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¡Para quitarse el sombrero!

Te reconozco que entre tantos vaivenes de la vida profesional hasta ahora no había encontrado un momento propicio para hablarte de una proeza llevada a cabo por uno de los municipios más pequeños de Andalucía. Porque Carataunas, un bellísimo pueblito alpujarreño que acoge a no más de 200 habitantes, de los que algunos de ellos van y vienen, hace bien poco que ha culminado exitosamente su Plan General de Ordenación Urbana y entrado en vigor tras su reciente publicación en el BOJA .
Si eres lector asiduo de La Ciudad Comprometida es más que seguro que sabrás que aprobar un instrumento urbanístico constituye la labor más compleja que, cada pocas décadas, deberían abordar todos los municipios

¿Por qué? Pues porque su diseño debe coordinarse con el conjunto de las administraciones a las que corresponde la regulación de innumerables cuestiones que inciden de una u otra manera en nuestro día a día: urbanismo, cultura, turismo, vivienda, riesgos naturales, medio natural, economía, agricultura, paisaje, vías pecuarias, cauces, carreteras, equipamientos, servicios públicos, telecomunicaciones, etc.
Y estarás conmigo que no hay mejor manera de construir el mejor futuro posible que regulando desde el propio municipio de manera coherente cómo deba llevarse a cabo. Una norma propia que vele por todo lo positivo de cada territorio y que compatibilice prosperidad y desarrollo con el respeto a la esencia de cada lugar. Aunque, claro, también constituye una excelente oportunidad para que la sociedad local reflexione sobre cómo se esté produciendo su desarrollo urbano y sacar las conclusiones que sean el caso.
Pero lamentablemente se trata de algo que muchas veces el mundo rural no valora suficientemente y que se va dejando siempre para más adelante… como es el caso del 20% de los municipios de la provincia de Granada (Andalucía. España) y de más de la mitad de los pertenecientes a la Comarca de La Alpujarra. Y eso no es bueno, en absoluto.

Por eso adquiere ejemplaridad el afán con el que Carataunas, contra viento y marea, ha estado trabajando durante los últimos años hasta dotarse de un plan de manera exitosa por primera vez en su historia democrática. Lo dicho: Para quitarse el sombrero, y para felicitar públicamente a su alcalde Diego Fernández Fernández, un gestor voluntarioso y decidido como pocos he conocido.
Ahora te deleitaré diciéndote que Carataunas, está ubicado a 800 m.s.n.m. en las faldas meridionales de Sierra Nevada, a media altura entre el río Guadalfeo y las cumbres nevadas, y a medio camino entre los populosos Lanjarón y Órgiva y los conocidos pueblos del Barranco del Poqueira, al pie de cuya carretera se ubica.
Tiene como vecinos a otros pueblos tan evocadores como son Soportújar, Cáñar, Mecina Fondales, Ferreirola o Pórtugos con los que comparte su ancestral y característica manera de construir sus viviendas prismáticas, tan pegadas al terreno y con tanto ingenio a partir de materiales tan sencillos como la piedra, la madera, la cal y la launa. Un pueblo conformado por un puñado de abigarradas manzanas y callejas empedradas en torno a su delicada iglesia.
Sus ruedos están presididos por un paisaje de bancales agrícolas escalonados que miran hacia el fondo del valle y que reciben el saludo del mar Mediterráneo que se asoma por detrás de la Sierra de Lújar. Por eso Carataunas está: “entre la sierra y el mar, entre la vega y el cielo”.
Para finalizar te diré que, desde mi punto de vista, una de las bondades más importantes del planeamiento urbanístico aprobado consiste en que Carataunas, al contrario de lo que había ocurrido hasta ahora, vuelve a apostar decididamente por un modelo de desarrollo que aprende de las tipologías tradicionales y de la cultura comarcal, que mima el paisaje, que pone orden y que apuesta por la sensatez y la mesura.
Comprenderás que tanto mi equipo como yo mismo nos sintamos muy honrados por haber sido testigos de excepción de este ejemplar logro colectivo en el que debieran mirarse otros muchos municipios.

Una valiosa lección que nos llega desde Pórtugos (La Alpujarra)
Hoy quiero compartiros una bellísima noticia relacionada con Pórtugos (La Alpujarra, Andalucía), que, con apenas 368 habitantes, es uno de los municipios más pequeños de toda España. Está ubicado en el corazón de las montañas de Granada, entre la sierra y el mar, entre los bancales y el cielo, y comparte honores y territorio con el Espacio Natural Protegido de Sierra Nevada y con el BIC: Sitio Histórico de La Alpujarra Media y La Tahá como consecuencia de los importantísimos valores naturales, ambientales, paisajísticos, urbanísticos, arquitectónicos y culturales que atesora.
Pues bien, las buenas gentes de Pórtugos acaban de darnos una verdadera lección de responsabilidad y de buen hacer que yo ya estaba deseando poder contárosla, porque ha sido grande el esfuerzo realizado y muchas las horas trabajando en silencio con este corajudo ayuntamiento.

Y la noticia es que Pórtugos ha aprobado recientemente el documento técnico de su PGOU (Plan General de Ordenación Urbanística y su correspondiente Evaluación Ambiental Estratégica) que, como muchos de vosotros ya sabréis, se trata de un complejísimo documento normativo. En este caso me encuentro especialmente orgulloso del esmero con el que se ha integrado lo urbanístico, lo ambiental y la protección cultural, dando lugar a un plan lleno de detalles y de matices, en justa correspondencia con los valores tan sobresalientes del lugar.
Dicho plan, ha sido realizado por pura iniciativa municipal, sin ningún tipo de ayuda económica de las restantes administraciones.
Es decir, un documento técnico muy valioso, hecho a medida de las características de Pórtugos, que plasma todo el afán que han mostrado tanto el alcalde y los concejales, como los asesores municipales, para que constituya una norma que traiga prosperidad, que disminuya la incertidumbre y que simplifique todos los trámites burocráticos.
Por mi parte, como director del plan y como alpujarreño de corazón, debo deciros que me siento muy orgulloso del trabajo realizado y de la madurez y buen hacer municipal, por lo que les auguro una ágil tramitación en la etapa final del plan (Muy agradecido además coo todo mi equipo de Gr-arquitectos ya que, una vez más, se comprometido plenamente con este dificil trabajo).


Ahora se abre un periodo de consultas a los organismos sectoriales de la Junta de Andalucía y del Estado, además de su exposición pública para que los vecinos e interesados puedan analizarlo y de ser el caso presentar alegaciones. Para mayor facilidad, os facilito un enlace para que podáis acceder a su contenido:
https://www.gr-arquitectos.com/es/proyectos/urbanismo/ciudad/plan-general-de-ordenacion-urbanistica-de-portugos
Espero que esta buena práctica llevada a cabo por Pórtugos pueda servir de aliciente y de acicate para que otros municipios, por pequeños que puedan ser, comprendan que merece la pena fajarse en estas lides para diseñar una norma a medida de las necesidades locales para construir un futuro lleno de esperanza.
De todo corazón: ¡¡Felicidades Javi Vázquez, felicidades ayuntamiento de Pórtugos!!!




Lo que aprendió de su tierra: Manual de AGRICULTURA TRADICIONAL EN LA ALPUJARRA

Ayer viví en primera persona la presentación de un libro esencial: AGRICULTURA TRADICIONAL DE LA ALPUJARRA, en el que Juanjo Bonilla, su autor, aunque aparentemente describa el ciclo anual de un agricultor de La Alpujarra, sin embargo, indirectamente está contando todo lo que ha aprendido de su tierra y todo lo que la ama y la respeta, invitando al lector a comprometerse con el mundo rural, con todo lo que esto significa.
Por eso este bello libro constituye un hermoso manual para valorar en su justa medida y, por eso mismo, a perpetuar los valores ancestrales que encierra el saber del hombre popular.
Ya que al dejarnos plasmado el rastro de las tareas, usos y costumbres de la agricultura tradicional está asimismo dándole vida a esta herencia recibida de los que nos antecedieron, para que pueda ser también legada a las generaciones futuras.
Y como yo he tenido el doble honor de escribir el prólogo y de acompañarle en su presentación, quisiera invitarte a leer lo que les dije a los allí presentes…
PRESENTACIÓN DEL LIBRO:
AGRICULTURA TRADICIONAL DE LA ALPUJARRA Juanjo Bonilla
LAUJAR DE ANDARAX (Andalucía, España) 25 de enero

Querido amigo Juanjo, queridos amigos de Laujar de Andarax, queridos amigos de La Alpujarra, aunque lo que hoy nos ha reunido es la presentación de la última de las publicaciones de Juan José Bonilla que versa sobre la AGRICULTURA TRADICIONAL EN LA ALPUJARRA, sin embargo, me vais a permitir que yo, más que profundizar en el contenido de la publicación, porque eso ya lo hará Juanjo después mucho mejor que yo, os hable, o más bien os susurre, sobre vuestra tierra, vuestro paisaje, vuestra cultura y vuestras tradiciones, vuestra arquitectura que conforma bellos pueblos, y también sobre vuestra arquitectura del paisaje a través de los bancales, paratas y acequias…
Porque, aunque Juanjo en su libro aparentemente describa el ciclo anual de un agricultor de La Alpujarra, sin embargo, indirectamente está contando todo lo que ha aprendido de su tierra y todo lo que la ama y la respeta, invitando al lector a comprometerse con el mundo rural, con todo lo que esto significa.
Para a mí, que nací hace ya algunos años al otro lado de las montañas, en las tierras de Guadix, me llena de orgullo haber sido invitado para acompañaros porque, cuando echo la vista atrás, veo con nitidez que seguramente lo mejor que la vida me regaló fueron los vínculos que milagrosamente fui entretejiendo con vosotros y con vuestra tierra, La Alpujarra… a medida que iba aprendiendo a mimar vuestra arquitectura, vuestro urbanismo, vuestro paisaje y vuestras costumbres.
Y es que nunca pude sospechar que, al otro lado de Sierra Nevada, la vida me tenía reservado algo milagroso… Porque os confieso que soy urbanista gracias a algo que ocurrió muy cerca de aquí, hace ya muchos años, cuando soñaba con serlo algún día… Y por eso me gustaría compartirlo hoy con vosotros:
"Son muchas las leyendas que acompañan a la festividad de la Virgen de Las Nieves, tejidas por la historia de los pueblos de Sierra Nevada y labradas por el fervor de sus gentes... Así que qué mejor que evocar a esta virgen serrana para explicar el sosiego, la calma o la paz que siempre sucede a las terribles tormentas y ventiscas... que tantas y tantas veces pudieron finalizar en terribles dramas...
Pero para mí esta patrona de las nieves es especial ya que me evoca algo que sucedió y que ya era hora que os lo contara. Veréis...
Allá por 1986 yo era un joven arquitecto que vivía (y trabajaba) en La Línea de La Concepción, junto a Gibraltar, pero ansiaba encontrar la oportunidad para volver a mi tierra, de la que había salido para estudiar muchos años antes... y llegó a mis oídos que se iba a convocar un concurso de ideas para la regulación urbanística del Barranco del Poqueira, un hermoso valle que mira hacia el Sur, bajo la sombra de los grandes colosos: Mulhacén y Veleta...
Así que supe que era mi oportunidad y decidí tomarme una semana de vacaciones para empaparme de aquel lugar, de su cultura, de sus tradiciones, de su paisaje... Y ya desde el primer momento supe que aquellos pueblos: Capileira, Bubión y Pampaneira, con sus bancales agrícolas aterrazados, sus casas blancas y sus terraos de launa, su sencilla arquitectura tan llena de lógica y de armonía, o sus gentes francas y sabias, iban a meterse en mis entrañas para ya nunca salir...
Y allí conocí que aquella Virgen nívea, llamaba a sus gentes a subir en la madrugada de cada 5 de agosto a la montaña más alta. Y por eso aquel día de aquel verano pude ver amanecer en la cumbre del Mulhacén y, seguramente también, desde lo más íntimo, le pedí a aquella señora que me ayudase a recorrer ese camino que entonces lo anhelé tanto y que durante aquellos pocos días en La Alpujarra lo vi tan claro... Sería más que nada urbanista y daría todo para que también todo empezara trabajando en aquel lugar. Y lo logré.
Las sensatas propuestas de mi equipo fueron las ganadoras y con ellas empecé una etapa que ya para siempre me vincularía con las buenas gentes de La Alpujarra. Una comarca que ha apostado desde entonces por construir su futuro a partir de la viveza y la franqueza de sus tradiciones, y a la que yo, con el respaldo de tantos y tantos desde entonces, les ayudé a escribir las primeras páginas de ese reto…
Por eso creo que es justo que os contase que quizás todo empezó, o al menos yo lo creo así, cuando un 5 de agosto, en plena noche cerrada, inicié mi ascensión a la cumbre del Mulhacén, para honrar a aquella señora, blanca como las nieves, y para hablarle de mis sueños..."
https://laciudadcomprometida.eu/component/k2/172-hoy-os-hablare-de-mis-suenos
Y esos sueños se hicieron realidad trabajando con afán en favor de la conservación de vuestro urbanismo tradicional, así que, como comprenderéis, ya fue inevitable que mi camino y el de Juanjo se cruzasen, y creo que fue instantáneo nuestro alineamiento, ya que pareciera que ambos llevásemos toda la vida trabajando en favor de las mismas cosas.
Recuerdo con cariño, por ejemplo, que a principios de los años ’90, coincidimos en Capileira con motivo de unas jornadas comarcales que organizó el colectivo ABUXARRA para la defensa de la arquitectura tradicional. Y lo recuerdo perfectamente porque allí recibí una caricia inesperada que me ayudó a implicarme más y más con esta tierra.
Mirad, recuerdo que uno de los alcaldes allí presentes como me veía tan activo, se acercó a otro de los políticos y le dijo: - Oye Pedro, ¿Este es de los nuestros? Y pedro le contestó: - Noooo, pero es de los “buenos” Jajajaj…
Las jornadas fueron todo un éxito ya que marcaron un antes y un después ya que el GDR Grupo de Desarrollo Rural de La Alpujarra tomando como bandera sus conclusiones. Dando lugar a muchos años de iniciativas y actividades pedagógicas para poner en valor toda vuestra cultura… Y, como imaginaréis, allí estaba Juanjo siempre presente y empujando…
Siempre lo recuerdo trabajando o, más bien, haciendo pedagogía en favor de su tierra. Y no importaba desde qué lugar o posición, ya fuera como responsable de alguna institución pública o como lugareño comprometido, porque siempre lo recuerdo construyendo, sumando, aunando, ilusionando, y abriendo puertas, pero sobre todo conciencias.
Ya sabéis que siempre lo hace con esa sencillez que le caracteriza, que le permite hacer fácil lo complejo. Y con esa sabiduría y con ese saber hacer que enseguida te impregna, sumándote a su causa. Por eso yo solo soy uno más de esos centenares, por decir un número, de aquellos que consideramos a Juanjo un hombre bueno, en el mejor y más noble sentido de la palabra. O también, como me gusta a mi denominarlo: Un ciudadano comprometido.

Han pasado por tanto muchos años desde entonces y hay que reconocer que, durante todo ese tiempo, se han dado muchos pasos hacia un modelo de desarrollo equilibrado y compatible con el mantenimiento de los valores de esta tierra. Favoreciendo la participación y ensanchando la dimensión social del urbanismo y el desarrollo local desde una visión pedagógica. Y creo que en la mayor parte de los municipios de La Alpujarra se ha conseguido cambiar la tendencia especulativa existente hace apenas unos años por un importante movimiento en defensa de sus valores arquitectónicos y eco-culturales.
Todos sabemos que no es suficiente lo que se ha conseguido, pero lo más loable, desde mi punto de vista, es que al menos haya coincidencia general sobre que uno de los más grandes atributos de La Alpujarra lo constituye su atractivo paisaje agrario abancalado, que es el fruto de una eco-agricultura de regadío enraizada a través de siglos de buen hacer del hombre popular, y que por tanto constituye la esencia misma del paisaje cultural de esta tierra. De ahí que su mantenimiento esté estrechamente relacionado con el otro pilar de la economía de la comarca, el turístico.
Lamentablemente, en este discurrir tan acelerado de la sociedad actual, se tiende a olvidar de manera tozuda que todo lo bueno y sin duda todo lo mejor lo fuimos labrando a través de miles de puntadas hilvanadas en centenares de generaciones. Y quizás olvidamos que los paisajes rurales que hay más allá de las urbes, encierran toda la sabiduría que el hombre ha ido adquiriendo a lo largo de su historia. De modo que lo natural y lo naturalizado dialogan desde el respeto y el equilibrio, en una ecuación maravillosa que ahora llamamos pomposamente sostenibilidad.
Y para ilustrarlo no se me ocurre un mejor ejemplo que La Alpujarra. Una tierra en la que su paisaje y los elementos que lo conforman - arroyos y barrancos, vegetación, relieves, bancales agrícolas, las construcciones rurales y los núcleos de población- constituyen un bien colectivo que sintetiza a la perfección los tesoros naturales y culturales de los que goza este lugar ubicado entre la sierra y el mar, entre la vega y el cielo.
Por eso debemos seguir aplicándonos a fondo para que, dotándonos de los mejores criterios y del mayor compromiso, avancemos mucho más por la senda de la integración que por el precipicio de la ruptura.

A través de mis propias vivencias, ya que casi toda mi vida profesional ha estado vinculada con La Alpujarra, puedo dar fe de que las enseñanzas que puede brindarte el mundo rural son sin duda mucho más valiosas que lo que uno mismo pudiera aportarle. Por eso sé de primera mano la importancia de divulgar sus ricas enseñanzas, maceradas a lo largo de generaciones, para que puedan servir como referencia a la sociedad actual, a la que tantas veces se le olvida que todo lo que es, es por lo que ha sido.
Por eso este bello libro que nos ha regalado Juanjo, constituye un hermoso manual que ayudará a valorar en su justa medida y, por eso mismo, a perpetuar los valores ancestrales que encierra el saber del hombre popular.
Porque al dejarnos plasmado el rastro de las tareas, usos y costumbres de la agricultura tradicional está asimismo dándole vida a esta herencia recibida de los que nos antecedieron, para que pueda ser también legada a las generaciones futuras.

¡Viva la cultura del buen Jamón de La Alpujarra!

En numerosas ocasiones os he hablado de La Alpujarra: un hermoso lugar ubicado entre Sierra Nevada y el mar, entre la vega y el cielo. A caballo entre las provincias de Granada y Almería (Andalucía, España). Y lo he hecho porque “durante casi toda mi vida profesional he estado vinculado a esta tierra con la que he aprendido casi todo lo que sé y de la que he recibido, sin duda alguna, mucho más de lo que yo le he podido entregar…” https://granadablogs.com/gr-arquitectos/2009/07/08/%C2%A1gracias-alpujarra/
Y lo vuelvo a hacer ahora porque el pasado domingo asistí en Pórtugos, como cada año desde hace muchos, a una nueva edición de su entrañable Festival de Música Tradicional que organiza el colectivo ABUXARRA. Y lo hace para rescatar, conservar y trasmitir su folclore y, sobre todo, el orgullo de ser herederos de una cultura que se manifiesta con belleza y originalidad a través de su paisaje rural abancalado; de su urbanismo de casas escalonadas; de su arquitectura de piedra, madera, cal y launa; o lde sus tradiciones llenas de sabor y de color, de aromas y de plasticidad.
Y los organizadores, precisamente como si se ratase de una labor pedagógica más, cada edición del festival la dedican a personas, entidades u organismos que implicadas en la revitalización las raíces culturales de La Alpujarra, promocionen a dicha comarca, o promuevan actividades encaminadas a mejorar la calidad de vida de sus gentes.
Y me ha encantado que en esta XXXVIIIª edición el homenaje haya sido para los productores de JAMÓN DE LA ALPUJARRA, que mantienen esta tradición respetando las características del auténtico jamón alpujarreño, que se encuentra amparado desde 2016 por la figura de calidad “marca de garantía”. Y es que, según el decir de muchos, el jamón constituye el mejor embajador de esta tierra. Al mismo tiempo que con su producción artesanal y su comercialización son hoy un pilar esencial en la frágil economía de estos pueblos.
Hace diez años, cuando tuve el inmenso honor de ser yo el agraciado por mi labor como arquitecto y urbanista, lo recibí como el mejor de los abrazos de estas gentes generosas y llanas. Por eso, cada año me gusta sumarme al aplauso que se brinda con cada nueva dedicatoria del festival. Por eso: ¡Viva la cultura del buen Jamón de La Alpujarra!

“ESO SOLO TE LO PUEDE RESOLVER...” “Bombero Urbanista”
Desde siempre, una de las grandes reivindicaciones del Ayuntamiento de Orgiva, la pequeña capital de La Alpujarra (Andalucía, España) ha sido la construcción de un Hospital Comarcal, para poder acercar este servicio básico a los habitantes de decenas de pueblitos de las montañas de Sierra Nevada.
Pues resulta que hace años, una vez conseguido que dicho hospital ya figurase en las previsiones del “Mapa sanitario andaluz”, el siguiente reto de su ayuntamiento era poder poner a disposición de la Junta de Andalucía unos terrenos adecuados para tan importante equipamiento supramunicipal. Un asunto más que peliagudo ya que en este municipio se llevaba años posponiendo la aprobación de su Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU). Una dejadez que ahora se había convertido en algo determinante ya que la legislación impedía aprobar su construcción sin que antes un plan urbanístico hubiese establecido la ubicación óptima del Hospital y las infraestructuras necesarias, dada su complejidad.
Así pues, podéis imaginar la impotencia municipal en aquellos momentos, ya que la falta de previsión y la dejadez por muchos años y varios períodos de gobierno ahora suponían un escollo aparentemente insalvable para la construcción de su anhelado hospital.
Y en este contexto, su alcaldesa pidió consejo a otro alcalde, famoso por ser bastante resolutivo y eficiente. Quien sin dudar le dijo:
“Esto solo te lo puede resolver Juan Carlos García de los Reyes”
Así que esta es la crónica de mi primer acercamiento profesional a esta bella ciudad alpujarreña, ya que en efecto contrataron a mi equipo para resolver este entuerto... ¡Y claro que resolvimos la cuestión!
¿La fórmula? Un conocimiento exhaustivo de la norma, mucho sentido común, capacidad de diálogo y grandes dosis de pedagogía urbanística...
El caso es que en apenas unos meses encontramos y pactamos la solución, y ya pudo quedar diseñado y aprobado administrativamente el hospital: Con un bello emplazamiento a las afueras de la ciudad, con magnificas conexiones urbanas y con las carreteras comarcales, y garantizando que se realizaría con una óptima inserción paisajística, una cuestión muy sensible en este lugar.
Todo un éxito, sin duda...
Ya… pero una vez “apagado el incendio” sé que os estaréis haciendo dos preguntas:
- ¿Se construyó al fin el ansiado Hospital?: Como llegó la crisis económica el gobierno regional tuvo que posponer la inversión… pero esa es ya otra cuestión.
- ¿Y qué pasó con su PGOU? ¿Lo realizaron finalmente?: ¡Uf! Prefiero no contestar a eso…

BUBIÓN, CANDIDATO A SER CITTASLOW
Lo que son las cosas… Hace unos días os estaba hablando del Barranco del Poqueira a cuenta de los mecanismos que establecieron sus municipios para la protección de su medio ambiente urbano, y resulta que el mismo viernes se hizo pública la noticia de que Bubión había sido incluido en la selecta lista de “los pueblos más bonitos de España” (al igual que ya lo habían conseguido los otros dos municipios de este valle hermosísimo: Capileira y Pampaneira).
Raúl Ruíz Álvarez, que es el responsable del turismo comarcal de la mancomunidad de municipios y por tanto el verdadero motor junto con su ayuntamiento de este logro, ayer manifestaba en las redes sociales que “constituye una gran oportunidad para La Alpujarra y un reconocimiento a la gestión sostenible del Barranco del Poqueira”, al tiempo que anunciaba que en próximas fechas se solicitará formalmente que Bubión sea admitido además en la prestigiosa RED DE MUNICIPIOS CITTASLOW de España:
Según WIKIPEDIA: Cittaslow es parte de una tendencia cultural conocida como el Movimiento lento (se inspira en la organización Slow Food): Los objetivos de Cittaslow incluyen mejorar la calidad de vida en las ciudades mientras resisten a la homogeneización y la americanización, donde las franquicias predominan. Celebrar y apoyar la diversidad cultural y las características de la ciudad y su interior son el núcleo de los valores de la Cittaslow.
Y Raúl nos decía, tan orgulloso, que “sólo habrá dos municipios que estén en ambas listas: CITTASLOW y PUEBLO MAS BONITO DE ESPAÑA, lo que será un gran impulso al turismo de calidad que ofrece La Alpujarra”.
El caso es que Raúl me ha escrito ayer tarde para pedirme que haga una carta de recomendación en favor de Bubión, en la que a través de los numerosos artículos publicados en La Ciudad Comprometida, describa los logros obtenidos para la conservación y la protección de la arquitectura, del urbanismo y de la ecocultura de Bubión, ahora convertido en una especie de buque insignia de La Alpujarra.
Claro que lo haré, orgulloso y agradecido, ya que, como escribí hace años, “la gente sencilla y buena de La Alpujarra” me sigue haciendo caricias… y yo por eso no puedo sino decir, una vez más: ¡Gracias Alpujarra! y ¡Felicidades Bubión!



