Mostrando artículos por etiqueta: CONTAMINACIÓN
¿Tú ciudad histórica contamina o descontamina?
Tomarse en serio la protección de los Bienes de Interés Cultural como de cualquier otro inmueble al que la colectividad le reconozca valores patrimoniales, debería ser muchísimo mas que velar por el cumplimiento del deber legal de sus propietarios de conservarlos adecuadamente. En realidad, eso nadie lo discute aunque, a decir verdad, a la mayoría de los ayuntamientos les da una enorme pereza exigir que los edificios catalogados estén en un óptimo estado de conservación. Quizás sepas que son escasísimos los casos en los que las administraciones públicas llegan hasta las últimas consecuencias ordenando a los propietarios de estos inmuebles que los conserven adecuadamente y su arruinamiento, hasta el punto de exigirlas y en su defecto hacerlo ellas mismas de manera subsidiaria trasladándoles dichos costes.





Pero fíjate que nada de lo que hoy te cuento es nuevo, ya que en la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía (y de manera análoga ocurre con las leyes sobre el patrimonio cultural de todas las comunidades autónomas del país) entre las diferentes medidas que se establecieron que deberian ser reguladas por los planes urbanísticos para una adecuada protección de los bienes culturales, hay dos contenidos específicos respecto de los cuales me gustaría centrarme en la reflexión de hoy:
- 1. Identificación de los elementos discordantes y medidas correctoras tanto para el propio inmueble como para su entorno:
- A. Identificación de elementos discordantes existentes en los edificios y medidas específicas de descontaminación visual o perceptiva:
- Volúmenes discordantes
- Cierres discordantes
- Cubierta discordante
- Huecos discordantes
- Carpintería discordante
- Instalaciones discordantes
- Tratamiento de fachadas y medianeras discordantes
- Publicidad discordante
- Acabados discordantes
- B. Identificación de elementos discordantes existentes en el espacio público:
- Pavimentación
- Mobiliario urbano
- Recogida de residuos
- Aparcamientos
- Otros
- C. Normativa en la que se regulen las actuaciones en los edificios o el espacio público con presencia de elementos discordantes.
- A. Identificación de elementos discordantes existentes en los edificios y medidas específicas de descontaminación visual o perceptiva:




- 2. Normativa para el control visual o perceptivo de las futuras actuaciones, como, por ejemplo:
- Las construcciones o instalaciones de carácter permanente o temporal que por su altura, volumetría o distancia puedan perturbar su percepción.
- Las instalaciones necesarias para los suministros, generación y consumo energéticos.
- Las instalaciones necesarias para telecomunicaciones.
- La colocación de rótulos, señales, vallas y publicidad exterior.
- La colocación del mobiliario urbano, incluidos toldos, veladores, quioscos y demás elementos análogos.
- La ubicación de elementos destinados a la recogida de residuos urbanos.
- Cualesquiera otros elementos o actuaciones que puedan distorsionar o incidir negativamente en la percepción, disfrute, contemplación o integridad de los bienes culturales, poniendo en riesgo de algún modo los valores protegidos.



¿Qué hijo mata a su madre?

Qué bueno que a través de mis reflexiones y de vuestros comentarios podamos ir tomando conciencia sobre diversas temáticas, para ir desgranándolas e ir creando conciencia ciudadana.
Pues veréis, al hilo de mi último post: ES TIEMPO DE ACTUAR, en el que daba cuenta del novedoso “Plan Verde” de la Unión Europea tras la reciente Cumbre del Clima de Madrid COP25, y de cómo lo que se cuece en Europa llega más pronto que tarde a nuestras vidas, se ha generado un interesante debate en las redes sociales, y más específicamente en una de las páginas punteras BLOGDELAUNIÓN que os quiero sintetizar. Veréis:
Ana Laura, una arquitecta de Valladolid hizo un comentario que podríamos enmarcar en la línea de la corriente ultraconservadora comúnmente denominada “negacionismo del cambio climático”:
“El cambio climático se debe a la actividad solar y no al factor humano. La temperatura del planeta cambia como siempre lo ha hecho. Puedes decir que reducir el CO2 está bien para reducir la contaminación en las grandes ciudades, pero no para evitar el cambio climático…” Proponiendo a continuación “que los arquitectos se abstengan de intervenir en el debate sobre el cambio climático, ya que se trata de una gran mentira”.
A lo que siguió un aluvión de intervenciones apasionadas, pero también muy clarificadoras, llegadas desde Salamanca, Madrid, Oviedo, Murcia, Granada, Argentina…:
- Entonces no hay cambio climático, es inexistente el aumento de CO2 por la acción del hombre, no existe desforestación, la contaminación con plásticos en el mar es mentira... ¡Sólo me queda creer en los Reyes Magos!
- ¿Aún se pueden publicar noticias equívocas sobre La influencia de los gases con efecto invernadero?"
- La libertad es que cada uno hable …
- La libertad de mentir tiene que tener el contrapunto de lo que opina la comunidad científica internacional… porque hay campañas financiadas por grandes empresas para crear la falsa sensación de que se trata de algo controvertido.
- Cuando queráis os invito a venir y ver cómo los seres humanos hemos convertido el Mar Menor en una charca llena de porquería... ¡Lo del negacionismo no tiene nombre!
- Existe el consenso científico que explica como el cambio climático está creciendo de manera exponencial por malas artes del ser inhumano. ¡No os dejéis engañar! https://climate.nasa.gov/scientific-consensus/
- Hay mucho cavernícola que quiere desentenderse… ¡Que cruz!
Además, como era de esperar, otros muchos comentarios versaron sobre la contaminación en las ciudades actuales:
- ¿Vivir en una ciudad es estar condenado a morir contaminado?
- ¿Vamos a renunciar a hacer ciudades habitables sostenibles y responsables? ¡Claro que podemos hacer ciudades mejores!
- Con buenos edificios mitigaremos las emisiones y ruidos. Con un buen urbanismo mitigaremos los atascos y las emisiones.
- Es una oportunidad para reivindicar el papel del arquitecto como curador y sanador.
Al igual que muchos arquitectos mostraron su escepticismo sobre si la maraña de normativas a las que deben ceñirse los edificios es realmente efectiva para evitar el cambio climático o si por el contrario responden a intereses políticos y económicos, ya que la eficiencia energética y las emisiones de CO2 se han impuesto como indicadores en la edificación, tal vez con un peso de valor excesivo. Algo que no se tiene en cuenta sin embargo al construir puentes y carreteras…
- ¿Realmente es tan terrible poner una caldera de gasoil en un pueblo de 10 habitantes de Soria rodeado de bosques mientras diseñamos accesos con "cortinas de aire" a locales abiertos en ciudades de inviernos severos?
- ¿Cuántas aerotermias se venderán éste verano en Madrid? Cumplen las normas pero contaminan el aire al verter calor a la atmósfera, lo mismo que los vertidos de los tubos de escape de los coches.
- Todo contribuye: hay que eliminar los coches contaminantes, pero no olvidemos que el aumento de elementos " recalentadores " no han sido penalizados y cumplen el Código Técnico de la Edificación CTE…
- ¿Por qué las bombas de calor se consideran casi como energías renovables? El CTE es muy cuestionable en algunos casos.
Aunque a la hora de reivindicar soluciones globales al cambio climático también hubo aportes generosos como el de Graciela que desde Argentina se ofrecía a “sumar un par de manos y mucha voluntad”; el de Manuel que nos recordaba que “el mundo es tan pequeño que hasta se huele el humo de los incendios acaecidos en Australia” o el de Roberto que se queja de que “los países más poderosos del mundo siempre suelen ser los más tibios a la hora de solucionar el grave problema que ya tenemos encima…”
En fin, que me parece a mí que no deberíamos buscar excusas para obviar la irresponsabilidad de la sociedad actual, porque en realidad a qué es a lo que nos referimos cuando hablamos del “cambio climático”, pues a la irresponsabilidad tremenda de la sociedad actual y sus modos de vida ya que de manera inequívoca estamos alterando el planeta con emisiones exageradas de CO2, con residuos por doquier, alterando geografías y ecosistemas...
Así que, como eso es innegable, lo relevante no es que la inmensa mayoría de los científicos hayan establecido una relación de causa y efecto, sino el mensaje de que debemos cambiar de manera inexcusable nuestros hábitos para poder legar a las generaciones futuras (las inmediatas incluso) un mundo mejor. Esa es nuestra responsabilidad como ciudadanos, como profesionales formados, como naciones o como Humanidad...
Pero para terminar mi reflexión de hoy, me gustaría dejaros con el bellísimo mensaje que me ha mandado Ana desde Hernani:
“He vivido mucho, he sufrido, he reído, he gozado… Pero te puedo asegurar que lo único que nunca me ha defraudado es la naturaleza. Jamás. Es lo único que realmente me ha dado vida… si cada uno buscáramos dentro y profundizáramos nos daríamos cuenta de que es nuestra madre. Que venimos de ella. ¿Y qué hijo mata a su madre?”
¿QUÉ ESTÁN HACIENDO LAS CIUDADES PARA MEJORAR EL AIRE QUE RESPIRAMOS?
La contaminación del aire de las ciudades es un problema que cada vez preocupa más a los ciudadanos y que además está en el centro de la polémica porque la contaminación no puede ser resuelta con demagogia. Un lector de La Ciudad Comprometida me pide que reflexione sobre que están haciendo las ciudades para mejorar el aire que respiramos. Espero que os sea de vuestro interés.
Pincha en la imagen para acceder al vídeo.
Por tu salud deja el coche.
Hace una semana los madrileños estaban en vilo a expensas de saber si el consistorio de la capital española ponía en práctica, o no, el protocolo de emergencia de su Plan de Mejora de Calidad del Aire. Esto básicamente suponía restricciones extraordinarias en el tráfico de la ciudad, con la consecuente molestia para los ciudadanos, que en su día a día utilizan el vehículo particular para satisfacer sus necesidades de movilidad. Ante esto las críticas no tardaron en llegar, algunas dirigidas directamente a estas medidas tan restrictivas, otras a que se esperó a tomar decisiones “in extremis”, otras que las medidas favorecen a los ricos o a familias que tienen más de un vehículo (por aquello de las matriculas pares e impares..). Opiniones hubo para todos los gustos, lo cierto es que desde la administración, de una forma u otra se ha de asegurar nuestra salud y nuestro derecho a un aire limpio.

Madrid, como todas las grandes capitalesde Europa y del mundo, tiene una dicotomía, la necesidad de movilidad VS la salubridad del aire. No es un problema baladí, es una realidad a la que se le lleva intentado poner solución desde antes del comienzo del presente siglo. Soluciones que por ejemplo, desde el urbanismo se han materializado mediante planes de movilidad, agrupación de usos para la reducción de las necesidades de transporte, fomento del transporte público limpio… toda una serie de medidas que llevamos desarrollando, pero que obviamente poco funcionan si no hay un compromiso social.
Como se ha dicho los planes de mejora de calidad del aire son una realidad en todas las grandes ciudades europeas, algunos ejemplos sobre los que hemos documentado son Amsterdam, Londres, París, Madrid y Barcelona.
Todos estos planes tienen muchas cosas en común que queremos simplificar, como:
-Se realizan tras detectar graves problemas en la calidad el aire y su efecto directo y nocivo en la salud.
-Se detectan como principal contaminante el tráfico rodado, tanto por las emisiones de gases de genera como por las partículas que genera el rozamiento de los neumáticos, agravado por condicionantes climáticos como el viento o la falta de lluvia.
-En todos se fija un valor máximo de contaminantes en el aire, el cual si se sobrepasa se han de tomar medidas de emergencia.
-Las principales medidas se centran en la disminución del tráfico mediante fomento y mejora del transporte público, restricciones de acceso en zonas de especial protección, regulación del tráfico (disminución de velocidad), regulación de los vehículos, fomento de los aparcamientos disuasorios, promoción del transporte eléctrico y la bicicleta (estacionamientos preferenciales, mayor capacidad de acceso a zonas restringidas..)
Pero lo que todos realmente tienen en común, es que a pesar de los esfuerzos realizados por administraciones y técnicos, los niveles de contaminantes en el aire no llegan a los objetivos marcados en los planes, ni a los impuestos por la legislación vigente. Parece que puesto en un papel resulta obvio. La administración se gasta millones de euros en mantener el aire que todos respiramos bajo unos estándares que no afecten a nuestra salud, y los tiramos a la basura.
Ahora cabría preguntarse el por qué. En otras ocasiones hemos compartido desde la “Ciudad Comprometido” artículos sobre planes de movilidad y sostenibilidad urbana, incluso desde GRarquitectos como urbanistas trabajamos con acciones muy concretas para implementar medidas que a priori deberían revertir en la mejora ambiental de las ciudades. Pero parece que la realidad es que la educación ambiental y las restricciones drásticas, parecen ser las únicas vías para poder respirar en nuestras ciudades de aquí a 50 años.
Esta afirmación puede parecer derrotista o calamitosa, pero no es así ni mucho menos, al contrario, pretende ser una afirmación esperanzadora. Una esperanza que nace de años de experiencia de aplicación de medidas y planes que han puesto de manifiesto que ya es hora de tomar medidas que realmente sean eficaces. Un trasporte urbano eléctrico 100%, restricciones drásticas de acceso motorizado a las ciudades, pero sobre todo que nos concienciemos de una vez que por duro que parezca debemos de dejar de utilizar el coche para movernos simple y llanamente porque nos está costando la salud a todos.
CHINA, CONTRADICCIONES EN UN GRAN PAÍS DE GRANDES CONTRASTES
En casi todas las noticias que escuchamos sobre China se combinan dos factores que suelen coincidir. Uno de ellos es la escala. Todo se trata en un tamaño de proporciónes gigantescas. El otro, un poco más sutil y subjetivo, es que da la sensación de que ciertos procesos que observamos desde la distancia los conocemos de antemano, incluso nos reconocemos en ellos y por ende, también creemos que podemos atisbar sus consecuencias.
En una de ellas, leíamos que “China lanza una masiva campaña de migración del campo a la ciudad”, donde afirman que se flexibilizará el sistema de empadronamiento para estimular el flujo hacia las ciudades e impulsar el consumo interno. Desde los ochenta se estima que han emigrado del campo a la ciudad unos 260 millones de personas, en un movimiento de mano de obra de ambientes rurales a las regiones industrializadas, similar al que por ejemplo, Inglaterra comenzó en el siglo XVIII-XIX. Pero China es difenremte y hasta ahora, debido a un particular sistema-tradición, los ciudadanos inmigrantes eran legal y formalmente, ciudadanos de segunda en las urbes: los emigrantes continuban legalmente atados a sus lugares de origen por medio del hukou o registro de residencia, un sistema creado en 1958, que les impide en la práctica instalarse con sus familias en las ciudades en las que trabajan porque no gozan de los mismos servicios sociales, de educación y sanitarios que los locales. La mayoría deja a los hijos con los abuelos y otros familiares en los pueblos.
La nueva estrategia del Gobierno se basa en que “el modelo actual de desarrollo ha alcanzado un punto de inflexión y debe pasar de una economía basada en la inversión y la exportación a una más centrada en el consumo”. Para ello, es preciso que los habitantes de las zonas rurales mejoren sus ingresos y compren más, lo que, a su vez, requiere que cientos de millones emigren a las ciudades —ya que en el campo sobra mano de obra y falta empleo— y que los que lo hagan puedan vivir en igualdad de condiciones que los locales.
Es decir, que por una estrategia puramente económica, al igual que la de en su día fomentó el movimiento poblacional para facilitar mano de obra, ahora los desplazados podrán convertirse en ciudadanos de primera, si la suerte les acompaña…
Paradójicamente, a la vez, miles de chinos no quieren habitar en las ciudades de nueva creación que se construyeron en el centro del país para las víctimas del terremoto de Wenchuan de 2008, al encontrarse junto a montañas de fosfoyesos, un residuo muy contaminante. («Montañas de residuos crean en China ciudades vacías donde nadie quiere vivir»). Contradicciones en un gran país de grandes contrastes.
QUE NO BRILLE SOLO EL LUCERO DEL ALBA
La contaminación lumínica daña el ambiente, la salud y es un problema para los astrónomos – Las autonomías empiezan a frenar el derroche
Khalil Gibran se lo escribió a su «adorada Mary» en los años veinte del siglo pasado. «¡Qué gran diferencia entre la luz que viene de arriba y la que viene de abajo!», se lamentaba el poeta libanés. Khalil Gibran le contaba a Mary lo «impresionante y bella» que sería Nueva York bajo el brillo solo de la luna y las estrellas.
Casi un siglo después -y descartado ya el sueño del escritor de dejar a oscuras a la ciudad de Nueva York, salvo apagón accidental-, la luz que generan las ciudades se ha colado en la conciencia medioambiental. Forma parte de los problemas del denominado medio ambiente urbano, que las Administraciones intentan atajar. El último ejemplo es el de Andalucía, que acaba de aprobar un reglamento de protección de la calidad del cielo nocturno, que prevé sanciones de hasta 60.000 euros para los que infrinjan las restricciones que se imponen en la norma y que incluye los anuncios luminosos.
Los efectos de la contaminación son bastante sencillos de detectar. Como cada agosto, los restos de polvo del cometa Swift-Tuttle desencadenan un curioso fenómeno en el firmamento, la lluvia de estrellas conocida como las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo. Pero verla es cada vez más complicado, sobre todo, en las grandes urbes. «En 20 años hemos perdido en España una magnitud aparente», señala David Galadí, astrónomo del Observatorio de Calar Alto (Almería): es decir, vemos menos estrellas que nuestros abuelos, que podían observar a simple vista objetos hasta tres veces menos brillantes.
El principal enemigo de los observatorios astronómicos es la contaminación lumínica. «Cuando obtenemos un dato tenemos que descontar el efecto brillo del cielo, que cada vez se acentúa más por la explosión urbanística», indica Galadí. Pero las observaciones astronómicas no solo se ven afectadas por los alumbrados instalados cerca de los telescopios. «Esta contaminación se genera en un punto pero sus efectos llegan a cientos de kilómetros de distancia», añade Galadí, quien también es coordinador en Andalucía de Cel Fosc, asociación de lucha contra este tipo de polución: «A Calar Alto le afectan las luces de Almería (situada a 50 kilómetros), de Baza y de Macael».
El problema de los observatorios astronómicos fue el que hizo que empezara la preocupación por esta clase de contaminación. La primera norma en España para proteger las noches data de 1988, la denominada Ley del Cielo de Canarias. La aprobó el Congreso de los Diputados para intentar blindar el Observatorio del Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma, uno de los puntos de referencia para la investigación astronómica internacional.
Pero el reto ahora es trascender el ámbito puramente científico y concienciar a toda la población sobre los problemas que acarrea esta contaminación, que rebasa lo que clásicamente se ha considerado conservación del medio ambiente.
El nuevo reglamento andaluz surge del desarrollo de la Ley de Gestión Integral de la Calidad Ambiental de Andalucía (Gica) y de la ley estatal 34/2007, cuya disposición adicional cuarta insta a todas las comunidades autónomas a prevenir y reducir este tipo de contaminación. Actualmente, no existe una directiva europea sobre esta forma de polución, por lo que el Gobierno central deja en manos de las Administraciones autonómicas la regulación del problema, señala el Ministerio de Medio Ambiente.
La primera comunidad que abordó este asunto fue Cataluña, que aprobó una ley en 2001 y la desarrolló a través de otro reglamento en 2005. La norma ha tenido algunos problemas en su tramitación pero, según la Generalitat, en los últimos años ha provocado que se dejen de emitir 28 millones de kilolúmenes por hora, lo que significa que se emite un 60% menos que en 2006. Este ahorro equivale a dejar de emitir a la atmósfera 85.000 toneladas de CO
2. Por su parte, los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente de Andalucía que han elaborado el nuevo reglamento estiman que, gracias a esta norma, se dejarán de emitir 37.400 toneladas de dióxido de carbono al año.
El frente del derroche energético es el que han elegido algunas Administraciones para tratar de concienciar sobre este problema a la sociedad, mucho más sensible a otros tipos de contaminación urbana como, por ejemplo, los ruidos. «La contaminación lumínica es la más desconocida, en el caso de la acústica tenemos una mayor presión social», reconocen desde la dirección general de Cambio Climático y Medio Ambiente Urbano de la Junta de Andalucía: «Estamos iniciando el camino para que la sociedad pida que no se derroche».
«Con el alumbrado ocurre igual que cuando llegó el agua corriente a los pueblos y el alcalde colocaba una fuente de la que salía agua durante 24 horas como un signo de prosperidad», añade Galadí. «Ahora sería considerado una obscenidad». En opinión de este astrónomo, en España existe una «visión de nuevos ricos» respecto al alumbrado: «Cuantas más bombillas, más bonito nos parece todo».
Al margen del derroche energético, la contaminación lumínica afecta a los ciclos vitales y a los comportamientos de especies animales y vegetales con hábitos de vida nocturnos. Al ser humano también le provoca molestias como la fatiga visual, la ansiedad y alteraciones del sueño. Según explica Ángeles Rol de Lama, profesora de Fisiología y miembro del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, la luz durante las noches también afecta a la glándula pineal, localizada en el cerebro y que desempeña un papel fundamental en el reloj biológico en los vertebrados.
Esta pequeña glándula produce y libera en el cuerpo humano la hormona melatonina, pero lo hace en mayor cantidad durante las noches y en momentos de oscuridad, según esta investigadora. La melatonina está considerada como un agente anticancerígeno que frena el inicio y progresión de algunos tumores. También es una molécula antioxidante que frena el envejecimiento de las células y la aparición de enfermedades degenerativas. En concreto, la contaminación lumínica provoca «un aumento del riesgo» en determinados tipos de cáncer como el de próstata, mama y colo-rectal. «Una investigación realizada en Israel con fotografías por satélite, combinadas con otros factores de riesgo, señala como las zonas con más incidencia de estos tipos de cáncer son las más iluminadas», añade Rol de Lama.
El problema con esta forma de polución no solo se genera por el elevado número de bombillas, sino también por la configuración de las luminarias. Muchas de las farolas de los municipios alumbran por igual las aceras y el cielo, algo absurdo. El nuevo reglamento andaluz, por ejemplo, da un plazo de tres años para eliminar las luminarias que emitan más de un 25% de luz sobre el plano horizontal. Según Fernando Ibáñez, presidente del Comité Español de Iluminación (CEI), el 63% de los sistemas de alumbrado que hay en España no cumplen con los rangos de eficiencia energética. «Estamos en el buen camino, pero queda mucho que hacer con las instalaciones antiguas», añade Ibáñez.
La contaminación lumínica se genera por la mala orientación de las luminarias y por los rangos espectrales que se utilizan de forma innecesaria. En la reglamentación andaluza, por ejemplo, está previsto que en dos años desaparezcan todas las lámparas que no sean monocromáticas en las zonas oscuras, denominadas en la legislación como E1. «Las luces naranjas son las menos agresivas (…) Las blancas son las peores, porque sus efectos llegan más lejos y generan más contaminación», explica Galadí. La norma andaluza también prohíbe el uso de láser y led que emitan por encima del plano horizontal o la utilización de aerostatos por las noches con fines publicitarios.
Las características técnicas que deben cumplir las instalaciones de alumbrado exterior son comunes para todo el país y están recogidas en el real decreto 1890/ 2008, que aborda la eficiencia energética en este tipo de iluminación. Sin embargo, las restricciones y reglamentos los deben elaborar las comunidades autónomas. Cataluña, Islas Baleares, Navarra, Cantabria y Andalucía son las pioneras en este asunto. Otras, como Castilla y León, Murcia o Valencia tienen más o menos avanzadas sus regulaciones.
Todas las normativas autonómicas parten de la zonificación en cuatro grandes áreas. Las más restrictivas son las zonas oscuras o E1, donde el uso de la iluminación artificial está muy restringido. En el caso andaluz se consideran áreas oscuras los espacios naturales protegidos. Los reglamentos también blindan determinados puntos de referencia. En el texto catalán el punto de referencia es el observatorio astronómico de Montsec. En el andaluz, los observatorios de Sierra Nevada y Calar Alto.
Luego, cada región concreta sus propias limitaciones. Por ejemplo, en Cataluña y Navarra se prohíbe la «iluminación permanente» de las pistas de esquí. En Andalucía, se intenta poner coto a la iluminación ornamental de monumentos durante el horario nocturno y el alumbrado de playas y costas, «a excepción de aquellas integradas física y funcionalmente en los núcleos de población». La Junta de Andalucía ha incluido en su reglamento excepciones que podrán establecer los Ayuntamientos, que son los que, al final, tienen que aplicar las restricciones a través de sus ordenanzas. Y en los municipios muchas veces no se dispone de técnicos especializados en este tipo de asuntos medioambientales ni de recursos. Aquí es donde suele fallar la aplicación de las normas sobre contaminación lumínica.
El Ayuntamiento de Tárrega (Lleida) fue de los primeros en aprobar una ordenanza de protección del cielo en 1998. Poco a poco, más corporaciones se han ido sumando a este tipo de iniciativas. En el caso andaluz, el nuevo reglamento obligará a los 771 municipios de la comunidad a aprobar una ordenanza de protección del cielo y así lograr que las noches sean más oscuras y se pueda contemplar algo más que el lucero del alba.
La luz que se genera en un punto llega a cientos de kilómetros.
Andalucía prevé sanciones de hasta 60.000 euros por alumbrar de más.
El 63% del alumbrado no cumple con la eficiencia energética.
Esta polución reduce la creación de melatonina, un anticancerígeno.
Cataluña, Baleares y Navarra son las pioneras en la protección del cielo.
Andalucía prohíbe la luz artificial en las playas no urbanas.
Por Manuel Planelles. Publicado en El País el 21 de agosto de 2010
UNA RESPUESTA AL CAMBIO CLIMÁTICO
He recibido un correo de mi amigo Ignacio Henares Civantos (Conservador del Espacio Natural Protegido de Siera Nevada. Andalucía, España), y he pensado trasmitiroslo porque me ha parecido una magnífica oportunidad para difundir la importancia y el atractivo de los Humedales, que juegan además un importante papel a favor de la biodiversidad, sobre todo por la avifauna que albergan. Espero que sea de vuestro interés…
«El dos de febrero de 1971 se firmó el Convenio Internacional sobre los Humedales, a orillas del Mar Caspio, en la ciudad iraní de Ramsar, de la que recibe el nombre por la que se ha hecho famoso. Esta es la fecha escogida para la celebración del Día Mundial de los Humedales.
Los humedales son ecosistemas especialmente amenazados ya que hay múltiples factores que afectan a su pérdida o degradación (sobreexplotación, sedimentación, contaminación, reducción hábitat, eutrofización, introducción de especies exóticas invasoras…).
A estas causas “clásicas” podemos sumar que los humedales son especialmente vulnerables al cambio climático ya que éste producirá, está produciendo, variaciones en la cantidad y calidad del agua, alteración de los periodos de sequía e inundación, ampliación del área de distribución de especies invasoras… y otros muchos impactos que todavía no somos capaces de identificar y valorar y que se desarrollarán a velocidades que harán muy difícil la adaptación a las nuevas condiciones ambientales de las variadas comunidades biológicas que albergan.
La otra cara de la moneda es que la conservación, la correcta gestión de los humedales, nos puede ayudar a mitigar los efectos del cambio climático y a establecer estrategias de adaptación que disminuyan su impacto al hacerlos más resistentes.
Sierra Nevada, la gran montaña mediterránea, es famosa por sus numerosas lagunas de origen glaciar, pero cuenta también con un paraje, en su falda suroccidental, de gran importancia ecológica incluido en el listado de Humedales Ramsar: «Los Humedales y Turberas de Padul». Invito a acercarse a este lugar a través de la mirada de mi amigo Jorge Garzón en el extraordinario portal desarrollado por Andarural, denominado «Miradas de Andalucía», o a través de la Estación Ornitológica de Padul que gestiona el aula taller del parque natural «El Aguadero», bajo la dirección de otro amigo, José Manuel Rivas. A ellos no hace falta explicarles la importancia y atractivo de las áreas húmedas ni tampoco sobre la biodiversidad, sobre todo de avifauna, que albergan.»
Para leer más sobre este tema, lee El blog de Ignacio Henares
MOVILIDAD, CONCEPTO EN AUGE
Por M. Eulalia Fernández Bermejo. Arquitecta de GRarquitectos
La movilidad, como concepto relacionado con los núcleos urbanos, emergió durante los últimos años del siglo pasado y todo apunta a que será uno de los elementos clave en este siglo XXI, debido a que los índices de motorización son cada vez mayores, el incremento del transporte de mercancías es imparable y la saturación del espacio aéreo va en crecimiento, estas son muestras de cómo la sociedad en la que nos desarrollamos basa buena parte de su actividad y dinamismo en el movimiento de personas y mercancías en unos mercados cada vez más globales y en un mundo más abierto donde todo está más cerca.
La ciudad es el lugar de nacimiento de todas las virtudes, defectos y rutinas de la circulación de vehículos y personas. Las ciudades, en general, sufren un alto grado de indisciplina en el tráfico y en el aparcamiento, y en general no tienen suficiente transporte público para ofrecer una alternativa real y eficiente al uso del transporte privado. Ante esta realidad, resulta imprescindible la aplicación de unos criterios de movilidad urbana básicos que sean el pilar para propiciar un cambio de actitudes en la movilidad diaria de las personas.
Esta eclosión de la movilidad, ha convertido al transporte en una de las fuentes principales de contaminación atmosférica, de siniestralidad y de emisiones de gases de efecto invernadero. Cada uno de estos impactos tiene unos altísimos costes económicos, sociales, sanitarios y ambientales. En el origen de estos problemas está una política de transporte de personas y mercancías, que ha considerado como objetivo central la estimulación de la máxima movilidad, por medio del incremento de infraestructuras al servicio del transporte privado, y de un modelo de transporte dependiente de los combustibles fósiles.
Es por todos estos motivos, que la movilidad se ha convertido en un punto de debate en todas las instituciones e instancias políticas, y en nuestra ciudad Granada no podía ser menos, con el proyecto del tranvía, la creciente densificación del tráfico en horas puntas y la falta generalizada de aparcamiento, la polémica del cierre de la circunvalación… A continuación os ofrecemos algunos enlaces en los que podéis ver diversas opiniones de los grupos políticos de la ciudad acerca de la movilidad.
Partido Socialista Obrero Español
http://granadadigital.es/index.php/local_gr/83-capital/156576-josean-paredes
http://www.granadapsoe.com/la-movilidad-una-cuestion-de-conciencia/
Partido Popular
http://www.granadaenlared.com/noticias/0609/25185041.htm
http://www.ideal.es/granada/20090131/granada/pleno-rechaza-impulsar-metro-20090131.html
Izquierda Unida
Los Verdes
http://www.losverdesdeandalucia.org/noticia.php?id=10858
LA LUZ QUE NOS IMPIDE VER LAS ESTRELLAS
La luz que nos impide ver las estrellas… eso es la contaminación lumínica. Es la luz desperdiciada que se pierde iluminando el cielo en lugar del suelo o los objetos. O dicho de otra manera mucho más técnica: “el resplandor nocturno producido por la difusión y reflexión de la luz en los gases y las partículas en suspensión de la atmósfera, produce una luminosidad envolvente provocada fundamentalmente por el alumbrado público y de escaparates, por los anuncios luminosos, la iluminación de monumentos, estadios deportivos, etc.”
Y este tema lo hemos elegido en La Ciudad Comprometida, porque constituye un síntoma más de ese despilfarro de recursos al que tan acostumbrado nos tiene el ser humano, sin importarle casi nunca los efectos secundarios que ello trae consigo… bien en cuanto a consumo desaforado de energía, lo cual está estrechamente relacionado con la emisión de CO2, o bien por sus efectos perniciosos sobre la atmósfera nocturna.
“El citado resplandor nocturno causa deslumbramientos en las personas, origina desorientación en las emigraciones de las aves, altera el comportamiento de los animales y los insectos, dificulta las observaciones astrofísicas e impide la contemplación estelar y la visión nocturna de las ciudades con sus paisajes y monumentos no iluminados.”
Por eso, insisto, hemos elegido esta temática, de gran relevancia simbólica por cuanto se concreta en la imposibilidad de ver las estrellas desde las ciudades y desde sus entornos inmediatos. Valga el ejemplo de la provincia de Granada, por ser “muy sensible a este problema debido a que en Sierra Nevada se encuentra el Observatorio Astronómico del Instituto de Astrofísica de Andalucía al que perjudica notablemente el resplandor luminoso”.
Desde La Ciudad Comprometida queremos hacer un llamamiento a la racionalidad en el diseño de las instalaciones de iluminación, tanto urbanas como monumentales, y para ello hemos invitado al investigador Juan Carlos Suárez Yanes, astrofísico del CSIC, para que prepare un artículo específico para este blog en el que exponga las limitaciones que esta mala práctica de las ciudades está suponiendo, entre otras cosas, para la investigación del universo desde los observatorios… y nos ha prometido que en unas semanas estará listo para su publicación.
Entre tanto, os invitamos a leer un Comunicado sobre la Contaminación Lumínica, publicado en su web por la Real Academia de Bellas Artes de Granada, cuyas ideas esenciales, no obstante os resumimos:
…La contaminación lumínica es luz desperdiciada y por tanto es energía que se pierde iluminando el cielo en lugar del suelo o los objetos. El grado de resplandor luminoso nocturno es proporcional al nivel del alumbrado público de la población. Por esta razón se deben de utilizar niveles razonables de iluminación, con lo que se lograría un gasto razonable de energía eléctrica y una emisión menor de gases de efecto invernadero, ya que por cada kilowatio hora que producen las centrales térmicas se emiten a la atmósfera entre 0,65 y 0,8 kilogramos de anhídrido carbónico…
…Aunque la preocupación por la contaminación lumínica ha surgido hace relativamente poco tiempo, las administraciones públicas, tanto internacionales como nacionales, han tomado conciencia del problema. En España, el Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético I.D.A.E. y el Comité Español de Iluminación han redactado una propuesta de modelo de ordenanza municipal de alumbrado exterior para la protección del Medio Ambiente, mediante la mejora de la eficiencia energética. En Granada existe un “Foro sobre la contaminación lumínica” que tiene como objetivo difundir y concienciar sobre los problemas que dicha contaminación lumínica conlleva, así como plantear soluciones de ahorro energético y de conservación ambiental.
…La naturaleza de los pavimentos y de las fachadas de los edificios condiciona el resplandor luminoso nocturno, ya que superficies claras y pulidas tienen un elevado índice de reflexión, por lo que es necesario tener en cuenta esta circunstancia a la hora de diseñar las instalaciones de alumbrado público. En la propuesta de ordenanza antes indicada se establecen directrices y parámetros para el diseño de las instalaciones de alumbrado público e instrucciones para que las luminarias tengan un diseño adecuado de modo que su flujo luminoso proyectado por encima del horizonte sea nulo.
Pese a ello, y como muchos ciudadanos exigen para las calles niveles de iluminación cada vez más elevados, nos encontramos que, por falta de un adecuado planteamiento de los distintos aspectos del problema, las ciudades españolas son las más iluminadas de Europa y, por tanto, con más niveles de contaminación lumínica. Y ante lo que algunos pueden considerar un acierto, hemos de llamar la atención sobre los problemas que esto acarrea. Así, mientras que en ciudades como Florencia se adoptó hace algún tiempo un nivel de iluminación de 15 lux, en Granada nos encontramos con calles y zonas que llegan a triplicar este valor.
Si bien es cierto que el ojo humano tiene una sorprendente capacidad de adaptación a muy distintos niveles lumínicos, también lo es su dificultad para una acomodación rápida desde unos niveles a otros. Es decir, si estamos observando una zona muy iluminada, somos incapaces de percibir con detalle las zonas de sombra o de menor iluminación al producirse un efecto de deslumbramiento. De ahí que lo importante de una buena iluminación no es que alcance unos elevados niveles lumínicos, sino que estos sean homogéneos. Este aspecto tiene especial incidencia en la iluminación de edificios históricos, a los que muchas veces se aplican excesivos niveles de iluminación en una búsqueda de efectos dramáticos, generalmente irreales, olvidándose que con ello se imposibilita la adecuada visión de su entorno y se produce un derroche de energía. Y lo que es peor, se desfigura el concepto artístico que impulsó al creador a dar forma a su proyecto.



