kilómetros cuadrados de extensión y situado a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar representa la mayor lámina de agua plenamente continental de América del Sur y una de las más elevadas del planeta, concretamente el Altiplano andino.

En efecto, esta región, que se extiende en Bolivia por más de 100.000 kilómetros cuadrados, alcanza una de las altitudes medias mayores del mundo (unos 4.000 metros sobre el nivel del mar),  tiene un rico subsuelo en vetas minerales, aunque un  suelo pobre que soporta una escasa  vegetación, donde están ausentes los árboles, siendo además frecuente el azote del viento.  Sin embargo, a pesar de la gran altitud y otros aspectos que pueden ser considerados en general hostiles para la vida humana, algo más de dos terceras partes de la población boliviana habita en el Altiplano (aquí se localiza precisamente La Paz), en parte debido a su pasado y presente mineros (explotación de oro, plata, estaño y otros metales, también de sal, etc.).

La superficie del Altiplano no es uniforme, pues la cordillera andina adyacente presenta ramificaciones que lo dividen en diversas cuencas, todas ellas de carácter endorreico, que han originado lagos (Titicaca, Poopó) y áreas pantanosas salobres (los salares de Coipasa y Uyuni). El conjunto endorreico que interconecta los lagos Titicaca, Poopó y Coipasa a través del río Desaguadero, entre los dos primeros, y el río Laca Jahuira entre el segundo y el tercero, abarca una superficie superior a los 140.000 kilómetros cuadrados repartidos entre Bolivia (más de la mitad), Perú y Chile. A su vez, los ríos de importancia que aportan agua al sistema lacustre son cinco, si bien sólo uno de ellos, el río Suchez, discurre por tierras bolivianas.

Cuenca endorreica del sistema Titica-Desaguadero-Poopó-Salar.
Cuenca endorreica del sistema Titica-Desaguadero-Poopó-Salar.

En el sector septentrional del Altiplano se localiza el lago Titicaca, cuya longitud máxima es de 180 kilómetros y hasta 70 alcanza de anchura. Numerosas islas salpican la superficie acuática, entre ellas las míticas del Sol (donde, según la leyenda, nació hace mil años el primer inca, Manco Cápac) y de la Luna. Por otro lado, el lago experimenta amplias variaciones anuales en los niveles de agua y, dado que apenas 35 metros cúbicos por segundo desagua a través del emisario (río Desaguadero), de los 453 que recibe a través de los ríos alimentadores (201) y de la lluvia que precipita sobre la propia superficie lacustre (252), resulta evidente que, salvo pérdidas subterráneas no comprobadas, en torno al 90% del agua que recibe el lago se evapora (unos 418 m3/s), lo que conlleva un nivel medio de salinidad superior al de los restantes lagos mundiales de altura, aunque muy inferior al de la mayoría de los lagos endorreicos, incluidos el vecino Poopó y, por supuesto, los salares de Coipasa y Uyuni.  Por otro lado, la gran profundidad del agua del Titicaca (unos 284 metros en su punto máximo conocido) mantiene la temperatura alrededor de los 10ºC durante todo el año e incide en el clima ribereño, suavizándolo en el duro invierno y refrescándolo en los días más tórridos del verano.  De hecho, en el invierno las temperaturas caen por debajo de los 0ªC e hiela durante todas las noches de julio y agosto (pleno invierno del hemisferio Sur), si bien durante el día el sol tropical hace que las temperaturas superen lo 20ºC. La escasez de precipitaciones (entre 500 litros por metro cuadrado en el norte del Altiplano y apenas 125 en el sur) origina desde ecosistemas esteparios hasta desérticos, estando dominados por una vegetación xerófita de poca altura representada por cactáceas, tola, gramíneas silvestres… Un viento frío que frecuenta las tardes del altiplano causa tormentas de polvo.

Lago Titicaca y Cordillera Real.
Lago Titicaca y Cordillera Real.

Alrededor del lago se sitúan numerosos núcleos de población (del lado boliviano destacan Puerto Acosta, Ancoraimes, Copacabana y Guaqui), donde la mayoría de sus habitantes siguen cuidando rebaños de ovejas, cabras, llamas y alpacas, en régimen de transhumancia, así como cultivando, en campos y en terrazas irrigadas (“takanas”, de origen prehispánico) construidas sobre pendientes acusadas, tubérculos como la patata (innumerables variedades), la oca y el isaño, cereales como la cebada, el maíz, la quinua y la cañava, plantas para uso industrial como el algodón, la remolacha azucarera y la soja, así como algunas hortalizas además de cultivos ancestrales de las etnias aymará y quechua, como la coca, incorporada a los hábitos culturales. A su vez, la pesca en el lago incluye bogas, pejerrey, suches, carachis y otras especies. Buena parte de la producción agrícola, ganadera y pesquera es para autoconsumo, pero también ha tenido y tiene una componente comercial (incluso sólo en su forma de trueque) entre pueblos del Altiplano y, en algunos casos, hacia ciudades más alejadas, incluida la capital boliviana.

La “Pachamama” o Madre Tierra es un valor de gran importancia en las comunidades andinas, siendo preciso poseer al menos una parcela para ser miembro  pleno de la comunidad. La unidad doméstica maneja la tierra, produciendo y compartiendo el consumo. Otro hecho cultural y etnográfico importante, sobre todo del pueblo aymará, es la abundancia de tradiciones, fiestas, creencias y costumbres (fin de la siembra de la papa, día de todos los Santos, carnaval, día de la cosecha, día de bodas, fiestas de Challapampa, etc.), siendo frecuentes las manifestaciones sincréticas entre cristianas y paganas, como el bautismo, la boda eclesiástica o la veneración de Nuestra Señora de Copacabana (importante centro de peregrinación andino), junto a ceremonias rituales (por ejemplo, la del sacrificio de una llama) para invocar favores, beneficios, buenas cosechas, etc., a las deidades que moran en los cerros sagrados de la cordillera, en el lago, en los ríos, en la tierra, en las plantas o en los animales, o bien para conjurar las fuerzas maléficas del mundo subterráneo.

Población aymará en las orillas del lago.
Población aymará en las orillas del lago.

En este territorio donde la cruda realidad de un medio físico generalmente hostil y de unas duras condiciones de vida se confunde o mezcla con la espiritualidad en estado casi puro, resulta verosímil la vigencia de la mitología andina que, entre otras manifestaciones, refiere que las aguas del lago Titicaca son las lágrimas del dios Sol que derramaría por la muerte de sus hijos bajo las fauces de unos pumas que cumplían órdenes de las divinidades de las cumbres orográficas. Los incas idolatraron posteriormente el lago como cuna de la divinidad solar de la que descendía su propia dinastía y establecieron en la isla del Sol uno de los principales santuarios y centros de peregrinación del Imperio Inca. Es por ello que la  cultura ancestral mantenida en mayor o menor grado alcanza una de sus mejores expresiones en la anteriormente mencionada isla del Sol, desde la que se divisan las cimas nevadas del Illampu y del Ancohuma, y cuyos habitantes ven despuntar el alba por detrás de las cimas sagradas, a más de 6.500 metros de altitud, de la Cordillera Real, donde los crepúsculos, que tiñen las cumbres nevadas de intensos tonos rosados y violáceos, son de extraordinaria belleza. Entre unos y otros aspectos, no resulta, por tanto, muy exagerado definir el lago Titicaca como un “lugar mágico” que, sin embargo, todavía no ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad (está inscrito en la lista de candidatos), aunque hechos naturales y culturales no le faltan para acreditar su pertenencia.

Isla del Sol.
Isla del Sol.
Jueves, 04 Febrero 2010 09:20

TIERRA DE HIELO Y FUEGO

El espectacular paisaje natural.
El espectacular paisaje natural.

El Parque Nacional de Tongariro fue el primero en ser inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial bajo los criterios propios para los paisajes culturales. Este evento tuvo lugar en el año 1993, durante la reunión que se celebró en Colombia. Situado en Nueva Zelanda, frecuentemente se lo reconoce como el mundo de ´El Señor de los Anillos´ ya que la película fue rodada mayoritariamente aquí.

El Parque consta de tres montañas volcánicas activas. La más alta de ellas alcanza la altitud de 2.797 m. Sometido al clima templado, las cumbres de los tres volcanes pueden estar cubiertas de nieve incluso durante algunos veranos y es lo que forma el aspecto más representativo del parque, es decir, el contraste entre ´el fuego´, que representan los volcanes activos, y la nieve y los glaciares.  El Tongariro está reconocido por la Unesco como un espacio de doble interés, tanto natural como el cultural. Representa el tipo de ´paisaje cultural asociativo´, debido a su gran importancia espiritual para los indígenas.

El Lago Crater, un lago volcanico.
El Lago Crater, un lago volcanico.

Los rasgos destacables, que definen este espacio son entre otros:

Aspectos naturales:

  • Tres montañas volcánicas que siguen siendo activas, las grandes erupciones ocurren con frecuencia de 50 años. La última tuvo lugar en el año 1996 
  • Ocho glaciares y un lago situados en el piso más alto del parque
  • El bosque tropical
  • 56 especies significativas de aves, entre ellas cabe distinguir el famoso kiwi que se convirtió en el ave representativo de Nueva Zelanda
El Ngauruhoe, el volcan con la perfecta forma cónica.
El Ngauruhoe, el volcan con la perfecta forma cónica.

Aspectos culturales:

  • Whakapapa es un pueblo indígena que fue establecido dentro del parque nacional cuando los conceptos relacionados con la conservación de espacios naturales todavía eran distintos
  • Los maoríes (una etnia polinesia autóctona de las islas de Nueva Zelanda), reconocen este lugar como ´tapu´, que significa ´sagrado´ o ´santidad´
El amanecer en el parque.
El amanecer en el parque.

El Parque de Tongariro durante su historia sufrió varias transformaciones, como por ejemplo la introducción de las especies de flora y fauna alóctonas por extranjeros, que con el tiempo se convirtieron en los especies invasoras y poco a poco fueron expulsando los autóctonas. Además el parque consta de un equipamiento turístico-comercial muy desarrollado (zonas de aparcamiento, carreteras) que actualmente no se practica en otros parques nacionales. Afortunadamente las decisiones que se toma sobre el Parque Nacional de Tongariro son cada vez más estrictas y encaminadas hacía su mayor protección y conservación.

Parque de Tongariro y señal de kiwi.
Parque de Tongariro y señal de kiwi.
Monte Perdido, Ordesa.
Monte Perdido, Ordesa.

Monte Perdido constituye el segundo paisaje cultural declarado por la Unesco en España. Situado en el extremo límite sur de las grandes glaciaciones europeas del cuaternario, este extraordinario paisaje montañoso que compartimos con Francia ocupa la superficie de 30.639 ha y está centrado en el pico de Monte Perdido, un macizo calcáreo que se eleva a 3.352 m. El sitio fue declarado debido a sus valores naturales y culturales, donde esta vez el hombre ha sido humilde frente a la maravillosa naturaleza estableciendo una relación de convivencia muy respetuosa hacía ella.

Ramond, ilustre naturalista y escritor de la época romántica describe el Monte Perdido en el año 1802 de la siguiente manera:

«Estas formas sencillas y graves, estos cortes netos y atrevidos, estas peñas tan enteras y tan sanas cuyos anchos asientos se alinean en murallas, se encorvan en anfiteatros, se labran en gradas, se lanzan en torres donde la mano de los gigantes parece haber aplicado la plomada y el cordel»

Paisaje rural.
Paisaje rural.

En continuación destacamos los valores más llamativos que podemos admirar visitando el Monte Perdido:

Aspectos naturales

  1. Los dos cañones más grandes y profundos de Europa
  2. espectaculares paredes de circo
  3. variedad de los paisajes escénicos situados en las laderas de montañas (destacando entre otros prados, lagos, cuevas y bosques)
  4. la excepcionalidad de flora y fauna nacida de la historia oroclimática de los circos y los cañones
Cañón de Añisclo.
Cañón de Añisclo.

Aspectos culturales

  1. paisaje agro-pastoral que permaneció aquí desde la antigüedad (se conservaron algunos  vestigios megalíticos) formando un paisaje rural de alta montaña, que corresponde con una serie de ‘instalaciones’ propias:
  • pueblos,
  • granjas,
  • campos,
  • pastos de montaña
  • caminos de montaña.
Valle de la Pineta.
Valle de la Pineta.

El Monte Perdido, el paisaje cultural situado entre España y Francia, constituye una zona excepcional. La división entre estos países aumenta su singularidad recogiendo las influencias culturales de ambos que junto con el estilo de vida que proporciona la montaña recogen elementos propios de paisaje rural de alta montaña ya poco frecuente en Europa.

Otro ejemplo de paisaje rural.
Otro ejemplo de paisaje rural.