
Mi padre, "Juanito" (Juan García Carrasco 1925-1995), fue un comerciante muy querido, gran soñador y de corazón grande. Vendía muebles, electrodomésticos y toda clase de menaje para el hogar. Venía de una saga familiar por cuyas tiendas pasaron todos los accitanos y todas las gentes de esta mitad de la provincia de Granada: Almacenes San Juan, Almacenes La Confianza o Almacenes Julián... la tienda que fundó mi abuelo y después siguieron regentando sus dos hijos Salvador y Juan. Ahora muchos de mis hermanos o cuñados son también comerciantes (Torcuato Fandila, Maricarmen, Rosa, Luis, Pepeluis, o Rafael y Paqui) y todos ellos tienen pequeños establecimientos desde los cuales ayudan a tejer un tejido social maravilloso que es la esencia de mi ciudad, Guadix. https://laciudadcomprometida.eu/la-sociedad-comprometida/269-los-comerciantes-se-ponen-de-punta-en-blanco
Fue un buen hombre que se hizo a sí mismo. Apasionado, generoso, emprendedor… y buen padre (de quien cada uno de sus diez hijos hemos heredado alguna de las facetas de su particular personalidad). De mi padre siempre oí decir que “me comería el pan untado en tierra de Guadix”. Y a Guadix dedicó su esfuerzo económico, su vida, y su biblioteca, sin duda un singular legado cultural. https://granadablogs.com/gr-arquitectos/2009/11/09/un-paseo-por-los-sentimientos/
En realidad, Juan García Carrasco fue el depositario de un valiosísimo archivo familiar y biblioteca cuyo iniciador fue Rafael Carrasco, quien fuera alcalde de Guadix en el bienio 1934-1935, amigo próximo a Lorca y a Falla (y anfitrión en esta ciudad de ambos y otras muchas personalidades destacadas del mundo de las letras) y erudito "alarconiano". Posteriormente y hasta el momento está siendo mi hermano Julio García de los Reyes el depositario de tan importante legado, al que le está dando un enorme impulso y desarrollo. https://www.facebook.com/ayuntamiento.deguadix/posts/el-accitano-julio-garc%C3%ADa-de-los-reyes-ofrecer%C3%A1-la-conferencia-pedro-antonio-de-a/667811762204868/
Aunque ya han pasado 30 años desde que nos dejó (y algo más de un siglo desde que nació), no dejamos de tenerlo presente.




