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Historias del coronavirus (12): CIUDAD, CIUDADANÍA, SOLIDARIDAD Y ÉTICA

Hoy la vida me ha vuelto a entrelazar con varias personas muy queridas y valoradas... pudimos conversar sobre ciudad y ciudadanía. Y yo aprecio estas cosas como regalos muy valiosos que son.
Todo surgió al recibir una llamada de los periodistas Jesús Javier Pérez y Pilar Molero, los autores del podcast “Todo va bien, Guadix”, para que participara en su programa de hoy… Y, claro, yo súper feliz por dicha invitación “para conversar” distendídamente (minuto 42 y siguientes) cuyo enlace os adjunto: https://youtu.be/FUjn7ZzniJw
Y acto seguido al encontrarme en las redes con un interesante artículo que sobre esta misma iniciativa periodística acababa de publicar mi entrañable amiga, maestra de tantas cosas, la también periodista Pity Alarcón, en el que a cuentas de este mismo podcast reflexiona en el Diario Digital Accitania sobre las mil caras con las que está aflorando la solidaridad en estos días, y también sobre la necesidad de que “el periodismo bien hecho” sea “el reflejo de la ética de la sociedad a la que sirve”:
https://accitania.es/punto-de-vista-todo-va-bien-guadix-otra-manera-de-ser-solidarios/?fbclid=IwAR0voqp77GZn8_Xy-7fT9kEuEadHHzAgaIA285-up64gz4SnG8as5Fi7LXE
Así que mando abrazos muy sentidos para estos tres periodistas, de los que tanto tenemos que aprender.
Historias del coronavirus (11): UN GRITO DESGARRADOR POR VIERNES SANTO

Quería tomarme un pequeño respiro con el blog aprovechando los días de mayor recogimiento de la Semana Santa, pero me ha llegado este mensaje y todo lo cambió:
“¿Ves Juan Carlos? Hay gente que aporta en la vida de los demás, que hace entrar un rayo de luz, de esperanza, de conocimiento ...eso es un privilegio. Por eso, por favor, no dejes de escribir en tu blog”
Así que aquí me tenéis de nuevo, pero os adelanto que mi ánimo hoy está algo solemne, quizás en consonancia con la seriedad que corresponde a un Viernes Santo, y por eso quisiera ir por derecho y adentrarme en esa llaga que se está abriendo entre la gente de la calle y los gestores de lo público porque es tal el dramatismo y la magnitud de la crisis sanitaria, social y económica que estamos viviendo que ofende todo lo que no sea: colaboración, trabajo compartido, solidaridad, altura de miras, rigor...
El caso es que estoy bastante abochornado con la clase política, seguramente al igual que muchos de vosotros. Y ya sé que es injusto medir a todos con el mismo rasero, pero es que, en general, unos y otros aprovechan cualquier ocasión para meter cizaña y poner a parir al contrario con una actitud mezquina, miope, ventajista o cateta. Gestionando esta crisis como si se tratase de una partida de ajedrez en el tablero de la política o de los intereses, y no como un servicio público en uno de los momentos más delicados de nuestra vida. Y en sentido contrario estamos la gente normal, responsabilizada (salvo los espabilados de siempre), y viviendo con entereza este drama, aunque con serias dudas sobre cómo será el futuro inmediato, ahora tan lleno de incertidumbres.
Por eso creo que ahora es más importante que nunca que nos agarremos a todo lo positivo que sigue aflorando desde la sociedad, para que lo amplifiquemos como si de un grito desgarrador se tratase… Para abrir conciencias y para exigir responsabilidad. Y en esa línea, hoy, Viernes Santo, os propongo LEER Y DIVULGAR un extraordinario artículo que no tiene desperdicio. Su autor es mi queridísimo amigo el Dr. José Antonio Lorente Acosta, uno de los investigadores españoles de mayor prestigio internacional, en el que afirma que habría que aprender cinco grandes lecciones de esta crisis sanitaria global:
“¿Aprenderemos algo? ¿Será todo igual?... Sí que habría que aprender varias lecciones, algunas urgentes, sobre la medicina y la salud pública, la comunidad internacional, las heroicidades, los medios de comunicación, y sobre la globalización.”
Para, al final, lanzar un grito verdaderamente desgarrador, franco y certero… Así que os invito encarecidamente a que leáis EL VIRUS ¿DE LA CONCIENCIA?
http://www.medicosypacientes.com/opinion/dr-jose-antonio-lorente-acosta-el-virus-de-la-conciencia

Un nuevo futuro para MONACHIL y SIERRA NEVADA
Una de las grandezas de estos días funestos de la pandemia es poder comprobar cómo está aflorando una suma inmensa de bellas actitudes individuales que ya se tornaron en iniciativas colectivas que nos llenan de esperanza… Y esta lección de vida me sirve, como un ejemplo, más que elocuente, para ilustrar una de las máximas de La Ciudad Comprometida que nos recuerda que:
“si bien la solución no depende de nosotros, también está en nosotros” …
Y lo traigo a colación porque hoy os quiero hablar de un atractivo ejemplo sobre cómo con profesionalidad, pedagogía, conocimientos y la mejor actitud se le puede dar la vuelta a las cosas, por difíciles que parezcan y por enrevesadas que estén. En concreto os quiero hablar del reciente Plan General de Ordenación Urbanística de MONACHIL (Andalucía, España) -que he tenido el honor de redactar con el impagable apoyo de todo mi equipo de GR-arquitectos-.
Además, tiene la particularidad de que se trata de un trabajo de especial relevancia por afectar a una importante porción urbana de la metrópoli de Granada, por tratarse de un territorio ubicado en el corazón del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, y por albergar su Estación de Esquí, uno de los principales referentes turísticos de Andalucía y de España.
Pero… ¿Qué es lo que pasaba en el urbanismo de Monachil? Pues pasaba de todo y nada bueno, siendo un ejemplo más de aquellos municipios en los que su desarrollo urbano, paradójicamente, no iba a propiciar mejores servicios y mayor calidad de vida para los ciudadanos, más bien lo contrario. Y digo eso porque cuando empezamos la formulación del nuevo PGOU el urbanismo local estaba basado en un plan y en una gestión municipal que propiciaban:
- Una aplicación espúrea de la normativa: dando lugar a la sustitución de numerosas dotaciones públicas (equipamientos y zonas verdes) por edificios de viviendas o apartamentos turísticos.
- La progresiva densificación urbana sin que ello llevara apareado la mejora proporcional de infraestructuras y servicios.
- La construcción de edificios cuyo tamaño y altura eran desproporcionados con respecto a la trama urbana preexistente.
- La destrucción del paisaje urbano tradicional de Monachil y la generación de impactos de todo tipo.
- Que ha incentivado la estacionalidad en la Estación de Esquí y su densificación progresiva.
- Que ha empeorado la prestación de los servicios que reciben los ciudadanos.
- Y una gran inseguridad jurídica, como lo demuestran las numerosas sentencias contrarias a los permisos concedidos y a los edificios ya construidos.
Por eso la buena noticia es que, tras muchos años de esfuerzo continuo, con el apoyo de varios alcaldes (aprovecho para mandar un abrazo al primero de ellos, José Luis Laguía) y concejales, y también con el buen hacer de los funcionarios municipales, al fin ha visto la luz el nuevo PGOU de Monachil, tras su reciente aprobación municipal, y con ella la apertura de un proceso de concertación con las diferentes administraciones públicas (medio ambiente, cultura, salud, confederación hidrográfica, turismo, urbanismo…), y paralelamente tambien de un amplio periodo participación ciudadana para que unos y otros lo conozcan y hagan sus alegaciones.



¿Y cuáles han sido los secretos para darle la vuelta a la tortilla a aquel urbanismo? Hombre… una conjunción de factores, desde luego, entre los que seguramente el más importante ha sido que todos los actores (los políticos locales, los servicios técnicos municipales y, obviamente, el equipo redactor del PGOU) tuviéramos claro que trabajábamos no para este o aquel inversor o empresa sino para defender los intereses colectivos de los ciudadanos, sin olvidar también, evidentemente, los derechos de las generaciones futuras.
Así que, como comprenderéis, solo gracias a tener clara esa premisa ha sido posible hacer un trabajo del que sentirnos orgullosos. Y a mí se me antoja que constituye toda una metáfora sobre la capacidad que tiene la sociedad de cambiar los status quo perversos de las cosas, gracias a las acciones individuales de cada uno de nosotros mismos… si nos implicamos verdaderamente.
Así que con el nuevo PGOU:
- se mima el patrimonio cultural heredado,
- se protege la arquitectura y el urbanismo tradicional del pueblo de Monachil,
- se compensan los déficits de equipamientos y zonas verdes heredados de aquel urbanismo desaprensivo,
- se hacen previsiones para la mejora de las infraestructuras,
- se facilita la gestión urbanística de las propuestas,
- se camina hacia un medioambiente urbano saludable,
- se restañan en lo posible los abusos urbanísticos del pasado,
- se protegen con rigor los valores naturales y ambientales del sobresaliente espacio rural municipal,
- o se apuesta decididamente por mejora de la calidad urbana de Pradollano en todos los sentidos, propiciando romper su estacionalidad y siempre en coherencia con los valores naturales del ENP de Sierra Nevada.

Todo lo cual ha requerido de grandes dosis de profesionalidad, experiencia y compromiso. Por eso, como ya os escribí hace unos meses:
” Solamente podremos ser prácticos en la gestión de la ciudad y del territorio si contamos con un conocimiento exhaustivo de las diferentes materias; si contamos con una dilatada experiencia en gestión; y sobre todo poseyendo una gran determinación para llevar nuestros trabajos adelante desde el convencimiento de que con ellos estaremos propiciando ciudades y ciudadanos comprometidos” https://laciudadcomprometida.eu/el-consultor-urbanistico/254-los-4-atributos-esenciales-para-ser-urbanista
Así que vayan desde estas humildes páginas de La Ciudad Comprometida mi agradecimiento, mi felicitación y mi recuerdo a todos los alcaldes, concejales, funcionarios, y profesionales intervinientes, sin cuyo concurso y su compromiso no hubiera sido posible propiciar un buen plan, pensado para los ciudadanos… Y vaya también mi felicitación al equipo municipal que ha impulsado el PGOU en su etapa más reciente: Antonio, Paco, José Morales (alcalde) Mariano, Iván, Mari Carmen, además de Daniel (arquitecto municipal), José Manuel (asesor jurídico) y José Luis (secretario general).

ACCEDER AL CONTENIDO DEL PGOU DE MONACHIL PINCHANDO EN LA SIGUIENTE IMAGEN:
Historias del Coronavirus (9): ¿QUÉ DECISIÓN HUBIERA TOMADO YO?

Mi buen amigo Roger Pla Farnós, que ha sido director sanitario de Tarragona, es una de las mentes más sensatas que he conocido. Además, posee otro don nada frecuente: entrega lo que tiene, su capacidad de discernir y su experiencia. Es decir, que ni se arruga ni se achanta. Y sin necesidad de recurrir a los exabruptos, al maximalismo o a la demagogia… Pero lo mejor es que estas virtudes que Roger atesora no pasan desapercibidas, en absoluto, y por eso en su tierra natal, en el Diari de Tarragona, le tienen reservada una columna (El mirador) para que periódicamente les ilustre con sus reflexiones.
Ya sé, estaréis pensando: “¡Juan Carlos, qué suerte que tienes con tus amigos!”
Pues sí que la tengo... Incluso más que suerte, fortuna, diría yo. Por eso he pensado que sería una buena cosa poder compartir con todos vosotros, si no mi amistad con Roger, porque la amistad como el amor, ni se improvisa ni se extrapola, si al menos alguno de sus atinados artículos, ya que nos viene que ni bordado para estos tiempos tan complicados en los que vivimos.
El pasado miércoles Roger escribió “DESDE MI CONFINAMIENTO”, un valiente alegato en favor de la cordura, la prudencia, la disciplina para afrontar esta crisis sanitaria respecto de la que “todos concluyen que nos viene un problema gordo” sin que por el contario haya coincidencia en la forma de resolverlo ni entre los expertos ni por los gobernantes:
Tots ells conclouen que ens ve un problema gros. La diferència és la manera de resoldre’l.
Por eso intenta reflexionar sobre lo que él haría si estuviera “en una posición de responsabilidad” ya que, al parecer, por más fenómenos y calamidades que se hayan dado en el último siglo, pareciera que la sociedad se empeñase en repetir idénticas pautas de comportamiento. Aunque quizás ahora la diferencia estribe en esa frívola obsesión del hombre actual de cerrar los ojos a los peligros o a la propia existencia de la muerte:
la visió actual de la vida , passa per ser capaç de tot. Pujar corrent a l’Everest amb unes sabatilles d’esport, capbussar-se al gel de l’Antàrtida... només cal proposar-s’ho. Hem perdut la por a la mort i tot ho podem arreglar amb quatre pastilles o una visita al quiròfan.
Ya que “resulta que cuantos más servicios nos van ofreciendo, más irresponsables nos volvemos. Siempre esperamos alguien que nos arregle los problemas”.
Algú em traurà de l’aigua. Algú em vindrà a socórrer, si em quedo atrapat en un barranc o en una cova. Per tant, no és estrany que no fem cas de cap recomanació i decidim pel nostre compte. Farem el confinament a la platja o a la Cerdanya. I a mi què?
Porque ahora la cuestión no estriba en debatir alegremente sobre cuál de las recetas elegidas por los países sea la más pertinente para afrontar la pandemia, ya que ningún país, ni sus recursos, ni sus circunstancias son equiparables a los demás. Aunque de lo que sí que está seguro Roger es que “a pesar de la gravedad de la situación sanitaria actual, los efectos secundarios de lo que estamos haciendo, probablemente serán aún más graves, a nivel de salud laboral y mental.”
Si ens equivoquem portarem la misèria a molta gent, sobretot als més febles.
Para concluir que, aunque será finalmente el tiempo quien confirme cual hubiera sido la mejor decisión, él no quiere eludir responder a aquella pregunta con la que iniciaba su artículo. Y la responde tanto desde una mirada colectiva como de un sencillo ciudadano:
¿Qué decisión hubiera tomado yo? Incluso compartiendo juicio contrario, tal vez hubiera hecho exactamente lo mismo que nuestro gobierno. ¡Difícil decisión!
Fins i tot compartint el parer contrari, potser hagués fet exactament el mateix que el nostre govern. Difícil decisió!
¿Y qué estoy haciendo, ahora mismo? Sigo escrupulosamente las recomendaciones que nos dicen nuestros líderes.
Segueixo escrupolosament les recomanacions que ens diuen els nostres líders.
Gracias amigo Roger Pla Farnós, verdadero ciudadano comprometido. Un abrazo grande.

Historias de la España vacia (7): El caso de ALQUIFE (Granada)

A puntito de cumplir las dos primeras semanas del encierro casero del coronavirus, y sin visos de que esto vaya a terminar pronto… el caso es que llevo varios días pensando en otro encierro que ya va durando casi 25 años: el que sufren Alquife (Andalucía, España) y de sus gentes… Porque ellos sí que están enclaustrados en la burbuja del tiempo desde que en 1996 Las Minas del Marquesado (o “de Alquife”) cerraron su actividad.
Así que no solo este pueblo, sino todos los de alrededor (Lanteira, La Calahorra, Aldeire, Ferreira, Jeres del Marquesado, Charches o Albuñan) perdieron con el cierre de las minas la fuente principal de ingresos que desde hacía más de un siglo les había dado sustento, sufriendo desde entonces una larga agonía, que los va desangrando de gente y sobre todo de jóvenes…
Mi vinculación con Alquife tiene múltiples flecos: profesionales, afectivos o personales. Así, cómo olvidar que el primer plan urbanístico que dirigí fue en este municipio y recuerdo con muchísimo afecto al secretario del ayuntamiento (José Luis Larrea) de quien tanto aprendí y al que fue su alcalde, mi amigo Jesús Valenzuela, tan querido por todos.
Debéis saber que la vocación minera de Alquife y sus alrededores se remonta a los poblados íberos (y posteriormente romanos) que explotaron algunos de los afloramientos de hierro, tan frecuentes por estos lares (uno de cuyos ejemplos lo tenemos junto a Ferreira, en el Cerro del Cardal). Una actividad que de una u otra manera ha tenido continuidad de manera artesanal hasta finales del siglo XIX, cuando ya resurge con fuerza de la mano de la minería moderna (con las técnicas y maquinarias precisas) y con el apoyo del capital extranjero, lo que le supuso todo un siglo dorado de actividad, que repercutió decisivamente en el desarrollo socioeconómico de los pueblos del Marquesado del Zenete y de Guadix.

Como vestigios de esta actividad frenética durante el pasado siglo nos quedaron la gran corta a cielo abierto que hoy caracteriza al paisaje de la llanura del Zenete, y el recuerdo de un urbanismo minero (el poblado) al que le acompañan numerosas edificaciones e instalaciones industriales de gran singularidad. Además, claro está, del ferrocarril minero hasta el puerto de Almería y su característico y espectacular “Cargadero de Mineral”, uno de los símbolos de esa ciudad.
Sin embargo, a partir de 1970 la minería en Alquife empieza a experimentar una gran crisis por el aumento de los costes de explotación (con el mineral cada vez más profundo) y por la coyuntura internacional (competencia con otras minas, limitaciones europeas a la siderurgia nacional, o tipos de cambio desfavorables entre la peseta y el dólar) a la que ni siquiera el proteccionismo estatal hacia el sector pudo garantizarle su viabilidad, por lo que las minas acabaron cerrando en 1997, quedando sumidas desde entonces en un profundo estado de abandono. Y en ese contexto, es en el que la Junta de Andalucía decidió en 2010 su declaración como BIC (Bien de Interés Cultural) en la categoría de Lugar de Interés Industrial (Decreto 333/2010).


Esta declaración viene a suponer “el reconocimiento patrimonial de este conjunto minero que supone la puesta en valor de una parte fundamental de la historia y del legado minero-industrial andaluz desde su origen hasta nuestros días” incluyendo un variado patrimonio inmueble y mueble del siglo XX, así como otros elementos asociados como las centrales hidroeléctricas de Jerez del Marquesado. Pero también el reconocimiento de que la minería en esta tierra, junto con la agricultura de regadío, han ayudado a configurar las relaciones del hombre con su medio hasta generar la identidad territorial de este espacio.
Y mientras que os escribo se me agolpan los recuerdos y las vivencias de tantas y tantas personas que allí vivieron con quienes la vida me ha ido entrelazando… Cómo olvidar, por ejemo, a mi buen amigo Natalio, que fue mecánico en las minas, y los chascarrillos que me contaba de cuando cada mañana iba desde Aldeire a trabajar. Y la gran amistad que tenía con el que fue párroco por los años sesenta en aquellos pueblos, José Luis de los Reyes (mi querido tío Pepeluís) y las anécdotas que recogió en su libro “Andanzas de un cura rural” -aprovecho para mandar un sentido abrazo a mi tá Encarnita-. O todo lo que oí narrar sobre el Tío Solano (Antonio) que regentaba un estanco y una taberna junto a las minas, en El Ventorro, donde paraba La Autedia. Se llevaba bien con todos los trabajadores de la mina y con sus jefes, especialmente con D. Eloy -aprovecho para mandar un abrazo a María, su mujer, y a su sobrina Elena-.
Pero de aquel Alquife de 2600 habitantes hoy a duras penas quedan 600, y mira que lucha el valiente y voluntarioso Benito, su alcalde. Empecinado en favorecer la reapertura de las minas.
Por eso fue un alivio que en la propia declaración del BIC se reconociese que si en el futuro la explotación minera fuera contradictoria con la protección patrimonial, prevalecería la actividad minera, algo excepcional en un BIC:
“… A efectos de mantener viva la actividad extractivo-mineral del conjunto minero, dicha actividad minera será prioritaria respecto de la modificación o desaparición de los bienes inscritos en el presente Decreto, así como sobre los nuevos o diferentes productos patrimoniales que pueden ser incorporados al legado histórico…”


Muchos años después he vuelto a tener el honor de dirigir un nuevo PGOU para el ayuntamiento de Alquife, uno de cuyos cometidos está siendo ayudar a la viabilidad de la reapertura de las minas, gracias al impulso de la compañía propietaria (“Minas de Alquife, S.L.U.”), y al respecto se están dando pasos muy importantes:
- Con la conclusión de un Plan Especial que engloba a todos los municipios afectados, para regular y ordenar las actuaciones necesarias para volver a poner en funcionamiento la explotación minera, coordinando los aspectos urbanísticos, ambientales, culturales, de infraestructuras o logísticas.
- El “Proyecto de desmantelamiento de instalaciones mineras obsoletas en las Minas de Alquife (Granada)” ya autorizado por la JA para la demolición de aquellas instalaciones que se ha considerado incompatibles con la explotación minera.
- A través del PGOU, la regulación urbanística exhaustiva de todo el municipio y específicamente del ámbito territorial incluido en el BIC.
- Y con la Catalogación individualizada y detallada de todos los bienes culturales que no han sido desmantelados y que por tanto deben ser preservados y rehabilitados.
Así que, aunque pareciera que el camino no tiene fin… Alquife y sus gentes llevan años soñando un nuevo futuro cada vez más cercano. Por eso quiero imaginarme la alegría de los alquifeños cuando llegue ese día y en las fiestas de San Hermenegildo, su patrón, le den fuego al Palo, henchido de pólvora, para que reviente el pueblo de alegría…
¡Ojalá sea prontito!


Historias del coronavirus (8): HABÍA DECIDIDO QUE SERÍA LA ÚLTIMA VEZ, PERO…

Había decidido que ya no volvería a escribir sobre la puñetera megaAlerta sanitaria del coronavirus para volver a hablar, como siempre, de cosas positivas y ejemplares con las que aprender, sobre todo y más que nada, en valores… Pero resulta que en los últimos tres días he seguido teniendo numerosas llamadas, tan emotivas y tan cercanas, que no me he podido resistir a volver sobre el tema… Al menos por una vez. Y ya a partir de mañana hablaremos de otras cosicas ¿De acuerdo?
VLADKA es checa y trabaja para la universidad de Olomouc coordinando a los alumnos que viajan por Europa con las Becas Erasmus. Le gusta correr por el bosque, como a mí, al amanecer, para oxigenarse mientras que escucha su respiración agitada, siente los chasquidos de la hojarasca, huele los aromas de la montaña cuando se está desperezando, y goza con los primeros rayos de luz, cuando aún son casi planos y les cuesta atravesar las capas de la atmósfera… De eso estuvimos hablando. Y nos prometimos volverlo a hacer una de estas semanas próximas.
SILVIA ROSA, que me llamó desde Coquimbo, una ciudad balnearia en el Pacífico chileno, es como ese familiar entrañable que todos tenemos, o deberíamos tener, tan llena de ternura, sencillez y generosidad que es imposible no enternecerte con ella. Somos ya viejos conocidos porque es una de las lectoras más entregadas de La Ciudad Comprometida y, claro, fueron inevitables las referencias al virus y cómo nos está cambiando la vida, sin esperarlo ni sospecharlo. Para mal, pero también para bien, y por eso nos felicitamos de haber conseguido, al fin, después de tres años de conocernos, dar el paso y llamarnos.Y vernos sonreír.
CRISTINA me llamó desde Bogotá. Es una concienzuda arquitecta que trabaja en la protección de las regiones amazónicas de su país. De su ecología, su cultura y sus comunidades. La conocí cuando hace un par de años viajamos juntos a Mitú, la sorprendente capital del Vaupés, y tuve la oportunidad de aportar mi granito de arena en esos proyectos. Y ya entre nosotros germinó una bella amistad que no se ajará así vayan pasando los años o las circunstancias de la vida. Por eso fue bonito volver a vernos y conversar.
PATTY es una chica de Colombia experta en cuestiones ambientales y, cuando conversamos, acababa de recorrer uno de los parques nacionales de su país haciendo su labor de pedagoga social. Me recibió en el seno de su familia y allí pude saludar a su sobrino y a su hija, que me miraban expectantes. En realidad, solo hablamos de cosas triviales como si nuestra charla fuese algo común entre nosotros y, quizás por eso, fue un entrañable encuentro que nos regaló la noche.
Ya en la tarde del sábado, contacté con SILVIA, de Atarfe, con quien tuve una velada muy cercana en la que, aunque hizo grandes esfuerzos para que no aflorara la indudable tensión que le supone su trabajo (como funcionaria de prisiones a las afueras de Granada), sin embargo, no me fue difícil percibir que el coronavirus en aquel lugar debe ser como esa gota que casi colma el vaso… Por eso nos hizo bien cambiar de tema y creo que quiso sacar pecho cuando fue descubriendo por mis palabras que soy un cocinicas ¡jajaaj! y ya la charla hizo despertar de su aletargo a los jugos gástricos y ya no tuvimos más remedio que reconocer que la tarde ya estaba tocando a su fin.
Y ya ayer fue, primero, MERCEDES quien, desde Jumilla (Murcia) me ha regalado un buen rato de amistad en el que se fueron mezclando con naturalidad ya fueran nuestras aficiones (ella es una música consumada), el repaso a las habilidades de nuestros hijos respectivos, el gusto compartido por los vinos sabrosos de su tierra, o las peripecias de su hija de 16 años que tiene que volver apresuradamente desde Canadá, donde estudia con una beca, a cuentas del virus este… y ella, al igual que toda su familia, felices de que vuelva a casa, porque en estas circunstancias mejor todos juntitos, ¿no?
Y para finalizar, también ayer noche recibí la llamada entrañable de una paisana que hace muchos años que ya vive en Mallorca: CARMEN POYATOS. Conoció a mis padres y a muchos de mis hermanos. Hemos descubierto vivencias comunes, anécdotas y mucha, mucha gente querida por los dos, y por eso fue maravilloso evocar a esas personas queridas. Como por ejemplo las bellas referencias que hizo de mi TÍO PEPE, primo hermano de mi padre, de mi primo JUANMA, sin duda alguna el tipo más querido allá por donde vaya, y de su hermana (mi prima, claro) VICTORIA, de quien se deshizo en elogios… ¡jajaj! Además, aproveché para darle unas nociones básicas de redes sociales y de telefonía móvil para que vaya renovando, un año de estos supongo, ¡jajaja! su antediluviano teléfono. Gracias Carmen por tu llamada tan bonica.
Por eso… ¿Cómo nos iba a contar estas cósicas? Pero ya, a partir del miércoles ya quisiera volver a hablar de ciudades, de ciudadanos y de sentimientos comprometidos… que la vida sigue y seguirá, y tampoco es bueno que no levantemos la vista…
¡Un abrazo grande, cálido y largo para todos vosotros!
Historias del coronavirus (7): ¿EN CASA? ¿SEGURO? SI NO ES PARA TANTO…

Es domingo y ha amanecido una mañana húmeda, gris y triste. Y sobre todo muy silenciosa. Es verdad que aún es temprano, pero se masca la quietud, como si todo se hubiera parado, preso de la desesperanza. Como si mis vecinos y las gentes de mi barrio estuviesen aguantando la respiración para que hoy nada cambiase, ante el temor de que cualquier evolución sería a peor. Hasta el café me sabe hoy diferente. No sé si algo más amargo. Aunque también es bastante probable que solo sean impresiones mías, y que me estén afectando los mensajes que leí hace un rato, recién despertado, enviados desde Perú por personas muy queridas. Ya sabes que nada como ver las cosas desde la distancia, y desde esos 10.000 km. que median, incluidos un continente y un océano, nos miran a España y a los españoles con mucha más preocupación que, quizás, la que aún sentimos nosotros por acá…
No soy hombre de desesperanzas porque yo creo que, en cada día de mi vida, casi sin excepción, siempre he sabido buscar y encontrar razones para soñar, asideros que me diesen seguridad, y los mejores argumentos para seguir caminando. Pero al releer esos mensajes de solidaridad con nuestro pueblo, incluso de sorpresa por la solo relativa firmeza con al que en España afronta este mal invisible pero implacable, se me ha puesto muy mal cuerpo, con un nudo en la garganta, un vacío que me grita desde la boca del estómago, con una desazón que me embarga… y aunque se positivamente que en un rato todo será diferente, como en cada día, me ha parecido que hoy mi reflexión para ti debía escribírtela cuando mi ánimo, como el día, aún está húmedo, gris y triste.
En seguida, en muy poco rato, incluso ya, en apenas unos minutos, la luz de la mañana se irá intensificando y, con ella, el día y las gentes de mi edificio y los alrededores se irán activando y volverá si no el clamor, porque todo desde hace unos días está mucho más decaído, pero sí ese cierto movimiento que hará que aparentemente hoy vuelva a ser un día normal. O al menos tan normal como ahora corresponde. Sin embargo, esos mensajes ultramarinos ya calaron en mi ánimo porque, paradójicamente, aun siendo un conjunto de voces inconexas han conformado una letanía machacona y sorprendentemente conjuntada en su mensaje, y porque vistos desde la lontananza pareciera que, por aquí, ni las autoridades ni los ciudadanos nos lo hubiéramos tomado con la tremenda gravedad que el caso exigiría. Como si todo esto fuera simplemente una circunstancia incómoda e inquietante que la estamos viviendo con cierta gravedad…
Estamos enclaustrados sí, pero en casa. Con muchos, pocos o incluso ningún acompañante compartiendo nuestro espacio, pero tampoco percibimos demasiada soledad porque nunca como ahora nos hemos prodigado tanto con los mensajes, llamadas o videollamadas. Llegado el caso salimos con tranquilidad a la farmacia, al supermercado o al quiosco, y el carro de la compra, la mascota o las bolsas de la basura se han convertido en verdaderos salvoconductos para salir a la calle, por lo que nada es tan severo. La actividad económica se está parando, pero todos en nuestro fuero interno estamos convencidos de que en unas semanillas todo esto desaparecerá y volveremos al punto de partida. Muchos estamos aprendiendo a teletrabajar, algo simpático que nos ayuda a percibir que la vida sigue y que va a seguir muy pronto como si nada… Además, ¿Cuándo habíamos soñado tener tanto tiempo libre para ordenar las fotografías, ver películas, cocinar, leer, hacer zumba, llamar a amistades que ya estaban amortizadas, o compartir el mismo espacio y tiempo con nuestros hijos? ¿Y las simpáticas olas de solidaridad? Son muy emotivas y reconfortantes, y nos ayudan a pensar que individual y colectivamente con toda seguridad somos mejores de lo que pudiera aparentar…
Y todo eso está bien… pero, aunque nos repetimos machaconamente unos y otros, ya sea desde las asociaciones de padres de alumnos, desde cada colectivo, en los medios de comunicación, con videos caseros, a través de memes superocurrentes, o visualizándolo a través de miles de iniciativas entrañables eso de ¡Quédate en casa!… Sin embargo, hay más multados por no hacerlo que infectados por el virus. Se cuentan por miles los que se han mudado a su segunda vivienda, o los que llegado el fin de semana quieren salir, como siempre, de la ciudad. Tantos y tantos que visitan a familiares o allegados, porque como ellos no están infectados... Y demasiados negocios que aún siguen abiertos con el trasiego que ello supone.
Y desde la lejanía perciben que tampoco las autoridades pareciera que hayan adoptado medidas extremas para que la sociedad española se tome mucho más en serio, absolutamente en serio, que esta crisis global también es una crisis total que solo podríamos atajarla con una parálisis absoluta, salvo servicios básicos básicos e imprescindibles imprescindibles… y todos en casa.
Viendo pelis o haciendo gim, pero en casa. Felices o familiares, pero en casa. Y no digo yo que guardando la respiración o que nos olvidemos de vivir en estos días, no, pero en casa. Todos en casa. Sin salir y sin excusas.
Porque esto es una crisis sanitaria y global tan gorda que más vale unas pocas semanas colorados que ciento amarillos. Lo primero lo superaríamos, pero lo segundo…
Historias del coronavirus (6): EL CIENTO POR UNO

Ayer viví un día diferente, especial. Lleno de emociones y de sorpresas. Recordareis que hice una especie de llamada a interactuar: ¡Me encantaría tener un rosario de videollamadas con cualquiera que se encuentre solo, o que simplemente le apetezca conversar conmigo! Y vaya si las hubo, llamadas, videollamadas y sorpresas… y como siempre ocurre cuando abres tu corazón, creo que recibí el ciento por uno.
JULIA, una entusiasta chica de Granada, ya jubilada, inició la serie inundando el ambiente de alegría y optimismo. Aunque vive con dos hijas, en realidad pasa casi todo el tiempo sola están cuasiencerradas preparando oposiciones… Le encanta bailar y me animó con mis clases de Bachata… Así que esta madrugada he recibido, tal y como me prometió, unos videos que me ayudarán a progresar en este maravilloso baile latino.
CÁRMEN es una enfermera malagueña que se conectó conmigo en un breve descanso antes de volver de nuevo al Hospital de Ceuta. Apenas pude articular palabra, pero tuve el honor de compartir con ella todas las emociones, el dolor y la impotencia que brotaban de su pecho. Y me impresionó especialmente su extraordinaria humanidad cuando se desahogaba conmigo narrándome algunas de las vivencias intensísimas de estos días, en las que su labor sanitaria prácticamente pasaba a un segundo plano. Seguramente el momento más especial fue cuando me contaba, casi susurrando, cómo vivió los últimos momentos de un enfermo al que acompañó hasta el final, con su mano cogida, mientras que rezaba para sus adentros deseándole alivio para su agonía…
ENCARNA, ya jubilada, vive sola en Jun, a las afueras de Granada, y me contó muy orgullosa sus actividades de voluntariado. Pero sobre todo me habló de su familia, ya dispersa, y de cómo adora a sus nietos a los que añora porque apenas los ve… Así que estuvimos acopiando razones suficientes para que, tan pronto acabe esta alerta sanitaria, se montase en el coche para ir a Dúrcal a verlos… A ambos nos hizo bien conversar sobre los vínculos del amor y la ternura, y nos sacamos muchas sonrisas el uno al otro. ¡Ah! Un rato después me mandó fotos suyas (ya mucho más guapa, porque se quejaba de que estaba la estaba viendo sin peinar, jajajaj) y por supuesto de sus guapitos nietecillos.
LILIA es una profesora de urbanismo en México a la que tengo un especial aprecio. Y aprovechó la ocasión para conectarse conmigo. Fue estupendo comprobar que sigue llena de ilusión por formar buenos profesionales. Aunque ya no lo fue tanto cuando me contaba, impotente, cómo su país, quizás por los tremendos contrastes sociales, está demasiado relajado con esta enfermedad, temiéndose lo peor. Y, claro, fueron inevitables sus miedos por la salud de su querida madre…
MARITZA en una amiga especial de Lima. Nos conocimos cuando ambos visitábamos hace años la ciudad milenaria de Caral. Aunque es médico pediatra, en realidad es educadora social y sanadora de almas. Fue estupendo comprobar cómo nuestra amistad está más allá de la distancia y del tiempo, como también lo fueron nuestras reflexiones respecto de los aspectos positivos que la pandemia pueda generar en la mejora de ciertos hábitos sociales y familiares.
Con CONCHI, abogada granadina y experta inmobiliaria, ya la conversación fue como una especie de charla vespertina, relajada, muy agradable, compartiendo diversas vivencias particulares de cada uno bajo la sabia perspectiva que, con los años, va dando la vida…
PACO Y SIMÓN me sorprendieron al videollamarme para darme cobijo y echar unas risas conmigo. ¡Gracias!
PEPE, un buen amigo, también me sorprendió al videollamarme por la noche, nos reimos un rato y nos dimos compañía de la buena.
Y finalmente llegó, mientras cenaba, la llamada grupal de mis cuatro hijos, tan guapos, para felicitarme y conversar conmigo mientras que degustaba una segunda copa de un vino de Jumilla que me regalaron hace unos días unos magníficos nuevos amigos… ¡Cuantas alegrías!
¡Ah! Y entre medias otra grata sorpresa… ¿Grata dije? ¡Más que grata! Porque recibí sendos mensajes de los periodistas Pilar Molero y Jesús Javier: “Juan Carlos, tu idea nos ha gustado mucho y hoy hablamos de ti y de tu iniciativa (en nuestro programa)”. Así que os dejo el podcast de su programa TODO VA BIEN, GUADIX en el que comparten cada día las mejores experiencias positivas de este mal momento… Absolutamente recomendables, ellos y su programa. Al escucharlo tened mucho cuidado al llegar al minuto 10’ porque podríais sonrojaros como yo, con las cosas que me dijeron… ¡Gracias, guapos! https://youtu.be/z1dBJDhs35M
En fin… Un día muy intenso, emocionante y bello… Lo dicho, el ciento por uno… para tenerlo presente.
Historias del coronavirus (5) ¿QUIERES TENER UNA VIDEOLLAMADA CONMIGO?

¡¡¡Ya lo tengo!!!
He estado dándole vueltas a mi reflexión de ayer sobre cómo organizar mi tiempo en este mesazo, largo, largo, que nos espera enclaustrados, y mirad, he llegado a la siguiente conclusión:
- ¿Cuidarme? Por supuesto, así que cada día, como me gusta madrugar, haré algo de deporte en casa, que para eso tengo grabadas varias clases del amigo Jacinto Garzón.
- ¿Teletrabajar? Claro, así que durante toda la mañana me conectaré con mi equipo y lucharemos como podamos entre todos hasta la hora del almuerzo en mi caso (Kika, José Antonio; Mónica, Natalia; Elena; Alejandro; Alberto, Juan Carlos, Santiago… sois geniales y os echo mucho de menos, así que os mando muchos ánimos y os deseo todo lo mejor)
- ¿Vivir experiencias nuevas? ¡¡Ni te quepa la menor duda!! Así que he pensado que al igual que yo, al que el enclaustramiento ha pillado solo en casa, habrá otros muchos (miles y miles quise decir, jajajaj) y esta es mi propuesta: cada día, durante toda la tarde y hasta la hora de cenar ¡Me encantaría tener un rosario de videollamadas con cualquiera que se encuentre solo, o que simplemente le apetezca conversar conmigo!
Para hablar de cosas técnicas -si te empeñas, jajaj-, de la vida, para contar chistes, para desahogarse, para hablarme de su último amor (o desamor) o de los bellos que son sus hijos, del coronavirus (¡también, jajajaj!) para leerme alguna de sus poesías, para susurrarme cosas al oído… o simplemente por el gusto de hablar. ¡Ah! es posible que yo también invite a alguno de vosotr@s para celebrar una videollamada...
MI Nº DE TELÉFONO: +34669848135
MODALIDAD: videollamada a través de WhatsApp, Messenger o similar
PROCEDIMIENTO: mándame un chat (WhatsApp) y yo te contestaré proponiéndote una hora concreta
DURACIÓN: Ya veremos… jajajaj, la que sea suficiente
¿QUIÉN LLAMA? Yo seré quien llame para poder estar coordinado
¡Así que estoy feliz! Espero conocer a muchos de vosotros, apoyaros y que me apoyéis… ¿Y qué pasará si nadie me propone conversar? ¡Jajajaj Ya tengo un plan B: Me he descargado unas clases de Bachata y de Salsa por YouTube ¡Jajajaaj!
Espero vuestros chats para empezar a conectarnos, y quíen sabe si sea una bonita manera para que unos y otros salgamos de nuestros caparazones y nos abramos a la vida… ¡Yo vengo a ofrecer mi corazón! ¡QUE EMPIECE LA CORONAVIDA!
Historias del coronavirus (4) LO QUE SON LAS COSAS…

Lo que son las cosas… Han pasado apenas cuatro días y sin embargo tengo la sensación de que nunca había estado tanto tiempo recluido en casa. Por eso me sorprende lo lento que pasa el tiempo. Y no es porque no tenga nada que hacer, no. Ni siquiera porque no haga muchas cosas, claro que no. Porque en realidad madrugo bastante, desayuno ya abriendo mi mente al día, para enseguida zambullirme a teletrabajar a las 7h30’ y, en realidad, paso toda la mañana de manera frenética con mil chat, llamadas o correos… Como afinando el tiro en numerosos asuntos que pareciera que demandasen un leve impulso mío para que volvieran a recobrar su sentido… O al menos eso creyese yo.
Así que en realidad mi trabajo se parece mucho a eso, a completar sinfonías inacabadas o que en algún momento perdieron su armonía y precisasen ser afinadas, o que permanecen lánguidas porque su tempo ya perdió vida y es como que a mí me tocase relanzarlas hacia un molto vivace. Y así llevo años, muchos años. Y por eso ya me acostumbré a sentirme activo solo cuando estoy multiactivo. Y es curioso… porque eso me gusta.
Con el tiempo fui descubriendo que mi mente solo sabía razonar con una cierta tensión y que en realidad gozaba más tomando decisiones, marcando caminos, ideando salidas o resolviendo enigmas, que deteniéndome a desarrollar con primor y con esmero cada uno de esos rumbos que había trazado, y eso quizás me llevó a acompañarme de otros muchos, sin duda más pacientes que yo y, desde luego también, mucho más capaces para desarrollar aquellas ideas eléctricas que habían brotando en mi mente...
Recuerdo que alguien me dijo, hace ya años: “Juan Carlos, tú ya te has desprofesionalizado” y yo lo recibí como algo denigrante, porque reconozco que por entonces no supe entender que esa persona tenía toda la razón… En realidad, había dejado de ser un arquitecto individual para adoptar progresivamente un poco del espíritu de cada uno de aquellos que me acompañaban, a los que ayudaba con mis orientaciones y decisiones a avanzar. Y fue cuando en realidad empecé a tomar conciencia de mi nueva realidad. Porque, como os decía, la vida me ha ido llevando ¿O fui yo quizás? a navegar en mil aguas, a pensar en mil asuntos, a compatibilizar mil pensamientos. Y eso me gusta… O quizás sea también que me guste porque sea la única manera, o mi manera particular, para seguir avanzando en una profesión en la que cuesta esfuerzos sobrehumanos no ya sobrevivir, sino sobre todo hacerlo con coherencia…
El caso es que llevo tantos años ya sumergido en ese ritmo frenético que te exige tener solo buenas primeras ideas que, seguramente, hice de la necesidad virtud. Y por eso, algunas veces, como en estos días, cuando un mayor sosiego es obligado, y cuando los minutos y las horas han recobrado su verdadera magnitud, me pareciera que ya no se vivir de otra manera…
Sin embargo, en menos de una semana las prioridades del mundo, y desde luego de mi mundo, han cambiado con tal radicalidad que aquí me tenéis, como millones de vosotros, recluido en casa, haciendo lo teleimposible para insuflar algo de vida a todo aquello que hasta hace apenas nada de tiempo era de la máxima urgencia…
Y lo que son las cosas, como te decía, porque hasta hace unos días era yo quien perseguía a los acontecimientos, siempre escurridizos y acelerados, cuando ahora aquel ritmo se volvió un adagio… ¡Uf! Y en estas estoy, que ya no sé si lo que me mueve es la inercia de seguir avanzando, o por el contrario sea en realidad mi voluntad corajuda de que la vida, mi vida, no se pare…
Por eso, me siento raro, raro, raro. Y han bastado para ello apenas cuatro días, eternos, encerrado en casa, prisionero de mi soledad, en los que en lo laboral y en lo social todo se volvió virtual. Además, con la certeza de que esto va, si no para largo, largo, sí que, al menos, no se va a pasar en un suspiro, no. Y creo que, desde entonces ¿Media semana? todo cuanto hago o pienso o digo se me antoja bastante introspectivo.
Pero el caso es que, si repaso mentalmente todo lo que hice hoy, resulta que es tanto que no justificaría esa sensación de languidez que me acompaña… Así que en eso llevo pensando toda la tarde. Pero en un momento de lucidez me dije:
- Anda Juan Carlos, ponte a escribirle a tus amigos de La Ciudad Comprometida a ver si así aclaras tus ideas y te sacas un conejo de la chistera, como tantas otras veces antes, porque algo tienes que hacer… Porque la coronavida te acaba de regalar todo un mesazo, o más, para que lo vivas como algo especial, o lo sufras como un verdadero suplicio… Tú eliges.
Y Ahora que estoy terminando mi reflexión, que ya no sé si en realidad es para vosotros o para mí mismo, me doy cuenta perfectamente de que, desde luego, ese mesazo, o lo que dure este encierro, no lo pienso tirar a la basura… ¡Claro que no! Así que voy a trazarme un plan, jajaja, que es mi manera particular de resolver los enigmas, para llenar de miles de colores y de sensaciones estas mil horas que me esperan… ¡Al ataque!



