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Las cosicas que me pasan…
Lo que son las cosas. No recordaba un principio de agosto al que hubiese llegado tan cansado, sobre todo psicológicamente, ni tampoco un final de agosto en el que ansiase tantísimo volver de nuevo a la actividad y a mis rutinas cotidianas. Seguramente un estupendo síntoma de que mi reloj y mi maquinaria ya estaban otra vez a punto, aunque en este caso creo que guardaba relación con algún mecanismo de supervivencia colectiva:
“Venga, ¿ya descansaste? Pues adelante, que estamos viviendo tiempos difíciles y raros, y hay que seguir empujando…”
No sé a vosotros, pero a mí me bastaron apenas dos o tres días para estar ya emborrachado de trabajo y de estímulos, tan diversos y tan intensos que me ha costado, mucho más que otros años, adaptarme al ritmo frenético de la vida… Así que quizás esa sea la explicación de que haya tardado más que otras veces en volver a escribiros.

Tiempo tendremos para que os cuente algunas de las muchas cosas buenas que la vida me sigue regalando y de los retos apasionantes a los que me sigo enfrentando, pero en este inicio de temporada creo que voy a detenerme más bien en algunas anécdotas de estos primeros días, aparentemente triviales, sí, pero que sin embargo están llenas de retranca y de significado.
Veréis, como cada vez que empieza un ciclo, estas dos primeras semanas de septiembre han tenido mucho de reuniones internas para coordinar, programar, impulsar tareas y equipo (Por cierto, aprovecho para dar la bienvenida a Susana, un nuevo miembro de GR-arquitectos) y muchísimo de llamadas, gestiones, viajes y reuniones a través de las cuales volver a impulsar nuestra actividad, pero sin olvidar que construir un buen rumbo requiere de la coherencia de cada una de esas pequeñas acciones que se van sembrando cada día. Os cuento algunas de ellas:
- En un pueblito de las montañas mientras celebrábamos una intensa reunión para afinar las propuestas de su inminente plan urbanístico, su alcalde reivindicó que en última instancia deberían prevalecer los intereses de los vecinos. A mí me tocó explicarles que esos derechos también hay que armonizarlos con las normas y con la visión de otros organismos que tienen la función de tutelar cuestiones generales que a todos nos incumben (Cultura, Medio Ambiente, Salud, Urbanismo…). Y creo que supe hacerles entender que mis “noes” a algunas cuestiones eran imprescindibles para avanzar hacia la concertación de su plan. Creo que eso es hacer pedagogía urbanística.
- Otro de estos días tuve que recordarle a otro alcalde (una vez más) que la mejora de su ciudad requeriría no de una mirada sectaria ni de un urbanista de “su color” ya que las mejores iniciativas son siempre las que tienen una amplia base de apoyos… en fin, todas esas cosas. Pero tengo que reconoceros que no me sirvió de mucho porque me miró con una sonrisa socarrona, como pensando: “No te enteras de nada”. A mí cuando me pasan estas cosas (casi todos los días) siempre me viene al recuerdo algo que me pasó hace muchos, muchos años. Veréis: Al concluir un taller con numerosos alcaldes, uno de ellos se acercó al representante de la Junta de Andalucía que aquel día presidía el acto y le espetó: “Pedro, ¿Este es de los nuestros?” y aquel buen señor, de los mejores que he conocido, le contestó: “No, pero es de los buenos”.
- Este pasado viernes visité a un ayuntamiento que lleva años intentando concluir un importante proyecto para el centro de su ciudad, el cual una y otra vez se ve ralentizado por circunstancias ajenas al municipio. Y, en un momento dado, su alcaldesa me preguntó, llena de comprensión hacia nuestra labor: “¿Juan Carlos, no te aburre ser urbanista?” … Vaya preguntita, jajaja. No recuerdo las palabras concretas con que le contesté, pero sí que les hice ver a los presentes que no hay que perder la fe por muchas dificultades que aparezcan en el camino. Y también creo que se quedaron satisfechos, sabedores de que les apoyaremos con tesón llegar a buen puerto.
- Y ya, por último, al final de la mañana, visité a otro ayuntamiento que había reclamado nuestro apoyo para lidiar contra un proyecto pernicioso que se les viene encima… Pero de lo que quería hablaros era del bello orgullo sano con el que su alcalde me contó, en un receso de la reunión, los esfuerzos que entre todos están realizando en su población para sortear al COVID y proteger a la población. Y yo me sentí muy afortunado porque ese buen alcalde me contase esas cosas, y por comprobar, una vez más, que somos muchos los que intentamos sumar cada día.
Os deseo una preciosa semana.
La clave consiste en NO DEJAR DE SOÑAR

¡Uf! Acabo de iniciar unos días de vacaciones y os reconozco que los ansiaba (creo que me voy a perder por las montañas del norte) y que también los necesitaba. Ya sabéis que ha sido un año muy difícil para el que ninguno de nosotros estábamos preparados. Viviendo sin certeza de casi nada, con las emociones a flor de piel, asumiendo altas cotas de civismo, mascando en la intimidad un miedo antes desconocido, y apretando los dientes, mucho, con afán por seguir adelante. Porque la vida debe continuar y nosotros con ella.
En realidad, aunque pareciera que os hablo de mis vivencias personales, que también, me refiero más que nada a mi faceta laboral, esa que comparto con un fabuloso equipo de jabatos, luchadores incansables, intachables profesionales y excelentes personas.
Por eso he querido iniciar mis días de descanso dando “gracias a la vida, que me ha dado tanto…” y que cada día me lleva a nuevos puertos que me llenan de compromiso. Con la certeza de que siempre sumo y de que en cada uno de ellos también crezco. Por eso, aunque sea posible que hoy mi cuerpo esté algo lacerado y mi mente exhausta, sin embargo, creo que también estoy lleno de paz y de agradecimiento.
La vida, o quizás sea cosa del cielo y sus estrellas, me regala que, casi cada día, conozca a personas y lugares nuevos con los que soñar mayor prosperidad en todos los sentidos, pero hilvanando lo que ha sido con lo que haya de ser, o la mesura con la determinación.
Y creo que la clave de esa paz que hoy me embriaga consiste en no sé dejar de soñar.
Como por unos días, o quizás por unas semanas solo seré una piedra más en el camino e intentaré mimetizarme en los paisajes que recorra, he pensado dejaros, en esta nueva entrega de los Diálogos desde La Ciudad Comprometida, una entrevista que en estos mismos días me hicieron en la TV local de Ronda (Andalucía, España) en la que aunque pareciera que hablo sobre las necesidades de protección de esta bellísima ciudad, en realidad creo que todo el rato estuve reflexionando sobre cómo propiciar ciudades comprometidas, esas que favorezcan que sus gentes puedan desarrollarse como personas en todos los sentidos…
Por eso, como os decía, la clave consiste en no dejar de soñar.
Os dejo el enlace con la entrevista integra, y mis agradecimientos a la periodista María José García y a CHARRY TV por la oportunidad brindada. Espero que os resulte didáctico.
Un cálido abrazo para cada uno de vosotros.
No podríamos empezar de mejor manera (2)

Siempre que voy a iniciar un trabajo nuevo, siento ese cosquilleo que me hace sentirme lleno de razones y de motivaciones afrontarlo con decisión y también con determinación. ¿Se trata de algo vocacional? Seguro que sí, pero también tiene que ver con la certeza, ya vivida tantas veces antes, de saber que con convicciones y con profesionalidad sabré, sabremos, encontrar una solución óptima a cualquier reto. Por difícil que parezca.
También si, como es ahora el caso, ese trabajo en cuestión afectará a la esencia de una ciudad maravillosa como Ronda (Andalucía, España), que ha elegido a mi equipo para la consecución de un reto largamente esperado: la elaboración del Plan Especial de Protección de su Conjunto Histórico.
Recuerdo con viveza, a pesar de los muchos años trascurridos desde entonces, cuando pude entender “el A,B,C” de la planificación, y creo que por muchos proyectos y por muchas ciudades que hayan venido después, en realidad mi esencia como urbanista viene desde entonces… cuando de repente empecé a entender muchas cosas sobre la ciudad y los ciudadanos.
Sobre la importancia que supone hacer balance del camino recorrido y levantar la mirada colectiva hacia el futuro, buscando su propio horizonte con responsabilidad y con orgullo colectivo. Y es por eso que cuando una ciudad aborda esa tarea debiera vivirla como un momento singular, y como tal debe ser explicado a sus gentes.
Por eso nunca me cansaré de explicar que una de esas claves del urbanismo comprometido tiene que ver precisamente con avanzar en la implicación colectiva en la elaboración de los planes... Con esa mirada larga propia de los mejores proyectos colectivos. Esos que luego serán gestionados, casi siempre a lo largo de muchos años, por otros que vendrán…
Por eso en el ideario que hemos definido para el mejor “Desarrollo de Ciudades Comprometidas” ocupan un lugar estelar algunas reflexiones como estas:
“Confiamos en la participación de los ciudadanos y las instituciones en los procesos de planificación como forma de asegurar la idoneidad social de las decisiones adoptadas.
Entendemos que la planificación es una tarea colectiva: de la sociedad, de sus dirigentes y de los especialistas ambientales, territoriales y urbanos.
Que los Planes están al servicio de la sociedad y no al contrario y que la bondad de un Plan está en su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas en todos los sentidos…”
Por eso, querido amigo, hoy me siento muy afortunado por poder sentir una vez más ese cosquilleo. Porque hoy en Ronda tendré el inmenso honor de participar en dos de los pasos con mayor simbolismo de todo el proceso que nos espera:
- La constitución de la MESA DE SEGUIMIENTO DEL PLAN, en la que estarán integrados todos los grupos políticos municipales, además de los responsables técnicos y políticos de las principales áreas de gobierno (medio ambiente, cultura, obras, economía, turismo…)
- Y el inicio de las estrategias de participación ciudadana con la presentación a todos los grupos sociales del cuestionario ¿QUÉ PLAN QUEREMOS? https://gr-arquitectos.com/es/proyectos/urbanismo/ciudad/plan-especial-del-conjunto-historico-de-ronda
Ya te iré informando… Un cálido abrazo desde este bello rincón de Andalucía.

El mejor regalo: poder seguir sembrando… Ahora en RONDA (1)
Hoy es el día de San Juan, una fecha muy especial para mí porque me ayuda a evocar algunas vivencias entrañables junto a mi familia y sobre todo con mi querido padre, de quien yo heredé su nombre.
Por eso, para celebrarlo con todos vosotros, quiero regalarme y compartiros una noticia que me colma de ilusión y de compromiso… Así que simplemente os mostraré la imagen de la noticia y os dejo con el enlace del periódico SUR de Málaga: https://www.diariosur.es/interior/ronda/firman-contrato-redactar-20200623122151-nt.html

Porque en los próximos días ya tendré tiempo de contaros con mayor detenimiento... ¡FELIZ DÍA DE SAN JUAN!
No te cortes… ¡Consume Cultura!

Se lo debemos a la cultura… perdón, mejor CULTURA con mayúsculas. Así que ahora toca volcarnos para dar impulso/oxígeno a cualquiera de sus manifestaciones. Ya sean pintura, música, fotografía, teatro, danza, arquitectura, literatura, artesanía… Por eso, estaría bien que cada pocos días compremos un disco o un libro, vayamos a un concierto, visitemos una galería de arte, crucemos el umbral de un museo o de cualquiera de los monumentos, conjuntos históricos o yacimientos del país.
Y no lo tendremos difícil, no. Porque en muchísimos lugares los diferentes actores del universo cultural se están prodigando con estupendas iniciativas, atractivas y novedosas, que más que unas invitaciones constituyen verdaderas tentaciones para los sentidos. Y eso está muy bien, desde luego. Pero también debe ser nuestra responsabilidad individual, ya que con nuestra participación activa no solo les insuflaremos algo de oxígeno reparador tras las enormes secuelas de estos tres meses de parálisis arrasadora, sino que les estaremos mandando un claro mensaje a las autoridades e instituciones de apoyo a la cultura.
No debemos olvidar que al igual que las crisis siempre se ceban con los más débiles, también suelen afectar especialmente a aquellas actividades no consideradas productivas en términos económicos, cuyas economías suelen ser también muy frágiles… Como es el caso de la mayoría de las personas, empresas e instituciones cuyas vidas giran en torno a la producción artística. Y por si ya fuera poco, con lo frustrante que es la vida actual en tantos y tantos aspectos, pues imaginemos la decepción que supondría por ejemplo la desaparición de la mitad de teatros, museos, librerías, galerías de arte o festivales.
Así que, como os decía, nos toca dar un paso y actuar individualmente.
Yo, por ejemplo, este fin de semana he visitado el Centro José Guerrero www.centroguerrero.es, un coqueto museo ubicado en el corazón de Granada cuya arquitectura refinada y sorprendente fue trazada por el recordado Antonio Jiménez Torrecillas hace ahora 20 años. Y que para celebrar este aniversario ha montado una bellísima exposición que abarca toda la trayectoria de este pintor granadino y universal, y que estará abierta al público hasta el próximo 6 de septiembre de 2020.
“… Cuando (José Guerrero) llega a Nueva York en 1950 reduce la gama de la paleta para centrarse solo en dos o tres colores en cada trabajo y explorar su interacción a través de la gradación tonal y las distintas formas de aplicar la pintura: arrastrada en seco, diluida, pura, mezclada, empastada, contrastada en grandes masas, franjas, gestos o acentos puntuales.
Probablemente la lección del Guernica, obra que contempló una y otra vez en el MoMA y que influyó tanto en la primera generación de expresionistas abstractos, su drástica reducción cromática, fue determinante.
El propio Guerrero escribió: «Me impresionaba la rica variedad de las gamas intermedias de color. Blancos puros, blancos más apagados y blancos más luminosos, grises que eran casi rosas, grises fríos, y negros uniendo espacios y rompiendo límites».
A partir de entonces, dio inicio a un modus operandi que ya nunca abandonó, y que le permitió profundizar en un conocimiento que hizo de él un maestro del color reconocido y reivindicado.” (Fuente: la propia exposición)
Por eso, en estos días y en las próximas semanas: No te cortes… Consume cultura. La Cultura nos necesita. Y nosotros también la necesitamos.

Un nuevo futuro para MONACHIL y SIERRA NEVADA
Una de las grandezas de estos días funestos de la pandemia es poder comprobar cómo está aflorando una suma inmensa de bellas actitudes individuales que ya se tornaron en iniciativas colectivas que nos llenan de esperanza… Y esta lección de vida me sirve, como un ejemplo, más que elocuente, para ilustrar una de las máximas de La Ciudad Comprometida que nos recuerda que:
“si bien la solución no depende de nosotros, también está en nosotros” …
Y lo traigo a colación porque hoy os quiero hablar de un atractivo ejemplo sobre cómo con profesionalidad, pedagogía, conocimientos y la mejor actitud se le puede dar la vuelta a las cosas, por difíciles que parezcan y por enrevesadas que estén. En concreto os quiero hablar del reciente Plan General de Ordenación Urbanística de MONACHIL (Andalucía, España) -que he tenido el honor de redactar con el impagable apoyo de todo mi equipo de GR-arquitectos-.
Además, tiene la particularidad de que se trata de un trabajo de especial relevancia por afectar a una importante porción urbana de la metrópoli de Granada, por tratarse de un territorio ubicado en el corazón del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, y por albergar su Estación de Esquí, uno de los principales referentes turísticos de Andalucía y de España.
Pero… ¿Qué es lo que pasaba en el urbanismo de Monachil? Pues pasaba de todo y nada bueno, siendo un ejemplo más de aquellos municipios en los que su desarrollo urbano, paradójicamente, no iba a propiciar mejores servicios y mayor calidad de vida para los ciudadanos, más bien lo contrario. Y digo eso porque cuando empezamos la formulación del nuevo PGOU el urbanismo local estaba basado en un plan y en una gestión municipal que propiciaban:
- Una aplicación espúrea de la normativa: dando lugar a la sustitución de numerosas dotaciones públicas (equipamientos y zonas verdes) por edificios de viviendas o apartamentos turísticos.
- La progresiva densificación urbana sin que ello llevara apareado la mejora proporcional de infraestructuras y servicios.
- La construcción de edificios cuyo tamaño y altura eran desproporcionados con respecto a la trama urbana preexistente.
- La destrucción del paisaje urbano tradicional de Monachil y la generación de impactos de todo tipo.
- Que ha incentivado la estacionalidad en la Estación de Esquí y su densificación progresiva.
- Que ha empeorado la prestación de los servicios que reciben los ciudadanos.
- Y una gran inseguridad jurídica, como lo demuestran las numerosas sentencias contrarias a los permisos concedidos y a los edificios ya construidos.
Por eso la buena noticia es que, tras muchos años de esfuerzo continuo, con el apoyo de varios alcaldes (aprovecho para mandar un abrazo al primero de ellos, José Luis Laguía) y concejales, y también con el buen hacer de los funcionarios municipales, al fin ha visto la luz el nuevo PGOU de Monachil, tras su reciente aprobación municipal, y con ella la apertura de un proceso de concertación con las diferentes administraciones públicas (medio ambiente, cultura, salud, confederación hidrográfica, turismo, urbanismo…), y paralelamente tambien de un amplio periodo participación ciudadana para que unos y otros lo conozcan y hagan sus alegaciones.



¿Y cuáles han sido los secretos para darle la vuelta a la tortilla a aquel urbanismo? Hombre… una conjunción de factores, desde luego, entre los que seguramente el más importante ha sido que todos los actores (los políticos locales, los servicios técnicos municipales y, obviamente, el equipo redactor del PGOU) tuviéramos claro que trabajábamos no para este o aquel inversor o empresa sino para defender los intereses colectivos de los ciudadanos, sin olvidar también, evidentemente, los derechos de las generaciones futuras.
Así que, como comprenderéis, solo gracias a tener clara esa premisa ha sido posible hacer un trabajo del que sentirnos orgullosos. Y a mí se me antoja que constituye toda una metáfora sobre la capacidad que tiene la sociedad de cambiar los status quo perversos de las cosas, gracias a las acciones individuales de cada uno de nosotros mismos… si nos implicamos verdaderamente.
Así que con el nuevo PGOU:
- se mima el patrimonio cultural heredado,
- se protege la arquitectura y el urbanismo tradicional del pueblo de Monachil,
- se compensan los déficits de equipamientos y zonas verdes heredados de aquel urbanismo desaprensivo,
- se hacen previsiones para la mejora de las infraestructuras,
- se facilita la gestión urbanística de las propuestas,
- se camina hacia un medioambiente urbano saludable,
- se restañan en lo posible los abusos urbanísticos del pasado,
- se protegen con rigor los valores naturales y ambientales del sobresaliente espacio rural municipal,
- o se apuesta decididamente por mejora de la calidad urbana de Pradollano en todos los sentidos, propiciando romper su estacionalidad y siempre en coherencia con los valores naturales del ENP de Sierra Nevada.

Todo lo cual ha requerido de grandes dosis de profesionalidad, experiencia y compromiso. Por eso, como ya os escribí hace unos meses:
” Solamente podremos ser prácticos en la gestión de la ciudad y del territorio si contamos con un conocimiento exhaustivo de las diferentes materias; si contamos con una dilatada experiencia en gestión; y sobre todo poseyendo una gran determinación para llevar nuestros trabajos adelante desde el convencimiento de que con ellos estaremos propiciando ciudades y ciudadanos comprometidos” https://laciudadcomprometida.eu/el-consultor-urbanistico/254-los-4-atributos-esenciales-para-ser-urbanista
Así que vayan desde estas humildes páginas de La Ciudad Comprometida mi agradecimiento, mi felicitación y mi recuerdo a todos los alcaldes, concejales, funcionarios, y profesionales intervinientes, sin cuyo concurso y su compromiso no hubiera sido posible propiciar un buen plan, pensado para los ciudadanos… Y vaya también mi felicitación al equipo municipal que ha impulsado el PGOU en su etapa más reciente: Antonio, Paco, José Morales (alcalde) Mariano, Iván, Mari Carmen, además de Daniel (arquitecto municipal), José Manuel (asesor jurídico) y José Luis (secretario general).

ACCEDER AL CONTENIDO DEL PGOU DE MONACHIL PINCHANDO EN LA SIGUIENTE IMAGEN:
Historias de la España vacia (7): El caso de ALQUIFE (Granada)

A puntito de cumplir las dos primeras semanas del encierro casero del coronavirus, y sin visos de que esto vaya a terminar pronto… el caso es que llevo varios días pensando en otro encierro que ya va durando casi 25 años: el que sufren Alquife (Andalucía, España) y de sus gentes… Porque ellos sí que están enclaustrados en la burbuja del tiempo desde que en 1996 Las Minas del Marquesado (o “de Alquife”) cerraron su actividad.
Así que no solo este pueblo, sino todos los de alrededor (Lanteira, La Calahorra, Aldeire, Ferreira, Jeres del Marquesado, Charches o Albuñan) perdieron con el cierre de las minas la fuente principal de ingresos que desde hacía más de un siglo les había dado sustento, sufriendo desde entonces una larga agonía, que los va desangrando de gente y sobre todo de jóvenes…
Mi vinculación con Alquife tiene múltiples flecos: profesionales, afectivos o personales. Así, cómo olvidar que el primer plan urbanístico que dirigí fue en este municipio y recuerdo con muchísimo afecto al secretario del ayuntamiento (José Luis Larrea) de quien tanto aprendí y al que fue su alcalde, mi amigo Jesús Valenzuela, tan querido por todos.
Debéis saber que la vocación minera de Alquife y sus alrededores se remonta a los poblados íberos (y posteriormente romanos) que explotaron algunos de los afloramientos de hierro, tan frecuentes por estos lares (uno de cuyos ejemplos lo tenemos junto a Ferreira, en el Cerro del Cardal). Una actividad que de una u otra manera ha tenido continuidad de manera artesanal hasta finales del siglo XIX, cuando ya resurge con fuerza de la mano de la minería moderna (con las técnicas y maquinarias precisas) y con el apoyo del capital extranjero, lo que le supuso todo un siglo dorado de actividad, que repercutió decisivamente en el desarrollo socioeconómico de los pueblos del Marquesado del Zenete y de Guadix.

Como vestigios de esta actividad frenética durante el pasado siglo nos quedaron la gran corta a cielo abierto que hoy caracteriza al paisaje de la llanura del Zenete, y el recuerdo de un urbanismo minero (el poblado) al que le acompañan numerosas edificaciones e instalaciones industriales de gran singularidad. Además, claro está, del ferrocarril minero hasta el puerto de Almería y su característico y espectacular “Cargadero de Mineral”, uno de los símbolos de esa ciudad.
Sin embargo, a partir de 1970 la minería en Alquife empieza a experimentar una gran crisis por el aumento de los costes de explotación (con el mineral cada vez más profundo) y por la coyuntura internacional (competencia con otras minas, limitaciones europeas a la siderurgia nacional, o tipos de cambio desfavorables entre la peseta y el dólar) a la que ni siquiera el proteccionismo estatal hacia el sector pudo garantizarle su viabilidad, por lo que las minas acabaron cerrando en 1997, quedando sumidas desde entonces en un profundo estado de abandono. Y en ese contexto, es en el que la Junta de Andalucía decidió en 2010 su declaración como BIC (Bien de Interés Cultural) en la categoría de Lugar de Interés Industrial (Decreto 333/2010).


Esta declaración viene a suponer “el reconocimiento patrimonial de este conjunto minero que supone la puesta en valor de una parte fundamental de la historia y del legado minero-industrial andaluz desde su origen hasta nuestros días” incluyendo un variado patrimonio inmueble y mueble del siglo XX, así como otros elementos asociados como las centrales hidroeléctricas de Jerez del Marquesado. Pero también el reconocimiento de que la minería en esta tierra, junto con la agricultura de regadío, han ayudado a configurar las relaciones del hombre con su medio hasta generar la identidad territorial de este espacio.
Y mientras que os escribo se me agolpan los recuerdos y las vivencias de tantas y tantas personas que allí vivieron con quienes la vida me ha ido entrelazando… Cómo olvidar, por ejemo, a mi buen amigo Natalio, que fue mecánico en las minas, y los chascarrillos que me contaba de cuando cada mañana iba desde Aldeire a trabajar. Y la gran amistad que tenía con el que fue párroco por los años sesenta en aquellos pueblos, José Luis de los Reyes (mi querido tío Pepeluís) y las anécdotas que recogió en su libro “Andanzas de un cura rural” -aprovecho para mandar un sentido abrazo a mi tá Encarnita-. O todo lo que oí narrar sobre el Tío Solano (Antonio) que regentaba un estanco y una taberna junto a las minas, en El Ventorro, donde paraba La Autedia. Se llevaba bien con todos los trabajadores de la mina y con sus jefes, especialmente con D. Eloy -aprovecho para mandar un abrazo a María, su mujer, y a su sobrina Elena-.
Pero de aquel Alquife de 2600 habitantes hoy a duras penas quedan 600, y mira que lucha el valiente y voluntarioso Benito, su alcalde. Empecinado en favorecer la reapertura de las minas.
Por eso fue un alivio que en la propia declaración del BIC se reconociese que si en el futuro la explotación minera fuera contradictoria con la protección patrimonial, prevalecería la actividad minera, algo excepcional en un BIC:
“… A efectos de mantener viva la actividad extractivo-mineral del conjunto minero, dicha actividad minera será prioritaria respecto de la modificación o desaparición de los bienes inscritos en el presente Decreto, así como sobre los nuevos o diferentes productos patrimoniales que pueden ser incorporados al legado histórico…”


Muchos años después he vuelto a tener el honor de dirigir un nuevo PGOU para el ayuntamiento de Alquife, uno de cuyos cometidos está siendo ayudar a la viabilidad de la reapertura de las minas, gracias al impulso de la compañía propietaria (“Minas de Alquife, S.L.U.”), y al respecto se están dando pasos muy importantes:
- Con la conclusión de un Plan Especial que engloba a todos los municipios afectados, para regular y ordenar las actuaciones necesarias para volver a poner en funcionamiento la explotación minera, coordinando los aspectos urbanísticos, ambientales, culturales, de infraestructuras o logísticas.
- El “Proyecto de desmantelamiento de instalaciones mineras obsoletas en las Minas de Alquife (Granada)” ya autorizado por la JA para la demolición de aquellas instalaciones que se ha considerado incompatibles con la explotación minera.
- A través del PGOU, la regulación urbanística exhaustiva de todo el municipio y específicamente del ámbito territorial incluido en el BIC.
- Y con la Catalogación individualizada y detallada de todos los bienes culturales que no han sido desmantelados y que por tanto deben ser preservados y rehabilitados.
Así que, aunque pareciera que el camino no tiene fin… Alquife y sus gentes llevan años soñando un nuevo futuro cada vez más cercano. Por eso quiero imaginarme la alegría de los alquifeños cuando llegue ese día y en las fiestas de San Hermenegildo, su patrón, le den fuego al Palo, henchido de pólvora, para que reviente el pueblo de alegría…
¡Ojalá sea prontito!


Historias del coronavirus (4) LO QUE SON LAS COSAS…

Lo que son las cosas… Han pasado apenas cuatro días y sin embargo tengo la sensación de que nunca había estado tanto tiempo recluido en casa. Por eso me sorprende lo lento que pasa el tiempo. Y no es porque no tenga nada que hacer, no. Ni siquiera porque no haga muchas cosas, claro que no. Porque en realidad madrugo bastante, desayuno ya abriendo mi mente al día, para enseguida zambullirme a teletrabajar a las 7h30’ y, en realidad, paso toda la mañana de manera frenética con mil chat, llamadas o correos… Como afinando el tiro en numerosos asuntos que pareciera que demandasen un leve impulso mío para que volvieran a recobrar su sentido… O al menos eso creyese yo.
Así que en realidad mi trabajo se parece mucho a eso, a completar sinfonías inacabadas o que en algún momento perdieron su armonía y precisasen ser afinadas, o que permanecen lánguidas porque su tempo ya perdió vida y es como que a mí me tocase relanzarlas hacia un molto vivace. Y así llevo años, muchos años. Y por eso ya me acostumbré a sentirme activo solo cuando estoy multiactivo. Y es curioso… porque eso me gusta.
Con el tiempo fui descubriendo que mi mente solo sabía razonar con una cierta tensión y que en realidad gozaba más tomando decisiones, marcando caminos, ideando salidas o resolviendo enigmas, que deteniéndome a desarrollar con primor y con esmero cada uno de esos rumbos que había trazado, y eso quizás me llevó a acompañarme de otros muchos, sin duda más pacientes que yo y, desde luego también, mucho más capaces para desarrollar aquellas ideas eléctricas que habían brotando en mi mente...
Recuerdo que alguien me dijo, hace ya años: “Juan Carlos, tú ya te has desprofesionalizado” y yo lo recibí como algo denigrante, porque reconozco que por entonces no supe entender que esa persona tenía toda la razón… En realidad, había dejado de ser un arquitecto individual para adoptar progresivamente un poco del espíritu de cada uno de aquellos que me acompañaban, a los que ayudaba con mis orientaciones y decisiones a avanzar. Y fue cuando en realidad empecé a tomar conciencia de mi nueva realidad. Porque, como os decía, la vida me ha ido llevando ¿O fui yo quizás? a navegar en mil aguas, a pensar en mil asuntos, a compatibilizar mil pensamientos. Y eso me gusta… O quizás sea también que me guste porque sea la única manera, o mi manera particular, para seguir avanzando en una profesión en la que cuesta esfuerzos sobrehumanos no ya sobrevivir, sino sobre todo hacerlo con coherencia…
El caso es que llevo tantos años ya sumergido en ese ritmo frenético que te exige tener solo buenas primeras ideas que, seguramente, hice de la necesidad virtud. Y por eso, algunas veces, como en estos días, cuando un mayor sosiego es obligado, y cuando los minutos y las horas han recobrado su verdadera magnitud, me pareciera que ya no se vivir de otra manera…
Sin embargo, en menos de una semana las prioridades del mundo, y desde luego de mi mundo, han cambiado con tal radicalidad que aquí me tenéis, como millones de vosotros, recluido en casa, haciendo lo teleimposible para insuflar algo de vida a todo aquello que hasta hace apenas nada de tiempo era de la máxima urgencia…
Y lo que son las cosas, como te decía, porque hasta hace unos días era yo quien perseguía a los acontecimientos, siempre escurridizos y acelerados, cuando ahora aquel ritmo se volvió un adagio… ¡Uf! Y en estas estoy, que ya no sé si lo que me mueve es la inercia de seguir avanzando, o por el contrario sea en realidad mi voluntad corajuda de que la vida, mi vida, no se pare…
Por eso, me siento raro, raro, raro. Y han bastado para ello apenas cuatro días, eternos, encerrado en casa, prisionero de mi soledad, en los que en lo laboral y en lo social todo se volvió virtual. Además, con la certeza de que esto va, si no para largo, largo, sí que, al menos, no se va a pasar en un suspiro, no. Y creo que, desde entonces ¿Media semana? todo cuanto hago o pienso o digo se me antoja bastante introspectivo.
Pero el caso es que, si repaso mentalmente todo lo que hice hoy, resulta que es tanto que no justificaría esa sensación de languidez que me acompaña… Así que en eso llevo pensando toda la tarde. Pero en un momento de lucidez me dije:
- Anda Juan Carlos, ponte a escribirle a tus amigos de La Ciudad Comprometida a ver si así aclaras tus ideas y te sacas un conejo de la chistera, como tantas otras veces antes, porque algo tienes que hacer… Porque la coronavida te acaba de regalar todo un mesazo, o más, para que lo vivas como algo especial, o lo sufras como un verdadero suplicio… Tú eliges.
Y Ahora que estoy terminando mi reflexión, que ya no sé si en realidad es para vosotros o para mí mismo, me doy cuenta perfectamente de que, desde luego, ese mesazo, o lo que dure este encierro, no lo pienso tirar a la basura… ¡Claro que no! Así que voy a trazarme un plan, jajaja, que es mi manera particular de resolver los enigmas, para llenar de miles de colores y de sensaciones estas mil horas que me esperan… ¡Al ataque!
Historias del Coronavirus (1): ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón…

¿Y qué de bueno tendrá esta crisis sanitaria mundial? No es fácil entreverlo, pero ya se están produciendo algunos avances colectivos hasta hace poco inimaginables, porque una vez asumida la pandemia, la sociedad en su conjunto está reaccionando de manera sorprendente…
Veamos: ¿Alguien en su sano juicio hubiese apostado hace tan solo un par de meses un solo centavo a favor de la cordura de esta Humanidad tan deshumanizada? Esa que consiente guerras geoestratégicas como si nada le fuese en ello. La misma que, indiferente, hace zapping al llegar las imágenes del éxodo de millones que huyen del terror más atroz. Esa sociedad indolente que sigue desparramando residuos de muerte en cada hogar, en cada restaurante, gasolinera, negocio, fábrica o no importa donde, como si la cosa no fuese con cada uno. En fin, todos nosotros, sin excepción, que con el corazón compungido aparentamos pesar por los daños ambientales irreversibles que ya son un legado de agonía para nuestros hijos, ¿a los que tanto amamos?... mientras que por otra parte nuestro ombligo nos impide renunciar a ninguna de las comodidades a las que nos llevó ese modo de vida tan moderno que esquilma recursos, destruye ecosistemas e incluso altera los equilibrios naturales…
Por eso os decía que cualquiera habría podido imaginar que estos tipos comodones, consentidos e indolentes, que es lo que somos las gentes actuales, podríamos actuar con diligencia, prontitud, solidaridad y responsabilidad colectiva… Pero hete aquí que el milagro se ha producido y la sociedad civil ya se puso en marcha…
Valga como ejemplo de lo que está ocurriendo en cada uno de los rincones del país (España en este caso, aunque supongo que de manera equivalente en tantos y tantos lugares) lo que ayer viernes vivimos en mi humilde empresa: Nos hemos organizado con responsabilidad, flexibilidad y mucha voluntad, para poder tele-trabajar al menos durante las próximas cuatro semanas. Cohesionados como una piña, todos a una, solidarios y responsables. Recordándonos, y haciendo por tanto gala de ello, que nuestra mejor fortaleza radica precisamente en actuar al igual que las mejores familias: todos a una, y cada uno con todos…
Y es que la consigna ha corrido más, mucho más, que la pólvora, y el país entero ya se ha organizado, replicando consignas, vídeomensajes, instrucciones y eslóganes para que cada uno de nosotros seamos el héroe que se espera que seamos.
Así que, ya sea por el miedo, pero el caso es que lo imposible se hizo realidad y la respuesta que necesitábamos llegó, y además en un plis, plás: se paró La Liga, los espectáculos, los comercios, casi la vida misma. Nadie ha rechistado, y por una vez pareciera que nadie ha discutido las instrucciones de las autoridades, así como que la sociedad civil se está prodigando en difundir mensajes que no tienen vuelta de hoja:
JUNTOS Y JUNTAS SALDREMOS ADELANTE
CODO CON CODO
VENCEREMOS
SOLIDARIDAD CON LOS SANITARIOS Y SERVICIOS ESENCIALES
QUÉDATE EN CASA
PAREMOS AL VIRUS ENTRE TODOS
NO ANULES TU VIAJE, APLÁZALO
#YoMeQuedoEnCasa, es mi #Responsabilidad y la #TUYA
Claro que también podríamos acordarnos de los espabilados de siempre… (como, por ejemplo, los miles que han cogido el coche para viajar con la familia a otras ciudades; o los que dando pábulo al miedo acopian artículos de manera exagerada, o los políticos que quieren pescar en aguas revueltas…) pero hoy, desde mi casa, mi mensaje es de agradecimiento, de esperanza y de alegría, pero no ya al comprobar la maravillosa reacción de la sociedad en su conjunto para superar esta pandemia… (que con el apoyo de cada uno de nosotros espero que pronto sea un mal recuerdo…) sino porque significa que, quizás a cuentas del bichito, esta Humanidad tan deshumanizada se pueda dar cuenta de que puede afrontar “por derecho” cualquiera de los grandes retos que tenemos por delante de manera inminente en este sorprendente siglo XXI.
Y, para celebrarlo, he pensado que nada mejor que compartiros un bellísimo canto de esperanza que compuso el gran Fito Páez, en su versión (para mí) más bella, la que cantó Mercedes Sosa:
¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Tanta sangre que se llevó el río,
Yo vengo a ofrecer mi corazón
No será tan fácil, ya sé qué pasa,
No será tan simple como pensaba,
Como abrir el pecho y sacar el alma,
Una cuchillada del amor…
… ¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón
https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwijocKz6ZnoAhWO4IUKHfWzAhYQyCkwAHoECBEQBQ&url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3Dq1laUmcQg38&usg=AOvVaw3NA9jaItsaFHGNXDxd_64J
¿QUÉ ESTÁN HACIENDO LAS CIUDADES PARA MEJORAR EL AIRE QUE RESPIRAMOS?
La contaminación del aire de las ciudades es un problema que cada vez preocupa más a los ciudadanos y que además está en el centro de la polémica porque la contaminación no puede ser resuelta con demagogia. Un lector de La Ciudad Comprometida me pide que reflexione sobre que están haciendo las ciudades para mejorar el aire que respiramos. Espero que os sea de vuestro interés.
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